EFECTO DEL HIIT EN PERSONAS CON OBESIDAD MÁS ALLÁ DE PARÁMETROS CARDIOMETABÓLICOS

La obesidad se asocia con alteraciones cognitivas y con un mayor riesgo de demencia durante el envejecimiento mientras que la actividad física realizada de forma regular reduce de manera significativa el riesgo de desarrollar estos problemas. Uno de los mecanismos por el que se podría producir dicho efecto sobre la cognición sería a través de una mejor oxigenación cerebral como consecuencia de un incremento en el VO2máx.

Sin embargo, hasta ahora se desconocía cómo influiría la actividad física sobre la función cognitiva en pacientes que padecen obesidad y dado que estudios previos han demostrado que, en este tipo de población, el entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) produce mayores beneficios sobre la pérdida de masa corporal, la reducción de adiposidad y de la circunferencia de cintura que el entrenamiento continuo de intensidad moderada, un grupo de investigadores de Montreal quiso determinar el efecto del HIIT sobre la función cognitiva y la oxigenación cerebral en personas con obesidad (1).

Para ello, 6 sujetos (con edades comprendidas entre los 40 y los 56 años y porcentajes de grasa corporal mayor del 25% en hombres y del 35% en mujeres) llevaron a cabo un programa de 4 meses de duración compuesto de 2 sesiones semanales de HIIT, una de entrenamiento continuo de intensidad moderada y 2 de entrenamiento de fuerza. Las sesiones de HIIT consistieron en 2-3 series de 10 minutos de esfuerzos de entre 15-30 seg al 80% de la potencia máxima aeróbica (PAM) intercalados por periodos de 15-30 seg de recuperación pasiva (34-48 min en total por sesión).

Además, antes y después de dicho programa se les realizó un completo reconocimiento médico donde se evaluaron la composición corporal, circunferencia de cintura y parámetros sanguíneos así como la función cognitiva a través de una batería de tests neuropsicológicos. La PAM se determinó mediante una prueba de esfuerzo máximo sobre cicloergómetro y la oxigenación cerebral a través de espectometría de rayo infrarrojo cercano (NIRS) durante la prueba de esfuerzo.

Respecto a los parámetros cardiometabólicos evaluados, después del entrenamiento se observó que la masa corporal, la circunferencia de cintura y tanto la grasa total como la troncular mejoraron significativamente. Asimismo, el VO2, la potencia pico y la potencia en umbral ventilatorio aumentaron de forma significativa. Sin embargo, sobre el perfil lipídico en sangre no se obtuvieron dichas mejoras.

En relación a la función cognitiva, se registró una mejora de ésta después del programa de entrenamiento, que incluyó un incremento significativo sobre la memoria verbal y a corto plazo, la atención y la velocidad de procesamiento, además de sobre la oxigenación cerebral siendo los parámetros de NIRS significativamente mayores tras los 4 meses de ejercicio.

Por tanto, y a pesar de las limitaciones del estudio por el pequeño tamaño muestral y la falta de un grupo control, los resultados presentados demuestran que, más allá de los beneficios del HIIT sobre la salud cardiometabólica, este tipo de entrenamiento potencia la salud y plasticidad cerebral en pacientes con obesidad, indicándonos un posible efecto positivo del HIIT en la reducción del riesgo de enfermedades mentales.


REFERENCIA

  1. Drigny, J., Gremeaux, V., Dupuy, O., Gayda, M., Bherer, L., Juneau, M., & Nigam, A. (2014). Effect of Interval Training on Cognitive Functioning and Cerebral Oxygenation in Obese Patients: A Pilot Study. Journal of Rehabilitation Medicine46(10), 1050-1054.

¿CÓMO PREVENIR LA ATROFIA MUSCULAR DURANTE UN PERIODO DE INMOVILIZACIÓN?

En muchas ocasiones, tras una lesión o durante un ingreso hospitalario, nos enfrentamos a periodos de inmovilización. Este proceso de inmovilización trae como consecuencia una pérdida de masa y fuerza muscular, junto con un empeoramiento de la sensibilidad a la insulina, una disminución del metabolismo y por consiguiente un aumento de los depósitos de grasa.

Un equipo de investigación holandés (Dirks et al. 2014) ha realizado un estudio en el que han comparado la pérdida de masa y fuerza muscular del cuádriceps durante un periodo breve de inmovilización (5 días con una pierna escayolada) en un grupo control (CON) y un grupo que realizó 2 sesiones de 40 minutos de electro-estimulación cada día (NMES), además de un análisis de la morfometría de las fibras musculares y de la expresión de distintos genes.

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Fig 1. Debido al carácter pasivo de la electro-estimulación, puede ser necesario realizar de forma sincrónica ejercicio activo para obtener beneficios a nivel de fuerza muscular y de rendimiento deportivo.

Los resultados muestran que mientras que el grupo NMES no redujo su masa muscular e incluso aumentó sus niveles de masa magra, el grupo CON disminuyó tanto la masa total (-3,5 ± 0,5% en tan solo 5 días) como la masa magra (-147 ± 72g). La fuerza muscular disminuyó en ambos grupos significativamente, y aunque esta pérdida de fuerza fue mayor en el grupo CON, no hubo diferencias significativas entre ambos. Por otro lado, las biopsias muestran que sólo en el grupo NMES se produjo un aumento en el área de las fibras musculares, en concreto de las fibras tipo II, y el análisis molecular pone de manifiesto una disminución en la expresión génica de proteínas relacionadas con la atrofia muscular en el grupo NMES.

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Fig 2. Área de sección transversal del cuádriceps en el grupo CON y NMES antes y después del periodo de inmovilización.

Por lo tanto, y pese a la controversia existente en torno a la aplicación de esta técnica, un creciente número de artículos científicos están apoyando su uso en numerosos ámbitos, en especial como método de prevención de la atrofia muscular (envejecimiento, inmovilización…). Como vemos en los resultados mencionados, esta técnica nos permite elevar o mantener los niveles de masa muscular con los consiguientes beneficios a nivel metabólico. Por ello, la electro-estimulación debería ser tenida en cuenta entre los profesionales sanitarios y valorar su posible aplicación como una herramienta más tanto durante el periodo de hospitalización como durante la recuperación.


REFERENCIA

Dirks, M.L. et al., 2014. Neuromuscular electrical stimulation prevents muscle disuse atrophy during leg immobilization in humans. Acta Physiologica, 210(3), pp.628–641.