¿SE DEBEN PROHIBIR LAS CONDICIONES MÉDICAS EXCEPCIONALES EN EL DEPORTE?

La atleta Caster Semenya ha ocupado las portadas de muchos periódicos en los últimos años, y no sólo por ser una de las mejores atletas de todos tiempos. Esta deportista presenta una condición conocida como “desorden del desarrollo sexual”, la cual hace que tenga unos niveles de testosterona anormalmente altos.

La Federación Internacional de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés) ha decidido prohibir a las deportistas como Semenya participar junto con el resto de compañeras si no reducen sus niveles de testosterona, algo que pueden conseguir de forma farmacológica. Esta decisión de la IAAF está en parte basada en un reciente estudio (Bermon, 2017) en el que se analizaron más de 2000 pruebas de deportistas de élite, observándose que aquellos con altos niveles de testosterona rendían mejor que los que tenían unos niveles menores.

Son numerosas las condiciones biológicas que pueden hacer a una deportista con genotipo XX (es decir, de sexo femenino) tener unos niveles anormalmente altos de testosterona (Elhassan, 2018), como son el síndrome de ovario poliquístico, la hiperplasia adrenal congénita o la hipertecosis ovárica (aunque en el 10% de los casos no se sabe el motivo con exactitud). Por otro lado, es posible que un individuo con genotipo XY (es decir, de varón) presente un fenotipo femenino (es decir, caracteres externos de mujer) con una condición conocida como insensibilidad completa a los andrógenos.

No se conoce cuál es la condición fisiológica de Caster Semenya (genotipo XX o XY), pero la decisión de la IAAF ha creado controversia en torno a si se pueden prohibir características individuales que favorezcan el rendimiento. Un caso similar ocurrió con el hematocrito en el ciclismo. La Unión Ciclista Internacional decidió prohibir competir a aquellos ciclistas con un hematocrito mayor al 50% o una hemoglobina mayor a 17 g/dl. Sin embargo, existe una alteración genética que aumenta de forma anormal la creación de nuevos glóbulos rojos y por tanto el transporte de oxígeno (la cual estaba presente, por ejemplo, en el tres veces campeón olímpico Aero Mantyranta, por ejemplo). Otras muchas alteraciones fisiológicas podrían favorecer el rendimiento en diversos deportes, como por ejemplo la acromegalia o el gigantismo en el baloncesto. Más allá de la decisión que tome a la IAAF con respecto al caso de Semenya, ¿se deben prohibir las condiciones fisiológicas asociadas a un mejor rendimiento deportivo? ¿Dónde está el límite?

 

Esta entrada ha sido adaptada del artículo: “Valenzuela PL, et al. Should exceptional medical conditions be banned in sports? Lancet Diabetes Endocrinol; 6: 687-688”

https://www.thelancet.com/journals/landia/article/PIIS2213-8587(18)30210-9

REFERENCIAS

  • Bermon S, et al. Serum androgen levels and their relation to performance in track and field: mass spectrometry results from 2127 observations in male and female elite athletes. Br J Sports Med 2017; 51: 1309–14.
  • Elhassan YS, et al. Causes, patterns, and severity of androgen excess in 1205 consecutively recruited women. J Clin Endocrinol Metab 2018; 103: 1214–23.

¿ES EL FTP UN SUSTITUTO VÁLIDO DEL UMBRAL DE LACTATO?

Un estudio realizado por miembros de Fissac relaciona el FTP con el umbral láctico, uno de los marcadores mas populares en los deportes de resistencia.

Los resultados muestran que el FTP puede ser una forma práctica de evaluar dicho umbral. No obstante, la precisión  depende del nivel de los deportistas, de manera que para estimar el umbral en los ciclistas de mayor nivel restaremos un 5% a la potencia media obtenida en un test de 20 minutos, mientras que para los menos entrenados no será necesario.

SUPLEMENTOS PARA AUMENTAR LA MASA Y LA FUERZA MUSCULAR ¿TODOS FUNCIONAN?

Mantener unos niveles adecuados de masa y fuerza muscular es esencial tanto para un óptimo rendimiento deportivo como para la salud. Por ejemplo, la masa muscular está involucrada en diferentes funciones como el metabolismo de la glucosa o el mantenimiento de un mayor metabolismo basal, las cuales juegan un papel fundamental en el desarrollo de patologías como la diabetes o la obesidad. Además, bajos niveles de fuerza se asocian a importantes eventos negativos sobre todo en poblaciones clínicas como en las personas con cáncer o las personas mayores, incluyendo una menor funcionalidad, menor calidad de vida e incluso un mayor riesgo de mortalidad. Ante tal situación, son numerosos los suplementos alimenticios comercializados bajo su supuesto potencial para mejorar la masa o la fuerza muscular, aunque hay una gran controversia sobre su efectividad. Por ello, una reciente revisión realizada por miembros de Fissac y publicada en la revista European Journal of Nutrition (Valenzuela et al. 2019) ha revisado la evidencia en torno algunos de los suplementos más populares.

En concreto, se analizaron más de 20 tipos de suplementos alimenticios que incluían desde proteínas o creatina hasta vitaminas, minerales, suplementos herbales u otros compuestos como la glutamina, la arginina o el resveratrol. Llamó la atención que, de todos los suplementos incluidos, tan solo el nitrato (que aumenta la vasodilatación y por tanto el aporte de oxígeno y nutrientes a los músculos) y la cafeína (que aumenta la activación del sistema nervioso y parece reducir la sensación de dolor) mostraron suficiente evidencia respaldando sus beneficios agudos -es decir, inmediatamente tras su toma- en la fuerza muscular. Por otro lado, solo el consumo a largo plazo de creatina, proteínas y ácidos grasos poliinsaturados mostró suficiente evidencia que apoyase sus beneficios a largo plazo en la masa o la fuerza muscular.

Por el contrario, se observó una gran controversia en torno a otros suplementos populares incluyendo aminoácidos ramificados, ATP[PL1] , citrulina, HMB[PL2] , minerales (magnesio, zinc y cromo), vitaminas, ácido fosfatídico y arginina; y no se encontró evidencia que apoyase de forma consistente la suplementación con ácido linoleico conjugado, glutamina, resveratrol, tribulus terrestris o ácido ursólico. De hecho, algunos suplementos comercializados directamente carecen de evidencia que apoye su consumo (como la ornitina o el alfa-ketoglutarato), no se conocen con detalle sus posibles efectos adversos (como la ornitina, ácido linoleico conjugado o ácido ursólico), y otros han sido asociados a diversos efectos adversos al ser consumidos en grandes dosis (como el tribulus terrestris, la arginina, o el alfa-ketoglutarato). 

En resumen, pese a la gran cantidad de suplementos nutricionales disponibles, tan solo una mínima parte tiene suficiente evidencia que apoye su consumo para favorecer el aumento de la masa o la fuerza muscular. Es importante ser críticos a la hora de decidir qué estrategias nutricionales llevamos a cabo, ya no solo por la inefectividad y coste económico de muchos de estos suplementos, sino también por los posibles efectos adversos asociados.


Referencias

Valenzuela PL, Morales JS, Emanuele E, Pareja-Galeano H, Lucia A (2019) Supplements with purported effects on muscle mass and strength. European Journal of Nutrition. Jan 2. doi: 10.1007/s00394-018-1882-z.

 

 

¿NO PAIN, NO GAIN? EN CIERTA MEDIDA, ASÍ ES

El ejercicio físico supone un estímulo estresante para el organismo de forma aguda. De hecho, inmediatamente tras una sesión de ejercicio se observa una respuesta inflamatoria, un aumento de marcadores de estrés oxidativo e incluso daño celular (pequeñas micro-roturas fibrilares). Existen numerosos métodos que buscan disminuir estos mecanismos, ¿pero es recomendable disminuir esa respuesta?

Como hemos mencionado, el ejercicio aumenta de forma inmediata la producción de radicales libres con el consiguiente estrés oxidativo. La suplementación con vitaminas/antioxidantes es una estrategia ampliamente popular entre aquellos deportistas que buscan evitar este proceso. Sin embargo, aunque es cierto que grandes niveles de estrés oxidativo mantenidos a largo plazo pueden resultar en consecuencias negativas para el organismo, se ha observado que la producción de radicales libres que ocurre durante el ejercicio es necesaria para la activación de diferentes procesos a nivel celular que desencadenan las adaptaciones al entrenamiento (Merry and Ristow 2016). Así, disminuir el estrés oxidativo tomando suplementos vitamínicos disminuiría las adaptaciones (es decir, mejoras) producidas (Paulsen et al. 2014).

De forma similar, muchos deportistas llevan a cabo estrategias como la aplicación de frío tras el entrenamiento o la toma de fármacos anti-inflamatorios para reducir el estrés que produce el ejercicio en nuestro organismo, especialmente con el fin de evitar el dolor que provocan las pequeñas micro-roturas musculares (agujetas). En el caso del frío, se utiliza bajo la hipótesis de que su aplicación disminuye la percepción de dolor mediante una reducción de la velocidad de conducción nerviosa, reduciendo además el flujo sanguíneo y limitando la producción de inflamación y edema. Sin embargo, aunque esos beneficios pueden ser reales a corto plazo, se ha observado que su aplicación tras las sesiones de ejercicio de forma rutinaria no solo disminuye la inflamación sino también las adaptaciones musculares (ganancia de fuerza y masa muscular) obtenidas con el entrenamiento (Roberts et al. 2015).

Algo parecido ocurre en el caso de los fármacos anti-inflamatorios/analgésicos, especialmente los inhibidores de la ciclooxigenasa como el Ibuprofeno o el paracetamol. La toma de estos fármacos de forma previa al ejercicio podría llegar a mejorar el rendimiento por su función analgésica, aumentando por tanto la tolerancia al esfuerzo extremo. Sin embargo, al disminuir la inflamación asociada al ejercicio y la actividad de la ciclooxigenasa, se ha observado que a largo plazo se verían reducidas las adaptaciones musculares obtenidas con el entrenamiento (Lundberg and Howatson 2018).

Así, estos ejemplos ponen de manifiesto la necesidad de que se produzcan al menos niveles mínimos de estrés en el organismo para obtener las adaptaciones deseadas. Aunque estrategias como la suplementación con anti-oxidantes, la aplicación de frío o la toma de anti-inflamatorios post-ejercicio pueden aportar beneficios a corto plazo, por ejemplo permitiendo una rápida recuperación entre sesiones de ejercicio o etapas, es importante tener en cuenta que pueden disminuir también las ganancias producidas a largo plazo.


REFERENCIAS

Lundberg TR, Howatson G (2018) Analgesic and anti-inflammatory drugs in sports: Implications for exercise performance and training adaptations. Scand J Med Sci Sport 1–11. doi: 10.1111/sms.13275

Merry TL, Ristow M (2016) Do antioxidant supplements interfere with skeletal muscle adaptation to exercise training? J Physiol 594:5135–5147. doi: 10.1113/JP270654

Paulsen G, Cumming KT, Holden G, et al (2014) Vitamin C and E supplementation hampers cellular adaptation to endurance training in humans: A double-blind, randomised, controlled trial. J Physiol 592:1887–1901. doi: 10.1113/jphysiol.2013.267419

Roberts LA, Raastad T, Markworth JF, et al (2015) Post-exercise cold water immersion attenuates acute anabolic signalling and long-term adaptations in muscle to strength training. J Physiol 593:4285–4301. doi: 10.1113/JP270570

¿ES POSIBLE QUE FROOME DIESE POSITIVO SIN HABERSE DOPADO?

En la Vuelta a España del año pasado, una muestra de orina del ciclista británico Chris Froome dio positivo en Salbutamol al presentar una concentración mayor de lo permitido por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). El caso ha estado en los tribunales durante varios meses, y fue resuelto pocos días antes de empezar el Tour de Francia de este año: la Unión Ciclista Internacional decidió que Froome era inocente. La decisión ha creado una gran discusión tanto a nivel deportivo como judicial, ya que en otros casos muy similares el deportista fue sancionado (por ejemplo, los ciclistas Alessandro Petacchi y Diego Ulissi). Además, el equipo de Froome no ha hecho pública su defensa, lo que añade aún más controversia al asunto.

La primera pregunta que debemos hacernos es si realmente el Salbutamol puede tener efectos ergogénicos. En este sentido, un meta-análisis que incluyó 26 estudios y 403 participantes concluyó que, aunque los inhaladores de Beta-2 agonistas (como el salbutamol) parecen no aportar beneficios en el rendimiento, su administración de forma sistémica (ej., vía venosa) sí podría mejorar el rendimiento [1]. Además, el salbutamol podría tener un efecto anabólico, lo que facilitaría la recuperación muscular tras el ejercicio intenso [2,3].

Por lo tanto, el salbutamol podría ser considerado ayuda ergogénica, ¿pero puede dar alguien positivo sin haber incumplido las normas? De acuerdo con la AMA, una concentración de Salbutamol en orina mayor de 1000 ng/mL supone que el deportista ha inhalado más de lo permitido (aproximadamente 8 inhalaciones en 12 horas, o 16 en 24 horas) o que lo ha administrado de forma sistémica, lo cual está prohibido. Sin embargo, algunos estudios han mostrado que la combinación de ejercicio y deshidratación (algo común en una etapa ciclista) aumenta el riesgo de sobrepasar el límite permitido por la AMA en orina pese a haber inhalado las dosis permitidas [4,5]. De forma similar, un estudio reciente [6]muestra usando un modelo farmacocinético como, dependiendo de las características de absorción y aclaramiento de Salbutamol en sangre, una persona que inhala las dosis permitidas podría llegar a dar positivo. De hecho, de 1000 sujetos virtuales en los que se probó esta hipótesis, un 15% dieron positivo pese a haber cumplido las normas.

Por lo tanto, y sin posicionarnos a favor o en contra de ninguna de las partes, a nivel fisiológico sí parece posible dar positivo en Salbutamol aun cumpliendo la normativa, es decir, inhalando las dosis permitidas.

Este texto pertenece al artículo Valenzuela et al. (2018) Free to Breathe Hard in the Tour. Lancet. 392 (10153): 1114-115: https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(18)31866-X/fulltext

REFERENCIAS

1. Pluim BM, de Hon O, Staal JB, et al.β2-Agonists and Physical Performance. A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Sport Med2011;41:39–57. doi:10.2165/11537540-000000000-00000

2. Martineau L, Horan MA, Rothwell NJ, et al.Muscling in on salbutamol. Lancet1992;340:1094.

3. Von Bueren AO, Ma R, Schlumpf M, et al.Salbutamol exhibits androgenic activity in vitro. Br J Sports Med2007;41:874–8. doi:10.1136/bjsm.2007.035162

4. Haase CB, Backer V, Kalsen A, et al.The influence of exercise and dehydration on the urine concentrations of salbutamol after inhaled administration of 1600 µg salbutamol as a single dose in relation to doping analysis. Drug Test Anal2016;8:613–20. doi:10.1002/dta.1828

5. Dickinson J, Hu J, Chester N, et al.Impact of Ethnicity, Gender, and Dehydration on the Urinary Excretion of Inhaled Salbutamol With Respect to Doping Control. Clin J Sport Med2014;24:482–9. doi:10.1097/JSM.0000000000000072

6. Heuberger JAAC, van Dijkman SC, Cohen AF. Futility of current urine salbutamol doping control. Br J Clin Pharmacol2018;May 3. doi:10.1111/bcp.13619

¿DEBO HACER EJERCICIO SI QUIERO DORMIR MEJOR?

El descanso es esencial tanto para la salud como para el rendimiento deportivo. La reducción en la cantidad o calidad del sueño de forma continuada puede tener importantes consecuencias no solo a nivel cognitivo, sino también en otros sistemas como el endocrino o inmune. Sin embargo, y principalmente debido al ajetreado ritmo de vida que llevamos en los países desarrollados, cada vez más personas sufren de trastornos de sueño.

El ejercicio físico puede ser un importante mediador de la calidad del sueño. Por ejemplo, un estudio reciente (Murray et al., 2017) publicado en la revista PLOS One realizado en 360 mujeres adultas mostró que el nivel de actividad física (medido con acelerómetro) de intensidad moderada a intensa se relacionaba de forma directa con el tiempo de sueño (a más actividad, más horas de sueño). Además, el tiempo que estas mujeres pasaban al aire libre también mostró una relación significativa con el tiempo de sueño.

Mantener un estilo de vida activo y preferiblemente al aire libre parece ser por lo tanto una estrategia eficaz para mejorar nuestro descanso. Sin embargo, ¿existen diferencias según la hora a la que se realiza ejercicio? Para contestar a esta pregunta, un estudio (Carlson et al., 2018) realizado en 12 jóvenes entrenados analizó el efecto de entrenar a dos horas distintas del día (a las 9 de la mañana o a las 6 de la tarde) en los niveles en saliva de melatonina, una hormona que controla los ciclos circadianos facilitando el sueño. Los resultados mostraron que los niveles de melatonina estaban aumentados por la noche (a las 3 de la mañana) en todos los casos. Sin embargo, los niveles de melatonina justo antes de irse a dormir (a las 10 de la noche) fueron mayores en aquellos que habían entrenado por la mañana en comparación con los que lo habían hecho por la tarde.

En resumen, realizar ejercicio parece ser beneficioso para mejorar la calidad o cantidad del sueño, pero la hora a la que se realiza ejercicio puede convertirse en un arma de doble filo empeorando nuestro descanso en vez de mejorarlo. Según los resultados descritos, realizar ejercicio por la mañana facilitaría el sueño por la noche en comparación con hacerlo por la tarde. Ésta y otras estrategias (ej. evitar pantallas por la noche, cenar ligero, estar en un ambiente tranquilo desde horas antes de ir a dormir) deben ser tenidas en cuenta por todas aquellas personas con problemas para conciliar el sueño.


REFERENCIAS

Carlson LA, et al. (2018) Influence of Exercise Time of Day on Salivary Melatonin Responses. Int J Sports Physiol Perform. In press. doi: 10.1123/ijspp.2018-0073.

Murray K, et al. (2017) The relations between sleep, time of physical activity, and time outdoors among adult women. PLoS One. 12 (9): e0182013.

MEDICIÓN DE POTENCIA EN LA CARRERA A PIE, ¿ES YA UNA REALIDAD?

Aunque hace varias décadas desde su incursión en el pelotón, ha sido hace relativamente escaso tiempo cuando tanto ciclistas profesionales como amateur han comenzado a guiar sus entrenamientos y competiciones atendiendo a los datos obtenidos con su potenciómetro y no tanto a la velocidad o la frecuencia cardíaca, factores muy variables.

La potencia, físicamente definida como cantidad de trabajo por unidad de tiempo, hace relación en ciclismo a la carga externa, es decir, a la relación entre la fuerza ejercida en el pedal y la velocidad con la que ejercemos dicha fuerza(en este caso, la cadencia). Al contrario que otras variables como la velocidad, la medición de potencia nos permite saber exactamente qué esfuerzo estamos haciendo (medido en vatios) sin importar el desnivel del terreno o las condiciones meteorológicas. Esto nos permite por ejemplo comparar nuestro rendimiento a lo largo de la temporada sin importar si ese día elegimos un circuito con más o menos pendiente, o si hace más o menos viento. Además, nos permite regularnos durante una competición al saber a qué vatios podemos ir y qué umbral no debemos sobrepasar si no queremos que la fatiga nos desborde antes de tiempo.

Ante el auge de los potenciómetros en el ciclismo, ha salido recientemente a la venta un dispositivo (Stryd Running Power Meter) que promete estimar la potencia durante la carreraa pie. Este dispositivo nos da un valor de potencia basado en un algoritmo desconocido que, según el fabricante, tiene en cuenta información de acelerometría triaxial, GPS, desnivel y el peso del deportista.

Aunque la evidencia es todavía escasa, hace unos días salía a la luz un estudio [1]que evaluó la relación entre la potencia medida con Stryd y el gasto metabólico (consumo de oxígeno) al correr en diferentes superficies y a diferentes ritmos. Mientras que en el ciclismo una mayor potencia supone un mayor gasto metabólico (más vatios, mayor consumo de oxígeno), los autores observaron que la relación entre la potencia medida con Stryd y el consumo de oxígeno era muy baja (r=0.29). Además, aunque existieron diferencias en el consumo de oxígeno requerido para correr en tapiz rodante o al aire libre a la misma velocidad (mayor consumo al aire libre), no existieron diferencias en la potencia estimada por Stryd.

Por otro lado, un estudio de un grupo español [2]evaluó si las variables cinemáticas de carrera que proporciona Stryd (tiempo de contacto, tiempo de vuelo, etc.) son precisas. Para ello, analizaron a 18 deportistas que corrieron en un tapiz a distintas velocidades (8-20 km/h) analizando las variables cinemáticas tanto con Stryd como con el gold standard (una plataforma de rayos infrarrojos). Los autores mostraron que la relación entre los datos obtenidos con Stryd y la plataforma de infrarrojos para el tiempo de contacto y el tiempo de vuelo fue en general bastante baja (coeficiente de correlación intra-clase < 0.50 y 0.80, respectivamente), existiendo además diferencias significativas entre ambos métodos. Por el contrario, sí resultó bastante preciso para la medición de la longitud y cadencia de zancada.

En resumen, aunque la medición de potencia en carrera podría aportar grandes beneficios al igual que lo hace en el ciclismo, todavía no disponemos de un medidor válido para tal fin. Los estudios disponibles hasta el momento muestran que el Stryd no es preciso como indicador del esfuerzo realizado al no presentar una relación consistente con el gasto metabólico ni ser capaz de discernir entre el esfuerzo que supone correr en distintas superficies. Además, es también poco preciso para la medición de algunas variables cinemáticas de la carrera (tiempo de contacto y de vuelo).


REFERENCIAS

  1. Aubry R, Power G, Burr J. An assessment of running power as a training metric for elite and recreational runners. J. strength Cond. Res. 2018;0.
  2. García-Pinillos F, Roche-Seruendo L, Marcen-Cinca N, Marco- Contreras L, Latorre-Román P. Absolute reliability and concurrent validity of the Stryd system for the assessment of running stride kinematics at different velocities. J. strength Cond. Res. 2018;00:1–7.

¿ES BUENO NADAR PARA EL DOLOR DE ESPALDA?

¿Es bueno nadar para el dolor de espalda como suele prescribirse? Nuestro compañero Alberto RJ te explica cuáles son los motivos por los que nadar puede no sólo no mejorar tu dolor, sino agravarlo si no lo haces correctamente.


Referencias
1.- Ferreira PH, Ferreira ML, Maher CG, et al Changes in recruitment of transversus abdominis correlate with disability in people with chronic low back pain British Journal of Sports Medicine Published Online First: 26 May 2009. doi: 10.1136/bjsm.2009.061515
2.- Swimming and Spinal Deformities: A Cross-Sectional Study Zaina, Fabio et al.The Journal of Pediatrics , Volume 166 , Issue 1 , 163 – 167
3.- Narita T, Kaneoka K, Takemura M, et al Critical factors for the prevention of low back pain in elite junior divers Br J Sports Med 2014;48:919-923.

¿ES NECESARIO ENTRENAR CON ALTAS CARGAS PARA AUMENTAR LA FUERZA Y LA HIPERTROFIA MUSCULAR?

Las principales guías de entrenamiento recomiendan utilizar cargas superiores al 70% de 1RM con el fin de obtener los mayores beneficios sobre la fuerza y la hipertrofia muscular. Curiosamente el conocido como “RM continuum” establece que las mejoras en fuerza se alcanzarían con cargas entre 1-5 RM, mientras que para la hipertrofia se obtendrían con cargas entre 6-12 RM. Estas hipótesis se basan en la creencia de que con mayores cargas de entrenamiento se reclutarán unidades motoras de umbrales más altos, requeridas para que se produzcan las adaptaciones musculares. Sin embargo, el último estudio de Brad Schoenfeld and cols (1) ha puesto patas arriba estas teorías.

Así, en dicho estudio se analizó el efecto de diferentes intensidades de entrenamiento de fuerza sobre el 1RM para los ejercicios de flexión de codo y press de piernas, y sobre el área de sección transversal del músculo (CSA). Durante 12 semanas, 30 sujetos entrenaron al 20% de 1RM (G20) un brazo y una pierna, mientras que la extremidad contralateral fue randomizada a una de las tres siguientes condiciones: 40% (G40); 60% (G60), y 80% de 1RM (G80). En todos los casos, se llevó a cabo el mismo volumen de entrenamiento (ver tabla 1).

Tabla 1. Variables de entrenamiento utilizadas en los ejercicios de flexión del codo y press de piernas

El CSA de los flexores del codo y del vasto lateral mejoró en los 4 grupos. Sorprendentemente, en las 3 condiciones de estudio -G40, G60 y G80- aumentó de forma similar: 25,3%, 25,1% y 25%, respectivamente, para los flexores del codo, y 20,5%, 20,4% y 19,5%, para el vasto lateral. Mientras, en el G20 incrementó solo 11,4% para los flexores del codo y 8,9% para el vasto lateral. Para la fuerza, el 1RM de ambos grupos musculares aumentó igualmente en las 4 condiciones, produciéndose el principal incremento en G60 y G80.

Por tanto, observamos cómo, aunque todas las intensidades fueron útiles, por encima del 60% se consiguieron los mayores beneficios. Por ello, no resulta imprescindible entrenar siempre con cargas máximas para optimizar las ganancias en fuerza e hipertrofia muscular, sino que podemos jugar con diferentes intensidades en función del estado del sujeto y del momento de la temporada en el que nos encontremos.


REFERENCIAS

1. Lasevicius, T., Ugrinowitsch, C., Schoenfeld, B. J., Roschel, H., Tavares, L. D., De Souza, E. O., … & Tricoli, V. (2018). Effects of different intensities of resistance training with equated volume load on muscle strength and hypertrophy. European Journal of Sport Science, 1-9.

LESIONES EN LOS ISQUIOSURALES, ¿CÓMO PREVENIRLAS?

La lesión en los isquiosurales (también conocidos como isquiotibiales) es una de las más comunes entre los deportes que incluyen carrera o desaceleraciones bruscas de la pierna como en los golpeos en fútbol, donde supone un 16 % de las lesiones. Uno de los grandes problemas de este tipo de lesión, además de su elevada incidencia, es su elevado ratio de recurrencia, ya que aproximadamente un 22-25% de los deportistas que la sufren recaen de nuevo en esta misma lesión.

Se ha observado que una buena forma física y altos niveles de fuerza pueden ser buenos aliados a la hora de prevenir lesiones. En el caso de las lesiones de isquiosurales, un estudio publicado en el prestigioso American Journal of Sports Medicine1 analizó la fuerza excéntrica de este grupo muscular (mediante el ejercicio Nordic hamstring) a 178 jugadores de Rugby Union, y posteriormente les hicieron un seguimiento de la prevalencia de lesiones durante una temporada. Los investigadores observaron que un mayor desequilibrio (>15-20%) entre piernas se asociaba a un riesgo 2-3 veces mayor de sufrir una lesión en los isquiosurales, sobre todo si el deportista había sufrido previamente esa misma lesión.

Figura 1. El ángulo de “break point” en el ejercicio Nordic hamstring ha mostrado ser un predictor del riesgo de lesión de los isquiosurales. Aplicaciones para móviles como “Nordics” permiten su evaluación de forma sencilla.

Por lo tanto, la medición de la fuerza excéntrica de los isquiosurales es muy útil para evaluar el riesgo de lesión de los deportistas. Sin embargo, la tecnología usada para esta medición en los estudios científicos no está normalmente al alcance del entrenador de a pie, y por ello el Dr. Carlos Balsalobre ha investigado en nuevas aplicaciones móviles para acercar estas tecnologías al trabajo del día a día. Tal es el caso de la aplicación “Nordics”, que nos permite evaluar la fuerza excéntrica de isquiosurales mediante la grabación del ejercicio Nordics hamstring. Para ello, debemos realizar un video de la ejecución del ejercicio Nordics hamstring y determinar el ángulo en el que el deportista no consigue aguantar su peso (break point angle). Esta medición ha mostrado estar altamente relacionada con otras tecnologías como la medición isocinética del pico de fuerzas2, y puede ser por lo tanto una alternativa práctica para evaluar a nuestros deportistas.


REFERENCIAS

  1. Bourne MN, Opar DA, Williams MD, Shield AJ. Eccentric knee flexor strength and risk of hamstring injuries in rugby union. Am J Sports Med 2015;43(11):2663–70.
  2. Sconce E, Jones P, Turner E, Comfort P, Graham-Smith P. The Validity of the Nordic Hamstring Lower for a Field-Based Assessment of Eccentric Hamstring Strength. J Sport Rehabil 2015;24(1):13–20.