Entradas

RITMOS CIRCADIANOS, CÓMO LA LUZ Y LA COMIDA REGULAN EL ORGANISMO

A lo largo de la evolución, nuestro organismo ha ido desarrollando una serie de relojes moleculares (uno central, situado en el hipotálamo y otros, periféricos, situados en órganos como el hígado, el intestino o el músculo) sincronizados en función de señales externas (zeitgebers) como la luz o la comida. La expresión de genes y secreción de hormonas varía en función de estas señales. En el caso del reloj central, el principal zeitgeber es la luz, mientras que, para los relojes periféricos, es la comida. Por esto, respetar y entender las fluctuaciones fisiológicas naturales del organismo nos puede ayudar a tener un organismo más sano.

Los nuevos hábitos de los países desarrollados, alejados en muchos casos de los ritmos naturales de luz-oscuridad y comida-ayuno, podrían ser determinantes en la aparición de enfermedades metabólicas como el cáncer o la diabetes.


REFERENCIA

  • Carroll, R. G., Timmons, G. A., Cervantes-Silva, M. P., Kennedy, O. D., & Curtis, A. M. (2019). Immunometabolism around the Clock. Trends in molecular medicine.

¿ES EL AYUNO INTERMITENTE MÁS EFECTIVO QUE LA DIETA TRADICIONAL PARA LA PÉRDIDA DE PESO?

El ayuno intermitente (la alternancia de periodos con muy baja o nula ingesta energética con otros con una ingesta normal o ad libitum) ha ganado una gran popularidad en los últimos años. Existen numerosas estrategias de ayuno intermitente, desde incluir dos días de ayuno a la semana seguidos de 5 días de alimentación “normal”, hasta otros en los que los periodos de ayuno son mucho más cortos (e.g, 12 horas). Uno de los motivos que lleva a más gente a seguir este tipo de estrategia nutricional es la pérdida de peso, ya que a menudo el hecho de “ayunar” durante algunos periodos se asocia a una menor ingesta calórica total. Así, muchas personas con sobrepeso acuden al ayuno intermitente bajo la premisa de que les proporcionará una mayor reducción de peso que las dietas “tradicionales” (es decir, una restricción calórica continua).

Con el fin de determinar si periodos de restricción calórica intermitentes son realmente más beneficiosos para perder peso que la restricción calórica continuada, algunos meta-análisis han sido publicados en los últimos años. Por ejemplo, un meta-análisis que incluyó los 6 estudios publicados hasta la fecha con una duración igual o superior a 6 meses concluyó que se obtenía exactamente la misma pérdida de peso con la dieta “tradicional” y con el ayuno intermitente, teniendo los participantes una adherencia similar a ambas estrategias nutricionales [1]. De forma similar, un meta-análisis más reciente que incluyó 5 estudios realizados específicamente en personas con sobrepeso u obesidad no observó diferencias entre estas estrategias nutricionales ni al final de la intervención ni en los meses posteriores, observando una reducción de peso significativa (>5 kg) en ambos casos [2]. Además, otro meta-análisis que incluyó 11 estudios con una duración de 8 a 24 semanas también concluyó que el ayuno intermitente es igual de efectivo que la restricción calórica continuada para la pérdida de peso, aunque tendió a producir mayores beneficios en los niveles de insulina [3]. Es importante mencionar que no se observaron diferencias entre las dos estrategias para otras variables metabólicas como los niveles de glucosa o colesterol [3].

En resumen, pese a la popularidad del ayuno intermitente, debemos ser conscientes de que sus beneficios en la pérdida de peso no parecen ser superiores a los de otros tipos de restricción calórica. Al fin y al cabo, el balance energético es el principal factor que afecta a la pérdida de peso, y ante un mismo déficit calórico (es decir, si se ingiere menos de lo que se gasta) la pérdida de peso será similar. Por ello, la estrategia nutricional más recomendable será aquella que más se adecúe a nuestras preferencias y que facilite una mayor adherencia a largo plazo. El ayuno intermitente podría, sin embargo, aportar algunos beneficios a nivel metabólico. Este tipo de estrategia nutricional no solo basa sus beneficios en el déficit calórico total, sino que periodos prolongados de ayuno (los cuáles no se dan con las “dietas tradicionales”) activan otra serie de mecanismos como la activación de vías autofágicas y una posible regulación de los ritmos circadianos. Por ello, como muestra un estudio publicado en Cell [4], el ayuno intermitente puede provocar beneficios (mayor sensibilidad a la insulina, menor presión arterial y estrés oxidativo) incluso en ausencia de pérdida de peso. Es necesaria todavía una mayor evidencia para confirmar estos resultados.


Referencias

  1. Headland M, Clifton PM, Carter S, et al. Weight-loss outcomes: A systematic review and meta-analysis of intermittent energy restriction trials lasting a minimum of 6 months. Nutrients 2016;8. doi:10.3390/nu8060354
  2. Harris L, McGarty A, Hutchison L, et al. Short-term intermittent energy restriction interventions for weight management: a systematic review and meta-analysis. Obes Rev 2018;19:1–13. doi:10.1111/obr.12593
  3. Cioffi I, Evangelista A, Ponzo V, et al. Intermittent versus continuous energy restriction on weight loss and cardiometabolic outcomes: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. J Transl Med2018;16:1–15. doi:10.1186/s12967-018-1748-4
  4. Sutton EF, Beyl R, Early KS, et al. Early Time-Restricted Feeding Improves Insulin Sensitivity, Blood Pressure, and Oxidative Stress Even without Weight Loss in Men with Prediabetes. Cell Metab 2018;27:1212-1221.e3. doi:10.1016/j.cmet.2018.04.010

EFECTOS SISTÉMICOS DEL AYUNO INTERMITENTE Y LA RESTRICCIÓN CALÓRICA

La reducción de la ingesta calórica así como ampliar los periodos de ayuno producen cambios sistémicos en el organismo que se traducen en beneficios para la salud.

DESCRIPCIÓN DE LOS DIFERENTES TIPOS DE AYUNO Y SUS BENEFICIOS

El aumento de la esperanza de vida no se ha visto acompañado de un envejecimiento más saludable. Uno de las aspectos que más afectan al desarrollo de enfermedades relacionadas con la edad es la alimentación. Una nutrición adecuada influye en la salud y la supervivencia, demorando o, en algunos casos, previniendo la aparición y progresión de enfermedades crónicas. Sin embargo, tanto una dieta hipo como hipercalórica tienen la capacidad de aumentar el riesgo de enfermedades crónicas y de muerte prematura. Además, la modificación de la dieta, ya sea al alterar la ingesta calórica o el momento de las comidas, puede provocar un retraso en la aparición y progresión de enfermedades, alargando una vida más saludable. En general, tanto la reducción prolongada de la ingesta calórica como los ciclos de ayuno tienen la capacidad de disminuir el riesgo de enfermedades y aumentar la esperanza de vida.


REFERENCIA

  1. Di Francesco, A., Di Germanio, C., Bernier, M., & de Cabo, R. (2018). A time to fast. Science, 362(6416), 770-775.

DIETA ALTA EN PROTEÍNAS + AYUNO INTERMITENTE, ¿LA DIETA IDEAL PARA EVITAR VOLVER A GANAR PESO?

El problema de la obesidad alcanza a una gran parte de la población, con todos los problemas asociados a ella. La alteración de los marcadores inflamatorios y de las citoquinas hace que las personas con obesidad tengan además complicaciones cardiovasculares. Es por ello que llevar a cabo un adecuado programa de pérdida de peso es fundamental para resolver el problema. Sin embargo, cuando se llega al objetivo normalmente se suelen abandonar los hábitos saludables volviéndose a recuperar el peso perdido, mientras que los indicadores de salud cardiovascular vuelven a encender las luces de alarma.

Por ello, un grupo de investigadores ha llevado a cabo un estudio1 en el que evaluaron los efectos combinados de una dieta baja en calorías, alta en proteínas y ayuno intermitente en un programa de pérdida de peso y su posterior mantenimiento, comparado con una dieta saludable que sigue las directrices de la Asociación Americana del Corazón (AHA).

Se evaluaron a 40 adultos obesos (21 hombres y 19 mujeres) dividiéndose en dos fases:

  1. 12 semanas en la que los sujetos siguieron una dieta alta en proteínas y baja en calorías en la que debían hacer un día a la semana ayuno intermitente.
  2. 1 año de plan de mantenimiento de peso donde se comparaban una dieta alta en proteínas + ayuno intermitente con una dieta saludable que seguía las pautas de la AHA.

Se evaluó el peso corporal, el IMC, los lípidos en sangre y la capacidad elástica arterial al inicio y al final de cada fase del estudio.

Al final de la primera fase se produjo una pérdida de peso, de IMC y de los lípidos sanguíneos, además de una mejora en la capacidad elástica de las arterias. No hubo diferencias entre sexos. Durante la segunda fase, la dieta que combinaba una alta ingesta proteica y ayuno intermitente mostró una menor recuperación de peso (tendencia a la diferencia significativa) y del LDL comparada con la dieta saludable.

fissac-_-alta-en-proteinas-ayuno-intermitente

Figura 1. Efectos de la dieta sobre el IMC en la fase I y la fase II. HP-IF (Dieta alta en proteínas + ayuno intermitente). HH (Dieta saludable)

Los resultados sugieren que una combinación de una dieta baja en calorías y alta en proteínas con ayuno intermitente se asocia con una pérdida de peso y mejoras en los parámetros cardiovasculares, además de minimizar la recuperación de peso pasado un año del tratamiento. Este dato puede dar respuesta a una problemática que rodea a los programas de pérdida de peso, y es cómo se puede evitar una recuperación de peso asociada en la mayor parte de los casos a los periodos que siguen a una dieta para perder peso.


 

REFERENCIA

  1. Zuo, L. et al. Comparison of High-Protein, Intermittent Fasting Low-Calorie Diet and Heart Healthy Diet for Vascular Health of the Obese. Front. Physiol. 7, 350 (2016).

¿QUÉ ES EL AYUNO? ¿CÓMO LO PUEDO HACER? ¿QUÉ BENEFICIOS TIENE?

El ayuno intermitente es un término muy amplio que abarca una variedad de programas que manipulan el timing de la comida utilizando periodos cortos de ayuno con el objetivo de mejorar la composición corporal y sobre todo la salud. Sus beneficios son cada vez más conocidos, pero ante la vorágine de información que aparece sobre todo en internet, es necesario dar luz y organizar las evidencias científicas que existen sobre él. Una revisión muy reciente de Tinsley et al. [1] examinó los estudios realizados sobre programas de ayuno intermitente con el fin de determinar si son efectivos a la hora de mejorar la composición corporal y los marcadores clínicos asociados con enfermedades.

Los protocolos de ayuno intermitente se pueden agrupar en:

  1. Ayuno en días alternos.
  2. Ayuno de todo el día.
  3. Alimentación restringida por periodos de tiempo.

El primero de ellos es el más estudiado. Este protocolo implica días de alternos de alimentación ad libitum (a placer) con días de ayuno, no siendo este ayuno total sino que se ingiere un 25% de las necesidades calóricas totales.

Cabe destacar que los periodos sin comer pueden modularse en base a las posibilidades individuales de la persona. La fase de ayuno, con una pequeña comida, puede tener una duración de 30 a 40 horas.

Por ejemplo, si mi última comida fue un lunes a media noche y mi primera comida es un miércoles a las 6 am, la duración del ayuno sería de 30 horas. Sin embargo, si mi última comida fue un lunes a las 5 pm y la primera comida del miércoles a es las 9 am, la duración del ayuno sería de 40 horas. Habría diferencias en las alteraciones del metabolismo y de los marcadores clínicos entre los dos horarios de ayuno, dependiendo de la duración de éste.

El ayuno de todo el día implica de 1 a 2 días por semana bien de abstinencia completa o de restricción calórica severa. Estos protocolos pueden ser tan simples como 24 horas de ayuno a la semana, aunque algunos incluyen varios ayunos cada semana o ayunos de más de 24 horas.

El periodo de alimentación restringida consiste en añadir a la rutina diaria ayunos de un cierto número de horas y comer normal hasta las 24 horas restantes. Un programa muy popular es el de una fase de 20 horas de ayuno seguido de 4 horas de comida.

Tabla 1. Ejemplos de horarios de diferentes protocolos de ayuno.

fissac _ ejemplos de ayuno intermitente

El ayuno de días alternos de 3 a 12 semanas de duración parece ser efectivo en la reducción del peso corporal (3% – 7%), de la masa grasa (3–5.5 kg), colesterol total (10%–21%) y triglicéridos (14% – 42%) en personas con normopeso, sobrepeso y obesidad.

El ayuno de día completo de 12 a 24 semanas también reduce el peso corporal (3%-9%) y la masa grasa, y favorece el perfil lipídico (5% – 20% reducción del colesterol total, reducción de 17%-50% en los triglicéridos). Las investigaciones sobre el periodo de alimentación restringida son limitadas.

Por ello, futuros estudios deberían examinar los efectos a largo plazo del ayuno intermitente y sus potenciales efectos en combinación con el ejercicio. Cambios en la estructura de la ingesta de los macronutrientes (descenso de hidratos de carbono), periodos de ayuno y el ejercicio intenso marcan las nuevas tendencias de una vida más sana y equilibrada.


REFERENCIAS

[1]      G. M. Tinsley and P. M. La Bounty, “Effects of intermittent fasting on body composition and clinical health markers in humans,” vol. 0, no. 0, pp. 1–14, 2015.