¿ES VÁLIDO CUALQUIER TIPO DE EJERCICIO PARA PREVENIR LA OSTEOPOROSIS?

El estado de nuestros huesos, en densidad y calidad, determina el riesgo de fracturas. Así, la osteoporosis supone un importante aumento de este riesgo.

Además, el riesgo de fracturas depende también del riesgo de caídas, hecho incrementado en los mayores.

osteoporosis y fracturas

La actividad física podría reducir el riesgo de fracturas osteoporóticas, bien a través de un enlentecimiento en la pérdida de densidad mineral ósea (DMO), o bien previniendo la debilidad muscular, la cual está asociada a una alta prevalencia de caídas en nuestros mayores.

Un estudio realizado en el Reino Unido trató de ver el efecto sobre el hueso, en personas mayores de 65 años, de dos programas diferentes de ejercicio (de 6 meses de duración ambos) comparados con un grupo sobre el que no se intervino.

Un primer grupo (OEP) realizó el trabajo en casa, consistente en tres sesiones de ejercicio de 30 min y, al menos, dos sesiones semanales de 30 min caminando a ritmo moderado. Las sesiones en casa se componían de ejercicios de equilibrio y de fuerza para las piernas.

El segundo grupo (FaME) dividió su trabajo semanal de la siguiente forma: una clase grupal de ejercicio durante 60 min, dos sesiones en casa de 30 min similares a las del grupo OEP y, al menos, dos sesiones de 30 min caminando a un ritmo moderado. Durante las clases grupales trabajaron estabilidad postural, fortalecimiento de los principales músculos de las piernas, brazos y tronco (mediante tobilleras con lastre y Therabands), flexibilidad, entrenamiento funcional en suelo y Tai Chi.

Además, se analizó un tercer grupo (usual care) cuyos componentes mantuvieron la actividad que realizaban habitualmente.

Sin embargo, y contrario a lo que se podría esperar, tras los 6 meses de intervención ningún grupo obtuvo mejoras significativas en la DMO.

La falta de beneficios sobre la salud ósea pudo deberse a que estas intervenciones no proporcionaron la carga suficiente en el hueso. Y es que, según la teoría del mecanostato óseo, el hueso se adapta cuando las tensiones aplicadas a éste generan deformaciones que exceden aquellas a las que está habituado. Así, está comprobado que cargas relativamente altas sobre el hueso pueden inducir aumentos en la DMO, incluso en las personas mayores.

Por tanto, estos datos nos muestran la necesidad de conocer las características de cada población con la que vayamos a trabajar, sea en el ámbito de la salud o del rendimiento, y de saber manejar las diferentes variables que intervienen en el entrenamiento (frecuencia, volumen, estructura organizativa, intensidad y densidad) para conseguir los objetivos buscados. En el ejercicio físico, más no siempre es mejor y no cualquier entrenamiento vale.


REFERENCIA

Duckham, R. L., Masud, T., Taylor, R., Kendrick, D., Carpenter, H., Iliffe, S., … & Brooke-Wavell, K. (IN PRESS). Randomised controlled trial of the effectiveness of community group and home-based falls prevention exercise programmes on bone health in older people: the ProAct65+ bone study. Age and ageing, afv055.

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