ALTA INTENSIDAD vs INTENSIDAD MODERADA PARA TRATAR EL SÍNDROME METABÓLICO

El síndrome metabólico, conjunto de factores de riesgo cardiovascular entre los que se encuentran presión arterial elevada, dislipemia, alteración de la glucemia y obesidad abdominal, se asocia con aumento de la morbi-mortalidad cardiovascular, teniendo aquellas personas que lo padecen tres veces más probabilidades de morir por enfermedad coronaria que la población sana.

Se sabe que el ejercicio ayuda a prevenir y tratar el síndrome metabólico al reducir varios de los factores de riesgo que lo componen, pero el nivel óptimo de intensidad necesario para ello no está del todo claro.

Es por esto que se realizó un estudio donde 32 pacientes, diagnosticados clínicamente de síndrome metabólico de acuerdo a los criterios de la OMS, fueron asignados aleatoriamente dentro de 3 grupos:

  • AIT: llevaron a cabo un programa aeróbico interválico de alta intensidad;
  • CME: en este caso, aeróbico continuo de intensidad moderada;
  • Grupo control: siguió las pautas de los médicos de atención primaria.

El programa de ejercicio tuvo una duración de 16 semanas con una frecuencia semanal de 3 veces. Además, el entrenamiento se realizó sobre un tapiz rodante con pendiente positiva.

El grupo AIT realizó intervalos de 4 series de 4 minutos al 90% de la frecuencia cardíaca máxima (FCmáx), con una recuperación activa entre intervalos de 3 minutos al 70% de la FCmáx, mientras que el grupo CME realizó 47 minutos al 70% de la FCmáx en cada sesión.

AIT y CME consiguieron incrementar su VO2máx en 35% y 16% (p<0.01), respectivamente, así como mejorar la función endotelial evaluada a través de la dilatación mediada por flujo (FMD) en 9% (p<0.001) y 5% (p<0.001), respectivamente. Estas mejoras resultan fundamentales ya que tanto la capacidad aeróbica como la función endotelial son consideradas dos potentes e independientes predictores de mortalidad en pacientes con síndrome metabólico.

También se obtuvieron mejoras sobre presión diastólica y sistólica en los dos grupos de ejercicio. Sin embargo, solamente el grupo AIT las consiguió sobre la glucosa sanguínea, la sensibilidad a la insulina y el contenido de la ácido grasa sintasa, una enzima lipogénica clave en el tejido adiposo blanco (la considerada grasa mala), lo que sugiere una reducción de la lipogénesis en este tejido.

Así, podemos afirmar que, aún obteniendo beneficios con ambos programas de entrenamiento, la intensidad de ejercicio fue un factor esencial para la mejora de la capacidad aeróbica y la reversión de los factores de riesgo del síndrome metabólico incluyendo la función endotelial, la acción insulínica y la lipogénesis.

Por tanto, el ejercicio, especialmente de alta intensidad, parece conllevar mayores beneficios en la prevención y tratamiento del síndrome metabólico en relación a cualquier otra intervención actualmente conocida.


REFERENCIAS

Tjonna, A. E., Lee, S. J., Rognmo, O., Stolen, T. O., Bye, A., Haram, P. M., … & Wisloff, U. (2008). Aerobic Interval Training Versus Continuous Moderate Exercise as a Treatment for the Metabolic Syndrome. A Pilot Study. Circulation, 118 (4), 346-354.

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