LOS OBESOS NO LLEGAN A LOS 100 AÑOS

En España, según los datos de las encuestas nacionales de salud, en 2012 (último año del que disponemos datos al respecto), el 63,2% de los hombres y el 44,2% de las mujeres tenían sobrepeso u obesidad. Y es que, excepto para las regiones más pobres, la prevalencia de obesidad en el mundo no para de aumentar.

Asimismo, en los últimos años se ha venido produciendo un aumento en la esperanza de vida, haciendo que vivamos más y además parece que de forma más saludable (1), lo que resulta paradójico dada la asociación entre la obesidad, especialmente la obesidad severa/mórbida, y ulteriores consecuencias metabólicas, con el consiguiente incremento de la mortalidad, así como con una amplia gama de enfermedades.

Los centenarios muestran una longevidad excepcional (≥ 100 años; unos 20 años más que la esperanza de vida media en el mundo occidental) y en su mayoría han escapado de enfermedades importantes a pesar de su edad avanzada. Este modelo representa el paradigma de la esperanza de vida saludable y longeva que cualquier individuo soñaría con alcanzar.

Recientemente ha sido analizado el IMC en 3 cohortes de centenarios pertenecientes al norte de Italia (Lombardía, n=81), España (n=84) y Japón (Tokio, n=467). Los centenarios italianos estaban libres de enfermedades importantes relacionadas con la edad (cáncer, enfermedades cardiovasculares y demencias) (2).

Más allá de diferencias geográficas específicas (los japoneses tuvieron el IMC más bajo y una alta prevalencia de peso por debajo de lo saludable), el principal resultado obtenido fue que el porcentaje de centenarios obesos se encontró por debajo de los valores estimados para adultos. Sorprendentemente, no se halló ningún centenario obeso varón en ninguna de las 3 cohortes. Además, en Italia, uno de los países con mayor porcentaje de obesos en el mundo [en el puesto número 9 en el ranking de hombres y 14 en el de mujeres en 2014 (3)], sin embargo, no se encontraron centenarios obesos en la cohorte italiana.

De acuerdo a estos resultados, parece evidente que la obesidad acorta la esperanza de vida. Y, sin embargo, nos estamos volviendo progresivamente más inactivos (con 1/3 de adultos en todo el mundo realizando menos de 150 min/semana de ejercicio físico), a la vez que comemos peor, a costa de incrementar nuestra adiposidad hasta niveles patogénicos y convirtiendo a la obesidad en la gran pandemia del siglo XXI.

Por tanto, la prevención de la obesidad debe considerarse una de las intervenciones a tener en cuenta para promover un envejecimiento longevo y saludable, esto es, si queremos vivir más y mejor.


REFERENCIAS

  1. Smith GD. A fatter, healthier but more unequal world. Lancet 2016;387:1349-50
  2. Santos-Lozano A, Pareja-Galeano H, Fuku N, Hirose N, Emanuele E, Lucia A, Sanchis-Gomar F. Implications of obesity in exceptional longevity. Ann Transl Med 2016;4(20):416.
  3. NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC). Trends in adult body-mass index in 200 countries from 1975 to 2014: a pooled analysis of 1698 population-based measurement studies with 19·2 million participants. Lancet 2016;387:1377-96.
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