EFECTOS DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA EN MUJERES MAYORES SOBRE LA PROTEÍNA C-REACTIVA

La proteína C-reactiva (PCR), un biomarcador de inflamación, es considerada como un importante e independiente indicador de mortalidad para enfermedades metabólicas y cardiovasculares, siendo éstas últimas la principal causa de morbi-mortalidad en personas mayores.

Por otro lado, el entrenamiento de fuerza ha sido presentado en numerosos estudios como una valiosa herramienta terapéutica en la prevención de los efectos nocivos asociados al envejecimiento, que implica una disminución del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares a través de cambios en la composición corporal, mejoras en el perfil metabólico y reducción de marcadores inflamatorios. Sin embargo, estos cambios a nivel metabólico e inflamatorio asociados al entrenamiento de fuerza pueden estar determinados por las características del programa de ejercicio y por el nivel de experiencia de los sujetos en este tipo de entrenamiento. Así, por ejemplo, en investigaciones anteriores, sujetos previamente entrenados en fuerza en comparación con no entrenados tuvieron mayor masa muscular, principal tejido diana dentro del metabolismo de la glucosa y los triglicéridos además de actuar como órgano endocrino a través de la liberación de mioquinas con propiedades antiinflamatorias.

En este caso, presentamos un estudio cuyo objetivo fue analizar el efecto de un programa de entrenamiento de fuerza sobre los valores de PCR, glucosa sanguínea y perfil lipídico en mujeres mayores con diferentes niveles de experiencia en este tipo de entrenamiento (1).

Para ello, 65 mujeres mayores (≥60 años) fueron divididas en dos grupos de acuerdo a su experiencia previa en entrenamiento de fuerza: un primer grupo de nivel avanzado, compuesto por aquellas mujeres con más de 24 semanas de entrenamiento de fuerza y un segundo grupo de principiantes en dicho entrenamiento. Ambos grupos llevaron a cabo un programa de fuerza de 8 semanas, 3 días/semana, compuesto de 8 ejercicios de los principales grupos musculares y 3 series de 8-12 repeticiones. En cuanto a la ingesta energética total diaria y de macronutrientes, ésta no varió entre ambos grupos.

Tras las 8 semanas de entrenamiento, el grupo avanzado mostró una mayor reducción en los valores de PCR en comparación con el grupo de principiantes (Figura 1). Aunque los mecanismos por los que se podría producir este efecto se desconocen, se postula que la contracción muscular favorece la liberación de mioquinas con efectos anti-inflamatorios favoreciendo con ello la reducción de los niveles de inflamación y, por ende, de la PCR.

fissac _ entrenamiento mujeres proteína c REACTIVA

Figura 1. Proteína C-reactiva en mujeres mayores de nivel avanzado y principiante en entrenamiento de fuerza después de 8 semanas de intervención. *P < 0.05 vs. Pre; †P < 0.05 vs. Principiantes.

Respecto a los otros parámetros analizados, el colesterol total solamente se redujo en las principiantes, mientras que en ambos grupos se obtuvieron similares incrementos de HDL y disminución de los niveles de glucosa, triglicéridos y LDL.

En conclusión, la práctica regular de entrenamiento de fuerza en mujeres mayores podría ser una estrategia efectiva frente a las morbilidades asociadas a los estados de inflamación que se producen como consecuencia de las alteraciones bioquímicas y morfológicas derivadas del envejecimiento, entre ellas las enfermedades cardiovasculares y metabólicas.


REFERENCIAS

  1. Ribeiro, A. S., Tomeleri, C. M., Souza, M. F., Pina, F. L. C., Schoenfeld, B. J., Nascimento, M. A., … & Cyrino, E. S. (2015). Effect of resistance training on C-reactive protein, blood glucose and lipid profile in older women with differing levels of RT experience. Age, 37(6), 1-11.
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