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CAMINO AL EVEREST: CÓMO PLANIFICÓ KILIAN JORNET LA ASCENSIÓN MÁS RÁPIDA JAMÁS CONOCIDA

Enlace de artículo escrito para El Confidencial


REFERENCIAS

Hunt, J. (1975). La ascensión al Everest (6a). Barcelona: Editorial Juventud.

Millet, G., & Jornet, K. (2019). On top to the top – Acclimatization strategy for the “fastest known time” to Everest. International Journal of Sports Physiology and Performance.

West, J. B. (2016). Everest Physiology Pre-2008. In Advances in experimental medicine and biology (Vol. 903, pp. 457–463). https://doi.org/10.1007/978-1-4899-7678-9_30

 

¿SE DEBEN PROHIBIR LAS CONDICIONES MÉDICAS EXCEPCIONALES EN EL DEPORTE?

La atleta Caster Semenya ha ocupado las portadas de muchos periódicos en los últimos años, y no sólo por ser una de las mejores atletas de todos tiempos. Esta deportista presenta una condición conocida como “desorden del desarrollo sexual”, la cual hace que tenga unos niveles de testosterona anormalmente altos.

La Federación Internacional de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés) ha decidido prohibir a las deportistas como Semenya participar junto con el resto de compañeras si no reducen sus niveles de testosterona, algo que pueden conseguir de forma farmacológica. Esta decisión de la IAAF está en parte basada en un reciente estudio (Bermon, 2017) en el que se analizaron más de 2000 pruebas de deportistas de élite, observándose que aquellos con altos niveles de testosterona rendían mejor que los que tenían unos niveles menores.

Son numerosas las condiciones biológicas que pueden hacer a una deportista con genotipo XX (es decir, de sexo femenino) tener unos niveles anormalmente altos de testosterona (Elhassan, 2018), como son el síndrome de ovario poliquístico, la hiperplasia adrenal congénita o la hipertecosis ovárica (aunque en el 10% de los casos no se sabe el motivo con exactitud). Por otro lado, es posible que un individuo con genotipo XY (es decir, de varón) presente un fenotipo femenino (es decir, caracteres externos de mujer) con una condición conocida como insensibilidad completa a los andrógenos.

No se conoce cuál es la condición fisiológica de Caster Semenya (genotipo XX o XY), pero la decisión de la IAAF ha creado controversia en torno a si se pueden prohibir características individuales que favorezcan el rendimiento. Un caso similar ocurrió con el hematocrito en el ciclismo. La Unión Ciclista Internacional decidió prohibir competir a aquellos ciclistas con un hematocrito mayor al 50% o una hemoglobina mayor a 17 g/dl. Sin embargo, existe una alteración genética que aumenta de forma anormal la creación de nuevos glóbulos rojos y por tanto el transporte de oxígeno (la cual estaba presente, por ejemplo, en el tres veces campeón olímpico Aero Mantyranta, por ejemplo). Otras muchas alteraciones fisiológicas podrían favorecer el rendimiento en diversos deportes, como por ejemplo la acromegalia o el gigantismo en el baloncesto. Más allá de la decisión que tome a la IAAF con respecto al caso de Semenya, ¿se deben prohibir las condiciones fisiológicas asociadas a un mejor rendimiento deportivo? ¿Dónde está el límite?

 

Esta entrada ha sido adaptada del artículo: “Valenzuela PL, et al. Should exceptional medical conditions be banned in sports? Lancet Diabetes Endocrinol; 6: 687-688”

https://www.thelancet.com/journals/landia/article/PIIS2213-8587(18)30210-9

REFERENCIAS

  • Bermon S, et al. Serum androgen levels and their relation to performance in track and field: mass spectrometry results from 2127 observations in male and female elite athletes. Br J Sports Med 2017; 51: 1309–14.
  • Elhassan YS, et al. Causes, patterns, and severity of androgen excess in 1205 consecutively recruited women. J Clin Endocrinol Metab 2018; 103: 1214–23.

MEDICIÓN DE POTENCIA EN LA CARRERA A PIE, ¿ES YA UNA REALIDAD?

Aunque hace varias décadas desde su incursión en el pelotón, ha sido hace relativamente escaso tiempo cuando tanto ciclistas profesionales como amateur han comenzado a guiar sus entrenamientos y competiciones atendiendo a los datos obtenidos con su potenciómetro y no tanto a la velocidad o la frecuencia cardíaca, factores muy variables.

La potencia, físicamente definida como cantidad de trabajo por unidad de tiempo, hace relación en ciclismo a la carga externa, es decir, a la relación entre la fuerza ejercida en el pedal y la velocidad con la que ejercemos dicha fuerza(en este caso, la cadencia). Al contrario que otras variables como la velocidad, la medición de potencia nos permite saber exactamente qué esfuerzo estamos haciendo (medido en vatios) sin importar el desnivel del terreno o las condiciones meteorológicas. Esto nos permite por ejemplo comparar nuestro rendimiento a lo largo de la temporada sin importar si ese día elegimos un circuito con más o menos pendiente, o si hace más o menos viento. Además, nos permite regularnos durante una competición al saber a qué vatios podemos ir y qué umbral no debemos sobrepasar si no queremos que la fatiga nos desborde antes de tiempo.

Ante el auge de los potenciómetros en el ciclismo, ha salido recientemente a la venta un dispositivo (Stryd Running Power Meter) que promete estimar la potencia durante la carreraa pie. Este dispositivo nos da un valor de potencia basado en un algoritmo desconocido que, según el fabricante, tiene en cuenta información de acelerometría triaxial, GPS, desnivel y el peso del deportista.

Aunque la evidencia es todavía escasa, hace unos días salía a la luz un estudio [1]que evaluó la relación entre la potencia medida con Stryd y el gasto metabólico (consumo de oxígeno) al correr en diferentes superficies y a diferentes ritmos. Mientras que en el ciclismo una mayor potencia supone un mayor gasto metabólico (más vatios, mayor consumo de oxígeno), los autores observaron que la relación entre la potencia medida con Stryd y el consumo de oxígeno era muy baja (r=0.29). Además, aunque existieron diferencias en el consumo de oxígeno requerido para correr en tapiz rodante o al aire libre a la misma velocidad (mayor consumo al aire libre), no existieron diferencias en la potencia estimada por Stryd.

Por otro lado, un estudio de un grupo español [2]evaluó si las variables cinemáticas de carrera que proporciona Stryd (tiempo de contacto, tiempo de vuelo, etc.) son precisas. Para ello, analizaron a 18 deportistas que corrieron en un tapiz a distintas velocidades (8-20 km/h) analizando las variables cinemáticas tanto con Stryd como con el gold standard (una plataforma de rayos infrarrojos). Los autores mostraron que la relación entre los datos obtenidos con Stryd y la plataforma de infrarrojos para el tiempo de contacto y el tiempo de vuelo fue en general bastante baja (coeficiente de correlación intra-clase < 0.50 y 0.80, respectivamente), existiendo además diferencias significativas entre ambos métodos. Por el contrario, sí resultó bastante preciso para la medición de la longitud y cadencia de zancada.

En resumen, aunque la medición de potencia en carrera podría aportar grandes beneficios al igual que lo hace en el ciclismo, todavía no disponemos de un medidor válido para tal fin. Los estudios disponibles hasta el momento muestran que el Stryd no es preciso como indicador del esfuerzo realizado al no presentar una relación consistente con el gasto metabólico ni ser capaz de discernir entre el esfuerzo que supone correr en distintas superficies. Además, es también poco preciso para la medición de algunas variables cinemáticas de la carrera (tiempo de contacto y de vuelo).


REFERENCIAS

  1. Aubry R, Power G, Burr J. An assessment of running power as a training metric for elite and recreational runners. J. strength Cond. Res. 2018;0.
  2. García-Pinillos F, Roche-Seruendo L, Marcen-Cinca N, Marco- Contreras L, Latorre-Román P. Absolute reliability and concurrent validity of the Stryd system for the assessment of running stride kinematics at different velocities. J. strength Cond. Res. 2018;00:1–7.

AGUANTAR LA RESPIRACIÓN ¿UN SUSTITUTO BARATO A LA HIPOXIA?

El entrenamiento en altura es ampliamente utilizado por los deportistas de élite para mejorar su rendimiento. Sin embargo, esta estrategia no está al alcance de la mayoría ya sea por aspectos organizativos o económicos, y por ello el entrenamiento con otros métodos de hipoxia normobárica como las tiendas de altitud ha ganado una gran popularidad.

Como demuestra un meta-análisis publicado en Sports Medicine (Brocherie, 2017), existe una amplia evidencia demostrando la efectividad de realizar entrenamientos de alta intensidad usando hipoxia normobárica en comparación con la realización de los mismos entrenamientos en normoxia (sin hipoxia). De hecho, los autores concluyen que la hipoxia normobárica mejora la capacidad para realizar esfuerzos repetidos, algo de gran importancia en deportes de equipo o en otros individuales como los de raqueta o combate.

En los últimos años se ha propuesto que el entrenamiento con hipoventilación voluntaria -es decir, intentando respirar lo mínimo posible- podría ser un método alternativo y práctico para la hipoxia normobárica. Confirmando el potencial hipoxémico de este método, se ha observado que nadar aguantando la respiración tras una larga espiración reduce de forma muy significativa (78-91%) los niveles de saturación de oxígeno en comparación con el mismo ejercicio realizado con respiración normal (98%), además de aumentar los niveles de lactato (Toubekis, 2017). Además, al igual que con otros estímulos hipóxicos, la realización de ejercicio con hipoventilación aumenta la activación muscular para un mismo ejercicio (Kume, 2016).

Recientemente un estudio coordinado por Gregoire Millet y Xavier Woorons apoya además la utilidad de la hipoventilación para obtener mejoras a largo plazo (Fornasier-Santos, 2018). Estos autores evaluaron a jugadores de Rugby que realizaban una sesión de sprints repetidos de 40 metros con hipoventilación o con respiración normal. Tras 4 semanas de entrenamiento, observaron que aquellos que habían tratado de mantener la respiración durante los sprints mejoraron el número de esfuerzos que podían repetir hasta la fatiga (de 9 a 15), mientras que el grupo control no mejoró su rendimiento.

En resumen, el entrenamiento con hipoventilación  (apnea voluntaria) se está mostrando como un método eficaz para obtener un estímulo hipóxico (menor saturación, pH y mayor activación muscular) así como para mejorar la capacidad de realizar esfuerzos repetidos de alta intensidad. Futuros estudios deberán comprobar si puede ser un sustituto práctico para la hipoxia normobárica, lo que potenciaría su uso entre los equipos con menos posibilidades.


REFERENCIAS

Brocherie, F. et al (2017) Effects of Repeated-Sprint Training in Hypoxia on Sea-Level Performance: A Meta-Analysis. Sports Medicine. 47: 1651-1660.

Fournasier-Santos, C. et al (2018) Repeated-sprint training in hypoxia induced by voluntary hypoventilation improves running repeated-sprint ability in rugby players. European Journal of Sport Science. In press.

Kume, D. et al (2016) Does voluntary hypoventilation during exercise impact EMG activity? SpringerPlus. 5: 149

Toubekis, AG. Et al (2017) Severe hypoxemia induced by prolonged expiration and reduced frequency breathing during submaximal swimming. Journal of Sports Sciences. 35(11):1025-1033.

¿ES EL FTP UN SUSTITUTO VÁLIDO DEL UMBRAL LÁCTICO?

El umbral de lactato o umbral láctico (UL) es un marcador fisiológico ampliamente utilizado para valorar la forma física de los deportistas así como para la determinación de las zonas de entrenamiento y la prescripción de la carga de trabajo. Aunque conocer el UL de un deportista en varios momentos de la temporada puede ser muy útil, su determinación rutinaria no es sencilla ya que requiere de tests de laboratorio o complejos tests de campo. Por ello, con la aparición de los potenciómetros en ciclismo, han surgido diversos tests de campo que intentan servir de sustitutos de la medición directa del UL, pudiendo ser realizados de forma habitual durante la temporada por el deportista, independientemente de su localización geográfica.

Uno de los tests más utilizados como sustituto del UL es el test FTP (umbral funcional de potencia, FTP por sus siglas del inglés functional threshold power). El FTP fue inicialmente propuesto por Allen y Coggan como la mayor potencia que un deportista es capaz de generar en un estado semi-estable y por encima del cual la fatiga llegaría de manera mucho más temprana. De forma práctica se ha propuesto que el FTP correspondería a la máxima potencia que un sujeto es capaz de mantener durante aproximadamente 1 h en óptimas condiciones (altamente motivado, etc.). Sin embargo, debido a la dificultad de realizar un test máximo de 1 h, la mayoría de deportistas realiza un test máximo de 20 minutos, restando a la potencia media obtenida un 5% para determinar el FTP.

Pese al extendido uso del FTP como sustituto del UL, ningún estudio hasta la fecha ha comprobado la relación entre ambos. No obstante, un grupo de investigación1 encontró que la potencia media obtenida durante un test de 20 minutos estaba altamente correlacionada (r=0.84) y no era significativamente diferente del UL. La alta correlación observada sugiere que el test FTP de 20 minutos es válido para conocer el estado de forma de un deportista (a mayor UL, mayor potencia en 20 minutos). Sin embargo, atendiendo a este estudio no sería necesario restar un 5% a la potencia media obtenida en el test de 20 minutos para determinar el UL.

Aunque el test FTP de 20 minutos sí parece ser válido para saber si un deportista está más o menos en forma (mejor o peor UL), la validez de este marcador como sustituto del UL podría depender en parte del estado de forma del deportista. Es posible que deportistas más entrenados sean capaces de aguantar la potencia correspondiente a su UL durante más tiempo, ya que el entrenamiento afecta a factores periféricos como la capacidad de eliminar metabolitos o de acumular glucógeno, así como a factores centrales como la capacidad de tolerar el sufrimiento. Por ejemplo, se ha observado que Induráin mantuvo una potencia correspondiente a su UL durante el récord de la hora 2.

En conclusión, tests de campo como el FTP facilitan la valoración del estado de forma de los deportistas de forma rutinaria durante la temporada. Sin embargo, se debe tener precaución a la hora de tomar estos valores para la determinación de las zonas de entrenamiento y la prescripción de la intensidad de entrenamiento, ya que la potencia media obtenida durante un test de duración fija (ej. 20 minutos) podría suponer una intensidad fisiológica diferente para deportistas de distinto nivel y motivación.

SACA EL MAYOR RENDIMIENTO DE TUS ENTRENAMIENTOS: LA IMPORTANCIA DEL VECTOR DE FUERZA

El entrenamiento de fuerza es uno de los pilares fundamentales para el rendimiento deportivo. Los deportistas incluyen varias sesiones semanales en el gimnasio en las que realizan una multitud de ejercicios con el fin de transferir esas ganancias de fuerza y potencia a su acción deportiva, ya sea saltar, esprintar, etc. Sin embargo, debido a la alta especificidad del entrenamiento de fuerza, es posible que no todos los ejercicios tengan la misma transferencia posterior a la acción deportiva. Es ahí donde surge la teoría del vector de fuerza.

La teoría del vector de fuerza proclama que si se entrena la fuerza en un determinado vector, se obtendrá una mayor transferencia en acciones deportivas realizadas en ese mismo vector. Así, si se entrena en el vector axial (como por ejemplo en la sentadilla, donde la fuerza se ejerce en el eje que va de los pies a la cabeza, es decir, vertical) se obtendrá una mayor transferencia en acciones como el salto vertical. Por el contrario, si la acción se realiza en el vector antero-posterior (como por ejemplo en el hip thrust, de atrás hacia delante), se obtendrán mayores beneficios en acciones de predominancia horizontal como el sprint.

Hip-Thrust

Imagen ilustrativa del ejercicio hip thrust en la que está señalado el vector de fuerza (anteroposterior). Foto tomada de (www.strengthandconditioningresearch.com/perspectives/force-vector/)

Con el fin de analizar los efectos del vector en el que se realiza el ejercicio en la posterior transferencia a acciones deportivas, Contreras y cols (2017) 1 realizaron un estudio de 6 semanas en el que los participantes (n=24) fueron divididos en dos grupos: Uno entrenaba dos días a la semana el ejercicio hip thrust y el otro sentadilla. Tras los 6 meses de entrenamiento, aunque ambos grupos mejoraron en los tests realizados, el grupo que entrenó sentadilla mejoró en mayor medida el salto vertical y su fuerza máxima (3RM) en sentadilla. Por el contrario, el grupo que entrenó el hip thrust obtuvo mayores mejoras en el sprint de 10 y 20 m, en la fuerza máxima en hip thrust (3RM) y en el ejercicio mid-thigh pull.

Por lo tanto, este estudio confirma la importancia del vector de fuerzas en la transferencia de un ejercicio a la acción deportiva. Así, en aquellos deportes que incluyan principalmente acciones deportivas en el eje axial (con saltos como en el voleybol o el baloncesto) sería recomendable dar prioridad al entrenamiento de fuerza en ese eje, realizando por ejemplo sentadilla. Sin embargo, en deportes en los que las acciones en el eje horizontal sean de gran importancia, como aquellos que incluyen sprints y aceleraciones, será más beneficioso incluir ejercicios realizados en ese eje como el hip thrust.


REFERENCIA

  1. Contreras B, Vigotsky AD, Schoenfeld BJ, et al. Effects of a Six-Week Hip Thrust vs. Front Squat Resistance Training Program on Performance in Adolescent Males. J Strength Cond Res. 2017;31:999–1008. Doi: 10.1519/JSC.0000000000001510.

SUPLEMENTACIÓN CON NITRATO (O REMOLACHA), TAMBIÉN PARA MEJORAR EL RENDIMIENTO EN EL GIMNASIO

El óxido nítrico es una molécula de señalización que juega un papel fundamental en distintas funciones fisiológicas, incluyendo entre otras la homeostasis del calcio, el metabolismo de la glucosa o la biogénesis y respiración mitocondrial. Sin embargo, una de las razones por la que su popularidad está aumentando de forma exponencial en los últimos años es por su influencia en la función cardiovascular, provocando vasodilatación y regulando así el flujo sanguíneo.

El óxido nítrico puede ser producido a partir de nitrito y de nitrato, los cuales además de ser producidos de forma endógena pueden ser aportados de forma exógena a través de la alimentación. Aunque son muchos los suplementos comercializados que buscan un aumento de óxido nítrico, se ha observado que este efecto puede ser conseguido de forma fácil, natural y barata a través de la ingesta de remolacha.

El rendimiento deportivo, sobre todo en deportes de resistencia, es en gran parte dependiente del correcto aporte de oxígeno a los tejidos. Debido al efecto vasodilatador que tiene el óxido nítrico, numerosos estudios han confirmado los efectos de la suplementación con nitrato en el rendimiento en deportes de resistencia, mejorando la economía de carrera a intensidades submáximas e incluso el rendimiento a máxima intensidad (1). Sin embargo, son escasos los estudios que han evaluado la eficacia de la suplementación con nitrato en el rendimiento en deportes de fuerza.

Por ello, un reciente estudio (2) evaluó los efectos de la suplementación con nitrato (70 ml de Beet it sport ® de forma diaria durante 6 días) o placebo en el número de repeticiones de press de banca que los sujetos eran capaces de realizar hasta el fallo muscular en una sesión de entrenamiento. En concreto, los sujetos realizaron tres series de este ejercicio con un 60%RM intentando llevar a cabo todas las repeticiones posibles en cada serie. Cada sujeto llevó a cabo ambos protocolos (suplementación con nitrato y con placebo) con una separación de 72 horas.

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Fig. 1. La capacidad para realizar un mayor número de repeticiones se asociará a una mayor hipertrofia por la importancia del tiempo bajo tensión y el estrés mecánico en el anabolismo muscular.

Los resultados muestran cómo tras los 6 días de suplementación con nitrato el número de repeticiones realizadas fue mayor en cada una de las series que tras el periodo de suplementación con placebo, siendo por tanto también mayor el número de repeticiones totales realizadas en la sesión. Sin embargo, pese a realizar una mayor cantidad de ejercicio, no se encontraron diferencias entre grupos ni para los niveles de lactato ni en el esfuerzo percibido por los participantes.

Por lo tanto, este artículo muestra cómo la suplementación con nitrato (o la ingesta de remolacha, una forma más natural e igualmente eficaz) es una estrategia útil no sólo para aumentar el rendimiento en deportes de resistencia sino también para aumentar el número de repeticiones hasta el fallo en el entrenamiento de fuerza, manteniendo los niveles de esfuerzo percibido. Estos resultados son especialmente interesantes para aquellos deportes en los que se realicen ejercicios de fuerza hasta la extenuación (Ej. Crossfit) y para aquellas personas que deseen aumentar su volumen de entrenamiento para producir una mayor hipertrofia.


REFERENCIA

  1. Jones, AM. Dietary nitrate supplementation and exercise performance. Sport Med 44, 2014.
  2. Mosher, SL, Sparks, SA, Williams, EL, Bentley, DJ, and Mc Naughton, LR. Ingestion of a Nitric Oxide Enhancing Supplement Improves Resistance Exercise Performance. J strength Cond Res 30: 3520–3524, 2016.Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27050244

LA PREVENCIÓN DE LESIONES COMO HERRAMIENTA PARA EL ÉXITO DEPORTIVO

Aunque el rendimiento deportivo depende en gran medida de factores técnicos, tácticos y fisiológicos, otras variables como la resistencia a las lesiones y la continuidad de los deportistas juegan también un papel esencial. En el caso de los deportes de equipo, la lesión de un jugador no sólo afecta a ese deportista a nivel individual en los componentes físicos y psicológicos por no poder entrenar, sino que afecta a todo el grupo al verse comprometida la preparación a nivel táctico.

Con el fin de determinar hasta qué punto afectan las bajas por lesión al rendimiento en deportes de equipo, un estudio prospectivo (1) analizó en jugadores de Rugby profesionales (Premiership inglesa) cómo se relacionaban las lesiones sufridas por los deportistas con los puntos conseguidos por sus equipos en la liga y con el puesto en el ranking de clubes en competiciones europeas (Eurorugby Club Ranking). En concreto, se analizaron 1462 jugadores del primer equipo de 15 clubes diferentes durante 7 años, encontrando un total de 6967 lesiones (87,1 lesiones por cada 1000 horas de partido y 2,5 lesiones por cada 1000 horas de entrenamiento) y suponiendo cada lesión una baja de 24 ± 41 días de media.

Los resultados muestran que tanto la prevalencia de lesiones como la duración de las bajas que provocaban estas lesiones se asociaban con un 70-100% de probabilidad de incidir negativamente en el rendimiento del equipo, estando un mayor número de días de baja de cada jugador correlacionado de forma significativa con una menor puntuación en la liga y con una menor posición en el ranking europeo (Figura 1).

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Fig. 1. Relación entre la duración de la baja del deportista por lesión y el número de puntos del equipo en liga y en el ranking europeo.

Por lo tanto, éste y otros estudios confirman la gran importancia que tiene la prevención de lesiones para aumentar el rendimiento deportivo, en este caso en deportes de equipo. La baja de un deportista no solo supone el desentrenamiento de ese jugador a nivel individual, sino que tiene también importantes consecuencias para el equipo al alterar la disponibilidad de jugadores y afectar al desarrollo de las estrategias tácticas. Se resalta así la necesidad de contar en las plantillas de los equipos de cualquier nivel, pero especialmente en el alto rendimiento, con la figura del readaptador físico-deportivo, siendo esencial el trabajo interdisciplinar entre los distintos miembros del equipo (nutricionistas, psicólogos, fisioterapeutas, preparadores físicos, fisiólogos…) para reducir el riesgo lesional.


REFERENCIA

  1. Williams, S, Trewartha, G, Kemp, SPT, Brooks, JHM, Fuller, CW, Taylor, AE, et al. Time loss injuries compromise team success in Elite Rugby Union: a 7-year prospective study. Br J Sports Med 0: 1–6, 2015.

MÁSCARAS DE ALTITUD, ¿FUNCIONAN REALMENTE?

Uno de los principales efectos por los que los deportistas realizan estancias en altitud es la estimulación de eritropoyetina (EPO) para la producción de nuevos glóbulos rojos, buscando así una mejora en el transporte de oxígeno y con ello un aumento del rendimiento. En los últimos años han surgido nuevas herramientas que tratan de simular el estímulo hipóxico característico de la altitud, siendo algunas de las más conocidas la hipoxia intermitente o el entrenamiento con una “máscara de altitud”.

Estas máscaras buscan producir hipoxia a través de una resistencia ajustable en las válvulas, lo cual limita el paso de aire al deportista. Con el fin de evaluar su eficacia, en un estudio reciente (Porcari, 2016) los participantes fueron divididos en dos grupos durante 6 semanas, uno que entrenaba sin máscara y otro con ella. El entrenamiento fue realizado dos días por semana, y consistía en 10 repeticiones de 30 segundos a la máxima potencia aeróbica separadas por 90 segundos de recuperación activa. El grupo que entrenó con máscara fue regulando la resistencia de la misma, pasando de una altitud simulada de 914 a 3659 m a lo largo de las 6 semanas.

Durante las sesiones de entrenamiento el grupo que entrenó con máscara refirió que el entrenamiento era significativamente más duro que el grupo que entrenó sin ella, aunque por lo general ambos grupos entrenaron a potencias similares. Los niveles de saturación arterial de oxígeno fueron significativamente menores (solo 2% menos) en el grupo que entrenó con máscara, sin diferencias en los niveles de lactato.

Tras las 6 semanas de entrenamiento no se observaron cambios significativos entre el grupo control y el grupo que entrenó con máscara en variables hematológicas como el hematocrito o la hemoglobina, así como tampoco en variables espirométricas (FVC, FVC1 o el ratio entre ambas). Además, ambos grupos mejoraron su potencia aeróbica máxima y su consumo máximo de oxígeno de igual forma. Sin embargo, solo el grupo que entrenó con máscara mejoró su umbral ventilatorio, el umbral de compensación respiratoria y la potencia asociada a estos umbrales.

Otro estudio reciente (Sellers, 2016) evaluó también durante 6 semanas el efecto de llevar una máscara de altitud en circuitos de fuerza y carrera de alta intensidad realizados 4 días a la semana. Tras el programa de entrenamiento, no se encontraron diferencias en la capacidad anaeróbica (test de wingate) ni en la aeróbica (VO2 max).

Estos resultados muestran que las llamadas “máscaras de altitud” no producen cambios similares a los producidos por la altitud, al no disminuir la saturación de oxígeno durante el entrenamiento ni producir cambios a nivel hematológico tras su uso a largo plazo. No obstante, estos resultados pueden deberse en parte al tipo de entrenamiento utilizado, ya que quizá si en vez de entrenamiento interválico de alta intensidad hubieran realizado entrenamiento continuo de moderada intensidad pero de mayor duración, los resultados podrían ser diferentes.

Es importante remarcar que, pese a que los efectos no sean los anunciados por los fabricantes, las adaptaciones producidas en los umbrales ventilatorios en uno de los estudios no son nada despreciables. Aunque no hubo diferencias entre grupos en la función espiratoria o inspiratoria, los autores sugieren que las mejoras de estas variables podrían haber sido las responsables de las mejoras en estos umbrales. La función de la musculatura respiratoria ha mostrado ser un factor determinante del rendimiento deportivo, y diversos estudios han mostrado importantes mejoras en el rendimiento tras el entrenamiento de la misma (Ej. Powerbreath).

En conclusión, las máscaras de altitud no proporcionan efectos similares a los del entrenamiento en altitud ya que no producen cambios a nivel hematológico. Además, sus beneficios a nivel de rendimiento no son claros, pese a que en uno de los estudios publicados sí se encontró una mayor mejora del rendimiento en los umbrales, lo cual podría deberse al mayor trabajo que requieren de la musculatura respiratoria.


REFERENCIAS

Porcari, J. P. et al (2016) Effect of Wearing the Elevation Training Mask on Aerobic Capacity, Lung Func-tion, and Hematological Variables. Journal of Sports Science and Medicine, 15: 379-389.

Sellers, J. H. et al (2016) Efficacy of a ventilatory training mask to improve anaerobic and aerobic capacity in reserve officers’ training corps cadets. Journal of strength and conditioning research, 30: 1155-1160.

TEST DE EVALUACIÓN ESPECÍFICO PARA TRIATLÓN

Terreno pantanoso en el que nos metemos, al haber multitud de test para cada disciplina de nuestro complejo deporte… Sin embargo, la mayoría de estos tests analizan cada disciplina de forma individual, siendo necesarios tests que analicen al triatleta de forma global y no como nadadores, ciclistas o corredores de forma aislada.

El siguiente estudio 1 valoró los cambios y respuestas cardiorrespiratorias que se producían en el organismo después de realizar un test bici-carrera en 2 grupos de triatletas de alto nivel (77 ml/kg/min V02max). Uno estaba compuesto por 9 triatletas promesa y otro por 6 triatletas de élite.

Se realizaron 3 test diferentes durante el periodo preparatorio y competitivo de 2 temporadas consecutivas. En este caso nos vamos a centrar en el siguiente test::

  • 30´CICLISMO A INTENSIDAD UMBRAL VENTILARIO + 3KM CARRERA CRONOMETRADOS (MÁXIMA INTESIDAD).

Ahora bien, analicemos este test.

  1. La intensidad a la que se desarrolla el sector de ciclismo es muy parecida a la desarrollada en competición, incluso algo menor si tenemos en cuenta el drafting en pruebas de distancia corta u olímpica
  2. Es un test bastante específico, aunque faltaría incluir el sector de natación
  3. Al igual que en un triatlón, el segmento de carrera se desarrolla al máximo de las posibilidades de cada sujeto. Este sector define las posiciones y decide la carrera, realizándose por encima del segundo umbral ventilatorio.

Los test para evaluar rendimiento o progreso de nuestros entrenados deben ser específicos y de carácter máximos, al igual que una prueba de esfuerzo, porque, en el fondo, son eso, sólo que realizados sobre el terreno y sin medir variables cardiacas ni ergoespirométricas.

Así pues, apliquemos este tipo de herramientas, muy útiles y motivantes en los periodos más alejados de la competición para saber si estamos aplicando las cargas correctamente si estamos aplicando las cargas correctamente, los pupilos progresan…


REFERENCIA

  1. Díaz, V. et al. Longitudinal changes in response to a cycle-run field test of young male national &quot;talent identification&quot; and senior elite triathlon squads. J. strength Cond. Res. 26, 2209–19 (2012).