IBUPROFENO Y DEPORTE: ¿ES BENEFICIOSO SU USO PARA EL RENDIMIENTO?

Son numerosas las estrategias que siguen los deportistas para mejorar la recuperación, las adaptaciones que produce el ejercicio y en definitiva el rendimiento. Una de ellas es la toma de anti-inflamatorios no esteroideos (AINES) -por ejemplo ibuprofeno o aspirina- antes de una competición para que el dolor no suponga un límite en el rendimiento o al terminar los entrenamientos para mejorar la recuperación.

En un estudio realizado en ratones (1) se evaluó el efecto de la toma de ibuprofeno en las adaptaciones musculares al entrenamiento de resistencia. En él se encontró que la cantidad de ejercicio físico realizado (distancia recorrida) mejoraba de forma lineal variables musculares como la proporción de fibras musculares tipo I y IIa (más resistentes a la fatiga) y el número de capilares sanguíneos por fibra (mejorando así el riego sanguíneo a la musculatura). Sin embargo, en el grupo al que se administró Ibuprofeno no existió una correlación entre la cantidad de ejercicio físico y las mejoras a nivel muscular.

fissac _ ibuprofeno y rendimiento

Figura 1. La toma de ibuprofeno limita las mejoras obtenidas con el entrenamiento de resistencia, como el aumento en el número de capilares y la mayor proporción de fibras resistentes a la fatiga.

Por otro lado, es interesante también el hecho de que el grupo que ingirió Ibuprofeno durante el estudio realizó más ejercicio físico de forma voluntaria que el grupo que no ingirió ningún tipo de anti-inflamatorio.

Ante todo, siempre deben ser tenidos en cuenta los posibles efectos adversos de la ingesta habitual de este tipo de fármacos, que incluyen un aumento del riesgo de eventos cardiovasculares así como un aumento en la probabilidad de sufrir úlceras estomacales.

Sin embargo, atendiendo a estos resultados, la toma de fármacos anti-inflamatorios como el ibuprofeno antes de una competición se muestra, debido a su carácter analgésico, como una estrategia útil para mejorar el rendimiento en los deportes de larga duración en los que el dolor puede ser un factor limitante. Además, en casos en los que se deban realizar varias sesiones de ejercicio en cortos periodos de tiempo (por ejemplo en competiciones por etapas) también puede ser beneficiosa su ingesta evitando que el daño muscular inducido mediante ejercicio (agujetas) disminuya el rendimiento. Por el contrario, basándonos en el estudio mencionado, no estaría recomendada su toma en periodos de entrenamiento en los cuales se busca maximizar las mejoras obtenidas, siendo el ibuprofeno en parte un bloqueante de las mismas.


REFERENCIAS

  1. Machida M, Takemasa T. Ibuprofen administration during endurance training cancels running-distance-dependent adaptations of skeletal muscle in mice. J Physiol Pharmacol. 2010;61(5):559–63.

EL EFECTO DEL ENTRENAMIENTO SOBRE LA LONGITUD DE LOS TELÓMEROS

Los cromosomas poseen en los extremos unas estructuras especiales requeridas para su estabilidad, sin las cuales las células se encontrarían en riesgo crítico. Estas estructuras situadas al final de los cromosomas son los telómeros, los cuales hacen de ‘tapones’ con la función de proteger a los cromosomas de daños (1).

Con la edad, los telómeros se van acortando con cada división celular hasta que pierden su funcionalidad y se acaba produciendo la senescencia o apoptosis celular (muerte de la célula). Por tanto, se muestran como un ‘reloj interno’ que determina la vida útil de la célula. Este acortamiento de los telómeros se debe al estrés oxidativo y se considera un marcador del estado de salud celular y el envejecimiento biológico.

En un estudio de Borghini y cols (2) se quiso determinar el efecto crónico y agudo del ejercicio de resistencia sobre la longitud de los telómeros (LT).

En primer lugar, para evaluar el efecto crónico, se comparó la LT entre 20 atletas de resistencia (edad = 45.4±9.2 años), con una distancia media de entrenamiento de 59.4 km/sem y una media de 13.15 años de experiencia en este tipo de carreras, con la LT de un grupo de 42 sujetos sedentarios (edad = 45.9±9.5 años). Se obtuvo que la LT fue preservada entre los atletas más veteranos en comparación con sus pares del grupo control, mientras que no hubo diferencias entre los jóvenes de ambos grupos.

fissac _ longitud telómeros y ejercicio

Figura 1. Efecto crónico del entrenamiento regular sobre la longitud de los telómeros (2)

Para evaluar el efecto agudo, se analizó la LT en el grupo de atletas tras una carrera de ultrafondo. En este caso, se observó que la LT se redujo tanto en el punto intermedio como al final de la carrera.

Estos datos sugieren que el entrenamiento regular puede tener un papel protector sobre el acortamiento de los telómeros enlenteciendo el envejecimiento biológico promoviendo un efecto ‘anti-aging’ (anti-envejecimiento), mientras que exposiciones agudas a carreras de fondo podrían implicar un acortamiento de los telómeros con el consiguiente daño celular, probablemente causado por el daño oxidativo sobre el ADN.


REFERENCIAS

1.- Aubert, G., & Lansdorp, P. M. (2008). Telomeres and aging. Physiological reviews88(2), 557-579

2.- Borghini, A., Giardini, G., Tonacci, A., Mastorci, F., Mercuri, A., Sposta, S. M., … & Pratali, L. (In press). Chronic and acute effects of endurance training on telomere length. Mutagenesis.

MEDIAS DE COMPRESIÓN PARA MEJORAR LA RECUPERACIÓN ¿MARKETING O CIENCIA?

El running se encuentra actualmente en un punto álgido y, con ello, numerosos productos aparecen en el mercado ofertando una mejora del rendimiento con su utilización (Electro-estimulación, pulseras magnéticas, máquinas vibratorias, etc.). Sin embargo, en muchos casos la eficacia de los mismos no está contrastada científicamente pese al gran merchandising creado a su alrededor.

En esta ocasión hemos querido centrarnos en el efecto de las medias y otros sistemas de compresión en la recuperación y el rendimiento deportivo. Estas prendas, que comenzaron a utilizarse en el ámbito hospitalario en personas inactivas para mejorar las variables hemodinámicas, son utilizadas ahora en el mundo del deporte bajo la hipótesis de que al mejorar el riego sanguíneo desde las venas periféricas al corazón se facilitará la eliminación de metabolitos como el lactato, mejorando con ello la recuperación.

En el estudio de Pruscino y cols (1) se evaluó el efecto de las medias compresoras en la recuperación tras un ejercicio intenso intermitente (CG) frente al mismo protocolo sin medias compresivas (CON). Para ello, se analizaron variables sanguíneas relacionadas con la inflamación (IL1-b, IL-6, TNF-α, CRP) y el daño muscular (CK), la recuperación en el rendimiento (5 saltos verticales con contramovimiento) así como la percepción subjetiva de recuperación y de dolor de los sujetos.

Los resultados obtenidos no muestran diferencias a nivel fisiológico entre CG y CON, obteniendo valores similares para los marcadores sanguíneos de inflamación y daño muscular. Además, con ambos protocolos se produjo una disminución equivalente en el rendimiento físico. Sin embargo, al evaluar la percepción subjetiva de recuperación, 6 de los 8 sujetos consideraron que sí estaban recuperados tras 48 horas en el protocolo CG mientras que sólo 1 de los 8 sujetos lo hizo en el grupo CON. Además, se vio una clara tendencia a percibir, de forma subjetiva, un menor dolor muscular tras la recuperación con CG en comparación con el grupo control (p=0,053).

fissac _ medias compresoras

Figura 1. Se vio una clara tendencia a percibir una mejor recuperación (a) y menor dolor muscular (b) en los sujetos con medias compresoras (CG) que en el protocolo control (CON).

Por lo tanto, las medias compresoras, al menos en este caso, no tuvieron ningún efecto sobre elementos objetivos como las variables sanguíneas o el rendimiento físico. Sin embargo, y no menos importante, sí que aumentaron en los sujetos la sensación de que se estaban recuperando mejor tanto del esfuerzo físico como del dolor muscular.

Creemos que es necesario analizar el efecto real de los productos que aparecen en el mercado antes de lanzarnos a su compra. Sin embargo, en muchos casos el efecto placebo que producen algunos de estos artículos puede ser incluso más beneficioso para el rendimiento que los efectos fisiológicos que ofertan.


REFERENCIAS

  1. Pruscino CL, Halson S, Hargreaves M. Effects of compression garments on recovery following intermittent exercise. Eur J Appl Physiol. 2013;113(6):1585–96.

RELACIÓN ENTRE LOS DIFERENTES TIPOS DE EJERCICIO Y LA PÉRDIDA DE PESO

Un estilo de vida cada vez más sedentario es un elemento clave para la alta prevalencia de sobrepeso/obesidad y comorbilidades asociadas. Por ello, debemos buscar estrategias que nos ayuden a combatir esta lacra que, según la Organización Mundial de la Salud, es responsable del 5% de muertes en todo el mundo.

Una de ellas es el ejercicio. Sin embargo, a pesar de los efectos ampliamente evidenciados del ejercicio sobre la obesidad, aún existe controversia en el tipo de ejercicio que mayores beneficios produce para la pérdida de peso.

En un estudio reciente, se analizaron los efectos de distintos tipos de ejercicio sobre las medidas de composición corporal. Se incluyeron 430 adultos (27.7±3.8 años) con un IMC de entre 20-35 kg/m2 a los que se les midió masa grasa, masa libre de grasa y masa magra a través de DXA. En base al % de grasa corporal (masa grasa/peso total) se clasificó a los participantes en 3 grupos: normograsa -menos del 20% y 33%-, exceso de grasa -entre el 20-25% y 33-39%- y obesidad -igual o más de 25% y 39%- en hombres y mujeres, respectivamente.

r0_254_2721_1784_w1200_h678_fmaxAdemás, se registró el tipo de ejercicio realizado por cada participante, la frecuencia (días/semana) y el tiempo (minutos/sesión) de realización.

Dentro de los resultados obtenidos, se observó que la realización de ejercicio regular tuvo efecto principalmente sobre la masa grasa y magra, mientras que el efecto sobre el IMC fue mínimo. El ejercicio de fuerza se asoció con incrementos de masa magra y reducción de masa grasa. En el caso del ejercicio aeróbico, éste sólo se asoció con reducción de la grasa.

Diferenciando por grupos, en los participantes del grupo normograsa el ejercicio afectó sobre todo a la masa magra, independientemente del tipo de ejercicio. En los grupos con exceso de grasa y obesidad, el ejercicio tuvo efecto principalmente sobre la masa grasa. Curiosamente, el ejercicio de fuerza tuvo un mayor efecto en la masa grasa en los participantes de estos dos grupos que el que tuvo el ejercicio aeróbico. De hecho, el ejercicio aeróbico produjo efectos sobre el % de grasa corporal en los participantes del grupo con exceso de grasa, pero no en aquellos con obesidad.

Cualquier tipo de ejercicio actuó positivamente sobre la masa magra en participantes del grupo normograsa mientras que principalmente el de fuerza redujo en mayor medida la masa grasa en participantes con exceso de grasa y obesidad.

Estos resultados son fundamentales a la hora de prescribir programas de ejercicio para pérdida de peso graso ya que, como se observa, el ejercicio de fuerza, a veces denostado, es el que mayores beneficios parece producir sobre la grasa, especialmente en los que mayores niveles de ésta tienen.


REFERENCIA

Drenowatz, C., Hand, G. A., Sagner, M., Shook, R. P., Burgess, S., & Blair, S. N. (In press). The Prospective Association Between Different Types of Exercise and Body Composition. Medicine and Science in Sports and Exercise.

EL PAPEL DE LA IRISINA, MEDIADO POR EL EJERCICIO, EN LAS ENFERMEDADES METABÓLICAS

La obesidad se ha convertido en una enfermedad epidémica en todo el mundo, y muchas comorbilidades asociadas a ella también revelan un incremento preocupante, como son la resistencia a la insulina, síndrome metabólico, diabetes tipo II, hipertensión, enfermedad renal crónica, enfermedad cardiovascular, insuficiencia cardiaca, ciertos tipos de cáncer así como enfermedades del sistema nervioso.

Se ha observado que la irisina, una mioquina de reciente descubrimiento, desempeña un papel clave en el metabolismo energético de diferentes tejidos y órganos así como en la regulación de enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes. De hecho, investigaciones clínicas previas han confirmado que tanto enfermedades inflamatorias como no inflamatorias se correlacionan con los niveles basales de irisina.

La irisina, como mioquina que es, es liberada por el músculo esquelético cuando éste se contrae, por ejemplo, durante la realización de ejercicio físico. Una vez producida, se distribuye en el organismo a través del torrente sanguíneo afectando a distintos órganos, el propio músculo esquelético, músculo cardíaco, tejido adiposo, hígado, cerebro, hueso, páncreas, riñón y ovario. Los niveles de irisina en diferentes tejidos u órganos podrían afectar directa o indirectamente a estos, evidenciando su función fisiológica sobre la salud y las enfermedades metabólicas a través de la regulación del metabolismo energético aumentando la termogénesis y posterior gasto de energía, mediante la conversión de grasa blanca (o grasa mala, ya que su exceso es perjudicial para la salud) en grasa parda (grasa buena, ya que es beneficiosa), mejorando la actividad de la insulina y reduciendo la resistencia a ésta, y optimizando la composición corporal.

Por tanto, debido al papel clave que elevados niveles de irisina tienen sobre la promoción de la salud y el control de muchas enfermedades o problema asociados al metabolismo, el ejercicio físico vuelve a demostrar su tremendo valor terapéutico como herramienta no farmacológica en la prevención, intervención e incluso tratamiento de enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo II y otras enfermedades metabólicas.


REFERENCIAS

Chen, N., Li, Q., Liu, J., & Jia, S. (IN PRESS). Irisin, an exercise‐induced myokine as a metabolic regulator: an updated narrative review. Diabetes/metabolism research and reviews.

TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD, RESISTENCIA A LA INSULINA E INFLAMACIÓN, ¿EJERCICIO O DIETA?

Enfermedades como la obesidad, diabetes tipo II y síndrome metabólico tienen un elemento en común, la respuesta inflamatoria. En estas patologías hay una alteración del sistema inmunitario que se refleja en un aumento de marcadores pro-inflamatorios, como son el factor de necrosis tumoral (TNF-alfa), interleucina 6 (IL-6), quemerina y leptina, entre otros. En cambio, la concentración de adiponectina disminuye, siendo una adipocitocina que estimula oxidación de ácidos grasos, disminuye los triglicéridos en sangre y mejora el metabolismo de la glucosa.

La pérdida de peso incrementa los niveles de adiponectina y reduce los de quemerina, la resistencia a la insulina y la inflamación. Ahora bien, ¿la pérdida de peso provocada por la dieta y por la actividad física tienen la misma respuesta en los marcadores inflamatorios? ¿Y en la pérdida de masa grasa?

fissac _ dieta y ejercicio

En un estudio de 2015 de Khoo y colaboradores se compararon los efectos de la pérdida de peso en el perfil inflamatorio y en la resistencia a la insulina en hombres obesos (IMC ≥ 30 kg/m2, circunferencia de cintura (WC) ≥ 90 cm, edad media 42.6 años). 80 hombres fueron aleatorizados en dos grupos (dieta vs ejercicio) con el objetivo de incrementar el déficit energético en la misma cantidad durante 24 semanas:

  1. Reducción de la ingesta diaria en 500 kcal
  2. Ejercicio aeróbico y de fuerza de intensidad moderada 200-300 minutos a la semana

Ambos grupos tuvieron un déficit energético similar (-456 ± 338 vs. -455 ± 315 kca/día), pérdida de peso (-3.6 ± 3.4 vs. -3.3 ± 4.6 kg) y WC (-3.4 ± 4.4 vs. -3.6 ± 3.2 cm), respectivamente. En cambio, el grupo de ejercicio obtuvo mayor reducción en los niveles de masa grasa (-3.9 ± 3.5 vs. -2.7 ± 5.3 kg), de quemerina en sangre (-9.7 ± 11.1 vs. -4.3 ± 12.4 ng/ml), en el marcador de inflamación de alta sensibilidad proteína C (-2.11 ± 3.13 vs. -1.49 ± 3.08 mg/L) y en la resistencia a la insulina medida por modelo homeostático (-2.45 ± 1.88 vs. -1.38 ± 3.77). Además, la adiponectina sérica incrementó únicamente en el grupo de ejercicio.

Tabla 1. Cambios en la pérdida de peso, en el perfil inflamatorio y en la resistencia a la insulina en hombres obesos antes y después de la intervención.

Grupo de ejercicio Grupo de dieta
Déficit energético (Kcal/día) -455 ± 315 -456 ± 338
Pérdida de peso (kg) -3.3 ± 4.6 -3.6 ± 3.4
WC (cm) -3.6 ± 3.2 -3.4 ± 4.4
Masa grasa (kg) -2.7 ± 5.3 -3.9 ± 3.5
Quemerina (ng/ml) -4.3 ± 12.4 -9.7 ± 11.1
Protenína C (mg/L) -1.49 ± 3.08 -2.11 ± 3.13
Resistencia a la insulina -1.38 ± 3.77 -2.45 ± 1.88

Por lo tanto, el incremento de actividad física se muestra una vez más como una herramienta fundamental e indispensable en la mejora y prevención de enfermedades crónicas de índole metabólico. Ahora bien, la respuesta integral para combatir estas patologías debe combinar ejercicio y una dieta equilibrada, ya que la etiología de estas enfermedades como la diabetes II o la obesidad radica en el estilo de vida, no es monofactorial.


REFERENCIAS

Khoo, J. et al., 2015. Exercise-Induced Weight Loss is More Effective Than Dieting for Improving Adipokine Profile, Insulin Resistance and Inflammation in Obese Men. International journal of sport nutrition and exercise metabolism. Available at: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26011919 [Accessed June 1, 2015].

SARCOPENIA, FIBRAS TIPO II Y EJERCICIO EN MAYORES

Uno de los estados patológicos asociados al envejecimiento es la pérdida progresiva de fuerza y masa muscular, conocida como sarcopenia, atribuida principalmente a una reducción en el tamaño de las fibras tipo II.

Pues bien, para corroborar esto, un grupo de investigadores del Centro Médico Universitario de Maastricht llevó a cabo un estudio donde, en primer lugar, se midió el área de la sección transversal del cuádriceps y el tamaño de las fibras musculares tipo I y II en dicho músculo tanto en jóvenes (23 años de media) como en mayores (71 años de media). El tamaño de las fibras tipo II fue un 29% menor en el grupo de mayores, mientras que el número de estas fibras no presentó diferencias entre grupos.

Estos resultados aclararían que la diferencia respecto a la cantidad de masa muscular entre ambos grupos se debería a la desigualdad en el tamaño, y no en el número, de las fibras tipo II.

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Figura 1. Imágenes tomadas por escáner del muslo de los jóvenes (A) y de los mayores (B). En azul está representado el cuádriceps y en azul + rojo el área muscular completa del muslo en jóvenes (C) y adultos (D).

Posteriormente, el grupo de mayores llevó a cabo un programa de entrenamiento de fuerza durante 6 meses (3 sesiones semanales) con el fin de observar el efecto sobre el área de la sección transversal del cuádriceps.

La parte central del entrenamiento comprendía los ejercicios de prensa de piernas y extensión de rodillas en máquina a intensidad creciente de manera progresiva (empezando por 4 series de 10-15 repeticiones al 60% hasta llegar a 4 series de 8 repeticiones al 75-80% de 1-RM al final del periodo de entrenamiento).

Una vez transcurridos los 6 meses, se produjo un incremento del 9% en el área de la sección transversal del cuádriceps, cambio que se debería a una hipertrofia específica de las fibras tipo II.

fissac _ cuádriceps _ fibras musculares

Figura 2. Área de la sección transversal del cuádriceps antes del entrenamiento (blanca) y después del entrenamiento (negra).

Estos resultados son de vital importancia ya que la sarcopenia producida durante el envejecimiento suele ir acompañada de una pérdida de funcionalidad con el subsiguiente incremento en riesgo de caídas y fracturas, y de un aumento en el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas.

Por tanto, revertir o frenar la atrofia de las fibras musculares tipo II debería considerarse un objetivo primario para el desarrollo de estrategias que tengan como fin la prevención o el tratamiento de la sarcopenia.


REFERENCIA

Nilwik, R., Snijders, T., Leenders, M., Groen, B. B., van Kranenburg, J., Verdijk, L. B., and van Loon, L. J. (2013) The decline in skeletal muscle mass with aging is mainly attributed to a reduction in type II muscle fiber size. Experimental gerontology48 (5), 492-498.

OPERACIÓN EVEREST III: RESPUESTA FISIOLÓGICA A LA ALTURA

El Everest es la cima del mundo. El boom del montañismo hace que cada vez más gente emprenda la aventura de subir las grandes cumbres del Himalaya convirtiendo en muchos casos los campos base en un circo. La montaña esconde muchos peligros y para aquellos que no tienen la experiencia necesaria, subir un 8.000 puede ser mortal.

En un experimento liderado por el investigador Jean-Paul Richalet, 8 voluntarios de 23 a 37 años participaron en un ascenso simulado al Everest a una altura de 8.848 metros en una cámara hipobárica. Estas cámaras simulan la altitud variando la presión parcial de oxígeno. Si al nivel del mar la presión parcial de oxígeno es de 150 mmHg, en el Everest es de 35 mmHg. La cantidad de oxígeno que el organismo es capaz de utilizar es de 60 mmHg, mientras que a 8.848 metros la diferencia arterio-venosa es de 15 mmHg. A esta altitud, dar un paso es comparable a realizar un esfuerzo máximo, una intensidad de VO2 máxima.

Los voluntarios se pre-aclimataron en el observatorio Vallot (4.350 metros) antes de introducirse en la cámara. Ésta se descomprimió progresivamente hasta llegar a 253 mmHg (la presión a nivel del mar es de 760 mmHg), con un periodo de recuperación de 3 días a 5.000 metros los días 20, 21 y 22.

fissac _ altura fisiología

Figura 1. Progresión del perfil de simulación, desde SL (nivel del mar) hasta HA5 (8,848 metros de altura).

Pasaron un total de 31 días en la cámara. Se organizaron 17 protocolos para explorar los factores limitantes del rendimiento físico y fisiológico además de comprobar las posibles complicaciones patológicas que se producen en los diversos sistemas corporales (función cardiaca, control de la ventilación, autorregulación del flujo sanguíneo cerebral, balance energético, composición corporal, rendimiento muscular, eritropoyesis y funciones cognitivas).

Todos los sujetos alcanzaron los 8.000 metros y 7 de ellos lograron los 8.848 metros de altitud simulada. 3 sujetos sufrieron síntomas neurológicos que se resolvieron rápidamente con re-oxigenación.

A 8.848 metros la Presión arterial de O2 fue de 30,6 mmH, la Presión de CO2 de 11,9 mmHg y el pH de 7,58 (tomado de sangre capilar).

fissac _ parámetros fisiológicos en altura

Figura 2. Función cardiaca durante la Operación Everest III [1]

El VO2 max descendió un 59% a 7.000 metros y se incrementó un 9% a 6.000 después de la expansión de plasma sanguíneo como consecuencia de la concentración de plasma provocada por la altura. La contractibilidad cardiaca fue normal, pero la relajación se vio ligeramente disminuida. La autorregulación del flujo sanguíneo cerebral empeoró a 8.000 metros y el balance energético negativo se debió a un descenso del apetito.

El incremento de la peroxidación lipídica podría explicar las alteraciones musculares y de la función cognitiva. Los sujetos alcanzaron la cima en mejores condiciones debido al periodo de pre-aclimatación y al control de variables como el frío y la nutrición.

Las alteraciones fisiológicas que se producen en altura no son livianas y antes de emprender una expedición a una de las grandes montañas se deben conocer los riesgos que entraña el montañismo. Hacerse un test de tolerancia a la altura es el primer requisito si se quiere llevar a cabo una ascensión.


REFERENCIAS

[1]      J.-P. Richalet, “Operation Everest III: COMEX ’97.,” High Alt. Med. Biol., vol. 11, no. 2, pp. 121–32, Jan. 2010.

ELECTRO-ESTIMULACIÓN INTEGRAL EN PERSONAS MAYORES: ¿ES RECOMENDABLE?

La electro-estimulación integral (EEI) consiste en la aplicación de corrientes eléctricas mediante unos electrodos de superficie colocados en un traje –denominado también “biotraje”- que producen la contracción involuntaria de los músculos, sustituyendo por tanto la acción del sistema nervioso.

Las personas de la tercera edad son una población que puede obtener grandes beneficios con la realización de ejercicio físico, ya que la pérdida de masa muscular (sarcopenia) y ósea (osteopenia) pueden conllevar una reducción de la movilidad y con ello de su independencia. Sin embargo, una característica de este grupo es su poca afinidad por el ejercicio, teniendo una tasa de abandono de los programas de entrenamiento muy alta.

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En el estudio de Kemmler y cols (1) 76 mujeres mayores de 75 años fueron asignadas aleatoriamente a dos grupos durante 54 semanas: Entrenamiento con electroestimulación integral (WB-EMS) o Grupo control activo (aCG). Los sujetos del grupo WB-EMS realizaron tres sesiones de 18 minutos cada dos semanas en las cuales llevaban a cabo diversos ejercicios como sentadillas, todo ello acompañado del biotraje. Por otro lado, los sujetos del grupo aCG realizaban el mismo tipo de ejercicios que el otro grupo pero sin el chaleco de electro-estimulación.

fissac _ electroestimulación mayores

Tabla 1. Comparación de los valores antes y tras 12 meses de intervención. Las mujeres del grupo WB-EMS obtuvieron mejores valores de masa muscular apendicular y masa magra que las del grupo aCG.

Los resultados muestran que las mujeres del aCG perdieron masa muscular apendicular (la suma de la masa magra de piernas y brazos) durante los doce meses duración del entrenamiento, mientras que las que hicieron el entrenamiento acompañado de electro-estimulación consiguieron mantenerla. Además, los valores de masa magra total del grupo WB-EMS aumentaron mientras que en el grupo aCG disminuyeron. Por otro lado, también se encontraron mejoras en los valores de masa grasa total y de grasa abdominal en el grupo WB-EMS en comparación con el aCG. Por último, las mujeres del grupo WB-EMS aumentaron la fuerza de tronco y piernas mientras que en el aCG la fuerza no varió o incluso disminuyó.

En conclusión, no debemos cerrarnos ante la aparición de nuevas tecnologías como la electro-estimulación integral ya que pueden aportarnos grandes beneficios si son utilizadas de forma correcta y adaptándolas a las características y necesidades de cada individuo. Son necesarios más estudios que analicen las posibles consecuencias negativas que puede tener este tipo de entrenamiento -por ejemplo, excesivo daño muscular (2)-, pero resultados como los que hemos expuesto muestran que son una herramienta a tener en cuenta al posibilitar que poblaciones con dificultad para realizar ejercicio físico (lesionados, personas mayores, etc) mejoren sus capacidades físicas.


REFERENCIAS

  1. Kemmler W, Bebenek M, Engelke K, von Stengel S. Impact of whole-body electromyostimulation on body composition in elderly women at risk for sarcopenia: the Training and ElectroStimulation Trial (TEST-III). Age (Omaha). 2014;(36):395–406.
  2. Kästner A, Braun M, Meyer T. Two Cases of Rhabdomyolysis After Training With Electromyostimulation by 2 Young Male Professional Soccer Players. Clin J Sport Med. 2014;0(0):2–4.

TIEMPO SENTADO Y RIESGO DE MUERTE ¿ESTÁN RELACIONADOS?

Se estiman en un 6% las muertes achacadas a la inactividad física que ocurren en el mundo anualmente. Además, pasar mucho tiempo sentado se asocia con aumento del riesgo de obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer. Asimismo, estudios previos han concluido que ver la televisión, estar sentado delante de una pantalla, en el coche, durante el tiempo libre o durante la realización de actividades como el trabajo, la escuela o las tareas del hogar, se asocia con incrementos del riesgo de mortalidad.

Por ello, en un estudio prospectivo publicado en 2012 se trató de determinar la relación entre el tiempo sentado y el riesgo de muerte. Se registraron datos de 222.497 individuos de 45 años o mayores a los que se les preguntó cuántas horas al día pasaban sentados habitualmente.

Los resultados obtenidos mostraron que pasar muchas horas sentados se asoció con mayor riesgo de muerte independientemente de la actividad física, teniendo el mayor riesgo aquellos que más horas pasaron sentados y no realizaron actividad física.

fissac _ horas sentado riesgo de muerte

Figura 1. Relación entre número de horas al día sentado y minutos a la semana de actividad física con riesgo de muerte. A) Todos los participantes (n= 222.497). B) Participantes sanos que no habían tenido enfermedad cardiovascular, diabetes o cáncer (n= 145.713). C) Participantes con enfermedad cardiovascular o diabetes (n= 52.229). Muertes por cada 1000 personas al año. *P<0.5 comparado con el grupo de referencia. Ϯ Grupo de referencia.

Por tanto, hemos de trabajar en la promoción de estilos de vida activos, reduciendo al mínimo necesario el tiempo que pasemos sentados ya sea en nuestra actividad profesional o durante nuestro tiempo libre. Así, dentro de nuestra labor como profesionales del ejercicio debemos hacer hincapié en la realización de actividades que conlleven gasto de energía (≥ 3 MET’s) y que, a su vez, reduzcan el tiempo que se pase sentado.


REFERENCIA

Van der Ploeg, H. P., Chey, T., Korda, R. J., Banks, E., & Bauman, A. (2012). Sitting time and all-cause mortality risk in 222 497 Australian adults. Archives of internal medicine172(6), 494-500.