ESTAMOS HECHOS PARA CORRER: NUESTRO FUTURO DEPENDE DE ELLO

El 6 de Mayo de este año, el keniata Eliud Kipchoge recorrió los 42 km y 195 metros que marcan la distancia del maratón en 2h 25 seg, marca que le hubiera valido para establecer un nuevo récord del mundo de no ser porque la competición no se había ajustado a las reglas requeridas por la International Association of Athletics Federations (IAAF), que sigue considerando como récord oficial las 2h 2min y 57 seg.

A pesar de ello, esta asombrosa actuación sugiere que el ser humano está más cerca que nunca de bajar de las 2h, lo que hasta hace pocos años se consideraba improbable.

Algunas personas siguen empeñadas en atribuir los éxitos deportivos de los corredores del este de África al componente genético, ignorando no solo la literatura científica, sino también la historia. Los primeros atletas que dominaron las carreras de larga distancia (1912-1976) fueron los finlandeses, como Paavo Nurmi y Lasse Virén, seguidos durante la década de 1980 de los atletas británicos como Sebastian Coe, Steve Ovett y Steve Cram y, más recientemente, Kelly Holmes, Yvonne Murray y Paula Radcliffe. No obstante, si uno examina los récords de los británicos en las carreras de media y larga distancia, aparte de los de Mo Farah (que se crió en el este de África), todos fueron establecidos entre 1965 y 1997, una época en la que lo habitual era ver a los niños caminando hasta la escuela o jugando al aire libre, mientras que el tiempo dedicado a actividades sedentarias era mucho menor que hoy en día.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los niños y adolescentes realicen al menos 60 minutos al día de actividad física moderada-vigorosa (MVPA) para promover la salud y la capacidad cardiorrespiratoria –indicador pronóstico de salud-. Sin embargo, mientras que en niños europeos de entre 2 y 11 años la MVPA diaria osciló entre 24-52 min en los niños y 24-39 min en las niñas (1), nos encontramos que en niños de Nandi, una región de Kenia donde se han criado algunos de los atletas más exitosos como Kipchoge, la MVPA se establece entre 109-193 min por día en las niñas y entre 131-234 min al día en los niños (2).

El éxito de los corredores de África Oriental en media y larga distancia en las últimas décadas ha sido el resultado de muchos factores: unas características antropométricas favorables que otorgan una excepcional eficiencia biomecánica y metabólica, un entorno ambiental adecuado (por ejemplo, exposición crónica a la altitud) y una fuerte motivación por progresar económica y socialmente (3). No obstante, más allá de factores no modificables (e.g. antropometría o localización geográfica), si queremos revertir un más que probable futuro escenario en el que estos atletas sigan dominando, fundamentalmente en las pruebas de fondo, los occidentales hemos de volver a nuestras raíces donde la actividad física era un componente esencial en el día a día de nuestros antepasados.


REFERENCIAS

  1. Konstabel, K., Veidebaum, T., Verbestel, V., Moreno, L. A., Bammann, K., Tornaritis, M., … & Wirsik, N. (2014). Objectively measured physical activity in European children: the IDEFICS study. International Journal of Obesity, 38(S2), S135.
  2. Ojiambo, R., Gibson, A. R., Konstabel, K., Lieberman, D. E., Speakman, J. R., Reilly, J. J., & Pitsiladis, Y. P. (2013). Free-living physical activity and energy expenditure of rural children and adolescents in the Nandi region of Kenya. Annals of human biology, 40(4), 318-323.
  3. Santos-Lozano, A., Lucia, A., Ruilope, L., & Pitsiladis, Y. P. (2017). Born to run: our future depends on it. The Lancet, 390(10095), 635-636.
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