LA CAPACIDAD CARDIORRESPIRATORIA, PREDICTOR A LARGO PLAZO DEL RIESGO DE CÁNCER

La capacidad cardiorrespiratoria (CRF) es un potente e independiente predictor de riesgo de enfermedad cardiovascular (CVD) y de mortalidad por cualquier causa tanto en población sana como con patología. Sujetos con una baja CRF (por debajo de 8 METs) tienen casi dos veces mayor riesgo de CVD y muerte por cualquier causa que los que tienen una alta CRF (por encima de 11 METs). En cambio, la evidencia es menor a la hora de justificar el papel de la CRF como predictor de riesgo de cáncer.

Por otro lado, como resultado del envejecimiento de la población y el hecho de que la mayoría de los diagnósticos de cáncer se produzcan a partir de los 65 años, se estima que la incidencia de cáncer aumentará aproximadamente un 45% durante las próximas dos décadas (1). Asimismo, la evidencia es cada vez mayor respecto a la influencia que ejerce el estilo de vida previo a un diagnóstico de cáncer y el posterior transcurso de la enfermedad. De hecho, el índice de masa corporal y el nivel de actividad física que se tienen antes del diagnóstico son fuertes predictores de mortalidad por cáncer. Sin embargo, hasta la fecha no se había analizado si, en personas aparentemente sanas de mediana edad, medidas objetivas relacionadas con el ejercicio físico, como por ejemplo la CRF, son predictivas del riesgo de cáncer, así como del riesgo de mortalidad por cualquier causa post-diagnóstico.

Por ello, un estudio (3) analizó la relación entre la CRF en 13900 hombres de mediana edad (49 años de media) y el riesgo de desarrollo y de muerte por cáncer a partir de los 65 años. Los participantes fueron distribuidos en función de su CRF en tres grupos:

i) el 20% del total de sujetos con menor CRF fueron incluidos en el grupo de baja CRF (con una media grupal de 8.4 METs);

ii) el 40% siguiente fue clasificado en el grupo de moderada CRF (media de 10.4 METs).

iii) el 40% con mayor CRF fue incluido en el grupo de alta CRF (media de 13 METs).

Los resultados mostraron que tener una alta CRF supuso una reducción del 55 y del 44% en el riesgo de cáncer de pulmón y colorrectal, respectivamente, en comparación con quienes tuvieron baja CRF. Sin embargo, no existió relación con el cáncer de próstata. Otro hallazgo clave fue el observado entre la CRF y el riesgo de muerte por cualquier causa en hombres diagnosticados de cáncer a partir de los 65 años. Así, comparados con el grupo de baja CRF, una alta CRF se asoció con una reducción del 36 y del 69% del riesgo de muerte por cáncer y por CVD, respectivamente, entre quienes habían sido diagnosticados de cáncer.

En resumen, estos resultados sirven para enfatizar realmente el valor predictivo de la CRF sobre la incidencia y la mortalidad por cáncer, lo que conlleva importantes implicaciones para la salud pública. Por tanto, a través de una prueba de esfuerzo, los profesionales sanitarios dispondrán de un nuevo factor de riesgo objetivo y modificable que puede predecir la aparición de futuros cánceres. Por último, se requieren estudios que evalúen la relación, a largo plazo, entre la CRF y el riesgo de cáncer en las mujeres.


REFERENCIAS

  1. Smith, B. D., Smith, G. L., Hurria, A., Hortobagyi, G. N., & Buchholz, T. A. (2009). Future of cancer incidence in the United States: burdens upon an aging, changing nation. Journal of Clinical Oncology, 27(17), 2758-2765.
  2. Pal, S. K., Katheria, V., & Hurria, A. (2010). Evaluating the older patient with cancer: understanding frailty and the geriatric assessment. CA: a Cancer Journal for Clinicians, 60(2), 120-132.
  3. Lakoski, S. G., Willis, B. L., Barlow, C. E., Leonard, D., Gao, A., Radford, N. B., … & Jones, L. W. (2015). Midlife cardiorespiratory fitness, incident cancer, and survival after cancer in men: the cooper center longitudinal study. JAMA Oncology, 1(2), 231-237.
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