¿CÓMO PUEDEN AFECTAR A NUESTRA SALUD DOS SEMANAS CONFINADOS EN CASA?

La reducción de la actividad física es algo habitual durante distintos procesos como enfermedades o lesiones. Aunque los modelos de reposo en cama o de inmovilización de alguna extremidad nos han proporcionado información muy valiosa sobre los efectos nocivos de la inactividad física, la reducción del número de pasos diarios (es decir, reducir los niveles de actividad física diaria), imita de manera más apropiada lo que está ocurriendo en la actualidad, donde el confinamiento al que estamos sometidos ha propiciado que los que éramos activos en nuestra vida diaria, hayamos visto drásticamente reducido nuestro nivel de actividad con los consiguientes riesgos para la salud. Así, este modelo nos permite obtener una mejor comprensión del deterioro metabólico y musculoesquelético al que nos exponemos durante la cuarentena.

¿Cómo pueden afectar a la salud estas dos semanas en las que veremos limitada nuestra actividad? Para dar respuesta a esta pregunta, podemos basarnos en un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Liverpool en el que encontramos condiciones similares a las actuales en cuanto a la reducción de los niveles de actividad física (1). Así, 45 adultos considerados físicamente activos (>10.000 pasos diarios), de los cuales 16 tenían familiares directos con diabetes mellitus tipo 2 (lo que triplica el riesgo de desarrollar la enfermedad) y 29 sin esta particularidad, redujeron durante 14 días su número de pasos diarios un 81%, viéndose afectada la actividad física moderada-vigorosa y aumentando una media de 223 minutos (casi 4 horas) su tiempo en sedentario al día. Una vez finalizado este periodo de inactividad, retomaron su actividad normal durante otros 14 días.

Después de los 14 días de reducción del número de pasos, ambos grupos mostraron una disminución en la sensibilidad a la insulina, en la capacidad cardiorrespiratoria y en la masa muscular de las extremidades inferiores, así como un aumento en la grasa corporal, en la grasa hepática y en los niveles de colesterol-LDL. Además, los individuos con riesgo de diabetes vieron aumentada un 1,5% su grasa abdominal y el nivel de triglicéridos en comparación con el resto de participantes. Tras reanudar su actividad habitual, los participantes del grupo en riesgo de diabetes tuvieron menor sensibilidad a la insulina muscular y realizaron un menor volumen de actividad vigorosa, mientras que el resto de cambios fueron revertidos sin diferencias inter-grupos.

Por lo tanto, el paso de niveles de actividad moderada-vigorosa a un comportamiento casi sedentario durante tan solo 14 días provocó importantes cambios, no solo asociados con un mayor riesgo de desarrollar futuras enfermedades metabólicas, sino también de enfermedades cardiovasculares y mortalidad. Además, es importante tener en cuenta que estos períodos agudos de inactividad son posiblemente más perjudiciales para las personas mayores que para los jóvenes. En definitiva, ante medidas como las que estamos obligados a tomar, es importante conocer también los efectos negativos que conllevan para la salud con el fin de poder aplicar desde hoy mismo las estrategias de prevención necesarias y que mañana no sea tarde.


REFERENCIA

  1. Bowden Davies, K. A., Sprung, V. S., Norman, J. A., Thompson, A., Mitchell, K. L., Halford, J. C., … & Cuthbertson, D. J. (2018). Short-term decreased physical activity with increased sedentary behaviour causes metabolic derangements and altered body composition: effects in individuals with and without a first-degree relative with type 2 diabetes. Diabetologia, 61(6), 1282-1294.
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