LESIONES EN LOS ISQUIOSURALES ¿CÓMO EVITARLAS?

La lesión en los isquiosurales es una de las más comunes entre los deportes que incluyen carrera, sobre todo cuando ésta se da a altas velocidades, y tiene una gran prevalencia en otros deportes donde se busca producir una rápida desaceleración de la extensión de la pierna, como en el caso del golpeo en el futbol donde supone un 16 % de las lesiones producidas. Uno de los grandes problemas de este tipo de lesión, además de su elevada incidencia, es su elevado ratio de recurrencia, recayendo en esta misma lesión aproximadamente un 22-25% de los deportistas.

En un estudio realizado en 50 equipos de las cinco primeras ligas danesas 1 se dividió a los jugadores en un grupo control (n=481) y un grupo de intervención (n=461) con el fin de evaluar el efecto de ejercicios de fortalecimiento excéntrico de la musculatura isquiosural durante 10 semanas para conocer la prevalencia de este tipo de lesión a lo largo de la temporada

Durante los 318 días de registro de lesiones en la temporada se dieron un total de 67 lesiones de isquiosurales, siendo 15 jugadores del grupo intervención y 52 del grupo control. Por lo tanto, vemos como la inclusión de ejercicios de fortalecimiento de isquiosurales redujo en gran medida la aparición de lesiones por estiramiento en los isquiosurales, tanto de nueva aparición (-60%), como recurrentes (-85%). Sin embargo, un hecho destacable es que un 60% de las lesiones del grupo intervención se dieron durante las 10 semanas de fortalecimiento excéntrico, por lo que será primordial adecuar correctamente las cargas de entrenamiento realizando una correcta progresión en este tipo de ejercicios.

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Figura 1. El “curl nórdico”, ejercicio de fortalecimiento excéntrico de isquiosurales realizado en este estudio, ha mostrado ser una de las mejores opciones para la prevención de lesiones en esta zona.

Una vez más vemos la necesidad de incluir en nuestra planificación ejercicios de fortalecimiento compensatorios para evitar posibles lesiones por dismetrías funcionales. En este caso, incluir ejercicios de fortalecimiento excéntrico de la musculatura isquiosural ayudará a prevenir lesiones en esta zona.


REFERENCIA

  1. Petersen, J., Thorborg, K., Nielsen, M. B., Budtz-Jorgensen, E. & Holmich, P. Preventive Effect of Eccentric Training on Acute Hamstring Injuries in Men’s Soccer: A Cluster-Randomized Controlled Trial. Am. J. Sports Med. 39, 2296–2303 (2011).

EL EFECTO DEL EJERCICIO SOBRE LA AMPK Y SU PAPEL EN LA REGULACIÓN DE LA INSULINA

La AMPK (proteín quinasa activada por AMP) es un regulador clave del metabolismo que se activa en respuesta a un aumento en la relación AMP/ATP en la célula. La AMPK participa en la regulación de la glucólisis, en la entrada de glucosa, en la oxidación de lípidos, en la síntesis de ácidos grasos, en la síntesis de colesterol y en la gluconeogénesis.

El músculo esquelético constituye alrededor del 45% de la masa magra del cuerpo siendo un tejido altamente metabólico además de ser el responsable de alrededor del 80% del incremento de la captación de la glucosa. Por lo tanto, la capacidad de respuesta a la insulina en este tejido es importante para la regulación de la sensibilidad a la insulina del resto del organismo.

En este sentido, la activación de la AMPK ha demostrado ser clave en la regulación de la entrada de glucosa, la oxidación de ácidos grasos, la capacidad oxidativa mitocondrial y la sensibilidad a la insulina. Dado que estos procesos se encuentran reducidos en el músculo esquelético de obesos y diabéticos tipo 2, la AMPK podría tratarse como un potencial objetivo en el tratamiento de la obesidad secundaria a la resistencia a la insulina.

La obesidad y la diabetes tipo 2 están estrechamente vinculadas a través de su asociación con la resistencia a la insulina del músculo esquelético. La resistencia a la insulina se caracteriza por una limitada capacidad de respuesta de los tejidos diana (por ejemplo, músculo esquelético, hígado y tejido adiposo) a la insulina.

Los mecanismos responsables por los que el ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina no están muy bien definidos. Sin embargo, estudios recientes nos han demostrado que entre algunos de estos mecanismos se encontrarían la AMPK y su relación con la adiponectina, la interleucina-6 (IL-6) y la proteína TBC1D4. Asimismo, también se ha observado cómo la actividad de la AMPK y su expresión proteica disminuyen durante la obesidad, mientras que el ejercicio regular incrementa la expresión proteica de la AMPK y su actividad.

En resumen, parece que la AMPK juega un papel clave en la regulación de la captación de glucosa durante el ejercicio pudiendo estar implicada en la mejora a nivel agudo y crónico de la sensibilidad a la insulina por parte del ejercicio agudo y crónico. Es por ello que el ejercicio es considerado como uno de los tratamientos más eficientes y rentables en la promoción de la salud, en este caso incluyendo tanto la prevención como el tratamiento de la resistencia a la insulina provocada por la obesidad.

Por tanto, como en todo proceso fisiológico, resulta clave conocer los mecanismos que contribuyen al desarrollo de la resistencia a la insulina así como las rutas implicadas en la mejora de la sensibilidad a la insulina para el desarrollo de estrategias tanto farmacológicas como no farmacológicas, como es el caso del ejercicio.


REFERENCIAS

O’Neill, H. M. (2013). AMPK and exercise: glucose uptake and insulin sensitivity. Diabetes & metabolism journal37(1), 1-21.

¿CÓMO PREVENIR LA ATROFIA MUSCULAR DURANTE UN PERIODO DE INMOVILIZACIÓN?

En muchas ocasiones, tras una lesión o durante un ingreso hospitalario, nos enfrentamos a periodos de inmovilización. Este proceso de inmovilización trae como consecuencia una pérdida de masa y fuerza muscular, junto con un empeoramiento de la sensibilidad a la insulina, una disminución del metabolismo y por consiguiente un aumento de los depósitos de grasa.

Un equipo de investigación holandés (Dirks et al. 2014) ha realizado un estudio en el que han comparado la pérdida de masa y fuerza muscular del cuádriceps durante un periodo breve de inmovilización (5 días con una pierna escayolada) en un grupo control (CON) y un grupo que realizó 2 sesiones de 40 minutos de electro-estimulación cada día (NMES), además de un análisis de la morfometría de las fibras musculares y de la expresión de distintos genes.

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Fig 1. Debido al carácter pasivo de la electro-estimulación, puede ser necesario realizar de forma sincrónica ejercicio activo para obtener beneficios a nivel de fuerza muscular y de rendimiento deportivo.

Los resultados muestran que mientras que el grupo NMES no redujo su masa muscular e incluso aumentó sus niveles de masa magra, el grupo CON disminuyó tanto la masa total (-3,5 ± 0,5% en tan solo 5 días) como la masa magra (-147 ± 72g). La fuerza muscular disminuyó en ambos grupos significativamente, y aunque esta pérdida de fuerza fue mayor en el grupo CON, no hubo diferencias significativas entre ambos. Por otro lado, las biopsias muestran que sólo en el grupo NMES se produjo un aumento en el área de las fibras musculares, en concreto de las fibras tipo II, y el análisis molecular pone de manifiesto una disminución en la expresión génica de proteínas relacionadas con la atrofia muscular en el grupo NMES.

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Fig 2. Área de sección transversal del cuádriceps en el grupo CON y NMES antes y después del periodo de inmovilización.

Por lo tanto, y pese a la controversia existente en torno a la aplicación de esta técnica, un creciente número de artículos científicos están apoyando su uso en numerosos ámbitos, en especial como método de prevención de la atrofia muscular (envejecimiento, inmovilización…). Como vemos en los resultados mencionados, esta técnica nos permite elevar o mantener los niveles de masa muscular con los consiguientes beneficios a nivel metabólico. Por ello, la electro-estimulación debería ser tenida en cuenta entre los profesionales sanitarios y valorar su posible aplicación como una herramienta más tanto durante el periodo de hospitalización como durante la recuperación.


REFERENCIA

Dirks, M.L. et al., 2014. Neuromuscular electrical stimulation prevents muscle disuse atrophy during leg immobilization in humans. Acta Physiologica, 210(3), pp.628–641.

LOS DEPORTES DE RESISTENCIA PROVOCAN CAMBIOS EN EL CORAZÓN, PERO, ¿TODOS POR IGUAL?

El ejercicio provoca una serie de cambios estructurales y funcionales en el corazón relacionados con la disciplina deportiva practicada. Estas adaptaciones predominan en los deportes de resistencia (ES), en los que el aporte de oxígeno a los músculos implicados se realiza a través del metabolismo aeróbico. El término deporte de resistencia (ES) se utiliza para caracterizar a cualquier tipo de ejercicio que requiera mantener un alto rendimiento cardiaco durante un tiempo prolongado. Sin embargo, la cantidad de estrés cardiaco isotónico (volumen) e isométrico (presión) varía en entre las disciplinas de resistencia.

En un estudio de la Asociación Americana de Ecocardiografía, se comparó la remodelación cardiaca asociada a dos deportes de resistencia. Se estudiaron a 40 corredores de larga distancia (alto estrés isotónico, bajo estrés isométrico) y a 40 remeros (alto estrés isotónico, alto estrés isométrico), donde se comparó tras 3 meses de entrenamiento del deporte específico con ecografía de alta resolución con técnica en dos dimensiones de speckle tracking.

Los resultados mostraron en los remeros un ventrículo izquierdo dilatado (VI), alto volumen y elevada masa del VI (es decir, hipertrofia excéntrica del VI), mientras que los corredores mostraron un VI con masa normal (corredores, 88 ± 11 g/m2; remeros, 108 ± 13 g/m2; P < .001) a pesar de tener un volumen relativamente más grande (corredores, 101 ± 10 mL/m2; remeros, 89 ± 13 mL/m2; P < .001), en consonancia con una remodelación del VI. Un incremento de la masa del VI se asocia con incremento del llenado temprano diastólico, lo que indica que la función diastólica es dependiente de la masa. La dilatación del ventrículo derecho fue de similar magnitud y la función sistólica del VI fue similar en ambos grupos.

Las adaptaciones cardiacas difieren por lo tanto según el deporte de resistencia. Se requiere un mayor estudio para determinar los mecanismos adaptativos y desarrollar valores normativos según la disciplina y evaluar además el uso terapéutico de estas adaptaciones entre los pacientes con enfermedades cardiovasculares comunes.


REFERENCIA

Endurance Exercise-Induced Cardiac Remodeling: Not All Sports Are Created Equal. Journal of the American Society of Echocardiography. Available at: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26361851 [Accessed September 10, 2015].

ANÁLISIS DE LA EVOLUCIÓN DURANTE SEIS AÑOS DE UN CICLISTA DE CLASE MUNDIAL

La evolución del rendimiento de los ciclistas profesionales y cómo consiguen aumentarlo conforme pasan los años es un gran misterio para el público en general. Su cargas de entrenamiento y la periodización de sus temporadas hacen de estos deportistas unas máquinas casi perfectas.

En un estudio reciente [1] se analizó la evolución del potencial físico de un doble finalista de dos de las Grandes Vueltas del circuito ciclista: Tour de Francia y Vuelta España. Se monitorizó su entrenamiento entre los 18 y 23 años, periodo en el que se analizó los datos de potencia (PO) para determinar la evolución de su perfil de potencia y su carga de entrenamiento (TL). Además en cada sesión se preguntó al ciclista la escala de esfuerzo percibido (RPE).

Nacido en 1990, en 2012 se convirtió en el ciclista más joven en finalizar dentro del top-10 en el Tour de Francia desde 1947. Pasó de 62 kg en 2008 a 65 kg en la temporada 2012-2013 y durante la preparación de la temporada 2013, su VO2 max fue de 85 ml/kg/min.

En total, de 2008 a 2013 fueron analizadas 2208 sesiones. En este periodo llevó a cabo 1727 entrenamientos y 481 competiciones (incluyendo 68 contrarrelojes). Como muestra la figura 1, la duración anual y la carga de entrenamiento se incrementaron en las 6 temporadas un 79% (de 526 a 943 horas) y un 83% (de 159,165 a 291,608 AU), respectivamente.

fissac _ Tour de Francia _ Perfil fisiológico

Figura 1. Cambios en la carga de entrenamiento y la duración total (AU: Unidades arbitrarias).

El incremento en el volumen anual y en la carga fue mucho mayor de los 18 a los 20 años (+60% y +62%, respectivamente), moderándose cuando el ciclista se convirtió en profesional en 2010 (menos de un 10% cada año).

fissac _ evolución potencia Tour de Francia

Figura 2. Cambios en PO durante las 6 temporadas de competición en las diferentes zonas de intensidad.

La figura 2 muestra los cambios en la potencia durante las seis temporadas en las 6 zonas de intensidad a partir del perfil de potencia del ciclista. Los cambios en PO difieren según las zonas. En la zona 5, el récord de PO de 1 a 5 segundos incrementó ligeramente en las 4 primeras temporadas, antes de alcanzar su pico en 2012. Durante el año siguiente, este pico disminuyó a niveles superiores a los de 2011. En la zona 4, el pico de PO en 30 segundos osciló entre 11.9 y 13.2 W/kg, mientras que el PO de 1 minuto alcanzó 10.5 W/kg en 2013. En la zona 2 y 3, la mayoría de picos de PO incrementaron progresivamente entre 2008 y 2012. Además, entre el 2009 y 2013, el récord de PO en la zona 1 sufrió una evolución estocástica, donde el mayor nivel de rendimiento.

Este estudio nos proporciona un ejemplo real de cómo los datos de PO y la percepción del esfuerzo nos pueden ayudar a monitorizar el entrenamiento, además de conseguir progresiones adecuadas en atletas de clase mundial. El deporte de élite sigue modelos cada vez más estrictos en los que la fisiología y el entrenamiento confluyen con el fin de optimizar el rendimiento del deportista.


REFERENCIAS

[1]      J. Pinot and F. Grappe, “A six-year monitoring case study of a top-10 cycling Grand Tour finisher.,” J. Sports Sci., vol. 33, no. 9, pp. 907–14, Jan. 2015.

EFECTO DE LA SUPLEMENTACIÓN CON BICARBONATO SÓDICO SOBRE EL RENDIMIENTO

El diseño típico del entrenamiento de fuerza orientado a la hipertrofia muscular consiste en múltiples series por ejercicio, 8-12 repeticiones máximas (RM) por serie con descansos de unos 60 seg entre ellas, buscando un elevado estrés metabólico y con ello una mayor producción de hormonas anabólicas.

La acidificación del pH intracelular a consecuencia del ejercicio de alta intensidad aparece como uno de los principales contribuyentes a la fatiga del músculo. Sin embargo, el cuerpo humano utiliza buffers (tampones) químicos como mecanismo de defensa frente a los desequilibrios entre ácido y base. Uno de los principales buffers extracelulares es el sistema bicarbonato. Tanto es así que en anteriores estudios se ha buscado mejorar dicho sistema a través de la administración de bicarbonato sódico (NaHCO3).

Por ello, Carr y cols (1) trataron de analizar el efecto de de la administración de NaHCO3 sobre el entrenamiento de fuerza orientado a la hipertrofia. Para tal fin, 12 sujetos (20.3 ± 2 años) formaron parte del programa en el cual debían ingerir 0,3 g/kg de NaHCO3 o placebo 60 minutos antes del inicio del protocolo. Éste consistió en realizar 4 series de sentadillas, prensa de piernas inclinada y extensión de rodillas con una carga que les permitiera realizar entre 10-12 reps/serie con 90 seg de descanso entre éstas y 120 seg entre ejercicios. Tres minutos después de la cuarta serie de éste último ejercicio, los participantes debían completar, con una carga del 50% de 1-RM, tantas repeticiones como les fuera posible hasta llegar al fallo muscular en la máquina de extensión de rodilla. El rendimiento se determinó por el número total de repeticiones en cada ejercicio, en total, y en esta quinta serie de extensión de rodilla.

Además se les recogió muestras de sangre capilar arterializada en 4 tandas a fin de medir pH, bicarbonato (HCO3), exceso de bases y lactato (Lac).

Los resultados nos muestran que la suplementación con NaHCO3 indujo un significativo estado alcalino como podemos comprobar en la tabla 1.

Tabla 1. Parámetros del equilibrio ácido-base en sangre (1).

fissac _ bicarbonato y rendimiento

De igual forma, la suplementación con NaHCO3 resultó en un número de repeticiones significativamente mayor que en el grupo placebo (NaHCO3: 139.8 ± 13.2, placebo: 134.4 ± 13.5)

Por tanto, la administración de suplementos como en este caso el NaHCO3 podría ayudarnos a desarrollar un mayor volumen de ejercicio a través de su función de tamponamiento de la acidez muscular, mejorando así el rendimiento. Sin embargo, al reducir el estrés metabólico producido (menor disminución de pH) podría verse disminuida la producción de hormonas anabólicas y con ello obtener menores adaptaciones hipertróficas. En definitiva, vuelve a quedar demostrada la necesidad de conocer el efecto de las ayudas ergogénicas en nuestro organismo y planificar estas estrategias en base a nuestro objetivo.


REFERENCIA

Carr, B. M., Webster, M. J., Boyd, J. C., Hudson, G. M., & Scheett, T. P. (2013). Sodium bicarbonate supplementation improves hypertrophy-type resistance exercise performance. European journal of applied physiology,113(3), 743-752.

¿PROPORCIONA BENEFICIOS ADICIONALES EL EJERCICIO A LA DIETA EN OBESOS CON DIABETES?

La restricción calórica, el aumento de actividad física y la reestructuración cognitiva son los pilares fundamentales del tratamiento de la obesidad, especialmente en el caso de presentar comorbilidades asociadas como diabetes tipo 2.

Se ha visto que una reducción del 50% del exceso del peso corporal a través de una dieta muy baja en calorías (450 kcal/día) mejora la sensibilidad a la insulina en este tipo de pacientes. Además, se han obtenido resultados que nos hablan de que el ejercicio regular puede mejorar la sensibilidad periférica a la insulina incluso sin que exista pérdida de peso.

Es por esto que un equipo de investigadores holandés quiso comparar el efecto de 16 semanas de una dieta muy baja en calorías con y sin un programa de ejercicio en pacientes obesos insulinodependientes con diabetes tipo II para ver si la inclusión del programa de ejercicio proporcionaba beneficios adicionales en términos de pérdida de peso, sensibilidad a la insulina y capacidad mitocondrial (1).

Para ello, 27 sujetos sedentarios (14 hombres y 13 mujeres posmenopáusicas), todos ellos obesos (IMC > 30 Kg/m2) e insulinodependientes, fueron divididos aleatoriamente en dos grupos:

  • VLCD: únicamente dieta muy baja en calorías (alrededor de 450 kcal/día);
  • VLCD+E: siguió la misma dieta junto con un programa de 16 semanas de ejercicio aeróbico consistente en 5 sesiones semanales, 4 de entrenamiento en casa de 30’ y una de entrenamiento intrahospitalario supervisado de 1h de duración a una intensidad aproximada al 70% de la capacidad aeróbica máxima (evaluada mediante prueba de esfuerzo máxima).

Tanto en el grupo de sólo dieta como en el de dieta+ejercicio se obtuvieron importantes pérdidas de peso (-23.7±1.7kg en VLCD vs. -27.2± 1.9kg en VLCD+E, sin diferencias significativas entre grupos), mientras que el grupo de ejercicio obtuvo mayor pérdida de masa grasa. Además, la sensibilidad a la insulina del hígado, el tejido adiposo y el músculo esquelético mejoraron de forma similar en ambos grupos. De igual forma, se produjo un aumento significativo de fibras musculares tipo 1 (oxidativas) en los dos grupos.

En el caso de la capacidad aeróbica máxima, el grupo de dieta+ejercicio tuvo un incremento significativo (aumento de VO2máx en 6.6±1.7 mg/kg de masa corporal magra por minuto), mientras que en el caso del grupo de sólo dieta no fue significativo el cambio.

fissac _ dieta y ejercicio para la obesidad

Figura 1. Comparación de VO2máx al inicio (barras grises) y tras las 16 semanas de entrenamiento (barras negras) en ambos grupos. *, P < 0.05 intragrupos; $, P < 0.05 entre los grupos (1).

Por último, el número de copias de ADN mitocondrial aumentó en el grupo de dieta+ejercicio, no cambiando en el grupo de sólo dieta.

Por tanto, combinar una dieta muy baja en calorías con ejercicio regular y estructurado proporciona beneficios adicionales a los obtenidos solamente con la dieta, en tanto en cuanto conduce a mayor pérdida de masa grasa y aumento de la capacidad mitocondrial lo que implica una mayor oxidación así como mayor obtención de energía. Sin embargo, no se consiguieron beneficios en cuanto a la sensibilidad de la insulina más allá de los logrados sólo con la dieta.


REFERENCIAS

Snel, M., Gastaldelli, A., Ouwens, D. M., Hesselink, M. K., Schaart, G., Buzzigoli, E., … & Jazet, I. M. (2012). Effects of adding exercise to a 16-week very low-calorie diet in obese, insulin-dependent type 2 diabetes mellitus patients. The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism97(7), 2512-2520.

GASTO ENERGÉTICO DURANTE LAS RELACIONES SEXUALES ¿EJERCICIO DE ALTA INTENSIDAD?

Las relaciones sexuales son uno de los tipos de actividad física más comúnmente realizados por la población adulta, teniendo éstas una gran influencia en la calidad de vida de las personas tanto a nivel físico como mental.

Debido a la naturaleza de esta actividad, son escasos los estudios que han analizado la respuesta fisiológica durante el acto sexual. Sin embargo, conocer cómo responde el organismo ante esta situación puede ser útil tanto para realizar posibles consejos a determinadas poblaciones (por ejemplo personas con problemas cardíacos) como para dilucidar si las relaciones sexuales previas a una competición suponen una actividad excesivamente fatigante que pueda limitar el rendimiento en la misma.

En un estudio realizado en el 2013 en Canadá 1 se analizó el gasto cardíaco durante el acto sexual en 21 parejas jóvenes mediante el uso de pulseras de actividad, y se comparó la respuesta de los sujetos con el gasto energético producido al correr durante 30 minutos en un tapiz rodante al 65% de la frecuencia cardíaca máxima, lo cual es considerado una actividad de intensidad moderada . Las parejas debían registrar su actividad en un encuentro sexual por semana durante cuatro semanas, y posteriormente rellenar un cuestionario en el cual se evaluaban aspectos como el esfuerzo percibido o el grado de satisfacción.

La duración media del acto sexual fue de 24,7 ± 12,2 minutos, con un gasto energético absoluto de 101 ± 52 kcal en hombres y de 69,1 ± 25,6 kcal en mujeres, coincidiendo estos valores con la percepción del esfuerzo que tuvieron los sujetos. Respecto al gasto energético durante la media hora de carrera en tapiz, los hombres consumieron un total de 276 ± 68 kcal mientras que las mujeres 213 ± 64,3 kcal, lo cual supone aproximadamente tres veces el consumo producido durante el acto sexual. Sin embargo, es importante mencionar que se obtuvieron mayores valores absolutos en encuentros sexuales de algunos sujetos varones (306 kcal) que en la media de los tests en tapiz (276 kcal). El 98% de los participantes valoró la actividad sexual como más placentera que los 30 minutos de carrera.

fissac _ gasto energético sexo

Figura 2. Diferencias en el gasto energético entre hombres y mujeres. SA= Actividad sexual; Perceived SA= Gasto energético percibido de forma subjetiva; Treadmill= Gasto en los 30 minutos de carrera.

Por lo tanto, en base a estos resultados, podemos concluir que las relaciones sexuales suponen una actividad física con una intensidad media-ligera, suponiendo de media un tercio del gasto energético observado ante 30 minutos de carrera moderada. Estas respuestas deben ser tenidas en cuenta por los profesionales de la salud a la hora de atender a cualquier tipo de población, en especial aquellas con problemas cardiovasculares, ya que la inclusión de relaciones sexuales puede suponer un aumento del gasto energético de una forma más placentera que la carrera o la marcha.

Por otro lado, estos datos apoyan la idea de que tener encuentros sexuales el día previo a una competición no suponen de forma general una actividad fatigante que pueda condicionar el rendimiento a nivel físico, aunque habría que tener en cuenta otros factores como las consecuencias en el nivel de alerta o la agresividad.


AREFERENCIAS

  1. Frappier, J., Toupin, I., Levy, J. J., Aubertin-Leheudre, M. & Karelis, A. D. Energy Expenditure during Sexual Activity in Young Healthy Couples. PLoS One 8, 1–8 (2013).

¿DOLOR EN EL HOMBRO? POR QUÉ OCURRE Y CÓMO PUEDES EVITARLO

El síndrome de pinzamiento subacromial es una patología producida por la fricción de los tendones del espacio subacromial del hombro (formado por el húmero y el acromion) con el acromion, pudiendo producir una inflamación de la bursa y con ello dolor.

Esta situación puede ser producida ante diferentes situaciones, como un excesivo tamaño del acromion, hipertrofia o engrosamiento de los tendones del manguito rotador o de la bursa subacromial, o por desequilibrios musculares o debilidad de los músculos del propio manguito rotador.

Este dolor en la zona anterior del hombro es común tanto en trabajadores que levantan grandes pesos y realizan numerosos movimientos por encima de la cabeza como en deportistas, especialmente nadadores, lanzadores, jugadores de voleibol y de deportes de raqueta, además de en personas que realizan entrenamiento de fuerza del tren superior.

Debido al elevado porcentaje de la población aquejado de este síndrome y de otros dolores en la zona del hombro, Kolber y cols 1 evaluaron la prevalencia de esta patología en sujetos varones que realizaban ejercicio de fuerza del tren superior (n=46, experiencia media de 9 años) comparándolos con un grupo control (n=31), además de analizar si este dolor estaba asociado a la inclusión de algún tipo de ejercicio en concreto en el plan de entrenamiento.

Los sujetos fueron sometidos a dos tests con el fin de evaluar la presencia de dolor en el hombro: la maniobra del arco doloroso y el test de Hawkins-Kennedy, encontrando que un mayor número de personas del grupo de entrenamiento daban positivo en ambos tests (p<0,01) en comparación con el grupo control.

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Figura 1. Ejercicio de remo de pie.

Al analizar el tipo de ejercicios realizado por las personas del grupo de entrenamiento, se vio un aumento de la probabilidad de sufrir pinzamiento subacromial en las personas que realizaban los ejercicios de remo de pie y abducciones del hombro por encima de 90º (p<0,004) en comparación con las que no incluían estos ejercicios. Por otro lado, aquellos sujetos que realizaban ejercicios de fortalecimiento de los rotadores externos del hombro disminuían de forma significativa (p<0,001) las posibilidades de sufrir esta patología.

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Figura 2. Ejercicio para fortalecer los rotadores externos del hombro.

Por lo tanto, en base a estos resultados vemos la alta prevalencia de esta patología en aquellas personas que realizan ejercicio de fuerza del tren superior, en especial si incluyen ejercicios que supongan levantar el brazo por encima de 90º con una rotación interna del hombro, ya que estos movimientos tienden a disminuir el espacio subacromial facilitando la fricción y el desgaste del tendón y la bursa. Incluir ejercicios de fortalecimiento de los rotadores externos del hombro, tanto si se es deportista como si no, controlará la antepulsión de los hombros y con ello disminuirá las posibilidades de sufrir esta patología.

Referencias

  1. Kolber, M. J., Cheatman, S. W., Salamh, P. A. & Hanney, W. J. Charasteristics of shoulder impingement in the recreational weight-training population. J. strength Cond. Res. 28, 1081–1089 (2014).