Entradas publicadas por colaboradores de Fissac. Especialistas en entrenamiento, actividad física, medicina, nutrición, y salud.

MÁS MÚSCULO = MÁS VIDA, MÁS SALUD Y MEJOR PRONÓSTICO DURANTE LA QUIMIOTERAPIA

Tanto la masa muscular como los niveles de fuerza son potentes predictores de salud y calidad de vida. El entrenamiento de fuerza está cobrando cada vez más relevancia. Si nos pudiéramos decantar por algún ejercicio físico éste tendría que ser el primordial.

En cuanto a la masa muscular nos gustaría destacar la importancia que tiene durante el tratamiento de quimioterapia y cómo se considera un potente predictor de toxicidad.

Se ha visto en varios estudios que aquellos pacientes sarcopénicos (aquellos que poseen una cantidad de masa muscular por debajo de un límite que no es saludable) no son capaces de terminar los tratamientos de quimioterapia a las dosis pautadas debido a que presentan mayor toxicidad. Por el contrario, aquellos pacientes no sarcopénicos tuvieron mayor tasa de éxito y finalización de los tratamientos, ya que pudieron recibir toda la terapia pautada (Prado et al., 2009). Con esto se demuestra la relevancia de no caer en niveles de sarcopenia y menos caquexia, que es como se denomina al estado extremo de pérdida de masa muscular y delgadez. Así, otros estudios también han mostrado una clara asociación entre la disfunción muscular con resultados clínicos críticos (Christensen et al., 2014, Tsai et al., 2012).

Mantener los niveles de fuerza y de masa muscular por encima de unos valores determinados es fundamental. Deberíamos centrarnos no solo en estar en rangos mínimos o de normalidad y supuestamente saludables, sino en alcanzar niveles óptimos y que nos prevengan en mayor grado de la enfermedad. Esto se debe a que con la edad y el proceso de envejecimiento se va perdiendo masa muscular y fuerza, más aún si no entrenamos esta cualidad. En el caso de las personas con cáncer que se encuentran con terapia de deprivación hormonal es algo que va a ocurrir de forma más acusada, ya que las hormonas, tanto estrógenos como testosterona, poseen propiedades anabólicas que favorecen la síntesis proteica (Dawn et al., 2010)

Es por esto que el ejercicio físico es indispensable durante la fase de tratamiento y más en concreto el entrenamiento neuromuscular o de fuerza, que es el que produce los mayores aumentos en la masa muscular y en los valores de fuerza muscular de manera segura y eficaz (Westcott et al., 2012, Pedersen et al., 2015, Christensen et al., 2014). En varios estudios se ha visto la eficacia de cómo el ejercicio de fuerza es capaz incluso de aumentar los niveles de masa muscular en personas con cáncer que están recibiendo terapia de deprivación androgénica (Galvão et al., 2006).

Este último punto es muy relevante, ya que los propios tratamientos además de la enfermedad generan un catabolismo exacerbado, el cual lleva al paciente a un estado de sarcopenia más acusado durante las terapias y tras acabar éstas (Awad et al., 2012, Wei et al., 2013), generando peor pronóstico clínico, peor calidad de vida y menor tasa de supervivencia.


REFERENCIAS

  1. Prado CM, Baracos VE, McCargar LJ, Reiman T, Mourtzakis M, Tonkin K, Mackey JR, Koski S, Pituskin E, Sawyer MB. Sarcopenia as a determinant of chemotherapy toxicity and time to tumor progression in metastatic breast cancer patients receiving capecitabine treatment. Clin Cancer Res. 2009 Apr 15;15(8):2920-6
  2. Westcott WL. Resistance training is medicine: effects of strength training on health. Curr Sports Med Rep. 2012 Jul-Aug;11(4):209-16
  3. Christensen JF, Jones LW, Tolver A, Jørgensen LW, Andersen JL, Adamsen L, Højman P, Nielsen RH, Rørth M, Daugaard G. Safety and efficacy of resistance training in germ cell cancer patients undergoing chemotherapy: a randomized controlled trial. Br J Cancer. 2014 Jul 8;111(1):8-16
  4. Pedersen BK & Saltin B. Exercise as medicine – evidence for prescribing exercise as therapy in 26 different chronic diseases. Scand J Med Sci Sports. 2015 Dec;25 Suppl 3:1-72
  5. Tsai S. Importance of lean body mass in the oncologic patient. Nutr Clin Pract. 2012 Oct;27(5):593-8
  6. Awad S, Tan BH, Cui H, Bhalla A, Fearon KC, Parsons SL, Catton JA, Lobo DN. Marked changes in body composition following neoadjuvant chemotherapy for oesophagogastric cancer. Clin Nutr. 2012 Feb;31(1):74-7
  7. Wei A. He, Emanuele Berardi, Veronica M. Cardillo, Swarnali Acharyya, Paola Aulino, Jennifer Thomas-Ahner, Jingxin Wang, Mark Bloomston, Peter Muscarella, Peter Nau, Nilay Shah, Matthew E.R. Butchbach, Katherine Ladner, Sergio Adamo, Michael A. Rudnicki, Charles Keller, Dario Coletti, Federica Montanaro, Denis C. Guttridge. NF-κB–mediated Pax7 dysregulation in the muscle microenvironment promotes cancer cachexia. Journal of Clinical Investigation, 2013
  8. Galvão DA,Nosaka KTaaffe DRSpry NKristjanson LJMcGuigan MRSuzuki KYamaya KNewton RU. Resistance training and reduction of treatment side effects in prostate cancer patients. Med Sci Sports Exerc. 2006 Dec;38(12):2045-52.
  9. Dawn A. Lowe,Kristen A. BaltgalvisSarah M. Greising. Mechanisms behind Estrogens’ Beneficial Effect on Muscle Strength in Females. Exerc Sport Sci Rev. 2010 Apr; 38(2): 61–67.

¿ESTIRAMIENTOS ANTES O DESPUÉS? ¿FUERZA ANTES O DESPUÉS DE CARDIO? ¿HIT PARA PERDER PESO? ¿QUIERES UNA RESPUESTA?….DEPENDE

Depende, según la Real Academia Española (R.A.E.) se usa “para indicar que solo se comparte lo enunciado por el interlocutor si se cumplen determinadas condiciones”.

Como profesora me encuentro muchas veces a los alumnos parafraseando esa palabra, ante una pregunta, que solo con ese segundo de aire que nos tomamos antes de contestar ya prevén la posible respuesta…depende. Incluso cuando me preguntan por mi aplicación directa tomando decisiones en la preparación física de mi equipo.

Y es que parece que es una respuesta comodín, siempre válida, que dice todo, pero no dice nada. Y salen por la puerta del aula con lo mismo con lo que entraron, y parece que sin una respuesta clara.

Recientemente Iñigo Mújica publicó en sus redes sociales la siguiente frase: “Solo conozco una respuesta que es válida para casi todas las preguntas sobre entrenamiento deportivo… DEPENDE”.

Personalmente, una misma, que considera a profesionales de la talla de Mújica en un nivel siempre superior, al leer esto sentí una especie de alivio. No es un intento de evasión a mis alumnos responder depende, es una realidad, difícil de enseñar eso sí.

Una búsqueda relativamente abierta en el motor de búsqueda de google académico, proponiendo palabras como “depends”, “training”, “performance” (en inglés como el lenguaje científico que asegura aumentar las posibilidades de búsqueda), da como resultado un número tan elevado de artículos que te hace sentir que la ciencia nos respalda cuando entrenadores, profesores, etc., usamos la palabra mágica. Cito algunos ejemplos:

  • McLaughlin, A. C., Rogers, W. A., & Fisk, A. D. (2006, October). How effective feedback for training depends on learner resources and task demands. In Proceedings of the Human Factors and Ergonomics Society Annual Meeting (Vol. 50, No. 25, pp. 2624-2628). SAGE Publications.
  • Haykowsky, M. J., Liang, Y., Pechter, D., Jones, L. W., McAlister, F. A., & Clark, A. M. (2007). A meta-analysis of the effect of exercise training on left ventricular remodeling in heart failure patients: the benefit depends on the type of training performed. Journal of the American College of Cardiology, 49(24), 2329-2336.
  • Luft, A. R., Buitrago, M. M., Ringer, T., Dichgans, J., & Schulz, J. B. (2004). Motor skill learning depends on protein synthesis in motor cortex after training. The Journal of neuroscience, 24(29), 6515-6520.
  • Brown, M. R., Delau, S., & Desgorces, F. D. (2010). Effort regulation in rowing races depends on performance level and exercise mode. Journal of Science and Medicine in Sport, 13(6), 613-617.
  • Hack, V., Strobel, G., Weiss, M., & Weicker, H. (1994). PMN cell counts and phagocytic activity of highly trained athletes depend on training period. Journal of applied physiology, 77(4), 1731-1735.

La lista podría continuar, y esto es solo apareciendo específicamente en el título. Aprendizaje motor, entrenamiento, fisiología, salud, etc., el abanico es amplio, pero la palabra común es clara. Quizás entonces lo que hay que enseñar es a razonar qué supone ese depende.

Y es que además no solo es depende, es una cadena de dependencias, en función de las condiciones que se cumplan o no. La duración de un entrenamiento depende de la intensidad del mismo, que depende del estado de la persona, y puede depender también del tiempo disponible o de los descansos, pero que también a su vez depende del objetivo, que a su vez depende de la semana, microciclo, mesociclo, etc., que a su vez depende de un calendario, que a su vez….y dentro de la cadena incluso podemos intercalar el orden de dependencias.

Y es que sí, depende, es lo bonito de un organismo con capacidades de adaptación y respuesta increíbles. Otro gran profesional, Stuart McGill’s, respondía a un foro de preguntas en una conferencia, “depende”, y añadía “no me pidas una respuesta determinante a una pregunta genérica, porque estamos hablando del ser humano. Estamos discutiendo el tiempo que van a invertir en entrenamiento o rehabilitación. No queremos malgastar el tiempo de nadie ni dañarles. Cuando ante una pregunta la respuesta es depende, quiere decir que hay muchos detalles específicos que no se han puesto encima de la mesa para ser valorados.”

Y este es el reto de enseñar y de entrenar, que no hay recetas, que se es mejor profesional siguiendo la siguiente fórmula: (nunca dejar de estudiar X discurrir) + aplicar. Aspirar al conocimiento teórico y práctico, al criterio y al arte. Aviso, la fórmula no es exacta, y del resultado obtenido hay que volver a empezar la fórmula de nuevo.

Discurrir, otra reliquia de la R.A.E., “pensar o reflexionar sobre algo”, y de las mejores que aprendí con el gran maestro Fco. Javier Calderón. Pensar, para hacer una pregunta mejor, y obtener también así una respuesta mejor (que no excluye depende).

Alice Ly, directora de Salud y Ciencias del i-Lab (laboratorio de innovación) de la Universidad de Harvard, explica en una de las entradas de presentación, “depende puede no ser la respuesta que se quiere escuchar (…) pero sí la reflexión continúa, seguramente sea la respuesta más esclarecedora y útil que jamás podían esperar”.

Depende es la respuesta, y la antesala a la siguiente pregunta también. Así la respuesta podría ser esta “depende, ahora piénsalo y pregúntame otra vez”.

NEUROPLASTICIDAD Y TENDINOPATÍA: INFLUENCIA DEL CONTROL MOTOR EN SU TRATAMIENTO

La patología tendinosa es una frecuente afectación que padecen tanto profesionales de diferentes sectores laborales como deportistas, ya sean de alto rendimiento o nivel amateur.

Los protocolos de ejercicio excéntrico han sido popularizados en los últimos años, posicionándose como un abordaje eficaz para el tratamiento de estas dolencias [1].

Sin embargo, los estudios muestran que la importancia en el manejo de la tendinopatía reside en adecuar la carga con respecto al estado del tendón [2] en vez del tipo específico de contracción, pudiendo utilizar las diferentes formas de contracción como una herramienta para aumentar esa carga o solicitación del tendón o bien manejar los síntomas del paciente.

Un modelo propuesto para entender el estado del tendón es el llamado Continuum [2](Figura 1). En este modelo se propone que el exceso de carga que experimenta el tendón lleva a éste a una situación de tendiopatía reactiva, en la cual el tendón podría adaptarse a la carga si ésta se adecúa mejorando su capacidad para soportarla, o por el contrario continúa siendo una carga excesiva y el tendón entra en un proceso de desestructuración y degeneración.

fissac _ fases tendinopatía

Figura 1. Modelo Continuum como establecimiento de las fases de la tendinopatía relacionadas con la carga y su asimilación [2]

A pesar de que las estrategias de tratamiento mediante el control de la carga con ejercicio se han demostrado efectivas, sigue existiendo un porcentaje considerable de recaídas e incluso casos en los que el miembro contralateral desarrolla a continuación esta patología. Ante esta cuestión el estudio de Ebonie Rio y colaboradores [3] estudia la hipótesis de que existe una alteración en el control motor en sujetos con tendinopatía. Esta teoría propone que las estrategias de movimiento adoptadas durante la tendinopatía para proteger del dolor o al tendón pueden alterar el control en el reclutamiento muscular procedente de la corteza cerebral y consecuentemente alterar la forma de carga aplicada al tendón, contribuyendo a la recurrencia en el lado afectado. Asimismo estas estrategias se adoptarían en ambos lados, motivando la aparición de patología en el lado contrario. Aparece entonces el concepto de inhibición cortical como solución para frenar estas estrategias alteradas producidas por el dolor.

En el estudio de Ebonie Rio y colaboradores [3] se propone la introducción del concepto de neuroplasticidad para el tratamiento de patología tendinosa. Este concepto se basa en la introducción de estímulos externos en los programas de ejercicio, por ejemplo auditivos con un metrónomo, que marquen las contracciones que el sujeto realiza en el ejercicio; aumentando así la conciencia en la variabilidad de movimiento o control motor en vez de ejercicios que normalmente se pautan sin este trabajo cognitivo. Al cabo de 4 semanas se obtuvieron resultados en la reducción del dolor y modulación  de inhibición cortical. La modulación  de esta inhibición favorecería un mayor control del músculo y mejoras para el entrenamiento de carga, ya que con la introducción de estrategias de control motor se optimizaría la neuroplasticidad de la corteza motora que modula el control de la musculatura.

A pesar de que estos resultados son prometedores y amplían la visión y campo de tratamiento en las tendinopatías se debe seguir investigando en líneas más amplias para refutar estos resultados, ya que las muestras hasta ahora son muy reducidas en este tipo de entrenamiento y solo estudiadas en miembros inferiores.

fissac _ tendinopatía

Figura 2. Modelo explicativo de los componentes necesarios para poseer la habilidad en la realización de una tarea específica. La capacidad muscular y su control son indispensables para alcanzarla [3].

Concluimos por tanto que el tratamiento de la tendinopatía no solo debe estar enfocado en el trabajo del tejido tendinoso, sino que se deben tener en cuenta los aspectos cognitivos o relacionados con el control motor y que su sumación pueden optimizar los resultados en nuestras intervenciones. La adaptación adecuada de la carga con respecto a la situación del tendón, la utilización de estrategias de entrenamiento para la variación de esta carga, los síntomas del paciente y la introducción del control motor en el tratamiento de estas patologías son algunas de las ideas principales demostradas para la intervención en tendinopatías.


REFERENCIAS

[1]          N. J. Wasielewski and K. M. Kotsko, “Does eccentric exercise reduce pain and improve strength in physically active adults with symptomatic lower extremity tendinosis? A systematic review.,” J. Athl. Train., vol. 42, no. 3, pp. 409–21, Jan. 2007.

[2]          A. Rudavsky and J. Cook, “Physiotherapy management of patellar tendinopathy (jumper’s knee).,” J. Physiother., vol. 60, no. 3, pp. 122–9, Aug. 2014.

[3]          E. Rio, D. Kidgell, G. L. Moseley, J. Gaida, S. Docking, C. Purdam, and J. Cook, “Tendon neuroplastic training: changing the way we think about tendon rehabilitation: a narrative review,” pp. 1–8, 2015.

EPIGENÉTICA Y NUTRICIÓN. LA INFLUENCIA DEL AMBIENTE EN LA OBESIDAD

Recientemente, España tiene el dudoso “honor” de ser el segundo país del mundo, después de EEUU, con mayor tasa de obesidad infantil. Pese a que disponemos de una de las dietas más recomendadas y alabadas nutricionalmente, la dieta mediterránea, los niños residentes en nuestro país tienen, de manera general, un índice de masa corporal (IMC) mucho mayor del recomendado. Si bien el rango normal de IMC que determina el normopeso es el que va de 18.5 hasta 25, más de la mitad de los niños españoles tienen un IMC de 25 o mayor.

Estado Nutricional IMC (kg/m2)
Bajo peso <18.5
Normopeso 18.5-24.99
Sobrepeso ≥25
Obesidad ≥30

Tabla 1. Asociación entre diferentes estados nutricionales y el IMC al cual están asociados. Fuente: Dirección web de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Estos datos manifiestan al sobrepeso como uno de los principales problemas de salud pública en nuestro país, siendo la obesidad infantil responsable directa de la aparición de numerosas enfermedades como las que afectan al sistema cardiovascular, resistencia a la insulina, trastornos osteomusculares, etc.

Los altos valores de IMC de los niños que viven en nuestro país se pueden achacar de manera directa a la escasa actividad física que realizan, así como a la alimentación rica en grasas procesadas y azúcares simples, en detrimento de la dieta mediterránea, alta en ácidos grasos insaturados, vitaminas, minerales y proteínas. De hecho, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se aconseja que para prevenir la obesidad, los niños en edad escolar deben:

  • limitar la ingesta energética procedente de grasas y azúcares;
  • aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos;
  • realizar actividad física con regularidad.

Sin embargo, ahora sabemos que no solo el ejercicio y la alimentación determinan el IMC de un individuo. La genética de cada persona afecta la predisposición que se tiene a padecer sobrepeso. Por ello, hasta cierto punto es veraz la afirmación “un alimento no engorda lo mismo a unas personas que a otras”. Los genes contienen la información necesaria para “procesar” y “absorber” los nutrientes de los alimentos de una determinada manera, y no es la misma en todos los individuos. A este hecho se le suma la influencia que tiene el ambiente en la información que codifican nuestros genes (ciencia conocida como epigenética). Actualmente se sabe que el ambiente en el que se desenvuelve un individuo es capaz de modificar la función de sus genes. Esto se evidencia de manera clara en la conocida como hambruna de Holanda, a finales de la Segunda Guerra Mundial. Durante el periodo de guerra, y de manera más acentuada al final de la misma, el estado de malnutrición de la población holandesa era generalizado. Los efectos negativos de la malnutrición no solo se plasmaron en la generación que vivió durante la guerra. Así, las mujeres malnutridas que estaban embarazadas en este periodo tuvieron hijos que tenían una mayor probabilidad de padecer obesidad (además de cardiopatías, esquizofrenia, diabetes y cáncer) que el resto de niños cuyas madres no estaban malnutridas en el momento de la gestación. Es decir, el ambiente que rodeaba a la madre gestante determinó la predisposición a padecer obesidad del niño que esperaba.

En resumen, tener sobrepeso no es solo resultado de la combinación de una mala alimentación y una escasa actividad física, sino que está determinado también por la genética y epigenética (por el ambiente en el que se ha desarrollado ese individuo). Por ello, para atajar el problema del sobrepeso infantil se debe tener en cuenta este hecho. Es decir, no cabe duda de la importancia de establecer programas de prevención del sobrepeso y obesidad infantil encaminados a fomentar un estilo de vida saludable, entendido como realización de actividad física y consumición de una dieta variada y equilibrada como la que garantiza la dieta mediterránea, pero sería de gran utilidad complementar dichos programas de concienciación con formación adicional acerca del papel de la genética y la epigenética en el sobrepeso de los individuos.

Quizás sea algo prematuro pensar que los conocimientos actuales de nutrigenómica (ciencia que estudia la interacción entre los genes y los nutrientes) son suficientes como para encaminar los programas de prevención de la obesidad infantil al asesoramiento nutricional y deportivo personalizado para los niños, dada la etapa vital crítica en la que se encuentran. Sin embargo, esto es ya un hecho para los adultos, quienes disponen de numerosas herramientas para llevarlo a cabo. Por ello, los esfuerzos se deben encaminar a establecer programas de prevención del sobrepeso infantil fácilmente ejecutables y de buena acogida por parte de niños y padres, sin dejar de lado el aspecto clave que desempeñan la genética y epigenética de los niños en el cumplimiento y efectividad de dicho programa de prevención.


REFERENCIAS

Biesalski, Hans Konrad; Grimm, Peter. Nutrición. Texto y Atlas. Primera Edición. Madrid. Editorial medica panamericana. 2007

Dirección web de la Organización Mundial de la Salud (http://www.who.int/topics/es/).

David de Lorenzo, José Serrano, Manuel Portero-Otín, Reinald Pamplona. Nutrigenómica y Nutrigenética. Hacia la nutrición personalizada. Primera Edición.Barcelona. LIBROOKS BARCELONA S.L.L. 2011

LA OBESIDAD MÁS ALLÁ DE UN PROBLEMA ESTÉTICO: CARACTERÍSTICAS INFLAMATORIAS

Actualmente podríamos decir que la sociedad está dividida a la hora de entender el concepto de obesidad. La mayor parte de la población ve ésta como un mero aumento de peso (un desbalance energético entre las calorías que se ingieren versus las calorías gastadas, lo cual resulta en un aumento del tejido adiposo). Sin embargo, los que nos dedicamos a estudiar la obesidad algo más a fondo, no solo contemplamos un problema multifactorial, sino que también la consideramos una enfermedad inflamatoria crónica, de intensidad leve.

Además, las propiedades del tejido adiposo pueden diferir entre los sujetos obesos: ubicación, desarrollo de la red vascular, perfil de síntesis y secreción de adipoquinas, actividad lipolítica y lipogénica, el potencial de adipogénesis (reclutamiento de células preadiposas para su paso a adipocitos maduros), y la infiltración por células inmunes, entre otras.

Estas características están íntimamente relacionadas entre sí, potenciándose entre ellas, pudiendo generar círculos viciosos que condicionen un tejido adiposo patológico.

Por ejemplo, el tejido adiposo visceral tendría un peor perfil secretor de adipoquinas, determinando una mayor atracción de células inflamatorias.

ALTERACIONES INFLAMATORIAS DEL TEJIDO ADIPOSO

El tejido adiposo de los obesos posee un número aumentado de células inflamatorias, lo cual se ha observado tanto en animales como en humanos.

La respuesta inflamatoria comienza con el reconocimiento de las señales, que pueden ser de origen infeccioso o inflamatorio, lo que ocasiona la activación celular y la síntesis de proteínas, modificando la respuesta efectora de las células inmunitarias. En la respuesta inmune debida a infecciones, estos mediadores provocan el reclutamiento de células adyacentes a través de un proceso paracrino. Cuando la liberación de mediadores excede las fronteras locales, se diseminan y distribuyen a través de la sangre, produciendo una activación celular generalizada de tipo endocrino que se corresponde con el cuadro clínico del síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SIRS). El SIRS es un mecanismo de defensa que forma parte del proceso de reparación tisular. Para que esta defensa se inicie de manera eficaz, es necesaria la participación de citoquinas con función fundamentalmente proinflamatoria, controlada por moléculas inmunorreguladoras.

En condiciones fisiológicas, estas moléculas sirven como inmunomoduladoras y, por lo tanto, limitan el efecto potencialmente dañino de la reacción inflamatoria. Sin embargo, en la obesidad, la respuesta antiinflamatoria puede ser insuficiente para contrarrestar la actividad inflamatoria, ya que en esta patología el estado de inflamación es crónico, aunque de bajo grado.

Los adipocitos estimulados por señales de origen infeccioso o inflamatorio secretan reactantes de fase aguda y mediadores de inflamación. Entre los factores de inflamación expresados en los adipocitos se incluyen TNF-α, IL-6, inhibidor del activador del plasminógeno (PAI-1), proteína quimioatrayente de monocitos-1 (MCP1), IL-1β, IL-8, 10, 15, factor inhibidor de leucemia (LIF), factor de crecimiento del hepatocito (HGF), apolipoproteína A3 (SAA3), factor inhibitorio de la migración de macrófagos (MIMF), moduladores inflamatorios potentes como leptina, adiponectina y resistina, así como la proteína C reactiva (CRP).

Tabla 1. Acciones de las citoquinas involucradas en la inflamación asociada con obesidad

fissac _ Acciones de las citocinas involucradas en la inflamación asociada con obesidad

CONSECUENCIAS DE LA INFLAMACIÓN DEL TEJIDO ADIPOSO

A nivel local, la acumulación de macrófagos tiene efectos sobre la fisiología de los adipocitos y las células preadiposas, generando una comunicación intercelular que exacerba el funcionamiento patológico de este tejido. Los factores derivados de macrófagos (en particular el TNF-α), modifican el perfil de expresión y secreción de adipoquinas por parte de las células adiposas, tornándolo en uno que condiciona insulino-resistencia, aterogénesis e inflamación. Los productos secretados por el tejido adiposo no solo tienen consecuencias autocrinas, sino que también tienen repercusiones sistémicas (acción endocrina) y en los órganos adyacentes (acción paracrina). Además del cambio inducido en las células adiposas, los productos derivados de macrófagos actúan en el metabolismo local de lípidos y glucosa, al inducir lipólisis e insulino-resistencia. Por otro lado, la presencia de macrófagos empeora la adipogénesis. Estas alteraciones conllevan finalmente a un estado de lipotoxicidad.

Además, la obesidad también condiciona un estado inflamatorio a nivel sistémico, manifestado al medir mediadores inflamatorios en circulación como son las proteínas de fase aguda IL6, Proteína C reactiva (PCR) y además del TNF-α y otras interleuquinas. Los niveles plasmáticos de estos mediadores inflamatorios se han asociado positivamente con la magnitud de los depósitos adiposos.

fissac _ consecuencias sistémicas obesidad inflamación

Figura 1. Consecuencias sistémicas del estado inflamatorio asociado a la obesidad

Podríamos extender este post a muchas más páginas, y hablar de la relación que tienen obesidad y sistema inmune, también podríamos relacionar éste último con el metabolismo, o incluso profundizar más en los mecanismos de señalización implicados en la obesidad. Pero creo, sinceramente, que tenemos un problema más serio, que es que todos aquellos que nos consideremos agentes de salud, estemos en contacto con la sociedad y con cierto poder para influir en el pensamiento y comportamiento de ésta, deberíamos hacer conscientes de que la obesidad no sólo es un problema estético, sino que dentro de esa barriga que tan poco gusta, ocurren cosas que tampoco gustan a los órganos y tejidos vecinos (y no tan vecinos).


REFERENCIAS

Reyes, M. (2010). Inflammatory charasteristics of obesity. Revista Chilena de Nutrición, 37(4), 498-504.

Blancas, G., Almanza, J.C., López, R.I., Alarcón, F.J., García, R., & Cruz, M. Obesity as an inflammatory process. Boletín médico del Hospital Infantil de México, 67(2), 88-97

IMPORTANCIA DE LOS DISTINTOS SEGMENTOS Y LAS TRANSICIONES EN EL RESULTADO FINAL EN TRIATLÓN

El triatlón es un deporte complejo compuesto por tres disciplinas cíclicas distintas como son la natación, el ciclismo y la carrera a pie –en este orden- separadas por las transiciones entre una disciplina y otra. El cronómetro no se para desde el comienzo hasta el final de la competición, por lo que las transiciones juegan un papel fundamental en el resultado final. Además, en las transiciones se dan cambios en la postura corporal, la musculatura implicada, los requerimientos fisiológicos…

A continuación se presentan datos de triatletas de nivel mundial en distancia olímpica con el fin de analizar la diferente importancia de cada segmento en el resultado final (1).

Cada disciplina tiene un porcentaje concreto en el tiempo final de competición , siendo el mayor el ciclismo con un 53%, frente al 29% de la carrera y el 17% de la natación. Si analizamos su importancia en cuanto al resultado final, la disciplina más importante o decisiva es la carrera, donde más diferencias aparecen entre los participantes, en concreto, entre 1 y 3 minutos entre los 10 primeros de la clasificación final según los datos tomados por Cejuela y cols (1), e imaginamos que las diferencias serán mayores entre éstos y los últimos clasificados.

La T1 es la transición de la natación al ciclismo. Esta primera parte de la competición, que incluye el segmento de natación y la T1, es de gran importancia en el resultado final pues nos permite coger un buen grupo para el segmento de ciclismo, que como hemos visto supone el mayor porcentaje del tiempo final. En la T1 se produce un cambio importante en la posición corporal y en el riego sanguíneo, pasando éste del tren superior al inferior. Una T1 más rápida correlaciona positivamente con un mejor rendimiento final en competición, aunque su porcentaje de tiempo respecto al global es escasamente de un 1 %.

En la T2 pasamos del ciclismo a la carrera. Tenemos que realizar esta transición lo más rápido posible si queremos obtener un buen resultado final, ya que las diferencias entre los primeros clasificados es de escasos segundos al acabar la prueba, y los primeros kilómetros de este segmento de carrera se desarrollan a una velocidad muy alta (mayor velocidad correlaciona con una transición más rápida). Las variaciones de pérdida de tiempo entre los competidores oscilan entre 1 y 15 segundos, las cuales pese a que puedan parecer pequeñas son decisivas debido a la dificultad para recuperar esos segundos corriendo a unas velocidades tan altas.

Desde una visión global de los aspectos tratados anteriormente, podemos concluir que la carrera es un segmento fundamental a la hora de conseguir un alto rendimiento en el triatlón olímpico, con la necesidad imperiosa de entrenarla de forma muy específica, es decir, después del segmento de ciclismo. No es lo mismo correr sin fatiga previa que con ella, lo cual queda reflejado al ver que muchos triatletas grandes corredores sólo son capaces de sacar un 90% de su capacidad máxima de carrera en el triatlón después de bajarse de la bici.

Por otro lado, hemos visto que la T1 es importante para no perder el grupo de natación, pero la T2 es la que más diferencias produce en la clasificación final por la rapidez de los movimientos y los ritmos infernales de la primera parte del segmento de carrera a pie. Por ello, los triatletas deben ser conscientes de la gran importancia de las transiciones y no limitarse a entrenar únicamente los tres segmentos de forma aislada, sino que deben tratar de mejorar la técnica de las transiciones con entrenamientos de los movimientos a realizar a velocidad de competición y con el material que será utilizado en carrera.

REFERENCIAS

  1. Cejuela R, et al. Temporal Activity in Particular Segments and Transitions in The Olympic Triathlon. Journal of Human Kinetics volume 36/2013, 87-95.