LOS FÁRMACOS NO LLEGAN A IGUALAR LOS BENEFICIOS DEL EJERCICIO EN ALZHEIMER

El ejercicio integra una serie de respuestas que no solo aumentan los procesos de neurogénesis, sino que modulan el ambiente del cerebro, reduciendo así la neuroinflamación y mejorando la función cognitiva.

Por ello, un estudio1 publicado en Science propuso un nuevo tratamiento que imitaba los efectos del ejercicio combinando la modificación genética para aumentar la neurogénesis con un cambio en el ambiente cerebral incrementando artificialmente los niveles de BDNF, un factor de crecimiento neuronal. El tratamiento mejoró la función cognitiva y aumentó la creación de neuronas adultas, pero no consiguió reducir los niveles de placas β-amiloide ni mejoró la inflamación en el cerebro. En cambio, el ejercicio, además de mejorar la función cognitiva y favorecer la neurogénesis, redujo los niveles de placas β-amiloide y el ambiente pro-inflamatorio característico del Alzheimer.

El ejercicio actúa de forma global, modulando un factor tan importante como el ambiente. La farmacología, por mucho que quiera simular sus efectos, no ha conseguido hasta el momento integrar todas las respuestas del ejercicio.

 


REFERENCIA

  • Choi, S. H., Bylykbashi, E., Chatila, Z. K., Lee, S. W., Pulli, B., Clemenson, G. D., … & Aronson, J. (2018). Combined adult neurogenesis and BDNF mimic exercise effects on cognition in an Alzheimer’s mouse model. Science361(6406), eaan8821.
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