LA IMPORTANCIA DEL PRINCIPIO DE INDIVIDUALIZACIÓN EN EL ENTRENAMIENTO EN NIÑOS CON CÁNCER

Cada vez es mayor la evidencia que apoya el papel de realizar ejercicio físico después del diagnóstico de un cáncer pediátrico con el objetivo de minimizar los efectos secundarios de las terapias anti-cáncer. Recientemente se han publicado dos meta-análisis que muestran cómo realizar ejercicio durante el tratamiento produce beneficios sobre la movilidad funcional y la capacidad cardiorrespiratoria en esta población (1, 2).

Un estudio (3) realizado por miembros de Fissac junto con expertos como Alejandro Lucía y Carmen Fiuza-Luces ha analizado la variabilidad interindividual a un programa de entrenamiento concurrente (aeróbico + fuerza) en 24 niños/as con tumores sólidos (10 años de media) durante la fase de la quimioterapia neoadyuvante. El programa de entrenamiento incluyó 3 sesiones/semana durante 19±8 semanas. Se evalúo la respuesta individual de los participantes en pruebas de fuerza muscular, movilidad funcional y capacidad cardiorrespiratoria.

La mayoría de los participantes mejoraron su rendimiento en las pruebas de fuerza, con el 80, 88 y 93% de los participantes mostrando una respuesta positiva en press de banca sentado, remo sentado y prensa de piernas, respectivamente. Sin embargo, en las pruebas de movilidad funcional y capacidad cardiorrespiratoria menos del 50% respondieron positivamente. Por otra parte, se observó que los nonresponders (los que no mostraron ninguna mejora o presentaron una respuesta negativa al ejercicio) fueron los que lograron mejores resultados en las evaluaciones iniciales, es decir, los responders (aquellos que sí mejoraron) fueron los que peor estaban al inicio del estudio. Por último, se encontró que, en 5 de las 6 pruebas evaluadas (press de pecho, remo sentado, 3-meter Timed Up and Go, Timed Up and Down Stairs y prueba de esfuerzo máxima), cuanto peores eran los resultados obtenidos al inicio del estudio, mayores mejoras se consiguieron.

En resumen, se vuelve a confirmar la necesidad de realizar ejercicio físico durante el tratamiento del cáncer pediátrico en base a los beneficios obtenidos sobre la fuerza muscular. Sin embargo, el bajo porcentaje de responders para movilidad funcional y capacidad cardiorespiratoria nos demuestra que un mismo programa de ejercicio no es adecuado para cualquier individuo, sino que hemos de poner el énfasis en la importancia de la individualización del entrenamiento. Así, la aplicación de un estímulo de entrenamiento mayor (es decir, una mayor intensidad y/o volumen) podría maximizar la capacidad de respuesta en estos pacientes.


REFERENCIAS

  1. Morales, J. S., Valenzuela, P. L., Rincón-Castanedo, C., Takken, T., Fiuza-Luces, C., Santos-Lozano, A., & Lucia, A. (2018). Exercise training in childhood cancer: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Cancer Treatment Reviews, 70:154-167.
  2. Bourdon, A., Grandy, S. A., & Keats, M. R. (2018). Aerobic exercise and cardiopulmonary fitness in childhood cancer survivors treated with a cardiotoxic agent: a meta-analysis. Supportive Care in Cancer, 26(7):2113-2123.
  3. Morales, J. S., Padilla, J. R., Valenzuela, P. L., Santana-Sosa, E., Rincón-Castanedo, C., Santos-Lozano, A., … & Lucia, A. (2018). Inhospital Exercise Training in Children With Cancer: Does It Work for All?. Frontiers in Pediatrics, 6:404.
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