EJERCICIO FÍSICO EN PERSONAS CON INSUFICIENCIA CARDÍACA Y DISFUNCIÓN ENDOTELIAL

El endotelio desarrolla importantes funciones que le permiten mantener la homeostasis vascular. Dentro de éstas se encuentran la regulación del tono vascular a través de una producción equilibrada de factores vasodilatadores y vasoconstrictores, el mantenimiento de la fluidez y la coagulación de la sangre, y la producción de citocinas y moléculas de adhesión que regulan la función inflamatoria vascular. La función endotelial es un factor clave en la conservación de la salud vascular, que además sirve como marcador clínico para pronosticar el desarrollo de aterosclerosis y enfermedad cardiovascular. Otro importante papel que se le atribuye al endotelio es la liberación de óxido nítrico (NO), uno de los principales responsables de la dilatación del endotelio y, por tanto, protector frente a la disfunción endotelial.

Un clásico estudio (1) analizó en pacientes con insuficiencia cardiaca crónica (ICC) si la disfunción endotelial en los miembros inferiores mejora tras la realización de un programa de entrenamiento físico, y si estos cambios en la función endotelial se asocian con una mejora en la tolerancia al ejercicio. 20 pacientes con una fracción de eyección del ventrículo izquierdo media de 24% (considerándose normal por encima del 50%) fueron aleatorizados a un grupo de ejercicio o a un grupo control. Durante las 3 semanas que duró el ingreso hospitalario, el grupo de ejercicio realizó 60 minutos diarios de cicloergómetro al 70% de la frecuencia cardiaca máxima. Una vez en casa, se ejercitaron durante 40 minutos, 5 días a la semana. Al inicio del estudio y después de 6 meses de intervención, se midieron la velocidad de flujo en la arteria femoral de la pierna izquierda, el flujo de sangre periférica, la formación de NO y el consumo de oxígeno pico (VO2pico).

Tras los 6 meses de intervención, el flujo de sangre periférica medido en la arteria femoral en respuesta a la administración de acetilcolina mejoró en los primeros un 187% con respecto a los controles. El aumento del flujo sanguíneo se debió principalmente al incremento en la velocidad de flujo asociado a la realización de ejercicio. Además, el VO2pico aumentó un 26% en el grupo de ejercicio, mientras que en el grupo control se mantuvo inalterado. Finalmente, otro hallazgo fue la reducción de un inhibidor de la NO sintasa, lo que favoreció la formación de NO aumentando la capacidad de vasodilatación.

Por tanto, los resultados del estudio proporcionan evidencia de que el entrenamiento aeróbico en pacientes con ICC revierte la disfunción endotelial disminuyendo la resistencia de los vasos periféricos y aumentando el transporte de oxígeno a los músculos implicados en el ejercicio.

REFERENCIA:

  1. Hambrecht, R., Fiehn, E., Weigl, C., Gielen, S., Hamann, C., Kaiser, R., … & Schuler, G. (1998). Regular Physical Exercise Corrects Endothelial Dysfunction and Improves Exercise Capacity in Patients With Chronic Heart Failure. Circulation; 98:2709-2715.
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