EJERCICIO VS FÁRMACOS, ¿CUÁL ES MÁS EFECTIVO PARA CONTROLAR LA PRESIÓN ARTERIAL?

La hipertensión arterial se mantiene como la principal causa de muerte prematura a nivel mundial a pesar de los avances médicos y farmacológicos [1,2]. Se estima que el coste global asociado a la hipertensión es de 370 billones de dólares al año, mientras que el cuidado adecuado de esta patología podría ahorrar en torno a 100 billones de dólares al año [3]. Desafortunadamente, se le presta demasiada poca atención a estrategias no farmacológicas que podrían jugar un papel fundamental en la prevención y tratamiento de la hipertensión, como son la dieta o el ejercicio. En este sentido, un reciente meta-análisis [4]publicado en la prestigiosa revista British Journal of Sports Medicineha comparado el efecto de diferentes intervenciones de ejercicio y diferentes fármacos anti-hipertensivos en la presión arterial sistólica (PAS).

El meta-análisis incluyó un total de 391 ensayos clínicos aleatorizados (39.742 participantes), de los cuales 197 (10.461 participantes) evaluaron el efecto de diferentes intervenciones de ejercicio (resistencia, fuerza, ejercicios isométricos, o una combinación de ejercicios de fuerza y resistencia) y 194 (29.281 participantes) evaluaron el efecto de fármacos anti-hipertensivos. Al analizar aquellos estudios que incluían tanto participantes con hipertensión (PAS > 140 mmHg) como sin hipertensión (PAS < 140 mmHg), los resultados mostraron que todos los tipos de ejercicio y todos los tipos de fármacos anti-hipertensivos resultaban eficaces para disminuir la PAS, aunque este efecto fue mayor con los fármacos. Sin embargo, al analizar únicamente a aquellos participantes con hipertensión (PAS > 140 mmHg), no hubo diferencias en la disminución producida por el ejercicio y los fármacos.

Estos resultados deben ser interpretados con precaución, ya que los estudios incluidos analizaron el efecto de los fármacos y del ejercicio por separado, pero ningún estudio comparó de forma directa ambas intervenciones. Además, los estudios que analizaron el efecto del ejercicio fueron por lo general realizados utilizando tamaños muestrales menores. No obstante, estos resultados ponen de manifiesto el gran potencial que tiene el ejercicio para controlar la presión arterial, pudiendo ser incluso tan efectivo como algunos tratamientos farmacológicos. Antes de acudir a los fármacos se debe valorar junto con el personal sanitario especialista la necesidad de realizar modificaciones en el estilo de vida, en el cual el ejercicio físico debe jugar un rol prioritario.


Referencias

  1. Ezzati M, Lopez AD, Rodgers A, et al.Selected major risk factors and global and regional burden of disease. Lancet (London, England)2002;360:1347–60. doi:10.1016/S0140-6736(02)11403-6
  2. Forouzanfar MH, Afshin A, Alexander LT, et al.Global, regional, and national comparative risk assessment of 79 behavioural, environmental and occupational, and metabolic risks or clusters of risks, 1990–2015: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2015. Lancet2016;388:1659–724. doi:10.1016/S0140-6736(16)31679-8
  3. Frieden TR, Jaffe MG. Saving 100 million lives by improving global treatment of hypertension and reducing cardiovascular disease risk factors. J Clin Hypertens2018;20:208–11. doi:10.1111/jch.13195
  4. Naci H, Salcher-Konrad M, Dias S, et al.How does exercise treatment compare with antihypertensive medications? A network meta-analysis of 391 randomised controlled trials assessing exercise and medication effects on systolic blood pressure. Br J Sports Med2019;53:859–69. doi:10.1136/bjsports-2018-099921
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