¿ES VÁLIDO CUALQUIER TIPO DE EJERCICIO PARA PREVENIR LA OSTEOPOROSIS?

El estado de nuestros huesos, en densidad y calidad, determina el riesgo de fracturas. Así, la osteoporosis supone un importante aumento de este riesgo.

Además, el riesgo de fracturas depende también del riesgo de caídas, hecho incrementado en los mayores.

osteoporosis y fracturas

La actividad física podría reducir el riesgo de fracturas osteoporóticas, bien a través de un enlentecimiento en la pérdida de densidad mineral ósea (DMO), o bien previniendo la debilidad muscular, la cual está asociada a una alta prevalencia de caídas en nuestros mayores.

Un estudio realizado en el Reino Unido trató de ver el efecto sobre el hueso, en personas mayores de 65 años, de dos programas diferentes de ejercicio (de 6 meses de duración ambos) comparados con un grupo sobre el que no se intervino.

Un primer grupo (OEP) realizó el trabajo en casa, consistente en tres sesiones de ejercicio de 30 min y, al menos, dos sesiones semanales de 30 min caminando a ritmo moderado. Las sesiones en casa se componían de ejercicios de equilibrio y de fuerza para las piernas.

El segundo grupo (FaME) dividió su trabajo semanal de la siguiente forma: una clase grupal de ejercicio durante 60 min, dos sesiones en casa de 30 min similares a las del grupo OEP y, al menos, dos sesiones de 30 min caminando a un ritmo moderado. Durante las clases grupales trabajaron estabilidad postural, fortalecimiento de los principales músculos de las piernas, brazos y tronco (mediante tobilleras con lastre y Therabands), flexibilidad, entrenamiento funcional en suelo y Tai Chi.

Además, se analizó un tercer grupo (usual care) cuyos componentes mantuvieron la actividad que realizaban habitualmente.

Sin embargo, y contrario a lo que se podría esperar, tras los 6 meses de intervención ningún grupo obtuvo mejoras significativas en la DMO.

La falta de beneficios sobre la salud ósea pudo deberse a que estas intervenciones no proporcionaron la carga suficiente en el hueso. Y es que, según la teoría del mecanostato óseo, el hueso se adapta cuando las tensiones aplicadas a éste generan deformaciones que exceden aquellas a las que está habituado. Así, está comprobado que cargas relativamente altas sobre el hueso pueden inducir aumentos en la DMO, incluso en las personas mayores.

Por tanto, estos datos nos muestran la necesidad de conocer las características de cada población con la que vayamos a trabajar, sea en el ámbito de la salud o del rendimiento, y de saber manejar las diferentes variables que intervienen en el entrenamiento (frecuencia, volumen, estructura organizativa, intensidad y densidad) para conseguir los objetivos buscados. En el ejercicio físico, más no siempre es mejor y no cualquier entrenamiento vale.


REFERENCIA

Duckham, R. L., Masud, T., Taylor, R., Kendrick, D., Carpenter, H., Iliffe, S., … & Brooke-Wavell, K. (IN PRESS). Randomised controlled trial of the effectiveness of community group and home-based falls prevention exercise programmes on bone health in older people: the ProAct65+ bone study. Age and ageing, afv055.

SOBREPESO E INACTIVIDAD: FACTORES DE RIESGO EN EL EMBARAZO Y EL PARTO

El sobrepeso y la obesidad antes del embarazo representan importantes factores de riesgo tanto para la madre como para el feto durante el embarazo, el parto y el período neonatal. Así, podrían ocurrir complicaciones tales como mortalidad perinatal que comprendería desde muerte fetal (a partir de la semana 22 de gestación) hasta muerte neonatal precoz (dentro de los primeros 7 días de vida del neonato).

fissac_embarazo_ejercicio físico_actividad física

En este sentido, la actividad física vuelve a ser vital para la salud pública tanto a la hora de reducir el sobrepeso y la obesidad en las futuras mamás como para disminuir el riesgo de desarrollo de diabetes mellitus gestacional y preeclampsia (hipertensión arterial durante el embarazo que daña a los riñones provocando la pérdida de proteínas por la orina).

En un estudio prospectivo con 77.246 mujeres embarazadas del Norwegian Mother and Child Cohort Study, se analizó el efecto del índice de masa corporal (IMC) y el nivel de actividad física de las mujeres antes del embarazo sobre la mortalidad perinatal.

El nivel de actividad física se obtuvo a través de un cuestionario en el que se pedía a las participantes que respondieran con qué frecuencia realizaron actividad física recreativa durante los últimos 3 meses antes del embarazo y hasta la semana 17 del mismo. Dentro de estas cuestiones, se categorizó en función de la frecuencia de realización: físicamente activas (realizaron actividad física recreacional al menos una vez a la semana) y no activas (realizaron menos de una vez por semana).

Se obtuvo que las mujeres obesas tuvieron de dos a tres veces mayor riesgo de sufrir una pérdida perinatal en comparación con mujeres con normopeso, desempeñando la actividad física un papel clave en esta relación. Así, para aquellas con un IMC <30, el menor riesgo de mortalidad perinatal lo tuvieron las consideradas físicamente activas. Sin embargo, y en contra de lo esperado, entre las obesas (IMC ≥ 30), el riesgo asociado al sobrepeso fue mayor entre las que realizaron actividad física recreacional durante el embarazo.

Este sorprendente resultado podría deberse a alteraciones metabólicas en las mujeres obesas que las harían más vulnerables y con menos posibilidad de adaptación al estrés durante el embarazo.

En este sentido, las recomendaciones actuales sobre actividad física en el embarazo no diferencian entre las diferentes categorías de IMC, sólo entre aquellas que han sido físicamente activas antes del embarazo y las que no. Dadas las muchas comorbilidades asociadas a la obesidad, podría ser necesario un trabajo más individualizado para las mujeres obesas antes del embarazo.

REFERENCIAS:

Sorbye, L. M., Klungsoyr, K., Samdal, O., Owe, K. M., & Morken, N. H. (2015). Pre‐pregnant body mass index and recreational physical activity: effects on perinatal mortality in a prospective pregnancy cohort. BJOG: An International Journal of Obstetrics & Gynaecology. (IN PRESS).

DIABETES II Y OBESIDAD: EJERCICIO LIGERO O DE ALTA INTENSIDAD

Situación muy común: personas con diabetes tipo II van al médico y éste les receta metformina y les recomienda que anden. Para atacar la etiología de la enfermedad debemos conocer cuáles son las causas que la provocan. Recetar metmorfina no resuelve el origen del problema, únicamente es un parche temporal.

En los últimos años se ha evidenciado que el ejercicio de alta intensidad incrementa la sensibilidad a la insulina además de reducir el peso y la grasa corporal. En un estudio clínico de Boudou y colaborares, 16 hombres de mediana edad y con diabetes tipo II se distribuyeron en un grupo de ejercicio de alta intensidad y en un grupo control. El programa de entrenamiento consistió en 8 semanas de ejercicio cardiovascular supervisado al 75% del VO2 max dos veces a la semana y una vez a la semana HIIT (high intensity interval training) en cicloergómetro (5 series de 2 minutos al 85% del VO2 max con descanso activo de 3 minutos al 50% del VO2 max). El grupo control realizó ejercicio de baja intensidad en bicicleta durante 20 minutos a 60 revoluciones por minuto.

El grupo de entrenamiento redujo la grasa abdominal un 44%, incrementó la sección transversal del cuádriceps un 24% y la sensibilidad a la insulina aumentó un 58% sin cambios significativos en el peso corporal (1.9 kg).

Tabla 1. Parámetros antropométricos y biológicos del grupo de entrenamiento y del grupo control antes y después del periodo de estudio [1]

fissac _ diabetes II

Con solo 8 semanas de entrenamiento de alta intensidad las variables que determinan la diabetes tipo II mejoraron significativamente, mientras que el grupo que realizó ejercicio de baja intensidad no tuvo cambios significativos.

De esta manera se confirma nuevamente que el ejercicio sí condiciona y modifica el origen de la diabetes, mientras que los fármacos únicamente enmascaran el problema sin solucionarlo. La prescripción de ejercicio en enfermedades metabólicas ayuda a reestablecer valores fisiológicos normales tras un estilo de vida sedentario.


REFERENCIAS

P. Boudou, E. Sobngwi, F. Mauvais-Jarvis, P. Vexiau, and J.-F. Gautier, “Absence of exercise-induced variations in adiponectin levels despite decreased abdominal adiposity and improved insulin sensitivity in type 2 diabetic men.,” Eur. J. Endocrinol., vol. 149, no. 5, pp. 421–4, Nov. 2003.

DOPING CON EPO EN EL DEPORTE: ¿SUPERAN LOS BENEFICIOS A LOS RIESGOS?

Es desgraciadamente común ver como los deportistas de élite, en su afán por conseguir la victoria, se sirven de estrategias ilegales. Además, y dejando a un lado la ilegalidad de sus actos, en muchos casos están poniendo en juego  su salud al administrarse sustancias dopantes sin conocer las posibles consecuencias.

La eritropoyetina (EPO) es una hormona sintetizada en el riñón cuya principal función es estimular la formación de eritrocitos en la médula ósea. La EPO se sintetiza de forma natural ante estímulos hipóxicos, es por ello que el entrenamiento en altura es una estrategia instaurada en la planificación de la mayoría de deportistas.

El rendimiento deportivo en ejercicios donde la cualidad física predominante sea la resistencia está condicionado principalmente por tres factores: el VO2máx (Máxima capacidad del organismo para obtener, transportar y consumir oxígeno), el umbral anaeróbico  y la eficiencia energética . La EPO, al aumentar el número de glóbulos rojos y con ello el transporte de oxígeno, estaría mejorando el VO2máx y por lo tanto el rendimiento. 

En el estudio de Connes y cols (3) se administró rhEPO o Placebo a 16 sujetos entrenados durante 4 semanas. Tras este tratamiento, los sujetos a los que se les había administrado rhEPO tuvieron mejoras con respecto a los valores iniciales en los niveles de VO2máx (de 63,9±1,5 a 68,4±1,9 ml min−1 kg−1) y en los niveles de potencia máxima (de 402±12 a 431±15 W), mientras que los sujetos administrados con placebo no obtuvieron ninguna mejoría (Figura 1).

fissac _EPO _ beneficios

Figura 1: Relación entre el aumento de hematocrito o la concentración de hemoglobina y el aumento del VO2máx para sujetos administrados con rhEPO o placebo (4)

Sin embargo, la administración de rhEPO tiene también puntos negativos. Por un lado, el aumento de eritrocitos sin un aumento de plasma sanguíneo puede ser perjudicial tanto para el rendimiento deportivo como para la salud porque aumenta la densidad sanguínea, disminuyendo con ello el el flujo sanguíneo y aumentando la posibilidad de sufrir deshidratación o trombosis (1). Además, no hay un acuerdo en la bibliografía en cuanto a la eficacia de este tratamiento para mejorar el rendimiento, o al menos la suficiente como para que la balanza riesgo-beneficio pueda decantarse hacia este último.

En nuestra opinión, la administración de rhEPO puede ser un método muy eficaz para tratar diversas patologías como anemias. Sin embargo, este tipo de estrategias para aumentar el rendimiento poniendo en riesgo la salud del deportista deben ser eliminadas del panorama deportivo.


REFERENCIAS

  1. Heuberger J a a C, Cohen Tervaert JM, Schepers FML, Vliegenthart ADB, Rotmans JI, Daniels JM a, et al. Erythropoietin doping in cycling: Lack of evidence for efficacy and a negative risk-benefit. Br J Clin Pharmacol. 2013;75(6):1406–21.
  2. Connes P, Perrey S, Varray A, Préfaut C, Caillaud C. Faster oxygen uptake kinetics at the onset of submaximal cycling exercise following 4 weeks recombinant human erythropoietin (r-HuEPO) treatment. Pflugers Arch Eur J Physiol. 2003;447(2):231–8.

EL EFECTO DE INTEGRAR EJERCICIO FÍSICO Y COGNITIVO EN EL ENTRENAMIENTO EN MAYORES

Mayores y variables tiempos de reacción (RT) se asocian a menudo con mayor riesgo de muerte. Además, se considera que es un importante predictor de la capacidad de los mayores para resolver las tareas de la vida diaria. La actividad física parece ser una buena opción para mejorar los valores del RT, incluso en personas con deterioro cognitivo previo.

Investigadores pertenecientes al Grupo de Investigación “Análisis del Movimiento Humano” de la Universidad de Granada, compararon los efectos de un programa de ejercicio físico moderado combinado con tareas cognitivas (dos sesiones semanales de 60 minutos durante 12 semanas) y de un programa sólo de ejercicio aeróbico (dos sesiones semanales de 60 minutos durante 12 semanas) sobre el RT en sujetos mayores (de entre 61 y 84 años).

La única diferencia entre ambos programas radicaba en que el grupo P+C incorporaba tareas cognitivas, las cuales iban aumentando progresivamente en complejidad en términos del número de estímulos presentados y habilidades motoras asociadas, creando un desafío constante para los participantes.

fissac _ tiempo de reacción

Figura 1. Evolución de los tiempos de reacción simple y de elección (evaluados mediante el Vienna Test System) pre y post-test para el grupo de control (C), el grupo de ejercicio sólo aeróbico (2E), y el grupo de ejercicio físico más cognitivo (P + C). ** P <0,01, *** p <0,001.

La influencia positiva que tiene el ejercicio físico sobre la función cognitiva, ya demostrada en varios estudios previos, se puede observar en la evolución de los valores del RT en los grupos de ejercicio en comparación con el grupo control, donde en tan sólo 12 semanas se deterioraron ambos RT, simple (cuando hay un estímulo y una respuesta asociada) y de elección (cuando hay varios estímulos, cada uno de ellos con una respuesta asociada).

No obstante, el resultado más interesante se produce al observar cómo tanto el RT simple como de elección mejoraron significativamente respecto a sus valores iniciales en el grupo P+C, mientras que, en el grupo de sólo aeróbico, este efecto únicamente se produce sobre el RT simple.

Por tanto, concluir que deben integrarse tareas cognitivas en los programas de ejercicio físico con el fin de obtener mejoras adicionales sobre parámetros cognitivos, en este caso, el RT.


REFERENCIAS

León, J., Ureña, A., Bolaños, M. J., Bilbao, A., & Oña, A. (2015). A combination of physical and cognitive exercise improves reaction time in persons 61-84 years old. Journal of aging and physical activity23(1), 72-77.

EL EJERCICIO FRENTE A LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS. EL ROL DE LAS MIOQUINAS

La inflamación crónica promueve el desarrollo de resistencia a la insulina, aterosclerosis, neurodegeneración, crecimiento tumoral y, por tanto, el desarrollo de enfermedades crónicas.

Existe evidencia de que la grasa visceral constituye una fuente importante de inflamación sistémica, más que la subcutánea. Una explicación a esta diferencia entre grasa subcutánea o ectópica (visceral) podría ser que cuando se almacena en ‘el lugar equivocado’, se estimula una respuesta inflamatoria.

En este caso, la inactividad física juega un rol esencial como factor de riesgo para la acumulación de grasa visceral, activando una red de vías inflamatorias, que promueve el desarrollo de estados neurodegenerativos, resistencia a la insulina, aterosclerosis y crecimiento tumoral.

Las mioquinas son unas citoquinas liberadas por el músculo esquelético durante la contracción muscular otorgándole a éste capacidad endocrina. A su vez, esto le confiere al músculo un papel clave en la orquestación del metabolismo de otros órganos.

Por tanto, en respuesta a la contracción del músculo durante el ejercicio, las fibras musculares liberan mioquinas como las interleucinas (IL) -6, -8, -15, el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), el factor inhibidor de la leucemia (LIF), la visfatina o el factor de crecimiento de fibroblastos 21 (FGF21).

Estas mioquinas funcionan de manera similar a las hormonas, ejerciendo efectos endocrinos específicos sobre la grasa visceral y otros depósitos de grasa ectópica y mediando los efectos antiinflamatorios. Otras mioquinas trabajarán a nivel local en el músculo a través de mecanismos paracrinos, ejerciendo sus efectos sobre las vías de señalización implicadas en la oxidación de grasas.

fissac _ mioquinas

Figura 1. Rol potencial de las mioquinas liberadas durante el ejercicio, el órgano sobre el que actúan y su tipo de acción (2).

En el caso de la IL-6, se ha sugerido que podría mediar estos efectos antiinflamatorios, aumentando sus niveles circulantes de manera exponencial (hasta 100 veces) en respuesta al ejercicio y disminuyendo una vez finalizado éste.

Además, varios estudios han mostrado que el ejercicio regular a largo plazo reduce los marcadores pro-inflamatorios, lo que indica que podría disminuir per se la inflamación sistémica de bajo grado.

Este efecto antiinflamatorio convierte al ejercicio en factor protector contra una serie de enfermedades crónicas asociadas con estados de inflamación crónica. En este caso, podría deberse a un efecto sobre la reducción de la masa grasa visceral.

En resumen, la realización de ejercicio de manera regular ofrece protección frente a enfermedades crónicas como la demencia, la diabetes tipo II, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.


REFERENCIAS

  1. Pedersen, B. K. (2011). Exercise-induced myokines and their role in chronic diseases. Brain, behavior, and immunity25(5), 811-816.
  2. León, H.H.; Melo, C.E.; Ramírez, J.F. (2012). Role of the myokines production through the exercise. Journal of Sport and Health Research, 4(2), 157-166.

¿CUÁNTAS CALORÍAS GASTA UN DEPORTISTA EN UN IRONMAN? BALANCE ENERGÉTICO EN TRIATLÓN

La estrategia nutricional durante las pruebas de triatlón de ultra-resistencia es una de las principales preocupaciones de los atletas que compiten en este tipo de eventos.

Un estudio reciente intentó proporcionar una caracterización adecuada de la ingesta de energía y de líquidos necesaria durante una prueba real de Ironman además de estimar el gasto energético y el balance hídrico.

La muestra del estudio fueron 11 triatletas no profesionales (mean ± SD: edad 36.8 ± 5.1 años, peso 75.5 ± 6.4 kg, talla 1.74 ± 0.06 m, IMC 24.8 ± 1.7 kg/m2, VO2max 5.03 ± 0.4 L/min, 66.9 ± 4.1 mL/kg·min) que tomaron parte del Extreme Man Salou-Costa Daurad, una prueba oficial dentro del calendario de la Federación Catalana de Triatlón (3.8 km de nado, 180 km de bici y 42.2 km corriendo).

Todas las comidas y bebidas que tomaron durante la carrera se pesaron y anotaron con el objetivo de calcular la ingesta energética. El gasto energético se estimó con los datos de frecuencia cardiaca (HR), usando una regresión individual (HR-VO2) desarrollada a partir de tres test incrementales en piscina de 50 metros, cicloergómetro y cinta de correr. También se midió el agua corporal total (TBW), intracelular (ICW) y el peso (BM) antes y después de la carrera usando una bioimpedancia multifrecuencia (BIA).

Tabla 1. Ingesta de macronutrientes durante una prueba de triatlón 1.

fissac _ ingesta macronutrientes _ iron man

El tiempo medio de prueba fue de 755 minutos y la frecuencia cardiaca de 137 pulsaciones por minuto. La ingesta calórica media fue de 3643 ± 1219 kcal y el gasto energético de 11,009 ± 664 kcal. Por ello, los triatletas tuvieron un déficit energético de 7365 ± 1286 kcal (66.9% ± 11.7%). Durante la prueba hubo un descenso significativo del peso y del agua corporal. Este descenso se debió sobre todo a una reducción del líquido extracelular.

Los resultados confirman la alta demanda energética de las pruebas de triatlón de ultra-resistencia, la cual no se compensa con la ingesta de nutrientes y de líquidos, lo que lleva a un gran déficit energético (70%). Un incremento en el consumo de lípidos y de proteínas durante la carrera reduciría el déficit de energía de los atletas, pero no se sabe cómo afectaría respuestas fisiológicas como el vaciado gástrico y a la absorción intestinal durante la carrera.

Además se muestra una pérdida significativa de líquido de los triatletas. Es un dato muy importante, porque una pérdida de fluidos corporales no sólo se relaciona con un descenso en el rendimiento deportivo, si no que también puede comprometer la salud del deportista durante la carrera.

Tabla 2. Ingesta de líquidos y sodio durante un Iron Man 1.

fissac _ iron man _ ingesta líquidos

Por ello, la periodización del entrenamiento debe ir acompañada de una correcta estrategia nutricional, demostrando una vez más que la labor de nutricionistas y entrenadores deben estar coordinadas.

 


 

REFERENCIAS

  1. Barrero, A., Erola, P. & Bescós, R. Energy balance of triathletes during an ultra-endurance event. Nutrients 7, 209–22 (2015).

¿QUIERES VIVIR MÁS? PONTE LAS ZAPATILLAS Y SAL A CORRER

Una de las prácticas deportivas populares que más ha crecido en los últimos tiempos ha sido correr.

fissac _ correr _ fisiología

Dentro del Aerobics Center Longitudinal Study, se analizó el efecto protector de correr sobre la mortalidad por cualquier causa y por enfermedad cardiovascular. Se incluyó una muestra de más de 50.000 personas (26% mujeres) de entre 18 y 100 años (media de 44) para ambos casos.

A través de un cuestionario sobre actividad física, en el apartado de ‘correr o trotar’, se incluyeron 4 cuestiones sobre duración, distancia, frecuencia y velocidad.

Como resultados más destacados se obtuvieron que:

  1. Los que corrían tuvieron menor riesgo de muerte por cualquier causa y por enfermedad cardiovascular que los que no lo hacían
  2. Correr incluso en pequeñas dosis o a bajas velocidades se asoció con beneficios significativos sobre mortalidad;
  3. Correr de manera regular se relacionó fuertemente con reducción del riesgo de mortalidad.

Las actuales recomendaciones sobre actividad física hablan de un mínimo de 75 minutos/semana de actividad aeróbica vigorosa, como sería correr, para obtener beneficios saludables. Sin embargo, los autores de este estudio encontraron beneficios sobre la mortalidad incluso corriendo menos de esos 75 minutos semanales.

Adicionalmente, se encontró que correr un mínimo de entre 30 y 59 minutos/semana se asoció con menor riesgo de muerte por cualquier causa y por enfermedad cardiovascular que no correr. Por tanto, correr, incluso en dosis relativamente bajas (de 5 a 10 minutos/día), se demostró que produjo beneficios sustanciales sobre la mortalidad. Sin embargo, el efecto protector de correr parece mayor, cuanto mayor es la duración.

fissac _ gráfica salud y running

Figura 1. Hazard ratio de mortalidad por cualquier causa y por enfermedad cardiovascular en función las características de correr: duración (minutos/semana), distancia (millas/semanas), frecuencia (veces/semana), cantidad total (MET-minutos/semana) y velocidad (millas por hora). En ambas gráficas, cuanto más se aproxime al 0.2 el punto de corte en el eje ‘y’, mayor es el efecto protector de correr.

Asimismo, los resultados obtenidos son de una extraordinaria importancia clínica y es que, ya que el tiempo es una de las principales barreras para realizar actividad física, este estudio debería motivar a la gente a empezar a correr o a continuar haciéndolo para obtener beneficios de salud sobre la mortalidad. En definitiva, 5-10 minutos de actividad física vigorosa, como por ejemplo correr, produce beneficios similares o superiores que 15-20 minutos de actividad física moderada, lo que permite a aquellas personas que no disponen de tiempo para hacer ejercicio de una estrategia para optimizar resultados.

 


 

REFERENCIAS

Lee, D. C., Pate, R. R., Lavie, C. J., Sui, X., Church, T. S., & Blair, S. N. (2014). Leisure-time running reduces all-cause and cardiovascular mortality risk. Journal of the American College of Cardiology64(5), 472-481.

ENTRENAMIENTO EN NONAGENARIOS, CÓMO VIVIR MÁS Y MEJOR

Investigadores de la Universidad Europea de Madrid y del Hospital Gregorio Marañón (Madrid) valoraron, a través de un estudio aleatorizado controlado, la efectividad de un programa de entrenamiento personalizado de 8 semanas de duración y una posterior fase de desentrenamiento de 4 semanas sobre la fuerza muscular y la capacidad funcional (caídas, capacidad de caminar y subir escaleras) en nonagenarios, de entre 90 y 97 años, que viven en una residencia.

El grupo de intervención realizó tres sesiones semanales en días alternos, de 45-50 minutos de duración. Los participantes trabajaron la resistencia aeróbica en cicloergómetro a intensidad moderada (12-13 en la escala convencional de Borg, de 6-20) durante 5’ al inicio del programa hasta 10-15 al final del mismo. Posteriormente, se llevaba a cabo la parte central de la sesión, en la que realizaban 2-3 series, de 8-10 repeticiones, de prensa de piernas a una intensidad que iba desde el 30% de 1RM al inicio del programa, con un incremento semanal del 5% de 1RM, hasta el 70% de 1RM final.

fissac _ nonagenarios _ prensa _ actividad física _ salud

Figura 1. Anciano nonagenario trabajando en prensa de piernas.

El principal punto de interés radicó en que un programa de ejercicio relativamente corto (8 semanas) y de intensidad ligera-modera (30-70% de 1RM), el cual ponía especial énfasis en el entrenamiento de la fuerza muscular de las piernas, indujo ganancias significativas (+17% de media) en la fuerza muscular en los más ancianos (los mayores de 90). Además, en aquellos que obtuvieron una puntuación de 3 o más en la Escala de Deambulación Funcional (escala que va desde el 0, mínimo valor, hasta el 5, máximo), dichas ganancias no se perdieron totalmente tras el periodo de desentrenamiento, siendo un 9% mayores que al inicio del estudio (Figura 2).

fissac _ nonagenarios _ actividad física _ salud

Figura 2. Resultados de 1RM en prensa de piernas en función del grupo y de la fase del estudio. Los participantes de cada grupo se evaluaron antes y después del entrenamiento y después del desentrenamiento, respectivamente.

La importancia de estos resultados radica en que la debilidad muscular en nuestros mayores se asocia con una alta prevalencia de caídas, inmovilidad, dependencia y discapacidad funcional favoreciendo la morbi-mortalidad en este tipo de población.

Por tanto, y como conclusión, se vuelve a demostrar que el ejercicio es la mejor herramienta para vivir más y mejor.


REFERENCIAS:

Serra‐Rexach, J. A., Bustamante‐Ara, N., Hierro Villarán, M., González Gil, P., Sanz Ibáñez, M. J., Blanco Sanz, N., … & Lucia, A. (2011). Short‐term, light‐to moderate‐intensity exercise training improves leg muscle strength in the oldest old: a randomized controlled trial. Journal of the American Geriatrics Society, 59(4), 594-602.

DIABETES, GLUT-4 Y EJERCICIO:
 UN ENFOQUE INTEGRADO

El estilo de vida predominante en los países industrializados ha provocado que una patología como la resistencia a la insulina se convierta en una epidemia en el siglo XXI.

fissac _ mapa de la diabetes en el 2013

Figura 1. Número de personas con diabetes por región en el año 2013.

El origen de la diabetes surge de la intolerancia a la glucosa, es decir, de la resistencia a la insulina. El GLUT-4 como principal transportador de glucosa, juega un papel fundamental en la evolución de la enfermedad. Se localiza en las células musculares y en los adipocitos y su acción responde a la insulina y a la contracción muscular, es decir, se puede “activar” por estímulo del ejercicio o de la insulina.   La expresión de GLUT-4 en tejido adiposo en personas con estas enfermedades metabólicas está disminuida, mientras que en músculo esquelético los niveles son normales. Un incremento en la expresión de GLUT-4 mejora la sensibilidad a la insulina y por ello el metabolismo de la glucosa [1].

El ejercicio es fundamental para entender y resolver el problema de la sensibilidad a la insulina, ya que la glucosa es el principal sustrato durante la contracción muscular. Durante el ejercicio, aumenta coordinadamente el flujo sanguíneo, el reclutamiento capilar y la translocación de GLUT-4 a la membrana plasmática, pasos fundamentales para metabolizar la glucosa. Además, las vías de señalización involucradas en el transporte de glucosa mediado por la insulina o por la contracción son diferentes en sus primeros pasos. Sin embargo, estudios recientes confirman que tienen varios puntos en común (Figura 2), lo cual explica los beneficios del ejercicio en la mejora de la sensibilidad de la insulina.

fissac _ glut-4_insulina_ejercicio_vías de señalización

Figura 2. Convergencias de las vías de señalización de la insulina y la contracción muscular que inducen la translocación de GLUT-4 [2].

La captación de glucosa depende de la expresión de GLUT-4, la cual se incrementa con el ejercicio. Es por ello que se le considera el estímulo más potente para incrementar la expresión de GLUT-4 en el músculo, lo que provoca una mejora de la sensibilidad de la insulina y del metabolismo de la glucosa tanto en personas sanas como enfermas (figura 3).

fissac _ GLUT-4_ diabetes y ejercicio

Figura 3. Expresión de GLUT-4 en tejido adiposo en grupo control vs personas con diabetes tipo II tras 4 semanas de entrenamiento [3].

 

CONCLUSIÓN

Por ello, creemos que para erradicar la diabetes no debemos poner parches que enmascaren el problema y sí tratar la enfermedad desde su origen. Los fármacos no dan solución a un problema muy complejo, mientras que el ejercicio sí ataca la etiología de la diabetes, la resistencia a la insulina.


REFERENCIAS

[1]      P. R. Shepherd and B. B. Kahn, “Glucose transporters and insulin action–implications for insulin resistance and diabetes mellitus.,” N. Engl. J. Med., vol. 341, no. 4, pp. 248–57, Jul. 1999.

[2]      S. Huang and M. P. Czech, “The GLUT4 Glucose Transporter,” Cell Metab., vol. 5, no. April, pp. 237–252, 2007.

[3]      S. E. Hussey, S. L. McGee, A. Garnham, J. M. Wentworth, A. E. Jeukendrup, and M. Hargreaves, “Exercise training increases adipose tissue GLUT4 expression in patients with type 2 diabetes.,” Diabetes. Obes. Metab., vol. 13, no. 10, pp. 959–62, Oct. 2011.