GOLPEAR EL BALÓN CON LA CABEZA PUEDE AUMENTAR EL RIESGO DE DAÑO CEREBRAL

Ya hemos comentado en anteriores ocasiones los daños cerebrales que pueden sufrir los futbolistas por los golpes repetidos al balón con la cabeza. Este hecho se relaciona con el término concussion –conmoción cerebral-, el cual hace referencia a una pérdida temporal de la función cerebral provocada por un traumatismo, relacionándose su exposición repetida con el desarrollo de trastornos neurodegenerativos a largo plazo (1).

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine ha ido más allá (2). El estudio, que ha contado con el apoyo de la federación inglesa de fútbol y del sindicato de jugadores profesionales, comparó la mortalidad en 7676 exfutbolistas profesionales con la de 23028 no deportistas, observándose que los primeros tenían 3 veces más riesgo de muerte por enfermedades neurodegenerativas que la población general. Así, la mortalidad por enfermedad neurodegenerativa fue la principal causa de muerte, representando el 1,7% de las muertes de los exfutbolistas frente al 0,5% de las de los no deportistas. Además, se encontró que, después de ser futbolista, el riesgo de sufrir Alzheimer es cinco veces mayor, de esclerosis lateral amiotrófica cuatro veces mayor y de Parkinson el doble . Por otra parte, analizando los medicamentos que son recetados entre los futbolistas retirados, se halló que estos tenían una probabilidad 5 veces más alta de tomar fármacos indicados para la demencia que los no deportistas.

No obstante, no todas iban a ser malas noticias para los futbolistas, ya que también se encontró que tienen un menor riesgo de mortalidad por enfermedades no neurológicas con respecto a la población general y que, hasta los 70 años, la mortalidad por cualquier causa es menor que en los controles, siendo mayor solo a partir de entonces entre los futbolistas retirados.

Pese a estos resultados, y como venimos hablando en artículos anteriormente publicados en Fissac, los beneficios del deporte de alto rendimiento sobre la salud han sido ampliamente descritos, reflejados por ejemplo con un 40% menor riesgo de mortalidad por cáncer y un 27% menor por enfermedad cardiovascular en comparación con la población general (3). Por tanto, es recomendable el seguimiento de la salud neurocognitiva en futbolistas, así como en el resto de practicantes de deportes de contacto en general. Finalmente, y como advierten los responsables de la investigación, estos resultados extraídos de datos de futbolistas profesionales no se pueden extrapolar a los amateurs o a quienes juegan al fútbol por diversión.


REFERENCIAS

  1. Hay, J., Johnson, V. E., Smith, D. H., & Stewart, W. (2016). Chronic traumatic encephalopathy: the neuropathological legacy of traumatic brain injury. Annual Review of Pathology: Mechanisms of Disease, 11, 21-45.
  2. Mackay, D. F., Russell, E. R., Stewart, K., MacLean, J. A., Pell, J. P., & Stewart, W. (2019). Neurodegenerative disease mortality among former professional soccer players. The New England Journal of Medicine, 381, 1801-8.
  3. Garatachea, N., Santos-Lozano, A., Sanchis-Gomar, F., Fiuza-Luces, C., Pareja-Galeano, H., Emanuele, E., & Lucia, A. (2014). Elite athletes live longer than the general population: a meta-analysis. Mayo Clinic Proceedings, 89, 1195-1200.

MEDICIÓN DE LA AERODINÁMICA EN CICLISMO EN TIEMPO REAL, ¿UNA UTOPÍA?

La aerodinámica (expresada como CdA) es uno de los factores que más influyen en el rendimiento en ciclismo. De hecho, la importancia de la aerodinámica aumenta según aumenta la velocidad del ciclista, convirtiéndose en la principal fuerza a vencer cuando la velocidad es mayor de 20 km/h. Es por ello que los ciclistas tratan de mejorar su aerodinámica usando para ello estrategias como ruedas lenticulares, cascos en forma de gota de agua, o incluso tejidos especiales, aparte de los cambios en su posición encima de la bici. Sin embargo, el problema en la mayoría de ocasiones radica en la imposibilidad para medir de forma objetiva si estos cambios están siendo efectivos o no, ya que para medir la aerodinámica se requiere de costosos tests en túneles de viento o de pruebas y estimaciones matemáticas en velódromo que dificultan su aplicación al mundo real.

Es por ello que recientemente han salido al mercado dispositivos que, supuestamente, permiten conocer nuestro CdA de forma instantánea mientras pedaleamos. Uno de estos dispositivos es Notio, el cual registra la velocidad y dirección del viento, la humedad, presión y temperatura y cruza estos valores con datos de potencia y velocidad del ciclista para estimar el CdA. Sin embargo, la validez de estos dispositivos no había sido probada hasta ahora. En un reciente estudio (Valenzuela et al, 2019) publicado por nuestro compañero de Fissac, Pedro L. Valenzuela, junto con expertos en aerodinámica y ciclismo como el Dr. Yago Alcalde, director de Ciclismo y Rendimiento, y el Dr. David Barranco, investigador de la Universidad Europea de Madrid, se ha evaluado la fiabilidad y validez de Notio en condiciones indoor (en un velódromo). Se evaluó el CdA de 15 ciclistas en tres posiciones (con los codos extendidos, en posición “aero” con un casco normal de ruta, y en posición “aero” con un casco aerodinámico, como se muestra en la Figura 1), y los valores registrados se compararon con los obtenidos mediante una fórmula (fórmula de Martin) y un dispositivo validados (Track Aero System, conocido también como Alphamantis). Además, cada ciclista hizo varias vueltas en cada posición para evaluar la fiabilidad del dispositivo.

Figura 1. Ejemplo de las tres posiciones evaluadas, e imagen del dispositivo Notio.

Los resultados mostraron que Notio fue relativamente fiable en cada posición, y al igual que los instrumentos validados, Notio fue capaz de discernir la disminución en CdA producida por el cambio de posición de codos extendidos a “aero”. Sin embargo, mientras que tanto la fórmula de Martin como Track Aero System fueron lo suficientemente sensibles para detectar el cambio de casco, este cambio no fue detectado en todos los ciclistas con Notio, y de hecho las diferencias no alcanzaron la significancia estadística.

En resumen, Notio podría llegar a ser un dispositivo válido para evaluar el efecto de grandes cambios en el CdA en ciclistas, aunque su sensibilidad ante cambios pequeños parece ser menor que la de otros dispositivos validados. Es importante tener en cuenta que estos datos fueron obtenidos en un velódromo, y que, por lo tanto, la validez de Notio en condiciones reales “outdoor” (donde podría tener una mayor aplicabilidad) debe ser comprobada. Dispositivos como Notio podrían abrir un campo de grandes posibilidades en el ámbito de la competición y la investigación, por lo que esperamos que futuros avances en estas tecnologías optimicen su funcionamiento.


Referencia

  • Valenzuela PL, et al. (2019) Validity of a novel device for real-time analysis of cyclists’ drag area. Journal of Science and Medicine in Sport. In press.

ATLETAS MÁSTER, UN EJEMPLO A SEGUIR

El VO2max es uno de los principales marcadores de la capacidad funcional de un individuo. Este marcador no solo está relacionado con el rendimiento deportivo (los atletas con un gran VO2max tienen mayores posibilidades de obtener un mejor rendimiento en deportes de resistencia), sino que es también un gran predictor del riesgo de morbilidad y mortalidad.

La edad está asociada a una disminución progresiva del VO2max, la cual se ve acelerada al pasar la barrera de los 70-80 años. Sin embargo, cada vez existe más evidencia del papel protector que podría tener el ejercicio frente a este declive funcional. En este sentido, una reciente revisión publicada por nuestro compañero Pedro L. Valenzuela en Sports Medicine (Valenzuela et al., 2019) resume los beneficios de realizar ejercicio durante toda la vida en los diferentes factores que afectan al VO2max, poniendo como ejemplo los casos de numerosos estudios realizados en atletas máster (atletas de más de 50 años que siguen realizando deporte a nivel competitivo).

Como muestra una figura incluida en la revisión (Figura 1), los atletas máster presentan un VO2max un 20-40% mayor que los mejores valores de la población general a cualquier edad, incluso a las más avanzadas (como muestran ejemplos de deportistas de 90 e incluso 100 años). Además, la disminución del VO2max asociada a la edad en estos deportistas parece seguir una tendencia lineal, sin observarse una caída exponencial a partir de los 70-80 años. Es importante remarcar que esto es así solo en aquellas personas que continúan haciendo ejercicio durante toda la vida, ya que cuando un deportista máster deja de practicarlo, el porcentaje de declive será el mismo que en la población general (aunque partiendo de unos valores iniciales mejores, lo que permitirá retrasar el punto en el que llegan al umbral de la fragilidad).

Figura 1. Los puntos negros representan los actuales récords de VO2max a distintas edades, desde los más de 95 ml/kg/min en deportistas jóvenes a los 35 ml/kg/min de un deportista centenario. La línea sólida representa el 50% de los valores normativos del Colegio Americano de Medicina del Deporte, y las líneas punteadas representan el 5% y el 95% de estos valores normativos.

Numerosos mecanismos fisiológicos pueden explicar el rol protector del ejercicio contra la disminución de VO2max asociada a la edad. Por ejemplo, el entrenamiento ha mostrado preservar la función pulmonar en personas mayores, mientras que las personas sedentarias sufren una disminución de su capacidad para realizar ventilaciones máximas. Además, el ejercicio resulta en grandes beneficios para el sistema cardiovascular, mejorando la función sistólica del corazón (principal componente involucrado en el envío de sangre oxigenada al resto del cuerpo) y la capacidad de los vasos sanguíneos para dilatarse y favorecer el flujo sanguíneo. Por último, el ejercicio podría mejorar también el contenido en hemoglobina de la sangre (la cuál es necesaria para transportar el oxígeno a los músculos) así como aumentar el contenido de capilares y el número y calidad de las mitocondrias a nivel muscular, lo cual es necesario para metabolizar el oxígeno una vez que llega al músculo.

En resumen, el entrenamiento provoca beneficios en una serie de factores involucrados en el transporte de oxígeno desde la atmósfera hasta la fibra muscular, favoreciendo así una mayor capacidad funcional en comparación con las personas sedentarias y atenuando el declive asociado a la edad. Por lo tanto, es importante mantenerse activo a cualquier edad, incluidas las más avanzadas, para evitar el deterioro exponencial que ocurre con el envejecimiento.


REFERENCIA

  • Valenzuela PL, Maffiuletti NA, Joyner MJ, Lucia A, Lepers R (2019) Lifelong Endurance Exercise as a Countermeasure Against Age-Related VO2max Decline: Physiological Overview and Insights from Masters Athletes. Sports Medicine. Dec 24. doi: 10.1007/s40279-019-01252-0.

DOPING FECAL: ¿EL FUTURO DEL RENDIMIENTO?

La microbiota intestinal (entendida como el conjunto de bacterias que viven en el intestino) ha cobrado un papel fundamental en los últimos años por su relación con numerosas patologías, principalmente las metabólicas e inflamatorias. De hecho, el trasplante fecal de personas sanas se ha mostrado como una estrategia potencialmente eficaz para el tratamiento de algunas de estas patologías caracterizadas por una “disbiosis” (alteración) de la microbiota [1].

Aunque la importancia de la microbiota para la salud ya ha sido ampliamente evidenciada, hasta el momento no existía evidencia de sus efectos en el rendimiento deportivo. Bajo este contexto, un estudio reciente publicado en la prestigiosa revista Nature Medicine [2] trató de analizar si la microbiota podría ejercer también alguna influencia en el rendimiento de corredores que participaron en el maratón de Boston. Para ello, recogieron muestras de la microbiota de los corredores desde la semana antes del maratón hasta la semana posterior, y los resultados mostraron una mayor cantidad de Veillonella (una bacteria de la microbiota intestinal que es capaz de metabolizar el lactato convirtiéndolo en propionato) tras el maratón.

Por otro lado, los investigadores trataron de analizar si esta bacteria podría tener algún efecto en el rendimiento usando un modelo animal. Tras inocular en ratones una bacteria control que no es capaz de metabolizar lactato (Lactobacillus bulgaricus gavage) o la bacteria Veillonella directamente obtenida de los corredores tras el maratón, los autores observaron que los ratones fueron capaces de correr durante un mayor tiempo (13% de media) hasta la extenuación cuando presentaban la bacteria Veillonella. Además, los resultados mostraron que la infusión intrarrectal de propionato (pero no la infusión de lactato) mejoró también el rendimiento en ratones de forma similar a la observada en los ratones que presentaban la bacteria Veillonella, lo que sugiere que la conversión de lactato a propionato es uno de los mecanismos principales mediante el cual esta bacteria mejora el rendimiento.

En resumen, en estos complejos experimentos los autores observaron que el ejercicio es capaz de modular la microbiota intestinal, favoreciendo por ejemplo la aparición de bacterias encargadas de metabolizar el lactato. Además, se demostró también que la microbiota tiene un papel fundamental en el rendimiento deportivo (al menos, en ratones). Una nueva línea de investigación se abre ahora en el campo del rendimiento. ¿Puede ser el trasplante fecal una estrategia efectiva para mejorar el rendimiento en deportistas?


Referencias

  1. Kelly CP. Fecal microbiota transplantation – An old therapy comes of age. N. Engl. J. Med. 2013;368:474–5.
  2. Scheiman J, Luber JM, Chavkin TA, MacDonald T, Tung A, Pham LD, et al. Meta-omics analysis of elite athletes identifies a performance-enhancing microbe that functions via lactate metabolism. Nat. Med. [Internet]. Springer US; 2019;25:1104–9. Available from: http://dx.doi.org/10.1038/s41591-019-0485-4

Artículos relacionados

  • Carmody RN, Baggish AL. Working out the bugs: microbial modulation of athletic performance. Nat. Metab. [Internet]. Springer US; 2019;1:658–9. Available from: http://dx.doi.org/10.1038/s42255-019-0092-1
  • Turpin-Nolan SM, Joyner MJ, Febbraio MA. Can microbes increase exercise performance in athletes? Nat. Rev. Endocrinol. [Internet]. Springer US; 2019;15:629–30. Available from: http://dx.doi.org/10.1038/s41574-019-0250-2

ENTRENAMIENTO DE FUERZA Y DEPORTES DE RESISTENCIA

El entrenamiento de fuerza bien planificado en deportes de resistencia puede reducir el riesgo de lesión hasta un 50%, además de mejorar variables relacionadas con el rendimiento como la fuerza máxima o la economía de carrera.


REFERENCIA

  • Lauersen, J. B., Bertelsen, D. M., & Andersen, L. B. (2014). The effectiveness of exercise interventions to prevent sports injuries: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Br J Sports Med, 48(11), 871-877.
  • Berryman, N., Mujika, I., Arvisais, D., Roubeix, M., Binet, C., & Bosquet, L. (2018). Strength training for middle-and long-distance performance: a meta-analysis. International journal of sports physiology and performance, 13(1), 57-64.

FUERZA EN LOS DEPORTES DE RESISTENCIA, ¿POR QUÉ Y CÓMO ENTRENARLA?

Cada vez más a menudo los deportistas de resistencia incluyen entrenamientos de fuerza en su planificación. Sin embargo, todavía existe cierta reticencia a este tipo de entrenamiento, ya que existe la creencia de que la fuerza aumentará la masa muscular y nos hará más pesados, con los consiguientes perjuicios para el rendimiento.

Beneficios del entrenamiento de fuerza

Existe una amplia evidencia de que el entrenamiento de fuerza es, como mínimo, beneficioso para reducir lesiones. Por ejemplo, un meta-análisis (Lauersen et al., 2014) que incluyó 26610 participantes encontró que el entrenamiento de fuerza disminuye hasta un 50% las lesiones por sobreuso, mientras que otras estrategias más populares como los estiramientos o los ejercicios de propiocepción (por ejemplo, ejercicios de equilibrio) aportaron menos o ningún beneficio. Además, el entrenamiento de fuerza puede ayudar a corregir déficits musculares provocados por los grandes volúmenes de entrenamiento realizados, disminuyendo el riesgo de lesión.

Por otro lado, el entrenamiento de fuerza bien realizado no solo no es perjudicial para el rendimiento, sino que numerosos estudios han mostrado grandes beneficios tras incluir varias semanas de este tipo de entrenamiento. Por ejemplo, un estudio (Aagaard et al., 2011) en ciclistas de alto nivel mostró cómo la inclusión de 4 meses de entrenamiento de fuerza dos días a la semana mejoró el rendimiento en una prueba de 45 minutos en un sorprendente 8%. Otros estudios han mostrado también beneficios del entrenamiento de fuerza en corredores. Por ejemplo, dos sesiones de entrenamiento de fuerza a la semana durante 8 semanas mejoraron el rendimiento en una prueba incremental de laboratorio y en una carrera de 10 km (Damasceno et al., 2015).

¿Cómo entrenar la fuerza en deportes de resistencia?

El entrenamiento de fuerza debe ser por lo tanto una parte fundamental de la planificación en los deportes de resistencia. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el entrenamiento de estos últimos no debe ser igual que el de las personas que buscan aumentar su masa muscular con fines estéticos, ya que el objetivo de los deportistas de resistencia será principalmente aumentar la fuerza por la vía neural, es decir, mejorar la coordinación neuromuscular tratando de evitar en la medida de lo posible ganancias de peso (evitando ganancias excesivas de masa muscular). En este sentido, se ha observado que realizar el entrenamiento de fuerza a la máxima velocidad posible y tratando de perder la mínima velocidad durante cada serie (es decir, evitando la fatiga y alejándonos del fallo muscular) proporcionará beneficios en el rendimiento sin aumentar excesivamente la masa muscular y sin producir mucha fatiga, lo que nos permitirá rendir mejor en sesiones posteriores (Pareja-Blanco et al., 2017).

Es importante resaltar que, aunque el entrenamiento de fuerza es importante, la especificidad debe ser el pilar fundamental de la planificación. En este sentido, un estudio muy reciente (Kristoffersen et al., 2019) comparó los efectos de entrenar la fuerza de forma tradicional con altas cargas o pedaleando en la bici realizando sprints muy cortos (entre 4 y 8 segundos a la máxima potencia posible). Tras 6 semanas de intervención, los autores no observaron diferencias entre grupos en un test de 5 minutos, en el umbral anaeróbico, el consumo máximo de oxígeno o la eficiencia de pedaleo. Sin embargo, los resultados mostraron que los ciclistas que entrenaron los sprints en la bici mejoraron más en diversos tests de sprint de entre 6 y 30 segundos, mientras que el grupo de fuerza ‘tradicional’ mejoró más su fuerza en sentadilla. Por lo tanto, como mínimo sería recomendable incluir sesiones de fuerza en la bici para ‘transferir’ las ganancias de fuerza obtenidas fuera de ella.

Conclusiones

En resumen, el entrenamiento de fuerza parece disminuir el riesgo de lesión y mejorar el rendimiento en deportes de resistencia. No obstante, es importante entrenarlo de forma adecuada para que no nos produzca una fatiga excesiva que nos impida rendir en otras sesiones específicas, las cuales deben ser la base de la planificación, y para obtener la mayor transferencia de esas ganancias de fuerza a nuestro deporte.


REFERENCIAS

Aagaard, P., et al. 2011. Effects of resistance training on endurance capacity and muscle fiber composition in young top-level cyclists. Scand. J. Med. Sci. Sport. 21: 298–307.

Damasceno, M. V, et al. 2015. Effects of resistance training on neuromuscular characteristics and pacing during 10‑km running time trial. Eur J Appl Physiol 115(7): 1513–1522.

Kristoffersen, M., et al. 2019. Comparison of Short-Sprint and Heavy Strength Training on Cycling Performance. Frontiers in Physiology. 10: 1132.

Lauersen, J.B., et al. 2014. The effectiveness of exercise interventions to prevent sports injuries: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Br. J. Sports Med. 48(11): 871–877.

Pareja-Blanco, F., et al. 2017. Effects of velocity loss during resistance training on athletic performance, strength gains and muscle adaptations. Scand. J. Med. Sci. Sport. 7(7): 724-735.

REMODELACIÓN CARDIACA POR EJERCICIO

El ejercicio induce una serie de adaptaciones fisiológicas que tienen como objetivo satisfacer las necesidades energéticas y hemodinámicas del organismo durante el mismo. 

El corazón de los deportistas presenta un ventrículo izquierdo mayor que el de las personas sedentarias, lo que les permite bombear una mayor cantidad de sangre. La estructura cardiaca se adapta por lo tanto a los requerimientos funcionales que necesita cada disciplina. En cambio, el crecimiento patológico asociado a enfermedades como la diabetes o la hipertensión, suele estar relacionado con disfunción cardiaca.


REFERENCIA

  • Wilson, M. G., Ellison, G. M., & Cable, N. T. (2016). Basic science behind the cardiovascular benefits of exercise. Br J Sports Med, 50(2), 93-99.

¿TIENEN LOS DEPORTISTAS DE ALTO RENDIMIENTO UN MAYOR RIESGO CARDIOVASCULAR?

El deporte de alto rendimiento recibe una gran atención mediática, y por desgracia, los casos de muerte súbita en deportistas de élite aparecen en los medios de comunicación con relativa frecuencia. A menudo estos casos hacen que crezca la preocupación de que niveles muy altos de ejercicio físico son perjudiciales para la salud. Sin embargo, la excesiva atención mediática que reciben casos puntuales de eventos cardíacos en deportistas no debería llevar a la población a pensar que son esos niveles de ejercicio la causa de estas enfermedades cardiovasculares, especialmente teniendo en cuenta que actualmente el sedentarismo y las enfermedades asociadas son uno de los principales problemas de salud pública.

Los beneficios de realizar actividad física moderada han sido ampliamente evidenciados, pero existe más controversia en torno a los efectos de grandes dosis de ejercicio. En relación a las posibles adaptaciones negativas inducidas por grandes dosis de ejercicio, el grupo de investigación dirigido por Alejandro Lucía encontró que un grupo de atletas de élite retirados (con una edad de 40 a 70 años) presentaba un mayor tamaño de los ventrículos y de la cavidad de la aurícula izquierda en comparación con la población no deportista. Sin embargo, estas adaptaciones eran benignas, sin diferencias en distintos biomarcadores cardíacos (1). De forma similar, otro grupo de investigación encontró adaptaciones cardíacas no patológicas al ejercicio en deportistas máster con una experiencia en el entrenamiento de resistencia de 30 años de media, de nuevo sin cambios en biomarcadores cardíacos (2). Así, estos resultados confirman que, aunque el ejercicio de alto nivel puede provocar cambios a nivel cardiovascular, estas adaptaciones tienden a ser benignas.

De hecho, una gran evidencia apoya que los deportistas de alto rendimiento presentan un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad. Por ejemplo, un meta-análisis que incluyó más de 40 mil deportistas mostró que éstos tenían un 27% menos riesgo de mortalidad asociada a enfermedades cardiovasculares que la población general (3). Además, un estudio epidemiológico que analizó más de 15 mil medallistas olímpicos encontró que estos deportistas vivían una media de 2,8 años más que la población general, independientemente del país de origen o del deporte practicado (4). Por otro lado, es importante mencionar que se ha observado una mayor incidencia de muerte súbita en deportistas jóvenes que en la población no deportista (5). Sin embargo, a menudo el ejercicio no es la causa de esta mayor mortalidad, sino que puede ser el desencadenante en aquellas personas que ya sufren una patología cardiovascular no diagnosticada.

Por lo tanto, grandes dosis de ejercicio como las que realizan los deportistas de élite no conllevan necesariamente un mayor riesgo cardiovascular en la juventud ni en los años posteriores, siendo el riesgo cardiovascular y de mortalidad de esta población igual o incluso menor que el de la población general. Los trágicos casos de eventos cardíacos en deportistas deben reforzar la importancia de un adecuado control médico en el ámbito del deporte, ya que el ejercicio puede ser un estímulo si se padece una enfermedad cardiovascular de base no diagnosticada. Sin embargo, no deben crear debate en torno a la necesidad de realizar ejercicio físico desde la más temprana edad.


REFERENCIAS

  • Sanchis-Gomar, F., López-Ramón, M., Alis, R., Garatachea, N., Pareja-Galeano, H., Santos-Lozano, A., . . . Lucia, A. (2016). No evidence of adverse cardiac remodeling in former elite endurance athletes. Int J Cardiol, 222, 171-177. doi:10.1016/j.ijcard.2016.07.197
  • Bohm, P., Schneider, G., Linneweber, L., Rentzsch, A., Krämer, N., Abdul-Khaliq, H., . . . Scharhag, J. (2016). Right and Left Ventricular Function and Mass in Male Elite Master Athletes: A Controlled Contrast-Enhanced Cardiovascular Magnetic Resonance Study. Circulation, 133(20), 1927-1935. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.115.020975
  • Garatachea, N., Santos-Lozano, A., Sanchis-Gomar, F., Fiuza-Luces, C., Pareja-Galeano, H., Emanuele, E., & Lucia, A. (2014). Elite athletes live longer than the general population: a meta-analysis. Mayo Clin Proc, 89(9), 1195-1200. doi:10.1016/j.mayocp.2014.06.004
  • Clarke, P. M., Walter, S. J., Hayen, A., Mallon, W. J., Heijmans, J., & Studdert, D. M. (2012). Survival of the fittest: retrospective cohort study of the longevity of Olympic medallists in the modern era. BMJ, 345, e8308.
  • Corrado, D., Basso, C., Rizzoli, G., Schiavon, M., & Thiene, G. (2003). Does sports activity enhance the risk of sudden death in adolescents and young adults? J Am Coll Cardiol, 42(11), 1959-1963.

EL PROYECTO SUB 6 HORAS, ¿QUÉ ES Y POR QUÉ ES IMPORTANTE?

La esperanza de vida crece de forma exponencial, y los considerados “mayores” son el sector de la población que más rápido aumenta. Este cambio demográfico va asociado a una mayor incidencia de comorbilidades como la fragilidad (entendida como un excesivo deterioro físico y cognitivo que conlleva una pérdida de independencia), la cual afecta a una de cada dos personas mayores de 85 años y que limita en gran medida la calidad de vida (1). Es por lo tanto prioritario preservar la forma física (comúnmente evaluada mediante el consumo máximo de oxígeno [VO2max]) para evitar el deterioro funcional asociado a la edad.

En este sentido, numerosas hazañas deportivas nos muestran que es posible mantener una buena forma física hasta la más avanzada edad, como el caso de Hiromu Inada, quien a los 86 años fue capaz de terminar un Ironman (una de las pruebas de resistencia más duras que existen). Sin embargo, pese a estas hazañas deportivas conseguidas por personas de avanzada edad, el principal foco mediático sigue puesto en los jóvenes. Uno de los casos más sonados es el proyecto “Breaking2”, en el cuál se trata de romper la barrera de las 2 horas en el Maratón (con el keniata Eliud Kipchoge estando muy cerca de cumplirlo, habiendo completado el Maratón de Berlín en 2 horas y 1 minuto). En nuestra opinión, como comentamos en un artículo recientemente publicado en Age and Ageing junto a los investigadores Nicola Maffiuletti, Alejandro Lucia y Romuald Lepers (2), romper los límites del rendimiento físico a edades más avanzadas debería de recibir tanta atención mediática como lo hace en jóvenes deportistas de élite.

Existen casos como el del ciclista francés Robert Merchand, quien con más de 100 años mostraba un VO2max de 35 ml/kg/min – un valor frecuente entre personas con menos de la mitad de años – (3). Según estimaciones basadas enfórmulas físicas y fisiológicas, una persona con este VO2max podría llegar a correr un maratón en…¡menos de 6 horas! 2 horas menos que el ya sorprendente tiempo conseguido por el británico de origen indio Fauja Singh, quien con más de 100 años corrió el maratón en 8 horas 11 minutos.

 

Figura. Se estima que una persona de 100 años con un VO2max de 35 ml/kg/min podría completar un maratón en 5 horas y 55 minutos, frente al actual récord de 8 horas y 11 minutos.

 

Así, estas estimaciones no quieren decir que el “proyecto sub-6 horas” sea factible, pero sí muestran que todavía quedan muchos récords por romper entre las personas mayores, y buscan animar a esta población a tratar de mantener una elevada forma física a cualquier edad y a tratar siempre de batir sus propios récords.

 


REFERENCIAS

(1) Clegg A, Young J, Iliffe S, Olde Rikkert M, Rockwood K. Frailty in elderly people. Lancet 2013; 381: 752–62.
(2) Valenzuela PL, Maffiuletti NA, Lucia A, Lepers R. The sub 6-h project. Age and Ageing 2019; In press.
(3) Billat V, Dhonneur G, Mille-Hamard L et al. Maximal oxygen consumption and performance in a centenarian cyclist. J Appl Physiol 2017; 122: 430–4.

VÍAS MTOR O AMPK DURANTE EL ENTRENAMIENTO

Los estímulos inducidos por el ejercicio (estrés mecánico y metabólico producido por la actividad contráctil y la liberación de moléculas de señalización sistémica y local) activan vías de señalización intracelular específicas (mTOR y AMPK) que inducen diferentes adaptaciones agudas y crónicas al entrenamiento. La estimulación de las vías de señalización depende de las variables utilizadas durante el programa de entrenamiento (intensidad, volumen, descanso, frecuencia, etc).