EL EFECTO DEL EJERCICIO SOBRE LA AMPK Y SU PAPEL EN LA REGULACIÓN DE LA INSULINA

La AMPK (proteín quinasa activada por AMP) es un regulador clave del metabolismo que se activa en respuesta a un aumento en la relación AMP/ATP en la célula. La AMPK participa en la regulación de la glucólisis, en la entrada de glucosa, en la oxidación de lípidos, en la síntesis de ácidos grasos, en la síntesis de colesterol y en la gluconeogénesis.

El músculo esquelético constituye alrededor del 45% de la masa magra del cuerpo siendo un tejido altamente metabólico además de ser el responsable de alrededor del 80% del incremento de la captación de la glucosa. Por lo tanto, la capacidad de respuesta a la insulina en este tejido es importante para la regulación de la sensibilidad a la insulina del resto del organismo.

En este sentido, la activación de la AMPK ha demostrado ser clave en la regulación de la entrada de glucosa, la oxidación de ácidos grasos, la capacidad oxidativa mitocondrial y la sensibilidad a la insulina. Dado que estos procesos se encuentran reducidos en el músculo esquelético de obesos y diabéticos tipo 2, la AMPK podría tratarse como un potencial objetivo en el tratamiento de la obesidad secundaria a la resistencia a la insulina.

La obesidad y la diabetes tipo 2 están estrechamente vinculadas a través de su asociación con la resistencia a la insulina del músculo esquelético. La resistencia a la insulina se caracteriza por una limitada capacidad de respuesta de los tejidos diana (por ejemplo, músculo esquelético, hígado y tejido adiposo) a la insulina.

Los mecanismos responsables por los que el ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina no están muy bien definidos. Sin embargo, estudios recientes nos han demostrado que entre algunos de estos mecanismos se encontrarían la AMPK y su relación con la adiponectina, la interleucina-6 (IL-6) y la proteína TBC1D4. Asimismo, también se ha observado cómo la actividad de la AMPK y su expresión proteica disminuyen durante la obesidad, mientras que el ejercicio regular incrementa la expresión proteica de la AMPK y su actividad.

En resumen, parece que la AMPK juega un papel clave en la regulación de la captación de glucosa durante el ejercicio pudiendo estar implicada en la mejora a nivel agudo y crónico de la sensibilidad a la insulina por parte del ejercicio agudo y crónico. Es por ello que el ejercicio es considerado como uno de los tratamientos más eficientes y rentables en la promoción de la salud, en este caso incluyendo tanto la prevención como el tratamiento de la resistencia a la insulina provocada por la obesidad.

Por tanto, como en todo proceso fisiológico, resulta clave conocer los mecanismos que contribuyen al desarrollo de la resistencia a la insulina así como las rutas implicadas en la mejora de la sensibilidad a la insulina para el desarrollo de estrategias tanto farmacológicas como no farmacológicas, como es el caso del ejercicio.


REFERENCIAS

O’Neill, H. M. (2013). AMPK and exercise: glucose uptake and insulin sensitivity. Diabetes & metabolism journal37(1), 1-21.

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