EJERCITARSE CON ALTAS TEMPERATURAS, LA NUEVA TENDENCIA PARA MEJORAR EL RENDIMIENTO

Una de las estrategias más utilizadas por los deportistas de élite en la última década para aumentar su rendimiento ha sido el entrenamiento en altura, ya que la altitud produce una serie de cambios fisiológicos (aumento de hematocrito, etc) que conllevan una mejora de la capacidad del organismo para transportar oxígeno a los tejidos, mejorando así el rendimiento. El entrenamiento en altura surgió como método de aclimatación para las competiciones que se iban a dar en ese ambiente. Sin embargo, algunos estudios mostraron cómo las adaptaciones tras este periodo de aclimatación serían también beneficiosas al bajar a competir al nivel del mar.

De similar forma a lo ocurrido con el entrenamiento en altura, en los últimos años se ha investigado la respuesta del organismo al realizar ejercicio físico en ambientes cálidos. El rendimiento deportivo -especialmente en deportes de resistencia- se ve mermado cuando las competiciones se dan en altas temperaturas. Sin embargo, para adaptarse al calor se ha propuesto que el organismo podría sufrir una serie de cambios que podrían mejorar el rendimiento a largo plazo.

Con el objetivo de conocer los cambios fisiológicos y de rendimiento asociados a la aclimatación al calor y para determinar si estas adaptaciones podrían ser beneficiosas a largo plazo, un estudio(1) analizó los cambios en el rendimiento y a nivel fisiológico producidos en 7 sujetos entrenados que se ejercitaron durante 10 días en ambiente cálido (38º) o con temperaturas medias (18º).

fissac _ ejercicio temperaturas altas rendimiento

Fig. 1. Aunque los efectos del calor a corto plazo son negativos, reduciendo el rendimiento, a largo plazo se producen una serie de adaptaciones que podrían ser beneficiosas.

El entrenamiento en ambiente cálido produjo una expansión del volumen plasmático del 6% (201 ml) sin modificar el volumen eritrocitario o el gasto cardíaco máximo, además de incremental el flujo sanguíneo al cerebro en un 13%. Este grupo (el de 38º) mejoró también la potencia máxima en un test incremental (7.9%), el VO2 máx (9.6%) y la potencia media en una contrarreloj (10.4%) al realizar los tests a altas temperaturas. Sin embargo, no se obtuvieron mejoras en el rendimiento al evaluar a los deportistas a temperaturas medias. Por último, se observó que el entrenamiento a 38º producía una disminución de la pérdida de sales a través del sudor.

Por lo tanto, vemos como un periodo de entrenamiento en ambientes cálidos puede ser eficaz para producir adaptaciones fisiológicas beneficiosas (reducción de la pérdida de sales en el sudor, aumento del volumen plasmático, etc) y para mejorar el rendimiento cuando se realiza ejercicio a altas temperaturas. Sin embargo, en el presente estudio -aunque en otros sí (2)- no se encontraron dichos beneficios en el rendimiento al realizar ejercicio a temperaturas medias.

Posiblemente estamos ante una de las nuevas tendencias de entrenamiento que utilizarán los deportistas para mejorar su rendimiento en los próximos años. Al igual que ocurre con el entrenamiento en altura, son claros los beneficios de esta estrategia como método de aclimatación. Sin embargo, los beneficios para competir a nivel del mar deben ser confirmados.


REFERENCIA

  1. Keiser S, Flück D, Hüppin F, Stravs A, Hilty MP, Lundby C. Heat training increases exercise capacity in hot but not in temperate conditions: a mechanistic counter-balanced cross-over study. Am J Physiol Heart Circ Physiol [Internet]. 2015;309(5):H750–61.
  2. Lorenzo S, Halliwill JR, Sawka MN, Minson CT. Heat acclimation improves exercise performance. J Appl Physiol. 2010;109(9):1140–7.
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