¿CÓMO EVITAR LA PÉRDIDA DE MASA MUSCULAR TRAS UNA LESIÓN?

Las lesiones son una de las principales preocupaciones en el ámbito del deporte ya que, aunque varían en cuanto a su gravedad, a menudo requieren de un periodo de inmovilización o al menos de una importante reducción de las cargas de entrenamiento. Estas situaciones pueden tener graves consecuencias para los deportistas, incluyendo principalmente pérdida de masa y fuerza muscular. De hecho, se ha observado que incluso periodos de inmovilización tan breves como 5 días – algo común tras muchas lesiones – son suficientes para provocar una pérdida de masa y fuerza muscular del 3.5 y 9%, respectivamente (Wall et al., 2014), ¿pero se puede hacer algo para evitar esta atrofia muscular?

En una reciente revisión publicada por miembros de Fissac junto con el Dr. Alejandro Lucia en la revista Journal of Science in Sport and Exercise (Valenzuela et al., 2019), se resumen algunas de las principales estrategias pasivas que pueden aportar beneficios durante la recuperación de una lesión, especialmente en aquellos casos en los que el ejercicio voluntario no es posible.

La restricción de flujo sanguíneo (es decir, la aplicación de presión mediante un manguito para reducir el flujo venoso a la musculatura) provoca un aumento de estrés metabólico a nivel muscular mediante la acumulación de metabolitos, lo cual supone un importante estímulo anabólico (Inagaki et al., 2011). En este sentido, hay cierta evidencia de que la aplicación de restricción de flujo sanguíneo de forma pasiva puede prevenir la atrofia muscular durante periodos de inmovilización (Kubota et al., 2008). No obstante, los mayores beneficios parecen ser encontrados al combinar la restricción de flujo sanguíneo junto con ejercicio voluntario de baja intensidad, y de hecho esta técnica parece aportar similares beneficios a los obtenidos con el ejercicio de alta intensidad sin restricción de flujo sanguíneo (Ladlow et al., 2018).

Otra de las técnicas más populares y con mayor evidencia al respecto es la electro-estimulación muscular. Uno de los principales beneficios de esta técnica es que permite estimular las fibras tipo II o “rápidas”, que son las que más se atrofian en periodos de inmovilización, sin necesidad de realizar ejercicio de alta intensidad. De hecho, la electro-estimulación ha mostrado importantes beneficios para la prevención de la pérdida de masa muscular y, en menor medida, de fuerza muscular en pacientes inmovilizados (Taradaj et al., 2013). No obstante, al igual que ocurre con la restricción de flujo sanguíneo, la electro-estimulación debe ser idealmente combinada con ejercicio voluntario tan pronto como sea posible para obtener los mayores beneficios.

Por último, la vibración, una herramienta a menudo denostada por el público en general, podría aportar beneficios en el caso de las personas inmovilizadas al aumentar la activación muscular de forma pasiva. De hecho, se ha observado que la aplicación local de un estímulo vibratorio a nivel muscular atenúa la atrofia muscular (Tankisheva et al., 2015), y al ser aplicada a nivel global (es decir, de cuerpo entero mediante plataformas) parece aportar también beneficios a nivel óseo (Belavý et al., 2011).

Figura 1. Resumen de las diferentes estrategias para atenuar la pérdida de masa y fuerza muscular durante periodos de inmovilización

En resumen, tenemos a nuestra disposición distintas estrategias pasivas que pueden atenuar la pérdida de masa y función muscular durante las primeras fases de una lesión en las que el ejercicio voluntario no es posible. No obstante, es importante remarcar que el ejercicio voluntario aportará mayores beneficios, por lo que ambos métodos deben ser combinados tan pronto como sea posible.


REFERENCIAS

  • Wall BT, Dirks ML, Snijders T, Senden JM, Dolmans J, van Loon LJ. Substantial skeletal muscle loss occurs during only 5 days of disuse. Acta Physiol. 2014;210(3):600–11.
  • Valenzuela PL, Morales JS, Lucia A. Passive Strategies for the Prevention of Muscle Wasting During Recovery from Sports Injuries. Journal of Science in Sport and Exercise. In press.
  • Inagaki Y, Madarame H, Neya M, Ishii N. Increase in serum growth hormone induced by electrical stimulation of muscle combined with blood flow restriction. Eur J Appl Physiol.  2011;111(11):2715–21.
  • Kubota A, Sakuraba K, Sawaki K, Sumide T, Tamura Y. Prevention of disuse muscular weakness by restriction of blood flow. Med Sci Sports Exerc. 2008;40(2):529–34.
  • Ladlow P, Coppack RJ, Dharm-Datta S, Conway D, Sellon E, Patterson SD, Bennett AN. Low-load resistance training with blood flow restriction improves clinical outcomes in musculoskeletal rehabilitation: a single-blind randomized controlled trial. Front Physiol. 2018;9:1269.
  • Taradaj J, Halski T, Kucharzewski M, Walewicz K, Smykla A, Ozon M, Pasternok M. The effect of neuromuscular electrical stimulation on quadriceps strength and knee function in professional soccer players: return to sport after ACL reconstruction. Biomed Res Int. 2013;2013:802534.
  • Tankisheva E, Bogaerts A, Boonen S, Delecluse C, Jansen P, Verschueren SM. Effects of a 6-month local vibration training on bone density, muscle strength, muscle mass, and physical performance in postmenopausal women. J Strength Cond Res. 2015;29(9):2613–22.
  • Belavý DL, Beller G, Armbrecht G, Perschel FH, Fitzner R, Bock O, Felsenberg D. Evidence for an additional effect of whole-body vibration above resistive exercise alone in preventing bone loss during prolonged bed rest. Osteoporos Int. 2011;22(5):1581–91.
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