RIESGO-BENEFICIO, LA PARADOJA DEL EJERCICIO: ¿CUÁNTO ES SUFICIENTE Y CUÁNTO ES DEMASIADO?

El sedentarismo y sus comorbilidades asociadas (enfermedades metabólicas, cardíacas, musculares, etc) están consideradas por la OMS como la cuarta causa de muerte en el mundo, cobrándose aproximadamente 3.2 millones de vidas al año.

Es por ello que la práctica de actividad física se ha consolidado en las últimas décadas como el mejor fármaco para la prevención y mejora de estas enfermedades, ayudando con ello a la mejora de la calidad y durabilidad de vida de la población.

Tabla 1. Reducción del riesgo relativo entre individuos activos/inactivos
Cualquier causa de mortalidad

● Reducción del 31%

● Reducción del 45% cuando la capacidad aeróbica era evaluada

Enfermedad cardiovascular

● Reducción del 33%

● Reducción del 50% o más cuando cuando la capacidad aeróbica era evaluada

Caídas

●Reducción del 31%

Hipertensión

● Reducción del 32%

● Reducción del 50% o más cuando cuando la capacidad aeróbica era evaluada

Cáncer de Colon

● Reducción del 30%

Cáncer de mama

● Reducción del 20%

Diabetes tipo 2

● Reducción del 40%

● Reducción del 50% cuando cuando la capacidad aeróbica era evaluada

Osteoporosis

● La actividad física se asocia con la mejora de la salud del hueso

En un estudio de Mittleman y colaboradores (1993) se descubrió que aquellos individuos que no están acostumbrados a la realización de ejercicio vigoroso tienen 100 veces más probabilidad de sufrir un infarto, reduciendo considerablemente esta cifra conforme los individuos se vuelven más entrenados.

El problema reside en que no se ha logrado establecer una dosis-respuesta adecuada para cada individuo o grupo de población, provocando como con cualquier fármaco, una serie de efectos adversos cuando sobrepasamos la dosis adecuada; (infarto de miocardio, fibrilación auricular, muerte súbita, problemas articulares, etc.)

Pese a que la muerte súbita asociada al deporte presenta una prevalencia muy baja, los casos que se producen son muy sonados, y más aún cuando ocurren en deportistas de renombre. De forma general, la muerte súbita se produce en condiciones de esfuerzo sobrehumano o condiciones extremas de fatiga, presentando a menudo el deportista una patología cardiovascular previa no diagnosticada.

Darren y colaboradores, (2016) encontraron que se requiere menor cantidad de actividad física de la actualmente recomendada para producir mejoras en la salud (150´de ejercicio moderado o 75´de ejercicio vigoroso a la semana) y que, sobrepasando estas dosis la relación beneficio-contraindicaciones empieza a decaer en individuos desentrenados.

Lee y colaboradores (2014) encontraron que la realización de carrera continua al menos una o dos veces a la semana a una velocidad de 6 millas por hora y durante no más de 51 minutos totales a la semana, reducía considerablemente el riesgo de muerte prematura.

La práctica de actividad física es la mejor herramienta para luchar contra muchas enfermedades, tanto de manera preventiva como paliativa, pero no debemos olvidarnos que como todo fármaco tiene una dosis individuo-dependiente que deberá ser aplicada previa valoración exhaustiva de cada caso específico.


REFERENCIAS.

1.- Darren E.R. Warburton, PhD, Jack Taunton, MD, Shannon S.D. Bredin, PhD, Saul Isserow, MBBCh. The risk-benefit paradox of exercise. BCMJ, Vol. 58, No. 4, May, 2016, page(s) 210-218.

2.- Lee DC, Pate RR, Lavie CJ, et al. Leisure- time running reduces all-cause and cardio- vascular mortality risk. J Am Coll Cardiol 2014;64:472-481.

3.- Mittleman MA, Maclure M, Tofler GH, et al. Triggering of acute myocardial infarc- tion by heavy physical exertion. Protection against triggering by regular exertion. De- terminants of Myocardial Infarction Onset Study Investigators. N Engl J Med 1993; 329:1677-1683.

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