RIESGO-BENEFICIO, LA PARADOJA DEL EJERCICIO: ¿CUÁNTO ES SUFICIENTE Y CUÁNTO ES DEMASIADO?

El sedentarismo y sus comorbilidades asociadas (enfermedades metabólicas, cardíacas, musculares, etc) están consideradas por la OMS como la cuarta causa de muerte en el mundo, cobrándose aproximadamente 3.2 millones de vidas al año.

Es por ello que la práctica de actividad física se ha consolidado en las últimas décadas como el mejor fármaco para la prevención y mejora de estas enfermedades, ayudando con ello a la mejora de la calidad y durabilidad de vida de la población.

Tabla 1. Reducción del riesgo relativo entre individuos activos/inactivos
Cualquier causa de mortalidad

● Reducción del 31%

● Reducción del 45% cuando la capacidad aeróbica era evaluada

Enfermedad cardiovascular

● Reducción del 33%

● Reducción del 50% o más cuando cuando la capacidad aeróbica era evaluada

Caídas

●Reducción del 31%

Hipertensión

● Reducción del 32%

● Reducción del 50% o más cuando cuando la capacidad aeróbica era evaluada

Cáncer de Colon

● Reducción del 30%

Cáncer de mama

● Reducción del 20%

Diabetes tipo 2

● Reducción del 40%

● Reducción del 50% cuando cuando la capacidad aeróbica era evaluada

Osteoporosis

● La actividad física se asocia con la mejora de la salud del hueso

En un estudio de Mittleman y colaboradores (1993) se descubrió que aquellos individuos que no están acostumbrados a la realización de ejercicio vigoroso tienen 100 veces más probabilidad de sufrir un infarto, reduciendo considerablemente esta cifra conforme los individuos se vuelven más entrenados.

El problema reside en que no se ha logrado establecer una dosis-respuesta adecuada para cada individuo o grupo de población, provocando como con cualquier fármaco, una serie de efectos adversos cuando sobrepasamos la dosis adecuada; (infarto de miocardio, fibrilación auricular, muerte súbita, problemas articulares, etc.)

Pese a que la muerte súbita asociada al deporte presenta una prevalencia muy baja, los casos que se producen son muy sonados, y más aún cuando ocurren en deportistas de renombre. De forma general, la muerte súbita se produce en condiciones de esfuerzo sobrehumano o condiciones extremas de fatiga, presentando a menudo el deportista una patología cardiovascular previa no diagnosticada.

Darren y colaboradores, (2016) encontraron que se requiere menor cantidad de actividad física de la actualmente recomendada para producir mejoras en la salud (150´de ejercicio moderado o 75´de ejercicio vigoroso a la semana) y que, sobrepasando estas dosis la relación beneficio-contraindicaciones empieza a decaer en individuos desentrenados.

Lee y colaboradores (2014) encontraron que la realización de carrera continua al menos una o dos veces a la semana a una velocidad de 6 millas por hora y durante no más de 51 minutos totales a la semana, reducía considerablemente el riesgo de muerte prematura.

La práctica de actividad física es la mejor herramienta para luchar contra muchas enfermedades, tanto de manera preventiva como paliativa, pero no debemos olvidarnos que como todo fármaco tiene una dosis individuo-dependiente que deberá ser aplicada previa valoración exhaustiva de cada caso específico.


REFERENCIAS.

1.- Darren E.R. Warburton, PhD, Jack Taunton, MD, Shannon S.D. Bredin, PhD, Saul Isserow, MBBCh. The risk-benefit paradox of exercise. BCMJ, Vol. 58, No. 4, May, 2016, page(s) 210-218.

2.- Lee DC, Pate RR, Lavie CJ, et al. Leisure- time running reduces all-cause and cardio- vascular mortality risk. J Am Coll Cardiol 2014;64:472-481.

3.- Mittleman MA, Maclure M, Tofler GH, et al. Triggering of acute myocardial infarc- tion by heavy physical exertion. Protection against triggering by regular exertion. De- terminants of Myocardial Infarction Onset Study Investigators. N Engl J Med 1993; 329:1677-1683.

CAMBIOS EN EL SISTEMA INMUNITARIO TRAS CORRER UNA MARATÓN

La población es cada vez más consciente de que llevar un estilo de vida activo es necesario para estar saludable. Sin embargo, como todo en la vida, los extremos son malos, y la fiebre por las carreras de larga distancia hace que la población se someta muchas veces a esfuerzos que pueden llevan a su cuerpo a un límite fisiológico que puede resultar peligroso.

Con el objetivo de conocer la activación del sistema inmunitario tras una media y una maratón, se llevó a cabo un estudio 1 en el que se observaron los cambios en los mediadores inflamatorios provocados por estas pruebas. Los investigadores midieron la respuesta de suPAR (marcador de activación inmunitaria), CD163 (marcador de activación monocito-macrófago), proteína C reactiva (CPR) y de citoquinas pro – y anti- inflamatorias de muestras de sangre basal, a las 3 horas de terminar la carrera y a las 48 horas en sujetos que habían completado una media o una maratón.

Se vio un aumento significativo 3 horas después de la carrera de los niveles de suPAR, CD163, glóbulos blancos, de las citoquinas pro-inflamatorias IL-6 e IL-8 y de la citoquina anti-inflamatoria IL-10, mientras que el TNF-α y el TGF-β permanecieron estables. La maratón presentó mayores incrementos de suPAR, CD163, IL-8 e IL-10 que la media maratón. Además, todos estos marcadores se correlacionaron con los cambios en TNF-α y cortisol. Los mayores cambios en suPAR, CRP, IL-6, TNF-α, IL-10 y cortisol se vieron en los sujetos que presentaban una mayor fatiga post carrera. A las 48 horas, los niveles de suPAR y todas las citoquinas pro- y anti-inflamatorias volvieron a los niveles basales, mientras que la CPR, un marcador de inflamación en fase aguda, incrementó.

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Figura 1. Cambios individuales en los marcadores inflamatorios tras correr una media y una maratón.

Estos datos nos indican que correr de manera prolongada incrementa los mediadores inflamatorios en tanto en cuanto a mayor intensidad y duración, mayor será la respuesta inflamatoria, pudiendo influir por ello en la función inmune de corredores de larga distancia, en particular de aquellos con poco entrenamiento.

Por ello, este tipo de pruebas deben ir precedidas de una buena preparación, ya que el organismo está sometido a un estrés fisiológico muy alto. Además debemos tener en cuenta modelos de recuperación para las horas posteriores a la carrera al estar el organismo en situación pro-inflamatoria incluso 48 horas después de haberla terminado.


REFERENCIA

  1. Niemelä, M., Kangastupa, P., Niemelä, O., Bloigu, R. & Juvonen, T. Acute Changes in Inflammatory Biomarker Levels in Recreational Runners Participating in a Marathon or Half-Marathon. Sport. Med. – open 2, 21 (2016).

TEST DE EVALUACIÓN ESPECÍFICO PARA TRIATLÓN

Terreno pantanoso en el que nos metemos, al haber multitud de test para cada disciplina de nuestro complejo deporte… Sin embargo, la mayoría de estos tests analizan cada disciplina de forma individual, siendo necesarios tests que analicen al triatleta de forma global y no como nadadores, ciclistas o corredores de forma aislada.

El siguiente estudio 1 valoró los cambios y respuestas cardiorrespiratorias que se producían en el organismo después de realizar un test bici-carrera en 2 grupos de triatletas de alto nivel (77 ml/kg/min V02max). Uno estaba compuesto por 9 triatletas promesa y otro por 6 triatletas de élite.

Se realizaron 3 test diferentes durante el periodo preparatorio y competitivo de 2 temporadas consecutivas. En este caso nos vamos a centrar en el siguiente test::

  • 30´CICLISMO A INTENSIDAD UMBRAL VENTILARIO + 3KM CARRERA CRONOMETRADOS (MÁXIMA INTESIDAD).

Ahora bien, analicemos este test.

  1. La intensidad a la que se desarrolla el sector de ciclismo es muy parecida a la desarrollada en competición, incluso algo menor si tenemos en cuenta el drafting en pruebas de distancia corta u olímpica
  2. Es un test bastante específico, aunque faltaría incluir el sector de natación
  3. Al igual que en un triatlón, el segmento de carrera se desarrolla al máximo de las posibilidades de cada sujeto. Este sector define las posiciones y decide la carrera, realizándose por encima del segundo umbral ventilatorio.

Los test para evaluar rendimiento o progreso de nuestros entrenados deben ser específicos y de carácter máximos, al igual que una prueba de esfuerzo, porque, en el fondo, son eso, sólo que realizados sobre el terreno y sin medir variables cardiacas ni ergoespirométricas.

Así pues, apliquemos este tipo de herramientas, muy útiles y motivantes en los periodos más alejados de la competición para saber si estamos aplicando las cargas correctamente si estamos aplicando las cargas correctamente, los pupilos progresan…


REFERENCIA

  1. Díaz, V. et al. Longitudinal changes in response to a cycle-run field test of young male national "talent identification" and senior elite triathlon squads. J. strength Cond. Res. 26, 2209–19 (2012).

¿QUÉ CONDICIÓN FÍSICA MÍNIMA DEBEN TENER LOS NIÑOS PARA EVITAR ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES?

Sabemos por estudios previos que existe una inequívoca asociación entre la capacidad cardiorrespiratoria (CRF) y el riesgo de enfermedad cardiovascular en niños y adolescentes (1). Niños y adolescentes con bajos niveles de CRF tienen un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular e infarto de miocardio durante la edad adulta.

La evaluación de la CRF históricamente ha formado parte de casi todas las baterías de test de condición física en niños y adolescentes, inicialmente como indicador de rendimiento, pero con el auge del fitness reacionado con la salud empezó a utilizarse como método de detección temprana del riesgo de enfermedad cardiovascular en niños y adolescentes. Sin embargo, hasta ahora, no existían puntos de corte para estas edades que estableciesen el riesgo real de enfermedad cardiovascular en función de una determinada CRF.

Por ello, recientemente se ha realizado un meta-análisis (2) donde se evaluó la relación entre una baja CRF y riesgo de enfermedad cardiovascular en niños y adolescentes. En concreto, se abordó la siguiente cuestión: ¿existen puntos de corte para la CRF asociados con el riesgo de enfermedad cardiovascular en niños y adolescentes? El objetivo fue identificar por debajo de qué nivel de CRF existiría un riesgo real de enfermedad cardiovascular. Se incluyeron 7 estudios que englobaron a 9280 niños y adolescentes entre 8 y 19 años de 14 países. En estos países la prevalencia de riesgo de enfermedad cardiovascular varió de 6% a 39% en niños y de 6% a 86% en niñas.

Los autores hallaron que los niños con una CRF por debajo de 41.8 mL/kg/min tuvieron 5.7 veces mayor probabilidad de tener riesgo de enfermedad cardiovascular que aquellos con una CRF igual o mayor de 41.8 mL/kg/min. En el caso de las niñas, aquellas con una CRF por debajo de 34.6 mL/kg/min tuvieron 3.6 veces mayor probabilidad de riesgo de enfermedad cardiovascular que aquellas con una CRF igual o mayor de 34.6 mL/kg/min.

Para alcanzar los puntos de corte de una CRF saludable, un niño y una niña de 15 años deberían correr a 11 km/h (etapa 6) y 9.5 km/h (etapa 3), respectivamente, en el shuttle run test o test de course navette. La CRF, evaluada a través de este test, ha sido considera como un relevante indicador de salud en el presente (1), además de como un marcador de salud cardiovascular en el futuro (3).

Además, tenemos datos que nos indican que existe una fuerte evidencia de que una baja CRF en la infancia y la adolescencia es predictor de enfermedad cardiovascular, de mayor riesgo de síndrome metabólico, de rigidez arterial y de infarto de miocardio en el futuro. Por tanto, y en base a todos estos resultados, se convierte en esencial la promoción de estilos de vida centrados en el aumento de los niveles de actividad física y la adquisición de una CRF que pueda ayudar a mejorar la salud cardiovascular de niños y adolescentes.


REFERENCIAS

  1. Ortega, F. B., Ruiz, J. R., Castillo, M. J., & Sjöström, M. (2008). Physical fitness in childhood and adolescence: a powerful marker of health. International journal of obesity, 32(1), 1-11.
  2. Ruiz, J. R., Cavero-Redondo, I., Ortega, F. B., Welk, G. J., Andersen, L. B., & Martinez-Vizcaino, V. (2016). Cardiorespiratory fitness cut points to avoid cardiovascular disease risk in children and adolescents; what level of fitness should raise a red flag? A systematic review and meta-analysis. British Journal of Sports Medicine, bjsports-2015.
  3. Ruiz, J. R., Castro-Piñero, J., Artero, E. G., Ortega, F. B., Sjöström, M., Suni, J., & Castillo, M. J. (2009). Predictive validity of health-related fitness in youth: a systematic review. British journal of sports medicine.

ELECTRO-ESTIMULACIÓN PARA MEJORAR EL RENDIMIENTO TRAS EL DESCANSO EN DEPORTES DE EQUIPO

En la mayoría de deportes de equipo se produce tras el descanso, por ejemplo al principio de la segunda parte en futbol, una disminución importante del rendimiento y un aumento significativo del riesgo de lesión. A menudo durante el descanso los deportistas se limitan a beber y a escuchar las instrucciones técnicas de su entrenador descansando de forma pasiva, lo que disminuye la actividad muscular y la temperatura corporal contribuyendo al descenso del rendimiento y al aumento del riesgo de lesión.

Con el fin de evitar dichos cambios, diversas estrategias han sido evaluadas, desde algunas tan simples como abrigarse con una manta térmica o andar, hasta otras como aplicar un estímulo vibratorio en la musculatura. Una de las estrategias que ha mostrado mayor potencial para evitar estos cambios negativos que se dan durante el descanso es la electro-estimulación de baja frecuencia, la cual se usa también para acelerar los procesos de recuperación de fatiga y daño muscular tras sesiones intensas.

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Fig. 1. Tras el descanso en los deportes de equipo se produce una disminución del rendimiento y un aumento en el riesgo de lesión, lo cual se debe en parte a una disminución en la activación y temperatura muscular.

Un equipo de investigación del Instituto francés del deporte(1) quiso evaluar la eficacia de la electro-estimulación de baja frecuencia como método de recuperación a corto plazo (15 minutos) entre dos periodos de esfuerzo intenso, comparándolo con la recuperación activa (pedaleo suave al 40% VO2max) o la recuperación pasiva. Para evaluar los efectos en el rendimiento un grupo de jugadoras de balonmano (n=14) realizó dos tests Yo-Yo, uno antes y otro después de los 15 minutos de recuperación. Dicho test consiste en correr una distancia de 20m con 10s de descanso entre repetición y con velocidad progresiva (controlada por un pitido) hasta que no se puede mantener la velocidad. Además, se evaluaron otras variables como el esfuerzo percibido, los niveles de lactato, bicarbonato y pH en sangre y el índice de saturación de oxígeno muscular mediante NIRS.

Los autores encontraron que mientras que el rendimiento en el segundo test Yo-Yo disminuía en un 7.6% con la recuperación activa y en un 15.% con la recuperación pasiva, sólo lo hacía en un 1.8% con la recuperación mediante electro-estimulación de baja frecuencia. Además, la recuperación con electro-estimulación aceleró la vuelta a niveles basales de lactato, bicarbonato y pH, aunque las diferencias en la oxigenación muscular y en el esfuerzo percibido no llegaron a ser significativas.

Por lo tanto, vemos como la electro-estimulación de baja frecuencia debe ser tenida en cuenta en aquellos deportes en los que se busque mantener el rendimiento tras periodos cortos de descanso, como en el caso de los deportes de equipo. Esta herramienta nos permite acelerar los procesos de recuperación y de eliminación de metabolitos posiblemente a través del aumento del flujo sanguíneo que provoca la contracción muscular, aumentando así la temperatura muscular. Además, la electro-estimulación de baja frecuencia puede ser utilizada de forma pasiva por los deportistas, lo que les permite seguir atendiendo a las instrucciones del entrenador o hidratarse.


REFERENCIA

  1. Bieuzen F, Borne R, Toussaint J-F, Hausswirth C. Positive effect of specific low-frequency electrical stimulation during short-term recovery on subsequent high-intensity exercise. Appl Physiol Nutr Metab [Internet]. 2014;39(2):202–10. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24476476

DIETA ALTA EN PROTEÍNAS + AYUNO INTERMITENTE, ¿LA DIETA IDEAL PARA EVITAR VOLVER A GANAR PESO?

El problema de la obesidad alcanza a una gran parte de la población, con todos los problemas asociados a ella. La alteración de los marcadores inflamatorios y de las citoquinas hace que las personas con obesidad tengan además complicaciones cardiovasculares. Es por ello que llevar a cabo un adecuado programa de pérdida de peso es fundamental para resolver el problema. Sin embargo, cuando se llega al objetivo normalmente se suelen abandonar los hábitos saludables volviéndose a recuperar el peso perdido, mientras que los indicadores de salud cardiovascular vuelven a encender las luces de alarma.

Por ello, un grupo de investigadores ha llevado a cabo un estudio1 en el que evaluaron los efectos combinados de una dieta baja en calorías, alta en proteínas y ayuno intermitente en un programa de pérdida de peso y su posterior mantenimiento, comparado con una dieta saludable que sigue las directrices de la Asociación Americana del Corazón (AHA).

Se evaluaron a 40 adultos obesos (21 hombres y 19 mujeres) dividiéndose en dos fases:

  1. 12 semanas en la que los sujetos siguieron una dieta alta en proteínas y baja en calorías en la que debían hacer un día a la semana ayuno intermitente.
  2. 1 año de plan de mantenimiento de peso donde se comparaban una dieta alta en proteínas + ayuno intermitente con una dieta saludable que seguía las pautas de la AHA.

Se evaluó el peso corporal, el IMC, los lípidos en sangre y la capacidad elástica arterial al inicio y al final de cada fase del estudio.

Al final de la primera fase se produjo una pérdida de peso, de IMC y de los lípidos sanguíneos, además de una mejora en la capacidad elástica de las arterias. No hubo diferencias entre sexos. Durante la segunda fase, la dieta que combinaba una alta ingesta proteica y ayuno intermitente mostró una menor recuperación de peso (tendencia a la diferencia significativa) y del LDL comparada con la dieta saludable.

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Figura 1. Efectos de la dieta sobre el IMC en la fase I y la fase II. HP-IF (Dieta alta en proteínas + ayuno intermitente). HH (Dieta saludable)

Los resultados sugieren que una combinación de una dieta baja en calorías y alta en proteínas con ayuno intermitente se asocia con una pérdida de peso y mejoras en los parámetros cardiovasculares, además de minimizar la recuperación de peso pasado un año del tratamiento. Este dato puede dar respuesta a una problemática que rodea a los programas de pérdida de peso, y es cómo se puede evitar una recuperación de peso asociada en la mayor parte de los casos a los periodos que siguen a una dieta para perder peso.


 

REFERENCIA

  1. Zuo, L. et al. Comparison of High-Protein, Intermittent Fasting Low-Calorie Diet and Heart Healthy Diet for Vascular Health of the Obese. Front. Physiol. 7, 350 (2016).

¿QUÉ TIENEN EN COMÚN 5 JÓVENES VEINTEAÑEROS TRAS PASAR 3 SEMANAS DE REPOSO EN CAMA Y 40 AÑOS DESPUÉS?

En publicaciones anteriores observamos como cortos periodos de tiempo de reposo en cama o inmovilización, a causa de una enfermedad o lesión, podían llegar a comprometer la capacidad funcional y la salud metabólica.

De igual modo, en un post anterior sobre las consecuencias de estar 20 días postrado en cama (http://www.fissac.com/cuales-son-las-consecuencias-de-estar-20-dias-postrado-en-una-cama-adelanto-las-conclusiones-como-30-anos-de-envejecimiento/), se concluía que, en jóvenes de 20 años, el reposo en cama durante 3 semanas causaba un mayor impacto sobre la función cardiovascular que 30 años de envejecimiento.

Estos mismos sujetos que estuvieron postrados en cama durante 3 semanas para evaluar la respuesta de la función cardiovascular al desuso muscular y que fueron evaluados 30 años más tarde para analizar la influencia de la edad sobre ella, fueron sometidos nuevamente a un análisis de la capacidad cardiovascular 10 años después, es decir, a los 60 (1).

Así, mientras 20 días de reposo en cama supusieron un mayor deterioro sobre la función cardiovascular que 30 años, el VO2max 40 años más tarde de aquel obtenido inicialmente tras 3 semanas de reposo en cama fue, sorprendentemente, casi idéntico (2.37 vs 2.43 L/min).

Tabla 1. Valores fisiológicos antes y después del reposo en cama (1966) y valores tomados 30 (1996) y 40 (2006) años después, respectivamente (1).

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HR: frecuencia cardíaca; VO2max: consumo de oxígeno máximo; CO: gasto cardíaco; SV: volumen sistólico; AV-DO2: diferencia arteriovenosa de oxígeno; LBM: masa magra; MAP: presión arterial media; TPW: resistencia periférica total.

*Uno de los sujetos (Participant E) obtuvo un mayor descenso tanto en el VO2max como en sus principales determinantes, debido en gran parte a un excesivo estilo de vida sedentario causado por un intenso dolor de espalda crónico asociado a un carcinoma renal, además de estar siendo tratado de una hipertensión arterial con una combinación de bloqueadores de los canales de calcio y diuréticos.

Un descenso de la FCmax suele ser el principal factor responsable en la disminución del VO2max asociado a la edad. Sin embargo, en esta ocasión, la reducción tanto en el gasto cardíaco máximo como en la diferencia arteriovenosa de oxígeno fueron los responsables de la disminución del VO2max. Además la reducción de la capacidad para incrementar el volumen sistólico y gasto cardíaco máximos, a pesar de la disminución de la extracción periférica de oxígeno, podría explicar la disminución acelerada que se observa en el VO2max a partir de la quinta década de vida.

La capacidad cardiovascular (VO2max) y la masa y fuerza muscular son biomarcadores de mortalidad prematura ya que bajos niveles de estos, de forma independiente, se han asociado con menor esperanza de vida (2), habiendo quedado evidenciado que el desuso muscular impacta negativamente sobre ellos. Por tanto, se convierte en fundamental limitar el reposo en cama tanto como sea posible, además de esencial la implantación de estrategias no farmacológicas que minimicen los efectos deletéreos del reposo en cama, máxime cuando sabemos que los 3 factores disminuyen, ya de por sí, como consecuencia del envejecimiento primario y, de forma más acusada aún, en individuos sedentarios.


REFERENCIAS

  1. McGavock, J. M., Hastings, J. L., Snell, P. G., McGuire, D. K., Pacini, E. L., Levine, B. D., & Mitchell, J. H. (2009). A forty-year follow-up of the Dallas Bed Rest and Training study: the effect of age on the cardiovascular response to exercise in men. The Journals of Gerontology Series A: Biological Sciences and Medical Sciences, 64(2), 293-299.
  2. Booth, F. W., Roberts, C. K., & Laye, M. J. (2012). Lack of exercise is a major cause of chronic diseases. Comprehensive Physiology, 2, 1143-1211.

LA UTILIDAD DE UNA PRUEBA DE ESFUERZO PARA PREDECIR EL RENDIMIENTO EN DEPORTES DE RESISTENCIA

El denominado umbral anaeróbico -aunque el término es fisiológicamente incorrecto pues la fosforilación oxidativa está siempre presente y las vías metabólicas predominantes cambian gradualmente, por lo que no es un umbral sino una transición continua- es junto a la potencia aeróbica máxima (VO2max) y la economía de carrera uno de los principales determinantes del rendimiento en deportes de resistencia. Pese a que hay numerosos métodos de establecer el umbral anaeróbico, como el análisis ventilatorio, electromiográfico, de balance de gases o de oxigenación muscular, el análisis del umbral láctico sigue siendo uno de los métodos más prácticos, barato y por ello más utilizado en el ámbito deportivo.

El umbral láctico puede definirse como la máxima carga de trabajo que precede un rápido aumento en los niveles de lactato sanguíneo como resultado de un desequilibrio en el ratio de producción/eliminación, lo cual ocurre de forma sincrónica a un aumento en los niveles de CO2 ventilado y de H+. Este umbral es determinado en una prueba de esfuerzo en la que la carga aumenta progresivamente, obteniendo una pequeña muestra de sangre capilar en cada aumento para medir los niveles de lactato. Diversos estudios han mostrado la validez del umbral láctico como predictor del rendimiento en deportes de resistencia (Para revisión, Faude, Kindermann, & Meyer, 2009). Sin embargo, existen diferentes formas de calcular este umbral, incluyendo la determinación subjetiva, umbrales fijos (4 mmol/l) o umbrales individualizados (mediante modelos matemáticos).

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Fig. 1. El análisis de lactato en un test incremental nos sirve también para evaluar la mejora del deportista a lo largo de la temporada. En esta gráfica (datos obtenidos en deportista real) vemos como los niveles de lactato para una misma carga son menores según avanza la temporada, alcanzando además una mayor potencia final.

Un grupo de investigadores españoles (Santos-Concejero et al., 2014) quiso evaluar si el umbral láctico podría predecir el rendimiento en una carrera de 10km en deportistas muy entrenados y con un nivel homogéneo (completaban la distancia en 31,6 ± 1,2 minutos). Los deportistas realizaron una prueba de esfuerzo incremental (comenzando a 9 km/h e incrementando en 1,5 km/h cada 4 minutos) en la cual el umbral láctico fue calculado mediante dos modelos matemáticos diferentes, uno polinómico y otro exponencial. Pese a que el ritmo en 10km fue mayor que el correspondiente al umbral láctico, los autores encontraron que ambas variables estaban correlacionadas. Es decir, aquellos deportistas que presentaban un mayor umbral también presentaban una mayor velocidad de carrera en 10km. Además, y pese a que con todos los modelos la correlación fue significativa, los autores observaron que el nivel de correlación dependía del modelo matemático utilizado (mejor con el modelo exponencial).

Por lo tanto, este y otros estudios nos muestran cómo una prueba de esfuerzo puede aportarnos, además de datos a nivel del estado de salud cardiovascular del deportista si se incluye electrocardiograma, otros datos interesantes respecto al potencial de rendimiento del deportista.

Además, en una prueba de esfuerzo con test de lactato no sólo podemos determinar nuestro umbral láctico sino también el umbral aeróbico y la velocidad aeróbica máxima, lo cual es muy útil para encontrar puntos débiles a trabajar con el deportista así como para establecer las zonas de entrenamiento y poder planificar las sesiones de ejercicio trabajando a la intensidad necesaria.


REFERENCIAS

Faude, O., Kindermann, W., & Meyer, T. (2009). Lactate threshold concepts: how valid are they? Sports Medicine (Auckland, N.Z.), 39(6), 469–90. http://doi.org/10.2165/00007256-200939060-00003

Santos-Concejero, J., Tucker, R., Granados, C., Irazusta, J., Bidaurrazaga-Letona, I., Zabala-Lili, J., & Gil, S. M. (2014). Influence of regression model and initial intensity of an incremental test on the relationship between the lactate threshold estimated by the maximal-deviation method and running performance. Journal of Sports Sciences, 32(9), 853–9. http://doi.org/10.1080/02640414.2013.862844