LA IMPORTANCIA DEL ESPECIALISTA EN EJERCICIO FÍSICO Y CÁNCER

Conocemos por estudios previos la importancia del ejercicio físico durante y una vez finalizado el tratamiento del cáncer en la mejora de la fuerza y la masa muscular, la fatiga, la capacidad cardiorrespiratoria y la calidad de vida. Sin embargo, la magnitud de estas mejoras vendrá dada por las características del ejercicio, entre las que se incluyen los criterios TIFD (tipo, intensidad, frecuencia y duración). Asimismo, un aspecto que se ha demostrado fundamental a la hora de optimizar los beneficios del ejercicio en el cáncer es la realización del programa de entrenamiento bajo la supervisión de un especialista (1).

Un reciente meta-análisis ha comparado los efectos del ejercicio físico supervisado frente al no supervisado sobre la función física y la calidad de vida en pacientes con cáncer. Se incluyeron 64 estudios controlados aleatorizados con 47 grupos de intervención supervisados y 17 no supervisados (2).

El análisis de los resultados determinó que el ejercicio supervisado mejoró significativamente la función física y la calidad de vida, mientras que el no supervisado no produjo efectos significativos sobre las variables de estudio. Los mayores beneficios del ejercicio supervisado podrían explicarse por una mayor adherencia al programa de entrenamiento, un cumplimiento más estricto de la intensidad prescrita, un continuo feedback, así como mayor atención y apoyo del especialista. Por último, un sub-análisis mostró que, para el ejercicio no supervisado, los beneficios sobre la función física fueron mayores con un mayor gasto energético semanal, no habiendo diferencias para la calidad de vida.

Por tanto, los importantes beneficios obtenidos con el ejercicio supervisado, en comparación con el no supervisado, vuelven a poner de manifiesto el importante papel de los especialistas en ejercicio físico y cáncer. Y es que estos especialistas no solo deben manejar las diferentes características inherentes al ejercicio para un buen uso de éste, sino que además han de conocer la fisiopatología de la enfermedad y los diferentes efectos secundarios a los distintos tratamientos médicos que se pueden producir en los órganos y sistemas corporales.


REFERENCIAS

  1. Buffart, L. M., Kalter, J., Sweegers, M. G., Courneya, K. S., Newton, R. U., Aaronson, N. K., … & Steindorf, K. (2017). Effects and moderators of exercise on quality of life and physical function in patients with cancer: An individual patient data meta-analysis of 34 RCTs. Cancer Treatment Reviews, 52, 91-104.
  2. 2. Sweegers, M. G., Altenburg, T. M., Chinapaw, M. J., Kalter, J., Verdonck-de Leeuw, I. M., Courneya, K. S., … & Buffart, L. M. (2017). Which exercise prescriptions improve quality of life and physical function in patients with cancer during and following treatment? A systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. British Journal of Sports Medicine, bjsports-2017.

¿REALMENTE EXISTE EL LLAMADO “FOFISANO” U OBESO METABÓLICAMENTE SANO?

La obesidad, conocida ya como la epidemia del siglo XXI, está asociada a complicaciones cardiometabólicas que incluyen hiperglucemia, inflamación, diabetes o hipertrigliceridemia, aumentando así el riesgo de morbimortalidad. Sin embargo, existen algunas personas con sobrepeso u obesidad que presentan un perfil metabólico aparentemente sano, libre de las complicaciones nombradas: son los llamados “obesos metabólicamente sanos”. Pero, ¿realmente presentan un estado saludable estas personas?

Un estudio muy reciente publicado en el International Journal of Obesity (Espinosa De Ycaza et al. 2018) obtuvo datos de 18070 adultos, de los cuales 1805 eran “obesos metabólicamente sanos” y 3047 presentaban un peso normal y estaban sanos. Tras un seguimiento de estos sujetos durante una media de 16 años, se observó que los “obesos metabólicamente sanos” tenían mayores probabilidades de desarrollar al menos un factor de riesgo cardiovascular que los sujetos sanos y con normopeso (80 y 68%, respectivamente). Además, los obesos metabólicamente sanos que durante ese periodo de seguimiento aumentaban su peso corporal en más de un 10% aumentaban su riesgo cardiovascular en mayor medida que aquellos que mantenían su peso o perdían.

Por lo tanto, aunque en un momento concreto una persona con sobrepeso u obesidad puede no presentar otras comorbilidades (ej. diabetes) y estar aparentemente sana, esta población tendrá una mayor tendencia a desarrollar factores de riesgo relacionados con una mayor mortalidad y con mayores posibilidades de evento cardiovascular. Además, estas personas tienden a aumentar aún más su peso en años posteriores. De hecho, casi la mitad de los participantes que comenzaron con sobrepeso acabaron teniendo obesidad tras el periodo de seguimiento, disparándose su riesgo cardiovascular. Es por ello que se debe evitar el sobrepeso o la obesidad pese a que en ese momento dado no vaya acompañado de otros factores de riesgo. El obeso metabólicamente sano puede estar “sano” en ese momento, pero presenta un mayor riesgo de no estarlo en los años posteriores.


REFERENCIA

  • Espinosa De Ycaza A, Donegan D, Jensen MD (2018) Long-term metabolic risk for the metabolically healthy overweight/obese phenotype. Int J Obes 42:302–309. doi: 10.1038/ijo.2017.233

¿ES NECESARIO ENTRENAR CON ALTAS CARGAS PARA AUMENTAR LA FUERZA Y LA HIPERTROFIA MUSCULAR?

Las principales guías de entrenamiento recomiendan utilizar cargas superiores al 70% de 1RM con el fin de obtener los mayores beneficios sobre la fuerza y la hipertrofia muscular. Curiosamente el conocido como “RM continuum” establece que las mejoras en fuerza se alcanzarían con cargas entre 1-5 RM, mientras que para la hipertrofia se obtendrían con cargas entre 6-12 RM. Estas hipótesis se basan en la creencia de que con mayores cargas de entrenamiento se reclutarán unidades motoras de umbrales más altos, requeridas para que se produzcan las adaptaciones musculares. Sin embargo, el último estudio de Brad Schoenfeld and cols (1) ha puesto patas arriba estas teorías.

Así, en dicho estudio se analizó el efecto de diferentes intensidades de entrenamiento de fuerza sobre el 1RM para los ejercicios de flexión de codo y press de piernas, y sobre el área de sección transversal del músculo (CSA). Durante 12 semanas, 30 sujetos entrenaron al 20% de 1RM (G20) un brazo y una pierna, mientras que la extremidad contralateral fue randomizada a una de las tres siguientes condiciones: 40% (G40); 60% (G60), y 80% de 1RM (G80). En todos los casos, se llevó a cabo el mismo volumen de entrenamiento (ver tabla 1).

Tabla 1. Variables de entrenamiento utilizadas en los ejercicios de flexión del codo y press de piernas

El CSA de los flexores del codo y del vasto lateral mejoró en los 4 grupos. Sorprendentemente, en las 3 condiciones de estudio -G40, G60 y G80- aumentó de forma similar: 25,3%, 25,1% y 25%, respectivamente, para los flexores del codo, y 20,5%, 20,4% y 19,5%, para el vasto lateral. Mientras, en el G20 incrementó solo 11,4% para los flexores del codo y 8,9% para el vasto lateral. Para la fuerza, el 1RM de ambos grupos musculares aumentó igualmente en las 4 condiciones, produciéndose el principal incremento en G60 y G80.

Por tanto, observamos cómo, aunque todas las intensidades fueron útiles, por encima del 60% se consiguieron los mayores beneficios. Por ello, no resulta imprescindible entrenar siempre con cargas máximas para optimizar las ganancias en fuerza e hipertrofia muscular, sino que podemos jugar con diferentes intensidades en función del estado del sujeto y del momento de la temporada en el que nos encontremos.


REFERENCIAS

1. Lasevicius, T., Ugrinowitsch, C., Schoenfeld, B. J., Roschel, H., Tavares, L. D., De Souza, E. O., … & Tricoli, V. (2018). Effects of different intensities of resistance training with equated volume load on muscle strength and hypertrophy. European Journal of Sport Science, 1-9.

LESIONES EN LOS ISQUIOSURALES, ¿CÓMO PREVENIRLAS?

La lesión en los isquiosurales (también conocidos como isquiotibiales) es una de las más comunes entre los deportes que incluyen carrera o desaceleraciones bruscas de la pierna como en los golpeos en fútbol, donde supone un 16 % de las lesiones. Uno de los grandes problemas de este tipo de lesión, además de su elevada incidencia, es su elevado ratio de recurrencia, ya que aproximadamente un 22-25% de los deportistas que la sufren recaen de nuevo en esta misma lesión.

Se ha observado que una buena forma física y altos niveles de fuerza pueden ser buenos aliados a la hora de prevenir lesiones. En el caso de las lesiones de isquiosurales, un estudio publicado en el prestigioso American Journal of Sports Medicine1 analizó la fuerza excéntrica de este grupo muscular (mediante el ejercicio Nordic hamstring) a 178 jugadores de Rugby Union, y posteriormente les hicieron un seguimiento de la prevalencia de lesiones durante una temporada. Los investigadores observaron que un mayor desequilibrio (>15-20%) entre piernas se asociaba a un riesgo 2-3 veces mayor de sufrir una lesión en los isquiosurales, sobre todo si el deportista había sufrido previamente esa misma lesión.

Figura 1. El ángulo de “break point” en el ejercicio Nordic hamstring ha mostrado ser un predictor del riesgo de lesión de los isquiosurales. Aplicaciones para móviles como “Nordics” permiten su evaluación de forma sencilla.

Por lo tanto, la medición de la fuerza excéntrica de los isquiosurales es muy útil para evaluar el riesgo de lesión de los deportistas. Sin embargo, la tecnología usada para esta medición en los estudios científicos no está normalmente al alcance del entrenador de a pie, y por ello el Dr. Carlos Balsalobre ha investigado en nuevas aplicaciones móviles para acercar estas tecnologías al trabajo del día a día. Tal es el caso de la aplicación “Nordics”, que nos permite evaluar la fuerza excéntrica de isquiosurales mediante la grabación del ejercicio Nordics hamstring. Para ello, debemos realizar un video de la ejecución del ejercicio Nordics hamstring y determinar el ángulo en el que el deportista no consigue aguantar su peso (break point angle). Esta medición ha mostrado estar altamente relacionada con otras tecnologías como la medición isocinética del pico de fuerzas2, y puede ser por lo tanto una alternativa práctica para evaluar a nuestros deportistas.


REFERENCIAS

  1. Bourne MN, Opar DA, Williams MD, Shield AJ. Eccentric knee flexor strength and risk of hamstring injuries in rugby union. Am J Sports Med 2015;43(11):2663–70.
  2. Sconce E, Jones P, Turner E, Comfort P, Graham-Smith P. The Validity of the Nordic Hamstring Lower for a Field-Based Assessment of Eccentric Hamstring Strength. J Sport Rehabil 2015;24(1):13–20.

EL EJERCICIO FÍSICO DURANTE EL EMBARAZO MEJORA EL PARTO

El proceso del parto puede determinar la salud futura de la mujer y el recién nacido. Así, un parto prolongado se asocia con una mayor morbi-mortalidad materna y perinatal.

Recientemente os contábamos cómo las mujeres que practican ejercicio físico regularmente durante el embarazo reducen el riesgo de tener un parto pretérmino (< 37 semanas) y el riesgo de sufrir diabetes gestacional sin afectar al peso del feto al nacer y sin aumentar el riesgo de complicaciones durante el embarazo o el parto. Y no solo eso, sino que un nuevo estudio ha encontrado que el ejercicio supervisado durante el embarazo además reduce el tiempo total del parto (1).

325 mujeres embarazadas fueron asignadas aleatoriamente a un grupo de ejercicio (GE; n=176) o a un grupo control (GC; n=149). El GE realizó 3 sesiones semanales, 55-60 min/sesión, de entrenamiento concurrente (aeróbico y fuerza) desde la semana 9-11 de gestación y hasta el final del 3º trimestre (semana 38-39).

Como comentábamos, la duración del parto fue menor en el GE (450 min) comparada con la del GC (507 min). Además, tanto la primera etapa del parto como la combinación de la primera y la segunda fueron más cortas en el GE. Finalmente, las mujeres del GC habían aumentado en mayor medida su peso y la proporción de mujeres con un excesivo peso durante el embarazo también fue mayor en el GC. Esto supone un hallazgo clínicamente relevante, ya que un excesivo peso durante el embarazo se asocia con complicaciones pre y post-parto.

Por tanto, hemos de seguir insistiendo en la necesidad de promocionar la realización de ejercicio físico durante el embarazo, ya que están en juego la salud de la madre y la de su futuro bebé. Asimismo, el ejercicio siempre ha de estar supervisado por un especialista.


Referencia

  1. Barakat, R., Franco, E., Perales, M., López, C., & Mottola, M. F. (2018). Exercise during pregnancy is associated with a shorter duration of labor. A randomized clinical trial. European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology.

12 SEMANAS DE HIIT MEJORAN LA COMPOSICIÓN CORPORAL, LA CAPACIDAD CARDIORRESPIRATORIA Y EL PERFIL LIPÍDICO EN JÓVENES CON OBESIDAD

El problema creciente de salud pública que suponen los altos valores de sedentarismo y, por ende, de obesidad hace que se busquen nuevas estrategias que ayuden a revertir esta tendencia. El entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT, el acrónimo de High Intensity Interval Training) es una de las “herramientas” más estudiadas para luchar contra la obesidad, ya que amplifica los beneficios del ejercicio aeróbico “tradicional” en menos tiempo. Aunque el HIIT ha demostrado ser una herramienta eficaz en la mejora de la composición corporal, la capacidad cardiorrespiratoria y el perfil lipídico en personas con obesidad, la evidencia en jóvenes obesos es todavía limitada.

Con el objetivo de estudiar los efectos del HIIT en esta población, un estudio1 reciente investigó los cambios que un programa de 12 de semanas de HIIT sin restricción calórica sobre la composición corporal y el perfil lipídico.

20 obesos sanos fueron asignados aleatoriamente en dos grupos: grupo HIIT y grupo control (sin ninguna intervención de ejercicio). El programa de HIIT consistió en 3 sesiones de ejercicio a la semana con el siguiente protocolo de entrenamiento:

Figura 1. Programa de entrenamiento.

HIIT, High Intensity Interval Training; MAV, máxima velocidad aeróbica; R, descanso entre series.

Los valores analizados antes y después del estudio fueron la capacidad aeróbica (MAV y VO2max), la composición corporal (IMC, circunferencia de la cintura y % de grasa) y perfil lipídico (triglicéridos, colesterol total, HDL y LDL). Tras 12 semanas de intervención, la composición corporal y la capacidad aeróbica mejoraron de manera significativa únicamente en el grupo que hizo HIIT. Además, el perfil lipídico mejoró también en este grupo, disminuyendo los valores de colesterol total y de triglicéridos.

Figura 2. Variación delta del % de grasa y del VO2max en los grupos control y HIIT.

Estos datos no hacen sino confirmar los beneficios del HIIT en la mejora de la composición corporal y la capacidad aeróbica, incluso sin un descenso de las calorías ingeridas. Una correcta planificación que incluya entrenamiento de alta intensidad, además de control nutricional, puede ser una estrategia muy efectiva a la hora de enfrentarse a un programa de pérdida de peso y de mejora de la salud.


REFERENCIA

  1. Khammassi, M. et al. Impact of a 12-week high-intensity interval training without caloric restriction on body composition and lipid profile in sedentary healthy overweight/obese youth. J Exerc Rehabil 14, 118–125 (2018).

EJERCICIO ANTES Y DURANTE EL EMBARAZO, FUNDAMENTAL PARA LA SALUD DE LA MADRE Y EL FETO

El sobrepeso y la obesidad son considerados una de las mayores epidemias del siglo XXI. Estos problemas de peso afectan también a las mujeres embarazadas, habiéndose estimado que, por ejemplo en Estados Unidos, un 60% de las mujeres entre 20 y 40 años tiene sobrepeso u obesidad.

Como muestran numerosos estudios, el sobrepeso tiene una importante influencia en la salud de la madre y el feto durante y tras el embarazo. Así, en un estudio realizado en Dinamarca (Ovesen, Rasmussen and Kesmodel, 2011) que incluyó 369.347 mujeres embarazadas (de las cuales más del 30% tenían sobrepeso y obesidad), se observó que aquellas con problemas de peso tenían un mayor riesgo de sufrir diabetes gestacional y preeclampsia. Además, las probabilidades de requerir un parto por cesárea y de que el feto padeciese macrosomía o presentase una baja puntuación de Apgar (test de evaluación de la salud del feto) también se veían aumentadas.

Confirmando los beneficios del ejercicio físico en esta población, un meta-análisis reciente (Magro-Malosso et al., 2017) evaluó el papel del ejercicio durante el embarazo en 1502 mujeres con sobrepeso y obesidad. Los investigadores observaron que aquellas mujeres que realizaban ejercicio entre tres y siete veces a la semana durante 30-60 minutos reducían el riesgo de tener un parto pretérmino (< 37 semanas) así como el riesgo de sufrir diabetes gestacional, sin afectar al peso del feto al nacer y sin aumentar el riesgo de complicaciones durante el embarazo o el parto.

Por lo tanto, la prevención del sobrepeso y la obesidad antes y durante el embarazo mediante la promoción de una nutrición saludable y la realización de ejercicio físico es fundamental para la salud tanto de la madre como del feto. Sin embargo, por miedo, falta de interés u otros motivos, es común ver cómo muchas mujeres descuidan su alimentación y reducen en exceso su nivel de actividad física durante el embarazo, el cual en muchas ocasiones era ya bajo de por sí (como muestran los datos sobre sedentarismo de la Organización Mundial de la Salud). La importancia del ejercicio físico controlado durante el embarazo debe calar en la conciencia del personal sanitario y de la población general.


REFERENCIAS

Magro-Malosso, R. et al. (2017) ‘Exercise during pregnancy and risk of preterm birth in overweight and obese women: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials.’, Acta obstetricia et ginecologica Scandinavica, 96(3), pp. 263–273. doi: 10.1111/ijlh.12426.

Ovesen, P., Rasmussen, S. and Kesmodel, U. (2011) ‘Effect of prepregnancy maternal overweight and obesity on pregnancy outcome’, Obstetrics and Gynecology, 118(2), pp. 305–312. doi: 10.1097/AOG.0b013e3182245d49.