EFICACIA DE LOS ESTIRAMIENTOS, EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA Y PROPIOCEPCIÓN COMO MÉTODOS DE PREVENCIÓN DE LESIONES

La prevención de lesiones es uno de los pilares fundamentales en los que se debe sustentar cualquier programa de ejercicio, independientemente del objetivo del mismo. Tanto cuando se realiza ejercicio físico con el fin de obtener mejoras en la salud como cuando el objetivo es aumentar el rendimiento deportivo, una lesión puede hacernos disminuir nuestra condición física así como fomentar la aparición de otros problemas a nivel metabólico.

Con el fin de evaluar el efecto de tres de las estrategias más populares como prevención de lesiones (estiramientos, entrenamiento de fuerza y propiocepción) un grupo de investigadores daneses revisó los resultados de 25 estudios referentes al tema publicados hasta la fecha (Lauersen et al., 2014). En ella, y teniendo en cuenta los resultados de 26610 personas y 3464 lesiones analizadas, los autores concluyen que los estiramientos no son una estrategia adecuada para prevenir las lesiones, ya sean realizados antes o después de la sesión de ejercicio. Por otro lado, el entrenamiento de fuerza se muestra como la opción más eficaz para la prevención de lesiones, reduciéndose el número de lesiones a más de un tercio cuando se seguía esta estrategia. El entrenamiento propioceptivo o de inestabilidad se mostró como una estrategia preventiva eficaz, sin embargo, los resultados fueron menos contundentes y más heterogéneos que los del entrenamiento de fuerza.

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Fig. 1. Estirar, ya fuese antes o después de la sesión de ejercicio, no se mostró como una estrategia eficaz para la prevención de lesiones.

En conclusión, los autores defienden la realización de ejercicios preventivos en cualquier programa de entrenamiento ya que su inclusión supone una reducción de cerca del 50% de las lesiones por sobreuso, viéndose también reducido el número de lesiones agudas. Dentro de estrategias preventivas a llevar a cabo, el entrenamiento de fuerza se muestra como imprescindible, mientras que la inclusión de estiramientos no muestra ningún resultado beneficioso.

Aunque muchos deportistas -desgraciadamente la mayoría- no dan la importancia necesaria a la realización de trabajo preventivo de lesiones, una correcta planificación temporal de este trabajo así como la elección de los ejercicios adecuados para cada persona supondrá un gran salto de calidad en cualquier programa de entrenamiento. Por lo tanto, basándonos en el potencial que tiene tanto para prevenir lesiones, tratar diversas patologías (diabetes, obesidad…), y mejorar el rendimiento, instamos a todos los deportistas a incluir entrenamiento de fuerza en sus planificaciones.


REFERENCIAS

Lauersen, J.B., Bertelsen, D.M., Andersen, L.B., 2014. The effectiveness of exercise interventions to prevent sports injuries: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Br. J. Sports Med. 48, 871–877. doi:10.1136/bjsports-2013-092538

LOS BENEFICIOS DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA EN CORREDORES DE RESISTENCIA

Cada vez son más los corredores y en general los deportistas de resistencia que conocen los beneficios del entrenamiento de fuerza, estando considerado ya como una parte fundamental de sus planificaciones. Un entrenamiento de fuerza bien estructurado nos ayudará a corregir dismetrías y deficiencias posturales provocadas por los grandes volúmenes de entrenamiento en deportes cíclicos como la carrera, la natación o el ciclismo, disminuyendo así el riesgo de lesión. Además, el entrenamiento de fuerza mejorará otras variables a nivel estructural y funcional del sistema neuromuscular que podrían desembocar en un aumento del rendimiento.

Con el fin de evaluar los efectos de la inclusión de entrenamiento de fuerza en el rendimiento en carrera, un reciente estudio 1 ha analizado a 18 corredores (tiempo en 10 km entre 35 y 45 min) divididos en dos grupos experimentales. Tanto el grupo control (CG) como el de fuerza (STG) realizaron el mismo entrenamiento de resistencia, sin embargo, el STG añadió además a su planificación dos sesiones semanales de entrenamiento de fuerza durante 8 semanas.

Los investigadores analizaron el rendimiento de los sujetos antes y después del proceso de entrenamiento a través del tiempo en una carrera de 10 km, así como mediante una prueba de esfuerzo incremental, tests de salto, el test de Wingate de 30 seg y la medición de la fuerza máxima.

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Fig. 1. Porcentaje de cambio en variables neuromusculares con respecto a antes de las ocho semanas de entrenamiento en el grupo control (CG) y en el grupo de fuerza (STG). 1RM=Fuerza máxima; iEMG=Activación muscular; DJH= Altura en salto; CT= Tiempo de contacto; RSI= Fuerza explosiva.

Los resultados muestran que, pese a que antes del protocolo experimental no existían diferencias entre ambos grupos, tras las ocho semanas de entrenamiento el grupo de fuerza alcanzó una velocidad final mayor en el test incremental. Además, el grupo que entrenó la fuerza obtuvo mayores mejoras a nivel neuromuscular que el grupo control, incluyendo aumentos de la fuerza máxima, la activación muscular y los test de salto así como una disminución en los tiempos de contacto (Fig. 1.).

Respecto al rendimiento en la carrera de 10 km, mientras que el grupo que entrenó la fuerza fue capaz de mejorar su tiempo en un 2,5% tras las 8 semanas de entrenamiento, el grupo control lo hizo tan solo en un 0,7%. Además, los resultados muestran como los corredores del grupo de fuerza consiguieron mantener o incluso aumentar el ritmo durante los últimos 7 km de la carrera, mientras que en el grupo control la velocidad no varió o disminuyó en los últimos kilómetros (Fig. 2).

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Fig. 2. Efecto de 8 semanas de entrenamiento en el ritmo de carrera durante una competición de 10 km. El grupo que entrenó la fuerza (STG) consiguió mejorar su rendimiento en comparación con el grupo control (CG) sobre todo en los últimos kilómetros.

En conclusión, el entrenamiento de fuerza además de prevenir lesiones mejora el rendimiento en deportes de resistencia, en este caso en corredores de 10 km. Para obtener los mayores beneficios debemos llevar a cabo una correcta planificación de este trabajo, modulando la carga para evitar una excesiva hipertrofia que puede conllevar un aumento de peso corporal (y con ello una disminución del rendimiento) y variando los estímulos proporcionados para conseguir los objetivos propuestos.


REFERENCIAS

  1. Damasceno M V, Lima‑Silva AE, Pasqua LA, et al. Effects of resistance training on neuromuscular characteristics and pacing during 10‑km running time trial. Eur J Appl Physiol 2015;115(7):1513-22.

¿MEJORA LA SUPLEMENTACIÓN CON PROTEÍNA EL RENDIMIENTO Y LA RECUPERACIÓN DE DEPORTISTAS DE RESISTENCIA?

La preparación de los corredores de resistencia se caracteriza por grandes cargas de entrenamiento, varias sesiones a la semana (incluyendo varias sesiones al día), lo que conlleva una reducción en las reservas de glucógeno así como posibles disrupciones en la estructura del sarcolema y degradación de otras proteínas musculares. Por lo tanto, la optimización de los procesos de recuperación a corto y largo plazo tienen una especial importancia para conseguir las adaptaciones deseadas al entrenamiento. Además, altas cargas de entrenamiento con una recuperación insuficiente pueden llevar al corredor a un estado de agotamiento y sobre-entrenamiento que puede repercutir en una disminución de la función inmune que implica un aumento del riesgo de infección.

La nutrición juega un papel importante en este proceso de recuperación. Una rápida restauración de los depósitos de glucógeno en el hígado y en el músculo es esencial para el estado energético de cara a realizar el próximo entrenamiento de forma exitosa pasadas unas pocas horas. Es bien sabido que la ingesta de 1 a 1,5 gramos de carbohidratos por kg de peso corporal inmediatamente después del entrenamiento acelera la tasa de reposición de glucógeno. Además de la demanda energética en el entrenamiento de resistencia, los aspectos nutricionales deberían cubrir también las necesidades específicas con el fin de optimizar las adaptaciones al entrenamiento.

El entrenamiento de resistencia provoca una remodelación de la estructura del músculo esquelético, aumenta la síntesis de nuevas mitocondrias e incrementa el nivel de diferentes enzimas oxidativas y proteínas de transporte. Además, este tipo de entrenamientos se caracteriza por contracciones musculares excéntricas, especialmente durante los descensos, incrementando el riesgo del daño muscular. Estos factores apuntan hacia la necesidad de la ingesta de proteínas en los procesos de recuperación, pero el conocimiento es limitado cuando se trata de los efectos en el timing de la ingesta de proteínas en los deportes de resistencia.

En un estudio realizado recientemente [1] se examinan los efectos de la toma de proteínas hidrolizadas de suero de leche (whey) antes y después de las sesiones de entrenamiento de deportistas de élite. 18 deportistas de élite han participado en un estudio experimental diseñado en una semana de preparación (13 sesiones de entrenamiento).

  • La mitad de los corredores (PRO-CHO) tomaban una bebida de proteínas antes (0,3 g/kg) y otra de proteínas-hidratos de carbono después (0.3 g PRO kg-1 y 1 g CH kg-1) .
  • La otra mitad de corredores tomó únicamente de CH.

Para valorar los cambios se llevó a cabo un test de 4 km con 20 puntos de control para determinar el rendimiento antes y después de la intervención. Además, se midieron valores sanguíneos y de saliva así como aspectos psicológicos y de motivación antes y después de los entrenamientos.

El grupo de PRO-CH mejoró el rendimiento en el test de 4 km, mientras que el que tomó únicamente CH no lo hizo. Se observó un incremento de la creatin kinasa (CK, marcador de daño muscular) durante la semana de intervención, siendo mayor este aumento en el grupo CH. Además hubo una reducción mayor de la sensación de la capacidad de rendimiento en el grupo de CH.

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Figura 1. CK en plasma como marcador de daño muscular. Datos recogidos durante la intervención.

Por ello se puede concluir que la ingesta de proteína de suero de leche antes y después de cada sesión de entrenamiento mejora el rendimiento y reduce los marcadores de daño muscular durante una semana de entrenamiento extenuante. Estos resultados indican que los suplementos de proteína facilitan la recuperación tras sesiones intensas de entrenamiento.

Estos resultados muestran que la ingesta de proteína antes y después de cada sesión de entrenamiento junto con carbohidratos mejora el rendimiento y reduce los marcadores de daño muscular durante una semana de entrenamiento extenuante. Por ello, remarcamos la necesidad de asegurar una correcta ingesta de proteínas tras una sesión de entrenamiento en deportes de resistencia para facilitar los procesos de recuperación, siendo aquellas provenientes del suero de leche una de las opciones más favorables.


REFERENCIAS

[1]      M. Hansen, J. Bangsbo, J. Jensen, B. M. Bibby, and K. Madsen, “Effect of whey protein hydrolysate on performance and recovery of top-class orienteering runners.,” Int. J. Sport Nutr. Exerc. Metab., vol. 25, no. 2, pp. 97–109, Apr. 2015.

EFECTO DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA EN EL PERFIL LIPÍDICO Y LA GLUCOSA EN MUJERES MAYORES

El envejecimiento se asocia con alteraciones morfológicas y bioquímicas que incrementan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (ECV), las cuales suponen la mayor causa de morbilidad y mortalidad en las personas mayores.

Entre los factores de riesgo, los niveles de glucosa en sangre y el perfil lipídico se han erigido como aquellos que tienen mayor impacto en el riesgo de sufrir ECV en mujeres en comparación con los hombres. La inflamación crónica también ha demostrado jugar un papel fundamental en el desarrollo de ECV. Por ello, un nivel elevado de proteína C reactiva, un bio-marcador de inflamación, se puede considerar un importante marcador de mortalidad por ECV y metabólicas.

El entrenamiento de fuerza (RT) se está promoviendo como medio para atenuar los efectos perjudiciales del envejecimiento. Además de la mejora de la fuerza muscular, el RT provoca numerosos beneficios adicionales a la salud de las personas adultas que pueden repercutir directamente sobre los riesgos de ECV, como la composición corporal, el perfil metabólico y la reducción de marcadores inflamatorios.

En un estudio muy reciente [1] se analizaron los efectos de un entrenamiento progresivo de fuerza sobre la proteína C reactiva, la glucosa en sangre y el perfil lipídico en mujeres mayores con diferentes niveles de experiencia en entrenamiento. 65 mujeres (68.9 ± 6.1 años y 67.1 ± 13.1 kg de peso) fueron separadas de acuerdo a su experiencia en RT:

  • Grupo avanzado con 35 participantes que previamente realizaron 24 semanas de RT.
  • Grupo principiante compuesto por 30 participantes sin experiencia previa en RT.

Ambos grupos llevaron a cabo un programa de RT compuesto por 8 ejercicios para formar una rutina full-body; un ejercicio de peso libre y los 7 restantes en máquinas llevados a cabo en el siguiente orden:

  • Press de banca, prensa de pierna horizontal, remo gironda, extensión de pierna, curl de bíceps, curl de pierna, tríceps en polea y gemelo. Las participantes del grupo avanzado realizaban una serie de 10-15 repeticiones máximas durante las primeras 12 semanas y 2 series de 10-15 repeticiones en las últimas 12 semanas de programa. En la tercera fase, los participantes de ambos grupos realizaron 3 series de 8-12 repeticiones máximas.

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Figura 1. Diseño experimental del estudio analizado [1]

El nivel de triglicéridos (TG), colesterol total (CT), colesterol de alta densidad (HDL), de baja densidad (LDL), glucosa (GLU) y proteína C reactiva (CRP) se midieron antes y después de la intervención, tras 12 horas de ayuno. Los resultados (tabla 1) muestran que el RT es una estrategia efectiva para reducir los niveles de CRP y de glucosa en sangre así como para mejorar el perfil lipídico en personas mayores. Además, la magnitud de los cambios en la concentración de CRP, fuerza muscular, composición corporal son dependientes del estatus de entrenamiento de cada individuo.

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Tabla 1. Valores pre y post del perfil metabólico de las mujeres participantes en el programa de entrenamiento

Es por ello que los programas de entrenamiento de fuerza en personas mayores se deben convertir en una herramienta fundamental para luchar contra las enfermedades cardiovasculares y metabólicas. No nos cansaremos de decirlo, EL EJERCICIO ES MEDICINA. EXERCISE IS MEDICINE.


REFERENCIA

[1]      A. S. Ribeiro, C. M. Tomeleri, M. F. Souza, F. L. C. Pina, B. J. Schoenfeld, M. A. Nascimento, D. Venturini, D. S. Barbosa, and E. S. Cyrino, “Effect of resistance training on C-reactive protein, blood glucose and lipid profile in older women with differing levels of RT experience.,” Age (Dordr)., vol. 37, no. 6, p. 109, Dec. 2015.

ESTRATEGIAS NUTRICIONALES PARA EL AUMENTO DE LA HIPERTROFIA MUSCULAR

Un nivel adecuado de masa muscular es esencial para la salud debido a las importantes funciones del músculo esquelético, que incluyen la locomoción, termogénesis, protección de órganos internos, metabolismo, etc. Conseguirlo va a depender de un correcto balance entre la síntesis y la degradación de proteínas.

El entrenamiento de fuerza junto con el consumo de proteínas post-ejercicio van a favorecer el aumento de la síntesis proteica y, con el tiempo, puede llevar a un aumento de la hipertrofia muscular. La magnitud del incremento en la síntesis proteica viene dado por una serie de factores entre los que se incluyen: la dosis de proteína, la fuente de ésta y, posiblemente, la distribución y el momento de ingestión proteica post-ejercicio.

En una reciente revisión (1) se analizó la relación de todos estos factores con el entrenamiento de fuerza con el objetivo del aumento de la hipertrofia muscular.

En cuanto a la dosis de proteínas, parece que 0.4 g/kg de peso corporal/comida es la dosis más efectiva en sujetos jóvenes y sanos, independientemente de su estado de entrenamiento, para una óptima estimulación de la síntesis proteica. Dosis superiores producirían una mayor tasa de oxidación proteica con un incremento en la producción de urea sin mayores ganancias de masa muscular. Es lo que se conoce como la teoría del “muscle full effect”.

Respecto al momento de ingestión, los autores observaron que los mayores beneficios son obtenidos al ingerir proteínas y generar hiperaminoacidemia en el periodo post-ejercicio. Igualmente, el consumo proteico antes de dormir puede proporcionar un beneficio notable para la remodelación de las proteínas musculares. Sin embargo, parece que el mayor predictor de hipertrofia muscular es la ingesta total de proteínas y no tanto el momento de ingestión.

En relación al tipo, se ha visto que la de suero es la que produce mayor estimulación de la síntesis proteica, mientras que la de caseína es la que suprime en mayor medida la degradación proteica. Asimismo, parece que al menos hasta 3 h después del entrenamiento, la fuente proteica más efectiva es la de suero. Además, parece que el umbral para la estimulación de la síntesis de proteínas se encuentra alrededor de los 3 g de leucina por comida.

Por último, si bien el consumo de carbohidratos (CHO) junto con proteínas después del ejercicio sería necesario para reponer las reservas de glucógeno, no parece tan importante el consumo de CHO post-ejercicio ya que, incluso en un estado de depleción del glucógeno, la proteína es aún efectiva para estimular la síntesis proteica después del entrenamiento de fuerza.

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Figura 1. Esquema de los factores relacionados con el entrenamiento de fuerza y el consumo de proteínas que intervienen en el balance proteico. MPS: síntesis proteica; MPB: degradación proteica; PRO: proteína.

Sin embargo, los autores concluyen que las ganancias atribuibles a la suplementación con proteínas comparadas con las ganancias generales obtenidas como resultado de un programa de entrenamiento de fuerza son relativamente pequeñas.


REFERENCIAS

  1. Morton, R. W., McGlory, C., & Phillips, S. M. (2015). Nutritional interventions to augment resistance training-induced skeletal muscle hypertrophy. Frontiers in physiology6: 245.

CONTROLAR EL PESO CORPORAL Y PREVENIR ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES ¿MEJOR LÁCTEOS DESNATADOS?

Los productos lácteos (leche, yogurt, queso…) son una de las bases de la alimentación de la mayoría de la población, siendo consumidos por la mayoría de personas al menos una vez al día. Estos productos están a menudo incluidos dentro de lo considerado alimentación saludable o equilibrada debido a su contenido en proteínas, calcio y otros nutrientes añadidos como vitaminas A y D.

Sin embargo, principalmente en la última década, ha habido un cambio de tendencia en cuanto al tipo de lácteos consumidos, estando actualmente el consumo de lácteos sin grasa o desnatados por delante del de lácteos enteros. Los motivos que han llevado a la población a realizar este cambio han sido el mayor contenido energético de los lácteos enteros, evitando de esta forma el aumento de peso, así como el mayor contenido en ácidos grasos saturados y colesterol, intentando gran parte de la población sustituir estos productos por otros de origen vegetal y/o desgrasados para evitar enfermedades cardiovasculares.

En una revisión sistemática realizada en 20131 se evaluó la posible asociación entre el consumo de lácteos enteros y obesidad, enfermedades metabólicas o cardiovasculares. En esta revisión se encontró que en la mayoría de estudios analizados existía una relación inversa o inexistente entre el consumo de lácteos enteros y obesidad, diabetes tipo II o enfermedades cardiovasculares, es decir, el consumo de la grasa de la leche prevenía del aumento de grasa corporal y no afectaba a la sensibilidad a la insulina ni aumentaba los niveles de colesterol sanguíneo.

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Fig. 1. La leche entera de vacas alimentadas con pasto ha sido evaluada como la que conlleva mayores beneficios en cuanto a perfil lipídico, control de la masa grasa y prevención de enfermedades metabólicas.

Por lo tanto, no se halló relación entre el consumo de colesterol en la dieta y el aumento del ratio LDL/HDL o de los niveles de colesterol sanguíneo. Por otro lado, posiblemente en parte debido a la presencia de ácidos grasos bioactivos en la grasa láctea como el ácido linoleico conjugado o el ácido butírico (no presentes en los lácteos desnatados), no se encuentra relación entre el consumo de lácteos enteros y aumentos de masa grasa. Sin embargo, los autores defienden que las propiedades beneficiosas de los lácteos enteros, incluyendo la presencia de los compuestos bioactivos de la grasa láctea previamente nombrados, dependen del tipo de alimento suministrado al ganado.

En conclusión, una vez más el consumo de alimentos en su forma más original y sin ser procesados, en este caso los lácteos enteros frente a los desnatados, produce los mayores beneficios en cuanto a la prevención de patologías y el mantenimiento del peso corporal. Sin embargo, será siempre importante no sobrepasar el aporte calórico óptimo (la leche entera tiene una mayor densidad calórica) e intentar que el ganado que produce la leche sea alimentado con pasto.


REFERENCIA

  1. Kratz M, Baars T, Guyenet S. The relationship between high-fat dairy consumption and obesity, cardiovascular, and metabolic disease. Eur. J. Nutr. 2013;52(1):1-24.

EL PAPEL DEL EJERCICIO FÍSICO EN LA SALUD MITOCONDRIAL

Las mitocondrias juegan un papel esencial en la salud. No solamente son responsables de la síntesis aeróbica del ATP, sino que también participan en la homeostasis del calcio y en el estado redox en las mitocondrias de las células musculares. Como otros orgánulos, están sujetas a daños, siendo el ADN mitocondrial especialmente susceptible a deleciones causadas por el estrés oxidativo y el envejecimiento en comparación, por ejemplo, con el ADN nuclear. Por tanto, es necesario, además de generar nuevas mitocondrias, mantener las sanas y eliminar las que hayan sido dañadas funcionalmente.

La regulación del ciclo vital mitocondrial, desde la biogénesis de nuevas mitocondrias a la eliminación de mitocondrias disfuncionales determina la cantidad total, y lo más importante, la calidad y la función de las mitocondrias en el músculo esquelético, que son determinantes de la función metabólica y el rendimiento físico.

La acumulación de las mitocondrias dañadas junto con estilos de vida sedentarios y/o dietas ricas en grasas, puede perjudicar las funciones contráctil y metabólica del músculo esquelético. Por ejemplo, la disfunción mitocondrial se ha asociado a desarrollo de resistencia a la insulina, probablemente como resultado de la producción excesiva de especies reactivas de oxígeno (ROS) y la acumulación de subproductos del metabolismo lipídico. Por tanto, es crítico para cualquier tejido u órgano como el músculo esquelético ser capaz de reconocer y eliminar selectivamente las mitocondrias dañadas para el mantenimiento de la función mitocondrial.

Probablemente las adaptaciones fenotípicas más conocidas que se producen en el músculo esquelético en respuesta al ejercicio crónico son el incremento de la vascularización (angiogénesis), la transformación del tipo de fibra hacia fibras musculares oxidativas y el aumento de contenido y de la función mitocondrial.

Así, el aumento de la capacidad metabólica provocado por el ejercicio ayudará a mejorar el rendimiento físico y la salud. Los principales mecanismos subyacentes implican la regulación de la red mitocondrial mientras que ahora se sabe que uno de los encargados de la generación y formación de nuevas mitocondrias es regulado por la PGC-1α, jugando un papel clave en la biogénesis mitocondrial.

En concreto, se propone que el ejercicio físico regular provoca una remodelación de la red mitocondrial a través de la fusión y la fisión y la eliminación de las mitocondrias dañadas a través de la mitofagia (Figura 1).

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Figura 1. El ejercicio implicado en la biogénesis, la fusión, la fisión y la mitofagia en la promoción tanto de la formación de nuevas mitocondrias como en la identificación y eliminación de aquellas mitocondrias dañadas en busca de mejorar la función metabólica (1).

En este proceso dinámico de la sustitución de mitocondrias envejecidas y poco saludables por otras nuevas también se manifiesta una mayor cantidad y calidad tanto en el contenido como en la función de las mitocondrias del músculo esquelético después de la práctica de ejercicio físico.


REFERENCIAS

Yan, Z., Lira, V.A., & Greene, N.P. (2012). Exercise training-induced regulation of mitochondrial quality. Exercise and Sport Sciences Reviews40(3), 159.

¿QUÉ CANTIDAD DE HIDRATOS DE CARBONO DEBE CONSUMIR UN DEPORTISTA DE RESISTENCIA? ¿DE QUÉ TIPO? ¿CADA CUÁNTO?

Actualmente estamos viviendo un auge en la práctica de deportes de resistencia. Cuando antes una maratón era casi una meta inalcanzable, ahora se ve a gente compitiendo en triatlones de larga distancia como el ironman, carreras de 80, 100 y 200 km (hay mayores barbaridades). La fisiología del ser humano supera la imaginación de aquellos que diseñan pruebas infernales, pero para hacerlo, los deportistas a menudo se apoyan en suplementos nutricionales.

Recientemente ha habido cambios en la comprensión del rol de los carbohidratos (HC) en las pruebas de resistencia, lo que ha permitido individualizar y personalizar su ingesta. En el año 2014, Asker Jeukendrup, posiblemente el mayor experto en nutrición de deportes de resistencia, publicó una guía actualizada sobre la ingesta de HC [1]. Las nuevas directrices propuestas tienen en cuenta la duración e intensidad del ejercicio y las sugerencias no solo se limitan a la cantidad de HC sino también a su naturaleza. Los estudios han mostrado que durante el ejercicio de aproximadamente 1 hora de duración, un enjuague bucal o una pequeña toma de HC puede resultar en una mejora del rendimiento. Para ejercicios de aproximadamente unas 2-3 horas, la cantidad de hidratos que se oxidan (necesitan) es de unos 60 gr/h. En el caso de pruebas de ultra-resistencia, las recomendaciones son mayores, llegando a los 90 gr/h. En este último caso, y debido a la alta cantidad de hidratos ingeridos, se deben consumir HC de diferente naturaleza (de múltiples transportadores) para permitir una alta tasa de oxidación y prevenir que se acumulen HC en el intestino. Los tipos de HC pueden ser líquidos, semi-sólidos o sólidos, y las recomendaciones deben ajustarse a la baja cuando la intensidad del ejercicio es ligera y por lo tanto la tasa de oxidación de HC es menor.

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Figura 1. Guía sobre la ingesta de HC en los deportes de resistencia. Estas recomendaciones son para atletas de élite. Para aquellos atletas amateurs, las cantidades deberían ser menores [1].

La ingesta de HC recomendada se puede conseguir tomando bebidas, geles y alimentos sólidos bajos en grasa, proteínas y fibra (barritas), siendo esta selección dependiente de las preferencias personales del deportista. Los atletas pueden adoptar estrategias diferentes con el fin de conseguir los objetivos de ingesta de HC. Sin embargo, esta ingesta debe ser equilibrada con un balance correcto de líquidos, teniendo en cuenta que se ha demostrado que los alimentos sólidos y las soluciones con alta concentración de HC reducen la absorción de líquidos.

Por ello, y aunque la mejora del vaciado gástrico y la absorción pueden ser favorecidos por el uso de HC de múltiples transportadores, debe ser el atleta el que desarrolle su propia estrategia nutricional en base a la experiencia y a sus propias sensaciones, siempre siguiendo las pautas de su entrenador y nutricionista para conseguir una óptima suplementación.


REFERENCIA

[1]      A. Jeukendrup, “A Step Towards Personalized Sports Nutrition: Carbohydrate Intake During Exercise,” Sport. Med., vol. 44, no. S1, pp. 25–33, May 2014.

ENTREVISTA A PEDRO J BENITO : “ES INNEGABLE QUE SEGUIMOS SIENDO LA MEJOR FACULTAD DE ESPAÑA DE CIENCIAS DEL DEPORTE”

Doctor y profesor titular de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del deporte del INEF de Madrid, Director del grupo de investigación consolidado LFE Research Group y Director del Máster en Entrenamiento Personal de la Universidad Politécnica de Madrid, Pedro J Benito es un referente en el ámbito de las ciencias del deporte. Uno de los profesores más carismáticos y valorados del INEF, responde a Fissac sin esquivar ninguna pregunta.

Pregunta: ¿Cómo un joven que ingresa en el INEF de Madrid siendo un ex competidor de culturismo llega a “fundar” junto con Javier Calderón el Laboratorio de Fisiología de Madrid?

Respuesta: ¿Cómo?, pues muy fácil. Yo tenía clarísimo que quería hacer la carrera en el INEF de Madrid. Me presenté en el año 93 y 94 en 5 sitios diferentes para hacer las pruebas físicas y logré entrar en dos sitios en el segundo año. Normalmente antes costaba entrar mucho en el INEF y mínimo te quedabas un año fuera. Entonces yo entre en León y en Madrid y finalmente me quedé en Madrid. Desde el principio me gustaba muchísimo la fisiología y ayudé al Profesor Calderón en la elaboración de su libro. Él hizo los apuntes y yo le ayudé con las ilustraciones fundamentalmente y desde el principio hubo una relación muy buena con él. Después de eso lo que ocurrió es que tuve suerte y conseguí una beca de doctorado y pude hacer la tesis doctoral en el Laboratorio. El padre del Laboratorio de Fisiología es Javier Calderón, y yo lo único que he hecho es intentar apoyar con mi trabajo lo máximo posible.

Hice la prestación social sustitutoria en el Laboratorio, es decir, hice la mili en el Laboratorio. Empecé así en segundo y luego a partir de ahí empezó una relación personal y profesional con Javier y finalmente me pude quedar en el Laboratorio. La verdad que fue una cadena de acontecimientos que permitieron que se creara. El Laboratorio ya estaba creado desde hacía mucho tiempo, lo que pasa es que estaba cerrado y no se utilizada para motivos docentes en absoluto. No se podían hacer pruebas, se hacían estudios de manera muy esporádica. Hay un documento que se está creando para el 50 aniversario del INEF en el que se cuenta la historia del Laboratorio, y ahí seguro que Javier Calderón tiene más que decir.

P: ¿Siente que hay otras Facultades que están adelantando a la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de Madrid como referencia? Desde la distancia, el INEF es la institución por antonomasia, pero grupos de investigación como los de Granada liderados por Jonatan Ruiz o en Canarias por el profesor Calbet parece que marcan la pauta científica del mundo de las ciencias de la actividad física y el deporte. Parece que nuestra facultad se está durmiendo, haciendo un símil entre partidos políticos, sería algo así como los partidos tradicionales. ¿Ha habido inmovilismo desde dentro de La Casa? 

R: Yo creo que es evidente que sí. Aunque no hay que olvidar que las acreditaciones externas de la calidad de los centros no las hace el propio INEF. Es una agencia externa la que acredita el puesto en el ranking que ocupan las facultades. Es decir, nosotros lo único que hacemos es mandar la información que nos piden y luego salimos en el número uno del ranking de las facultades de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte desde hace 7 años. Nosotros ahí ni tergiversamos los resultados ni mentimos, es una agencia externa la que nos califica. Entonces, es innegable que seguimos siendo la mejor facultad de España de Ciencias del Deporte. Lo que ocurre normalmente es que hay muchas quejas de alumnos porque esto no funciona bien, esto funciona mal. ¿Qué es lo que ocurre? Ellos solo conocen esta facultad, que yo sepa. Uno hace la carrera en una facultad en concreto, alguno a lo mejor hace una Sicue Séneca y se va a otra universidad y ve lo que ocurre allí. Ahora dicho esto, hay que tener en cuenta que el INEF de Madrid es el más antiguo de todos y tiene profesores contratados de muchas edades diferentes. De hecho estamos viviendo un rejuvenecimiento de la plantilla, ya que se están jubilando muchos de ellos y con esto no quiero decir que los profesores senior sean peores, ni mucho menos, porque hay muy honrosas excepciones.

No hay ningún INEF de España que oferte 11 deportes. Quizá esa sea su principal ventaja y su principal inconveniente. ¿Por qué? Porque hay mucha oferta, una oferta muy importante, pero también hay muchos profesores que llevan mucho tiempo impartiendo la docencia de la misma manera. Entonces, ¿estamos siendo superados por otros compañeros de otros INEF? Es así. Desde el punto de vista de la investigación hay muchos casos y hay excelentes científicos de Ciencias del Deporte en muchas facultades como por ejemplo Jonatan Ruiz o Mikel Zabala, o el profesor López Calbet que son referencias mundiales de sus respectivos campos de investigación. Pero aquí también los hay. La profesora Gonzáles Gross en el ámbito de la investigación concretamente es una de las científicas en la UPM que tiene el mayor ranking de publicaciones. Y hablamos de otros grupos de investigación muy potentes del propio INEF, yo no quiero hablar del mío en concreto, pero existen grandes grupos de investigación con grandes profesionales haciendo proyectos. Ahora bien, ¿en algunos ámbitos estamos siendo superados por otras facultades? Pues sí, y colaboramos con ellos sin ningún tipo de prejuicios y problemas. Reconocer que uno es superado en un ámbito, en primer lugar le ayuda a mejorar porque si eres el primero no te puedes comparar con otros, no sabes en qué fallas, en cambio si eres el segundo o el tercero si sabes por qué te ganan y puedes mejorar. Entonces tenemos claro que hay cosas que hacemos bien, otras que hacemos regular y otras que hacemos mal.

Si la pregunta concreta, para no escabullirla es, si pienso si ha habido inmovilismo dentro de La Casa, la respuesta es que sí. Nos hemos acomodado durante un periodo de tiempo bastante grande y nos incluimos todos pensando que el INEF era el mejor y no podemos volver nunca al INEF que creó Cagigal. Y eso es en lo que yo no estoy de acuerdo. Yo creo que podemos llegar al INEF que creó Cagigal y podemos superarlo. Esa es mi filosofía.

P: Puede ser un tema espinoso, ¿pero no cree que un sistema de elección y renovación del profesorado más dinámico y no tan férreo y burocratizado ayudaría a evitar que las facultades estén llenas de “dinosaurios”, como típicamente llaman los alumnos?

R: Probablemente sí. Por ejemplo, hace muy poco en una reunión de los jefes de estudios de las facultades nos comentaban que a partir de ahora en la nueva contratación van a exigir un nivel C1 de inglés para los profesores. Exigen un nivel B2 de inglés en los alumnos y por lo tanto tiene sentido que se exija un nivel de este idioma para los profesores. Pero yo hago la siguiente reflexión: Muy bien, un nivel C1 de inglés, ¿pero qué nivel se va a pedir desde el punto de vista académico? Tendrá que ser un experto en la materia. ¿Cuántos profesores en Ciencias del Deporte tienen un nivel C1 y además son especialistas en fisiología o en algún deporte en concreto? No hay.

Entonces, respondiendo a tu pregunta ¿existe endogamia en la universidad? Yo digo que sí. Ahora bien ¿existe concurrencia competitiva en las plazas de profesor? Por supuesto. Son públicas, tienen un perfil y todo el mundo puede concursar. Y no siempre las plazas salen para las personas para las que han sido creadas, lo cual indica que hay un sistema objetivo de medición de los méritos. Ahora bien, ¿más dinámico? el problema de la universidad es que la burocracia en España es tan grande que el profesor tiene que ser tan perfecto que en el momento que hay un defecto de forma se impugna la plaza. Un profesor se pone enfermo en el INEF ahora mismo y no hay tiempo material para pedir un sustituto. Desde que el señor se pone malo hasta que se resuelve la sustitución pueden pasar seis meses. No hay agilidad en ese sentido. Lo que ocurre es que durante mucho tiempo hemos tenido la sensación, o más bien la certeza, de que cada uno era especialista de lo suyo: “No, no, mire usted, yo Estoy en el Departamento de Salud y Rendimiento Humano, soy consciente de que si me llaman para hacer una sustitución me pueden llamar para sustituir a cualquier compañero, de anatomía o de lo que sea”. Yo estoy en un departamento especializado. En el Departamento de Deportes concretamente estamos intentando cambiar esa visión y desde luego son ellos mismos los que están haciendo este trabajo y se está haciendo bien. La maestría de un deporte no debe impartirla nunca un “generalista”, pero sí que es cierto que un graduado en ciencias del deporte debe saber impartir, si hemos hecho bien nuestro trabajo, la iniciación de cualquier deporte. Entonces, en primer y en segundo curso, si se pone malo un profesor tiene que ser sustituido por un profesor “generalista”. Eso daría más versatilidad y dinamismo a todo el tema de las instituciones, etc.

P: Ahí las universidades privadas, que renuevan las plantillas continuamente, ¿llevan ventaja?

R: Podría ser, porque si un profesor no funciona le echan. Aunque habría que verlo, porque no hay tantos despidos en las universidades privadas. No es están fácil como lo que solemos decir: “Las universidades privadas son más ágiles, contratan a un tío al día siguiente y se acabó”. El problema no es ese. Si analizamos las últimas incorporaciones en el INEF de Madrid, casi el 90% de los profesores que se han incorporado a nuestra plantilla son profesores de la Universidad Europea, de lo mejorcito que tenían allí. Con lo cual ¿Ahora que se les ha quedado allí? Hay que pensar lo que tenemos.

Estos cursos anteriores hemos tenido cinco catedráticos en Ciencias del Deporte, aunque podríamos discutir sobre si son buenos o malos. El problema fundamental de la universidad pública es en efecto su falta de dinamismo y que si un profesor lo hace mal y no es buen docente o buen científico no podemos hacer nada con él. No se le puede echar. Podemos hacer lo que queramos. Nosotros hemos intentado en nuestro departamento que sea expulsado un profesor en concreto (no voy a decir el nombre) y no se ha conseguido, pese a que tenía todas las papeletas para ser expulsado. Ese es el gran problema de la universidad pública.

Entrevista Pedro J Benito

Imagen 1. Pedro J Benito en las instalaciones del Laboratorio de Fisiología del Esfuerzo de Madrid.

P: Con respecto al tema de la regulación profesional, qué sentido tiene que demos 2 ó 3 asignaturas como “Juegos tradicionales” y luego al finalizar la carrera haya compañeros que no hayan pasado por una sala fitness.

R :Cualquier plan de estudios tiene fortalezas y debilidades. El problema de las universidades públicas es que son muy lentas en la modificación. Ahora mismo ANECA impide modificaciones sustanciales de los planes de estudios, es decir, que tienen que estar previstos. Ahora mismo estamos inmersos es una modificación del plan de estudios. El objetivo es diseñar un plan de estudios más dinámico del que tenemos actualmente. En respuesta a tu pregunta de qué sentido tiene trabajar con “Juegos tradicionales” con respecto a la asignatura de musculación aunque todo el mundo sepa lo que es una sala de fitness, te debo contestar que en el mundo del fitness hay muchísimas modas, entonces es imposible que nos intentemos adaptar a las modas constantemente, entonces son patrimonio cultural, también en las ciencias del deporte, los juegos tradicionales. Otra cosa es que un graduado no tenga ni idea de cómo entrenar en una sala, eso es realmente grave, pero hay que tener en cuenta que la única facultad de España que incluye asignatura de entrenamiento específico, de entrenamiento con pesas, es el INEF de Madrid.

Además tenemos un máster, un buen máster en Entrenamiento Personal, un curso de especialista en Entrenamiento Personal y una asignatura en el Grado. Ahora, claro, mal de muchos consuelo de tontos. Desde el punto de vista de la regulación profesional, considero indispensable la inclusión de una asignatura obligatoria de este estilo.

P: Si queremos equiparar nuestra profesión a la capacidad de intentar curar enfermedades como puede ser, por ejemplo, la obesidad, alguien que no ha pisado jamás una sala de fitness, no sabemos con qué rigor va a dar el paso para decir “yo soy capaz de tratar a esta persona”.

R: No tengo ninguna duda de que el tratamiento de un paciente es una responsabilidad médica y que debe estar dirigida por ellos, pero dependiendo de la patología se trabajará con unos u otros profesionales.

Por otro lado tenemos un concepto erróneo de nuestro ámbito laboral porque para hacer ejercicio no tiene por qué ser en una sala de fitness. Nosotros somos Graduados y Licenciados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, es decir, yo podría programar perfectamente un entrenamiento sin pisar una sala de fitness con actividades físicas a lo largo de todo el día y programando actividades deportivas que no tienen por qué ser en una sala de fitness. No obstante, consideramos que desde el punto de vista de la prevención de lesiones y de la aplicación de programas estructurados y sistematizados sí que es más recomendable conocer ese ámbito, el cual, por otra parte, es un ámbito natural dentro de nuestra profesión

P: Como experto en entrenamiento de fuerza, ¿Cuál es la razón por la que un entrenador debe incluir un entrenamiento de fuerza dentro de un programa de pérdida de peso?

R: Muchos motivos diferentes. El primero por el efecto del entrenamiento de fuerza sobre el metabolismo basal y sus diferentes implicaciones. Pero además, dependiendo de la edad el efecto que tiene la cualidad física de la fuerza sobre otras cualidades en conjunto es muy importante. Por lo que resumiendo, yo incluiría dos motivos, la cualidad física de la fuerza es esencial para la manifestación del resto (coordinación, velocidad, agilidad…) y también por el efecto que tiene preventivo en la ganancia de peso después de un programa de pérdida de peso.

P: Ahora temas más técnicos ¿Cómo responsable del primer estudio para el tratamiento de la obesidad de forma integral, crees realmente que el ejercicio por si solo sirve para bajar de peso?

R: Directamente, no. El ejercicio puede mejorar la salud. Una caloría perdida por el ejercicio es mucho más saludable que una no ingerida por la dieta, pero tengo clarísimo que o trabajamos en colaboración, como ahora que estamos preparando un proyecto europeo en el que se mezclan tratamiento psicológico, nutricional y ejercicio como terapias conjuntas para un programa de intervención multidisciplinar. El ejercicio por sí mismo no es una herramienta suficientemente válida para producir una pérdida de peso que sea sostenible en el tiempo.

P: ¿Y la dieta por sí sola?

La dieta por sí sola tampoco. Un cambio conductual en el comportamiento alimenticio sí, pero una dieta en concreto no. El ámbito de la nutrición tiene esos defectos profesionales, que está plagado de dietas milagro.

P: Y ya para finalizar, ¿en qué proyectos nuevos está inmerso el laboratorio?

R: Ahora mismo tenemos varios proyectos, en concreto dos tomas de datos. Uno es de la subida al Puerto de la Morcuera para hacer el perfil fisiológico. Tenemos otro proyecto que se llama “Iron-Femme” que es sobre el daño tisular y el ciclo menstrual, el daño del tejido muscular con trabajo excéntrico en mujeres y el efecto sobre el metabolismo del hierro. Y estamos preparando, como te decía antes, un proyecto europeo coordinado donde establezcamos herramientas que permitan identificar e individualizar el tratamiento en obesidad, es decir, plasmar el mapa de la obesidad en una aplicación que permita conocer cuál es el problema individual en cada personal.

P: ¿Y sería coordinado por el laboratorio?

R: En principio sería coordinado por la UPM. Nosotros trabajamos también con el Grupo de Bioingeniería y Telemedicina de la ETSI de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid y trabajamos en colaboración con ellos.

Muchas gracias por tu tiempo Pedro, ha sido un placer charlar contigo y volver a escucharte de nuevo.


Pedro J Benito es Profesor Titular de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del deporte (INEF-Madrid) en las asignaturas de Fisiología del Ejercicio y el Entrenamiento con cargas dentro del Departamento de Salud y Rendimiento Humano.

Vicedecano de Jefe de estudios y Estudiantes desde Mayo de 2013 en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF).

Fue secretario del Departamento de Salud y Rendimiento Humano en la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) durante 4 años.

Doctor desde 2004 Ciencias Actividad Física y del deporte por la Universidad Politécnica de Madrid con resultado Cum Laude por unanimidad.

Es Especialista Universitario en Estadística aplicada a las ciencias del Deporte.

Director del grupo de investigación consolidado LFE Research Group de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de Madrid.

Director del Máster en Entrenamiento Personal de la Universidad Politécnica de Madrid y miembro de la National Strength Conditioning Association (NSCA) en España.

Colaborador eventual del Karolinska Institutet de Estocolmo (Suecia).

Director de más de 10 proyectos de investigación (I+D) en el ámbito de la educación física y del deporte subvencionados por entidades públicas y privadas.

Ha escrito más de 60 trabajos científicos y varios libros, mantiene un índice de citaciones de más de 300 citas, con un índice H de 11 puntos en google académico y 10 puntos en índice H de la Web of Sciencies.

EPIGENÉTICA Y NUTRICIÓN. LA INFLUENCIA DEL AMBIENTE EN LA OBESIDAD

Recientemente, España tiene el dudoso “honor” de ser el segundo país del mundo, después de EEUU, con mayor tasa de obesidad infantil. Pese a que disponemos de una de las dietas más recomendadas y alabadas nutricionalmente, la dieta mediterránea, los niños residentes en nuestro país tienen, de manera general, un índice de masa corporal (IMC) mucho mayor del recomendado. Si bien el rango normal de IMC que determina el normopeso es el que va de 18.5 hasta 25, más de la mitad de los niños españoles tienen un IMC de 25 o mayor.

Estado Nutricional IMC (kg/m2)
Bajo peso <18.5
Normopeso 18.5-24.99
Sobrepeso ≥25
Obesidad ≥30

Tabla 1. Asociación entre diferentes estados nutricionales y el IMC al cual están asociados. Fuente: Dirección web de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Estos datos manifiestan al sobrepeso como uno de los principales problemas de salud pública en nuestro país, siendo la obesidad infantil responsable directa de la aparición de numerosas enfermedades como las que afectan al sistema cardiovascular, resistencia a la insulina, trastornos osteomusculares, etc.

Los altos valores de IMC de los niños que viven en nuestro país se pueden achacar de manera directa a la escasa actividad física que realizan, así como a la alimentación rica en grasas procesadas y azúcares simples, en detrimento de la dieta mediterránea, alta en ácidos grasos insaturados, vitaminas, minerales y proteínas. De hecho, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) se aconseja que para prevenir la obesidad, los niños en edad escolar deben:

  • limitar la ingesta energética procedente de grasas y azúcares;
  • aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos;
  • realizar actividad física con regularidad.

Sin embargo, ahora sabemos que no solo el ejercicio y la alimentación determinan el IMC de un individuo. La genética de cada persona afecta la predisposición que se tiene a padecer sobrepeso. Por ello, hasta cierto punto es veraz la afirmación “un alimento no engorda lo mismo a unas personas que a otras”. Los genes contienen la información necesaria para “procesar” y “absorber” los nutrientes de los alimentos de una determinada manera, y no es la misma en todos los individuos. A este hecho se le suma la influencia que tiene el ambiente en la información que codifican nuestros genes (ciencia conocida como epigenética). Actualmente se sabe que el ambiente en el que se desenvuelve un individuo es capaz de modificar la función de sus genes. Esto se evidencia de manera clara en la conocida como hambruna de Holanda, a finales de la Segunda Guerra Mundial. Durante el periodo de guerra, y de manera más acentuada al final de la misma, el estado de malnutrición de la población holandesa era generalizado. Los efectos negativos de la malnutrición no solo se plasmaron en la generación que vivió durante la guerra. Así, las mujeres malnutridas que estaban embarazadas en este periodo tuvieron hijos que tenían una mayor probabilidad de padecer obesidad (además de cardiopatías, esquizofrenia, diabetes y cáncer) que el resto de niños cuyas madres no estaban malnutridas en el momento de la gestación. Es decir, el ambiente que rodeaba a la madre gestante determinó la predisposición a padecer obesidad del niño que esperaba.

En resumen, tener sobrepeso no es solo resultado de la combinación de una mala alimentación y una escasa actividad física, sino que está determinado también por la genética y epigenética (por el ambiente en el que se ha desarrollado ese individuo). Por ello, para atajar el problema del sobrepeso infantil se debe tener en cuenta este hecho. Es decir, no cabe duda de la importancia de establecer programas de prevención del sobrepeso y obesidad infantil encaminados a fomentar un estilo de vida saludable, entendido como realización de actividad física y consumición de una dieta variada y equilibrada como la que garantiza la dieta mediterránea, pero sería de gran utilidad complementar dichos programas de concienciación con formación adicional acerca del papel de la genética y la epigenética en el sobrepeso de los individuos.

Quizás sea algo prematuro pensar que los conocimientos actuales de nutrigenómica (ciencia que estudia la interacción entre los genes y los nutrientes) son suficientes como para encaminar los programas de prevención de la obesidad infantil al asesoramiento nutricional y deportivo personalizado para los niños, dada la etapa vital crítica en la que se encuentran. Sin embargo, esto es ya un hecho para los adultos, quienes disponen de numerosas herramientas para llevarlo a cabo. Por ello, los esfuerzos se deben encaminar a establecer programas de prevención del sobrepeso infantil fácilmente ejecutables y de buena acogida por parte de niños y padres, sin dejar de lado el aspecto clave que desempeñan la genética y epigenética de los niños en el cumplimiento y efectividad de dicho programa de prevención.


REFERENCIAS

Biesalski, Hans Konrad; Grimm, Peter. Nutrición. Texto y Atlas. Primera Edición. Madrid. Editorial medica panamericana. 2007

Dirección web de la Organización Mundial de la Salud (http://www.who.int/topics/es/).

David de Lorenzo, José Serrano, Manuel Portero-Otín, Reinald Pamplona. Nutrigenómica y Nutrigenética. Hacia la nutrición personalizada. Primera Edición.Barcelona. LIBROOKS BARCELONA S.L.L. 2011