LA ACTIVIDAD FÍSICA, CLAVE EN LA PREVENCIÓN DE FRACTURAS EN MUJERES POSMENOPÁUSICAS

La menopausia se caracteriza por una disminución en la producción de hormonas sexuales como los estrógenos, la progesterona, y en menor medida la testosterona. Estos cambios hormonales provocan numerosos efectos en las mujeres, entre ellos, una disminución de su densidad mineral ósea. De hecho, en un estudio realizado en cerca de 100.000 mujeres post-menopáusicas se observó que aproximadamente una de cada tres había tenido al menos una fractura tras la menopausia (1).

El ejercicio físico podría ser una estrategia efectiva para aumentar la salud muscular y ósea en mujeres post-menopáusicas, reduciendo así el riesgo de fracturas. Con el fin de confirmar dicha hipótesis, un estudio publicado en JAMA (2) que incluyó casi 80.000 mujeres con edades comprendidas entre los 50 y los 79 años evaluó los niveles de actividad física así como la incidencia de fracturas durante un periodo de 14 años de media. Confirmando los datos mencionados anteriormente, aproximadamente una de cada tres mujeres (33%) sufrió alguna fractura. Sin embargo, es importante mencionar que los niveles de actividad física diarios se asociaron de forma inversa al riesgo de fractura. Por ejemplo, las mujeres que realizaban más actividad física tuvieron un 18% menos riesgo de fractura de cadera – una de las fracturas más comunes en esta población – que las que permanecían inactivas. Por el contrario, un mayor tiempo de sedentarismo (en concreto, más de 9 horas y media diarias de actividades sedentarias) se asoció a un mayor riesgo de fracturas.

Estos resultados tienen una gran relevancia, especialmente teniendo en cuenta la alta prevalencia de fracturas en esta población y las graves consecuencias que esto puede tener (ej., mayor riesgo de pérdida de densidad mineral ósea y masa/fuerza muscular durante la recuperación de la fractura, y pérdida de independencia funcional). Además, las fracturas suponen un gran desembolso económico para los sistemas de salud pública. Por ejemplo, en Estados Unidos se ha estimado que se dan 1.5 millones de fracturas en mujeres anualmente, lo que supone 12.7 billones de dólares para los sistemas de salud (3). El ejercicio físico debe ser por lo tanto un pilar fundamental en el día a día de las mujeres pre- y post-menopáusicas, intentando además reducir en la medida de lo posible el número de horas que se pasan en actividades sedentarias como trabajar sentado o ver la televisión.


REFERENCIAS

  1. Eisman, J., et al. (2004) Osteoporosis prevalence and levels of treatment in primary care: the Australian BoneCare Study. J Bone Miner Res. 19(12):1969-75.
  2. LaMonte, M.J., et al. (2019) Association of Physical Activity and Fracture Risk Among Postmenopausal Women. JAMA Network Open. 2(10):e1914084.
  3. Burge, R., et al. (2007) Incidence and economic burden of osteoporosis-related fractures in the United States, 2005-2025.J Bone Miner Res. 2007;22(3):465-475.
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