LA OBESIDAD DURANTE EL EMBARAZO ACORTA LA VIDA DE LOS HIJOS

Durante el embarazo, la obesidad de la madre va a influir en el entorno intrauterino, pudiendo producir alteraciones en el desarrollo, la fisiología y el metabolismo del feto, siendo éste posiblemente el origen de determinadas enfermedades que sufra el recién nacido a lo largo de su vida. Así, por ejemplo, la obesidad durante el embarazo se asocia con un crecimiento fetal anormal, incremento en el riesgo de complicaciones durante el parto, muerte fetal y muerte súbita del lactante. De igual modo, la obesidad, el asma y las enfermedades cardiovasculares durante la edad infantil se asocian con un estado de obesidad materna. Por tanto, la obesidad de la madre podría tener consecuencias sobre la salud del feto durante el propio embarazo e incluso años después de su nacimiento.

Por otro lado, como hemos visto en entradas anteriores, la longitud de los telómeros es considerada un marcador del estado de salud celular y el envejecimiento biológico, asociándose con enfermedades relacionadas con la edad como las cardiovasculares, la diabetes tipo II y la aterosclerosis, y una mayor mortalidad. Además se sabe que la longitud de los telómeros de un recién nacido va a determinar su longitud telómerica en etapas futuras de la vida.

En base a estas evidencias, un reciente estudio (1) ha analizado el efecto de la obesidad de la madre antes del embarazo -en base al IMC- sobre la longitud de los telómeros de los recién nacidos, evaluada a través de muestras de sangre del cordón umbilical (n = 743) y la placenta (n = 702).

De forma sorprendente se halló que la obesidad previa al embarazo se asoció con telómeros más cortos en los recién nacidos. Independientemente de otros factores, la longitud telomérica de los neonatos con madres obesas fueron más cortos que los de aquellos con madres con un peso saludable.

Por último, los datos mostraron que para cada aumento de una unidad de IMC, los telómeros de la sangre del cordón y de la placenta fueron 0.50% y 0.66% más cortos, respectivamente. Esto supone una pérdida de aproximadamente 50 pares de bases en la longitud del telómero, mientras que se estima que un adulto pierde entre 32.2 y 45.5 pares de bases anualmente (2), por lo que cada aumento previo al embarazo de una unidad de IMC es equivalente a la pérdida de pares de bases que sufre un adulto en un periodo de 1.1 a 1.6 años.

Estos hallazgos son de especial relevancia clínica, ya que supone que los recién nacidos de madres obesas fueron de 12 a 17 años mayores biológicamente en comparación con los recién nacidos de mujeres con peso normal, en base a la equivalencia de pérdida telomérica que se produce anualmente en la edad adulta.

El impacto sobre la salud pública es considerable, ya que en sociedades con un alto nivel socioeconómico el 30% de las mujeres en edad reproductiva tienen sobrepeso, con el consiguiente riesgo debido al acortamiento telomérico que se produce en los neonatos de madres obesas, lo que podría incrementar el riesgo de futuras enfermedades crónicas.

El estilo de vida previo al embarazo de la madre va a determinar la longitud telomérica del recién nacido y, por tanto, podría estar predisponiéndolo a un envejecimiento biológico y molecular prematuro y a una mayor susceptibilidad a las enfermedades.


REFERENCIAS

  1. Martens, D. S., Plusquin, M., Gyselaers, W., De Vivo, I., & Nawrot, T. S. (2016). Maternal pre-pregnancy body mass index and newborn telomere length. BMC Medicine, 14(1), 148.
  2. Müezzinler, A., Zaineddin, A. K., & Brenner, H. (2013). A systematic review of leukocyte telomere length and age in adults. Ageing Research Reviews, 12(2), 509-519.

¿BASTA SOLO CON NADAR? HIT EN LA NATACIÓN PARA EL CONTROL DE LA GLUCOSA Y LA INSULINA

Nadar, la palabra mágica. La mayoría de las veces que alguien va al médico y éste “se atreve a prescribir” ejercicio la palabra mágica es nadar. Es cierto que es un ejercicio con múltiples beneficios, pero al igual que si tienes un problema cardiaco no te recetan un fármaco para el aparato digestivo, la elección del ejercicio a realizar deberá ir en consonancia con los efectos que éste pueda provocar.

Ahora pensemos en toda esa población que va a nadar sin saber muy bien lo que hacer y que está una hora haciendo largos a “su ritmo”. ¿Tiene sentido? Un grupo de investigadores llevó a cabo un estudio 1 en el que se intentó conocer qué tipo de ejercicio tiene mayor impacto sobre el control de la glucosa y la sensibilidad a la insulina en mujeres pre menopáusicas; el ejercicio interválico de alta intensidad (HIT) o el ejercicio de baja intensidad y mucho volumen, comúnmente conocido como ejercicio aeróbico.

62 mujeres desentrenadas y pre- menopáusicas se dividieron en 3 grupos de estudio:

  1. Control (n = 20; CON): sin entrenamiento
  2. Alta intensidad- volumen bajo (n = 21; HIT)
  3. Baja intensidad-volumen alto (n = 21; LIT)

Durante 15 semanas de intervención, el grupo de HIT hizo 3 días a la semana 6-10 series de 30 segundos a máxima intensidad (86 ± 3 % Fcmax) con 2 minutos de recuperación, mientras que el grupo LIT tenía que nadar durante 1 hora a baja intensidad (73 ± 3 % Fcmax). A los grupos se les hizo análisis de sangre así como un test de tolerancia a la glucosa antes y después de la intervención.

Los resultados muestran como en el grupo que llevó a cabo el HIT descendió la insulina en plasma (17 ± 34 %), mientras que en el grupo control y en el LIT permaneció igual. De la misma manera, el test de tolerancia a la glucosa (60-min) registró un descenso de la insulina y de la glucosa en el grupo de HIT (24 ± 30 % y 10 ± 16 %; P < 0.05, respectivamente), y nuevamente en los grupos CON y LIT no registró cambios. La sensibilidad a la insulina aumentó un 22 ± 34 % después de la intervención con HIT, sin cambios en los otros dos grupos.

Estos resultados demuestran (una vez más) que el ejercicio intermitente de alta intensidad en natación es una estrategia efectiva y eficiente para mejorar la sensibilidad a la insulina y el control de la glucosa en mujeres inactivas y de mediana edad. Ello nos da muestras de la importancia del control de la intensidad en los protocolos de entrenamiento para el tratamiento de poblaciones especiales, pues si bien es verdad que se obtienen resultados extraordinarios hay que tener en cuenta que se somete a la persona a un estrés fisiológico muy alto.


REFERENCIA

  1. Connolly, L. J. et al. Low-volume high-intensity swim training is superior to high-volume low-intensity training in relation to insulin sensitivity and glucose control in inactive middle-aged women. Eur. J. Appl. Physiol. 116, 1889–1897 (2016).

3 ERRORES COMUNES SOBRE EL ENTRENAMIENTO DE LA CADERA

La articulación de la cadera está formada por la cabeza del fémur y el acetábulo del coxal, ambos se enlazan creando una articulación con forma de esfera.

Esta estructura es, después del hombro, la articulación con más movilidad del cuerpo humano. Sobre ella podemos generar movimiento en los tres planos del espacio.

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La misma está implicada en casi todos los movimientos de nuestro día a día, caminar, sentarse, levantarse, dar un giro, etc. De ahí que sea de especial atención su correcto funcionamiento.

A la hora de realizar el entrenamiento sobre esta articulación los entrenadores solemos cometer 3 errores básicos:

1. Ver las asimetrías como algo malo.

Siempre que entrenamos o leemos algún libro sobre la materia nos indican que debemos buscar las asimetrías, ya que si un lado del cuerpo tiene menor rango articular con respecto al otro esto desembocará en posibles problemas.

Zalwaida y colaboradores (2010) encontraron que el ángulo de anteversión o retroversión entre un fémur y otro del mismo individuo puede ser hasta mayor de 20º.

Esto implica que para poder encontrar la simetría en la rotación de la cadera, por ejemplo, deberíamos modificar la estructura natural de nuestras articulaciones, pudiendo con ello crear tensiones excesivas que deriven en posibles lesiones.

2. Estirar no siempre es la solución.

Cuando hablamos de rango de movimiento no todo está relacionado con la capacidad de las estructuras pasivas para aumentar su longitud (cápsulas, ligamentos, tendones), en muchas ocasiones nos encontraremos con el contacto de un hueso con su adyacente limitando estructuralmente el rango en la articulación.

D´Lima y colaboradores (2000) encontraron que un aumento de tan sólo 2 mm en el diámetro del cuello del femoral podría limitar el rango de flexión de cadera hasta 8,5 grados.

Una buena prueba para valorar este problema sería realizar el movimiento a evaluar en una posición en la que los tejidos pasivos no se encuentren en su máximo rango de estiramiento, para poder así comprobar si el limitante es el contacto hueso-hueso o los propios tejidos pasivos.

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3. Centrarnos demasiado los ejercicios de extensión de cadera y olvidar los de flexión.

Revisa cualquier rutina de entrenamiento para el tren inferior y encontrarás varios ejercicios predominantes de extensión de cadera como pueden ser sentadillas, peso muerto, buenos días, hip thrusts, etc. Pero en muy pocas encontrarás ejercicios específicos para la mejora de los flexores de la cadera.

Esto provoca que se cree una descompensación entre la musculatura extensora y flexora, ayudando aún más si cabe a que los flexores tengan una producción de fuerza deficiente que pueda limitar el rango de movimiento.

Un ratio de 1 serie de ejercicios para la flexión por cada 5 para la extensión sería suficiente para prevenir este problema.

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Como conclusión final debemos entender que cada individuo al que entrenamos es diferente al anterior, el tipo de vida, estructura genética y posibles patologías pueden alterar el correcto funcionamiento de las articulaciones, debemos ser específicos con cada caso para lograr los mejores resultados


REFERENCIAS

1.- Ankur Zalawadia, Srushti Ruparelia. Study of Femoral Neck Anteversionof Adult Dry Femora In Gujarat Region. NJIRM. 2010; 1(3): 7-11.

2.- Darryl D. D´Lima, M.D; Andrew G. Urquhart, M.D; Knute O. Buehler, M.D; Richard H. Walker, M.D; Clifford W. Colwell, JR, M.D. Journal of Bone & Joint Surgery. 2000; 82(3): 315-21

UTILIDAD DEL SALTO VERTICAL PARA CONTROLAR LA FATIGA DURANTE UNA SESIÓN

En los últimos años los investigadores han realizado grandes avances en el control de la fatiga en acciones de predominante influencia neuromuscular (i.e.: entrenamiento de fuerza y velocidad). Entre las variables a modificar en este tipo de entrenamientos se encuentran la intensidad y el volumen, existiendo gran controversia en torno a la óptima dosis de este último. Por ejemplo, ¿cuál es el número correcto de repeticiones, sea de series en carrera o de levantamientos de cargas, que debe realizar un deportista?

Mientras que en ámbitos como el fisioculturismo puede ser conveniente aumentar el estrés metabólico mediante repeticiones al fallo muscular para producir hipertrofia, en la mayoría de deportes el objetivo será mejorar la aplicación de fuerza para aumentar el rendimiento, siendo la hipertrofia en muchas ocasiones un resultado secundario (o como dice el Dr. González Badillo, un mal necesario).

Así, si para una misma acción con una misma carga (peso corporal en carrera o carga externa en levantamientos), disminuimos la velocidad de ejecución, estaremos disminuyendo la fuerza aplicada, siendo por tanto estas ejecuciones menos eficaces para la mejora del rendimiento y produciendo además un mayor estrés metabólico con la consiguiente hipertrofia. Por ello, serán útiles todos aquellos métodos que nos permitan valorar de forma objetiva ese momento en el que la fuerza comienza a disminuir, pudiendo determinar así si no se deben realizar más repeticiones o si se debe aumentar el tiempo de recuperación.

La capacidad de salto ha mostrado en gran medida las propiedades neuromusculares del tren inferior. Dos investigadores españoles [1] demostraron que la pérdida de altura de salto podía ser utilizada como un indicador de fatiga durante el entrenamiento de fuerza, estando esta variable altamente correlacionada con la pérdida de velocidad durante las series de fuerza (r=0.92). Además, en este mismo estudio encontraron una alta correlación entre la pérdida de salto y los niveles de estrés metabólico (r=0.97).

Por otro lado, recientemente se ha publicado otro estudio [2] en el que los sujetos realizaron el mayor número de sprints de 40 m separados por 4 minutos de descanso hasta disminuir la velocidad un 3%, realizando un salto y midiendo los niveles de estrés metabólico (lactato y amonio) en cada descanso. Los autores observaron como el número máximo de sprints que pudo realizar cada sujeto, y la pérdida de velocidad durante estos sprints, estaba altamente correlacionado con la acumulación de estrés metabólico (r=0.87), observando también una correlación casi perfecta entre los niveles de estrés metabólico y la pérdida de la capacidad de salto (r=0.95-0.96).

En resumen, existe una alta correlación entre la capacidad de salto, los niveles de estrés metabólico y el rendimiento en el entrenamiento de fuerza o de sprints. Estos resultados muestran la gran aplicabilidad de la medición de la capacidad de salto para determinar el momento en el que el ejercicio debe ser cesado al estar disminuyendo los niveles de fuerza aplicada o aumentando en exceso los niveles de estrés metabólico (ambas variables relacionadas).

Buscando una aplicación práctica, sería recomendable medir a los deportistas la altura de salto entre las series de fuerza de tren inferior o de carrera para determinar cuándo realizar más repeticiones supondrá un aumento en el ratio riesgo/beneficio, ya que no se mejorarán los niveles de fuerza y sí se aumentará por el contrario el estrés metabólico con la consiguiente fatiga para sesiones posteriores, aumentando la hipertrofia, produciéndose una alteración en la técnica de carrera, etc.


 REFERENCIAS

  1. Sánchez-Medina L, González-Badillo JJ. Velocity loss as an indicator of neuromuscular fatigue during resistance training. Med Sci Sport Exerc. 2011;43(9):1725–34.
  2. Jiménez-Reyes P, Pareja-Blanco F, Cuadrado-Peñafiel V, Morcillo JA, Párraga JA, González-Badillo JJ. Mechanical , Metabolic and Perceptual Response during Sprint Training. Int J Sports Med. 2016;37(10):807–12.

DIFERENCIAS EN LA ECONOMÍA DE CARRERA ENTRE CORRER EN CINTA Y AL AIRE LIBRE

La economía de carrera es, junto con el umbral anaeróbico y el consumo máximo de oxígeno, una de las variables más decisivas en lo que se refiere al rendimiento en deportes de resistencia, siendo mejorada a través del entrenamiento de fuerza y pliometría, como podemos encontrar en la literatura científica. Ahora bien, ¿afecta el hecho de correr en cinta o al aire libre a la economía de carrera?

El siguiente estudio de Mosses et al. (2015) comparó la economía de carrera de 13 corredores de élite europeos familiarizados con la carrera en cinta cuando corrían al aire libre o en tapiz rodante (1% inclinación). Para ello, los deportistas realizaron un test de campo incremental de carácter máximo y un test incremental en laboratorio.

Los resultados mostraron que la economía es mayor en carrera al aire libre respecto al tapiz rodante (215.4 vs 236.8 ml/kg/km, respectivamente), es decir, un 8.8% más económicos. Sin embargo, los datos de V02MAX fueron similares en ambas condiciones (68.5 vs 71.4 ml/kg/min, respectivamente).

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Fig. 1. La aparición en el mercado de cintas curvadas y sin motor podría facilitar una acción biomecánica más similar a la natural, al requerir la acción de impulso de la pierna trasera para propulsar el tapiz.

La principal diferencia observada podría deberse a ajustes biomecánicos, ya que la carrera en cinta se desarrolla de forma artificial, sin que los músculos isquiotibiales produzcan la fuerza propulsiva que desarrollan en la carrera “natural´´ al aire libre.


REFERENCIA

  • Mosses, M. et al. 2015. Better economy in field running than on the treadmill: evidence from high-level distance runners. Biology of sport. 2015 Jun; 32(2): 155–159

ENTRENAMIENTO DE FUERZA PARA MEJORAR LA ECONOMÍA DE CARRERA

El rendimiento en carreras de resistencia viene determinado fundamentalmente por el 2º umbral ventilatorio –más conocido como umbral anaeróbico, aunque fisiológicamente el término no sería del todo correcto-, el consumo de oxígeno máximo y la economía de carrera.

A su vez, la economía de carrera –medida como el consumo de oxígeno necesario para correr a una determinada velocidad- depende de factores biomecánicos y antropométricos, de la edad y de la distribución de las fibras musculares. Sin embargo, la economía de carrera también puede verse influenciada por diferentes estrategias de entrenamiento, dentro de la cuales se encontraría el entrenamiento de fuerza.

Los beneficios del entrenamiento de fuerza sobre la economía de carrera se atribuyen a una mejora en la coordinación de los miembros inferiores y en la coactivación muscular, lo que en última instancia reducirá el tiempo de contacto con el suelo. De igual modo, se aumentará la fuerza de las fibras tipo I y tipo II, resultando en una menor activación de unidades motoras para producir una determinada fuerza. Este incremento en la fuerza también puede mejorar la eficiencia biomecánica y los patrones de reclutamiento muscular, permitiendo así que un corredor sea más eficiente a una determinada velocidad de carrera.

A pesar de ello, tradicionalmente el entrenamiento de fuerza ha sido pasado por alto por los corredores de media-larga distancia y sus entrenadores, lo que podría ser consecuencia de que estos no son conscientes de los beneficios potenciales de este tipo de entrenamiento sobre la mejora de la economía de carrera y, por tanto, sobre el rendimiento.

Con el propósito de determinar el efecto de los programas de entrenamiento de fuerza sobre la economía de carrera en corredores de alto nivel de media y larga distancia, recientemente se realizó una revisión sistemática con un meta-análisis (1), que finalmente incluyó 5 estudios y una muestra total de 93 corredores de alto nivel (VO2max > 60 ml/kg/min).

4 de los 5 estudios incluidos presentaron un efecto elevado sobre la economía de carrera para este tipo de participantes, mientras que el 5º mostró un efecto de moderado a alto. Cuantitativamente, el cambio promedio sobre la economía de carrera fue de -2.32 ± 2.07 para los grupos que entrenaban fuerza y 0.57 ± 2.48 ml/kg/min para los que no lo hacían (cuanto más baja es esta cifra mayor es la economía de carrera, ya que si para una misma velocidad se reduce el consumo de oxígeno, la economía de carrera habrá mejorado). Por tanto, se muestra un efecto unánime, elevado y beneficioso del entrenamiento de fuerza sobre la economía de carrera en corredores de media y larga distancia altamente entrenados.

Por último, parece que un programa de entrenamiento de fuerza consistente en 2-4 ejercicios al 40-70% de 1-RM sin llegar al fallo muscular, junto con ejercicios pliométricos realizados 2-3 veces por semana para un ratio total de entrenamiento 3:1 resistencia:fuerza durante 8-12 semanas es una estrategia segura para mejorar la economía de carrera y, con ello, lograr un rendimiento óptimo.


REFERENCIAS

  1. Balsalobre-Fernández, C., Santos-Concejero, J., & Grivas, G. V. (2015). The effects of strength training on running economy in highly trained runners: a systematic review with meta-analysis of controlled trials. Journal of strength and conditioning research, 30(8): 2361-2368. doi: 10.1519/JSC.0000000000001316.

POR QUÉ UN ELECTROCARDIOGRAMA EN JÓVENES DEPORTISTAS PUEDE SALVAR VIDAS

El auge de la práctica de deporte entre la población y sobre todo el aumento de pruebas extremas hacen que los especialistas médicos se encuentren ante un reto mayúsculo; intentar minimizar el riesgo de llevar el cuerpo al límite.

La concienciación de que todas aquellas personas que comiencen a realizar actividad física deben someterse a un examen médico previo tiene como objetivo que el deportista pueda llevar a cabo una progresión de entrenamiento adecuada e individualizada según sus características físicas y fisiológicas, teniendo en cuenta siempre sus limitaciones, pero sobre todo, el principal objetivo de estas pruebas es poder predecir y evitar episodios de muerte súbita.

Por ello, los exámenes cardiovasculares con Electrocardiograma (ECG) suponen una de las principales pruebas para evaluar el estado del corazón. Últimamente su validez como prueba predictiva y eficaz se ha puesto en duda. En respuesta a ello, se ha publicado en la British Journal of Sports Medicine una revisión crítica en favor del examen cardiovascular por ECG [1] para la detección precoz de trastornos cardiovasculares y de riesgo de muerte súbita.

Ningún estudio ha demostrado que mediante la historia clínica y un examen físico se pueda detectar el riesgo cardiovascular o predecir una muerte súbita en atletas. En cambio, el ECG proporciona un ratio muy bajo de falsos positivos y mejora la detección de potenciales problemas cardiovasculares.

La evidencia de estudios recientes indica que hay grupos de población con mayor probabilidad de sufrir accidentes cardiovasculares que otros (figura 1), por lo que una detección temprana de problemas que puedan suponer algún tipo de evento cardiovascular puede reducir la morbilidad y mortalidad a través de la gestión individualizada basada en pruebas específicas de la enfermedad.

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Figura 1. Riesgo anual de muerte súbita en atletas de Veneto, Italy [2] and Minnesota [3] y datos más recientes de atletas universitarios de NCAA [4] y personal militar de EEUU [5]. La diferencia en el riesgo de sufrir muerte súbita en los diferentes grupos de población se tiene que tener en cuenta para elegir apropiadas estrategias de evaluación cardiovascular.

Los autores concluyen que la evaluación a través de un ECG en unidades cardiológicas que cuenten con los recursos adecuados para la correcta interpretación del ECG sería una estrategia óptima para evaluar y determinar posibles enfermedades CV. Además, añaden que se habría de enfatizar la figura de médicos cualificados que lleven a cabo un cribado más efectivo en las poblaciones de atletas de alto riesgo a través de una completa evaluación cardiológica.


REFERENCIAS

[1]      J. A. Drezner, K. G. Harmon, I. M. Asif, and J. C. Marek, “Why cardiovascular screening in young athletes can save lives: a critical review,” Br. J. Sports Med., vol. 50, no. 22, pp. 1376–1378, Nov. 2016.

[2]      D. Corrado, C. Basso, A. Pavei, P. Michieli, M. Schiavon, and G. Thiene, “Trends in Sudden Cardiovascular Death in Young Competitive Athletes After Implementation of a Preparticipation Screening Program,” JAMA, vol. 296, no. 13, p. 1593, Oct. 2006.

[3]      B. J. Maron, T. S. Haas, J. J. Doerer, P. D. Thompson, and J. S. Hodges, “Comparison of U.S. and Italian Experiences With Sudden Cardiac Deaths in Young Competitive Athletes and Implications for Preparticipation Screening Strategies,” Am. J. Cardiol., vol. 104, no. 2, pp. 276–280, Jul. 2009.

[4]      K. G. Harmon, I. M. Asif, J. J. Maleszewski, D. S. Owens, J. M. Prutkin, J. C. Salerno, M. L. Zigman, R. Ellenbogen, A. L. Rao, M. J. Ackerman, and J. A. Drezner, “Incidence, Cause, and Comparative Frequency of Sudden Cardiac Death in National Collegiate Athletic Association AthletesCLINICAL PERSPECTIVE,” Circulation, vol. 132, no. 1, pp. 10–19, Jul. 2015.

[5]      R. E. Eckart, E. A. Shry, A. P. Burke, J. A. McNear, D. A. Appel, L. M. Castillo-Rojas, L. Avedissian, L. A. Pearse, R. N. Potter, L. Tremaine, P. J. Gentlesk, L. Huffer, S. S. Reich, and W. G. Stevenson, “Sudden Death in Young Adults,” J. Am. Coll. Cardiol., vol. 58, no. 12, pp. 1254–1261, Sep. 2011.

CAMPEÓN OLÍMPICO, ¿SE NACE O SE HACE?

Los Juegos Olímpicos de Río’2016 han concluido recientemente. La procedencia de muchos de los campeones era, en gran parte, predecible, siendo los mejores sprinters de ascendencia africana occidental, mientras que los mejores corredores de resistencia procedían de África Oriental. ¿Puede este hecho reflejar que algunas etnias o razas estén predeterminadas genéticamente, o al menos tengan un sesgo muy elevado, para sobresalir en ciertas especialidades deportivas?

Durante la evolución, la herencia genética adquirida ha predispuesto a los humanos a ser más veloces o más resistentes. Este fenómeno viene determinado por el polimorfismo R577X en el “gen de la velocidad”, el cual codifica la α-actinina-3, una proteína requerida para que los músculos se contraigan de forma explosiva. Aproximadamente mil millones de personas en todo el mundo (alrededor del 11% de la población total) tienen un déficit de la proteína α-actinina-3 debido a una variación (o defecto) genética en las dos copias del gen. Este genotipo “nulo” (XX), mucho más infrecuente entre jamaicanos y afroamericanos, disminuye considerablemente la probabilidad de correr la prueba reina del atletismo olímpico, los 100 metros, en menos de 10 segundos.

El polimorfismo R577X, que apareció hace más de 40.000 o 60.000 años en Eurasia, ha hecho a los humanos anatómicamente más lentos, pero más resistentes, en beneficio de su supervivencia, convirtiéndolos en mejores cazadores. Por el contrario, la supervivencia de depredadores como los felinos depende más de su capacidad para llevar a cabo acciones musculares explosivas.

Un reciente análisis del genoma que se llevó a cabo en 8 cohortes de atletas de resistencia de clase mundial de diferentes etnias y continentes no pudo identificar, a pesar de ello, un grupo de variantes genómicas que fueran comunes al éxito deportivo (1). No obstante, existen evidencias en ratas de que la selección artificial de una determinada característica, como sería la resistencia, podría producir cambios comparativamente elevados y rápidos sobre la anatomía, la fisiología y la propia capacidad de resistencia (2).

Según Williams y Folland son requeridos 23 genotipos para permitir la expresión fenotípica que un atleta de talla mundial ha de tener, siendo de un 0,0005% la probabilidad de encontrar un campeón que posea todos los genotipos (3). Este porcentaje, incluido dentro de una ecuación que contemplaría a la población mundial y a los porcentajes de individuos que tendrían acceso al deporte de alto rendimiento y que correrían pruebas de media/larga distancia, entre otros, nos proporcionaría que son aproximadamente 16 los individuos con el genotipo requerido para la competición de alto nivel en carreras de media/larga distancia, número similar -12- al que compiten en las finales olímpicas de 1.500m, 3.000m obstáculos, 5.000m y 10.000m.

Los investigadores Sanchis-Gomar y cols (2016) argumentan que los mejores atletas son probablemente individuos genéticamente dotados que, además, tienen numerosos factores que contribuyen a la formación de un “complejo de caracteres” que determinan a un campeón olímpico, y que no necesariamente dependen de variaciones genéticas definidas (4). Así, en la actualidad, el éxito olímpico radicaría en características somatotípicas favorables, que conducen a una economía y eficiencia biomecánicas y metabólicas, un entorno ambiental apropiado (por ejemplo, exposición crónica a la altitud), en combinación con un volumen moderado de entrenamiento de alta intensidad y un fuerte componente psicológico motivacional por alcanzar el éxito (5).


REFERENCIAS

  1. Rankinen, T., Fuku, N., Wolfarth, B., Wang, G., Sarzynski, M. A., Alexeev, D. G., … & Filipenko, M. L. (2016). No evidence of a common DNA variant profile specific to world class endurance athletes. PloS One, 11(1), e0147330.
  2. Koch, L. G., & Britton, S. L. (2001). Artificial selection for intrinsic aerobic endurance running capacity in rats. Physiological Genomics, 5(1), 45-52.
  3. Williams, A. G., & Folland, J. P. (2008). Similarity of polygenic profiles limits the potential for elite human physical performance. The journal of Physiology, 586(1), 113-121.
  4. Sanchis-Gomar, F., Pareja-Galeano, H., Rodriguez-Marroyo, J. A., de Koning, J. J., Lucia, A., & Foster, C. (2016). Olympic Genes on the Podium?. International Journal of Sports Physiology and Performance, 1-8.
  5. Wilber, R. L., & Pitsiladis, Y. P. (2012). Kenyan and Ethiopian distance runners: what makes them so good. Int J Sports Physiol Perform, 7(2), 92-102.

GANAR MASA MUSCULAR SIN HACER PESAS, UN NUEVO MÉTODO DE ENTRENAMIENTO CON MUCHAS APLICACIONES

Pese a que unos correctos niveles de masa muscular son esenciales para cualquier población, en este caso nos queremos centrar en su importancia para aquellas personas que sufren una pérdida progresiva de musculatura como consecuencia de unos bajos niveles de actividad física.

Las personas de la tercera edad o las personas encamadas son un ejemplo claro de población que sufre esta degeneración muscular, con la consiguiente pérdida de calidad de vida y aumento de enfermedades asociadas (diabetes, etc.). A menudo estas personas no pueden realizar ejercicio intenso de forma volitiva, como por ejemplo levantar grandes pesos o moverse a gran velocidad. Por ello, otros métodos de entrenamiento alternativos han sido estudiados, incluyendo entre otros el entrenamiento con cargas bajas y restricción de flujo sanguíneo, la electro-estimulación, o la vibración.

Recientemente un grupo de investigación [1] evaluó la eficacia de un nuevo método de entrenamiento que tendría un gran potencial para este tipo de población. Este estudio comparó el efecto a nivel muscular del entrenamiento del bíceps durante 18 sesiones con cargas altas (70% RM) con el de realizar una contracción voluntaria máxima en todo el rango articular sin ninguna carga externa (no load training).

El principal hallazgo de este estudio fue que ambos grupos aumentaron la masa muscular, sin diferencias entre aquellos que utilizaron cargas altas y aquellos que no utilizaron carga externa. Sin embargo, y pese a que también ambos grupos aumentaron la fuerza (medida como 1RM) y la resistencia muscular (repeticiones al fallo con un 35% RM), el grupo que entrenó con cargas altas lo hizo en mayor medida. Por último, es importante remarcar que la percepción de esfuerzo o incomodidad fue mayor en el grupo que realizaba la máxima contracción voluntaria sin carga que en el que realizaba el ejercicio con carga externa, lo que muestra la importancia del esfuerzo realizado en el primer caso.

Por lo tanto, estos resultados muestran como la activación muscular y la estimulación de los mecanotransductores son capaces de activar las vías anabólicas incluso en ausencia de carga externa. Aunque este estudio fue realizado en jóvenes desentrenados, este tipo de entrenamiento podría ser de gran utilidad para mantener la masa muscular en aquellas poblaciones con dificultad para levantar pesas, aunque será muy importante que la contracción realizada sea máxima y se debe ser consciente de que las adaptaciones en la fuerza pueden ser limitadas.


REFERENCIA

1  Counts BR, Buckner SL, Dankel SJ, Jessee MB, Mattocks KT, Mouser JG, Laurentino GC, Loenneke JP. The acute and chronic effects of “NO LOAD” resistance training. Physiol Behav 2016; 164: 345–352 Available from: http://dx.doi.org/10.1016/j.physbeh.2016.06.024\nhttp://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S003193841630436X