NI NORMAL NI ZERO: EL CONSUMO DE EDULCORANTES SE ASOCIA A UN MAYOR RIESGO METABÓLICO

El consumo de bebidas azucaradas se ha disparado. Es más, actualmente es más común ver a una persona bebiendo un refresco durante la comida que agua, y los zumos o batidos se han instaurado como pilar fundamental en la merienda de cualquier niño.

Teniendo en cuenta que la obesidad puede ser considerada la pandemia del siglo XXI, y que las previsiones indican que el número de personas con sobrepeso aumentará exponencialmente en próximos años, reducir hábitos alimenticios perjudiciales como es el consumo de bebidas azucaradas debe ser una prioridad. Por esta razón, las bebidas edulcoradas van ganando terreno poco a poco a las bebidas con azúcar. Sin embargo, hay mucha controversia respecto a si los edulcorantes son efectivamente una alternativa saludable al azúcar.

Numerosos estudios han encontrado una correlación entre el consumo de bebidas educoradas y el sobrepeso o la diabetes tipo II. Por ejemplo, un estudio (1) analizó el consumo de bebidas edulcoradas (diet soda) en un total de 6814 sujetos, y posteriormente les realizó un seguimiento durante 7 años de la incidencia de patologías metabólicas como la diabetes tipo II. Los resultados de este estudio mostraron que el consumo diario de bebidas edulcoradas estaba asociado con un 37% más de riesgo de padecer síndrome metabólico, y un 67% más de padecer diabetes tipo II, que aquellos que no consumían estas bebidas.

No obstante, aunque los resultados son impactantes, no tienen por qué indicar una causalidad. Es decir, se puede argumentar que la relación entre consumo de bebidas edulcoradas y patologías metabólicas puede deberse a que aquellos que presentaban un mayor riesgo cardiovascular y metabólico eran los que comenzaban a consumir este tipo de bebidas.

Sin embargo, otros estudios sí que han confirmado diversos efectos negativos del consumo de bebidas edulcoradas en la salud. En un estudio publicado en Diabetes Care (2) se analizó a 17 sujetos con obesidad pero con sensibilidad normal a la insulina. Los investigadores realizaron dos tests de tolerancia a la glucosa a los sujetos, dándoles en una ocasión antes del test un edulcorante (sucralosa) y en la otra agua. Sorprendentemente, aunque ambos grupos consumieron la misma cantidad de glucosa, el consumo del edulcorante aumentó los niveles de glucosa sanguínea e insulina más que el consumo de agua, demostrando así que el consumo de edulcorantes afecta a la respuesta glicémica e insulínica pese a no contener azúcar.

Por otro lado, un estudio publicado en 2014 en la prestigiosa revista Nature (3) demostró cómo el consumo de edulcorantes provocaba intolerancia a la gucosa (atención, estudio en ratones) a través de alteraciones en la estructura y función de la microbiota intestinal. Además, estos investigadores observaron en humanos como aquellos que consumían regularmente edulcorantes presentaban un mayor peso corporal, mayor riesgo metabólico (peor control de la glucosa sanguínea, mayor ratio cintura-cadera…) y alteraciones en la microbiota intestinal.

Por lo tanto, aunque los edulcorantes se utilizan como un sustituto no calórico del azúcar y bajo la creencia de que reducirán el riesgo metabólico, la evidencia muestra que su consumo se relaciona con una respuesta glicémica e insulínica aumentada, y a largo plazo con un mayor peso corporal y peor estatus metabólico. En conclusión, bebe agua en vez de zumos, batidos y refrescos.


REFERENCIAS

  1. Nettleton J, Lutsey P, Wang Y, Lima J, Michos E, Jacobs D. Diet Soda Intake and Risk of Incident Metabolic Syndrome and Type 2 Diabetes in the Multi-Ethnic Study of Atherosclerosis. Diabetes Care. 2009;32(4):688–94.
  2. Pepino M, Tiemann C, Patterson B, Wice B, Klein S. Sucralose affects glycemic and hormonal responses to an oral glucose load. Diabetes Care [Internet]. 2013;36(September 2013):2530–5. Available from: http://ehis.ebscohost.com.ezproxy.endeavour.edu.au:2048/eds/pdfviewer/pdfviewer?vid=3&sid=9bbb4d13-d8a8-4942-a2eb-7646a395e0a9@sessionmgr115&hid=104
  3. Suez J, Korem T, Zeevi D, Zilberman-Schapira G, Thaiss CA, Maza O, et al. Artificial sweeteners induce glucose intolerance by altering the gut microbiota. Nature [Internet]. 2014;514(7521):181–6. Available from: http://www.nature.com/doifinder/10.1038/nature13793
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