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SACA EL MAYOR RENDIMIENTO DE TUS ENTRENAMIENTOS: LA IMPORTANCIA DEL VECTOR DE FUERZA

El entrenamiento de fuerza es uno de los pilares fundamentales para el rendimiento deportivo. Los deportistas incluyen varias sesiones semanales en el gimnasio en las que realizan una multitud de ejercicios con el fin de transferir esas ganancias de fuerza y potencia a su acción deportiva, ya sea saltar, esprintar, etc. Sin embargo, debido a la alta especificidad del entrenamiento de fuerza, es posible que no todos los ejercicios tengan la misma transferencia posterior a la acción deportiva. Es ahí donde surge la teoría del vector de fuerza.

La teoría del vector de fuerza proclama que si se entrena la fuerza en un determinado vector, se obtendrá una mayor transferencia en acciones deportivas realizadas en ese mismo vector. Así, si se entrena en el vector axial (como por ejemplo en la sentadilla, donde la fuerza se ejerce en el eje que va de los pies a la cabeza, es decir, vertical) se obtendrá una mayor transferencia en acciones como el salto vertical. Por el contrario, si la acción se realiza en el vector antero-posterior (como por ejemplo en el hip thrust, de atrás hacia delante), se obtendrán mayores beneficios en acciones de predominancia horizontal como el sprint.

Hip-Thrust

Imagen ilustrativa del ejercicio hip thrust en la que está señalado el vector de fuerza (anteroposterior). Foto tomada de (www.strengthandconditioningresearch.com/perspectives/force-vector/)

Con el fin de analizar los efectos del vector en el que se realiza el ejercicio en la posterior transferencia a acciones deportivas, Contreras y cols (2017) 1 realizaron un estudio de 6 semanas en el que los participantes (n=24) fueron divididos en dos grupos: Uno entrenaba dos días a la semana el ejercicio hip thrust y el otro sentadilla. Tras los 6 meses de entrenamiento, aunque ambos grupos mejoraron en los tests realizados, el grupo que entrenó sentadilla mejoró en mayor medida el salto vertical y su fuerza máxima (3RM) en sentadilla. Por el contrario, el grupo que entrenó el hip thrust obtuvo mayores mejoras en el sprint de 10 y 20 m, en la fuerza máxima en hip thrust (3RM) y en el ejercicio mid-thigh pull.

Por lo tanto, este estudio confirma la importancia del vector de fuerzas en la transferencia de un ejercicio a la acción deportiva. Así, en aquellos deportes que incluyan principalmente acciones deportivas en el eje axial (con saltos como en el voleybol o el baloncesto) sería recomendable dar prioridad al entrenamiento de fuerza en ese eje, realizando por ejemplo sentadilla. Sin embargo, en deportes en los que las acciones en el eje horizontal sean de gran importancia, como aquellos que incluyen sprints y aceleraciones, será más beneficioso incluir ejercicios realizados en ese eje como el hip thrust.


REFERENCIA

  1. Contreras B, Vigotsky AD, Schoenfeld BJ, et al. Effects of a Six-Week Hip Thrust vs. Front Squat Resistance Training Program on Performance in Adolescent Males. J Strength Cond Res. 2017;31:999–1008. Doi: 10.1519/JSC.0000000000001510.

IMPORTANCIA DE LA RESPUESTA HORMONAL AL EJERCICIO DE FUERZA PARA EL TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD EN NIÑOS

Durante la infancia, el ejercicio físico es considerado un estímulo fundamental al provocar respuestas adaptativas positivas para un crecimiento y una salud normales, siendo muchas de estas adaptaciones reguladas por las hormonas liberadas durante o después del ejercicio.

El ejercicio de fuerza en niños y adolescentes promueve beneficios como una mejora de la composición corporal, de la fuerza y la potencia muscular, de la capacidad cardiovascular, del perfil metabólico y de la salud mental, entre otros.

La obesidad y el sobrepeso, las cuales afectan al 9,6% y al 18,3%, respectivamente, de los 5.495 menores de edad (entre 0 y 14 años) analizados para la Encuesta Nacional de Salud (2012), producen alteraciones sobre la función del sistema endocrino. En adultos, por ejemplo, se ha constatado que la obesidad altera las respuestas hormonales secundarias al ejercicio de fuerza (1,2), mientras que en niños existe poca información al respecto.

Por ello, investigadores de la California State University (3) analizaron los cambios hormonales en respuesta a una sesión de ejercicio de fuerza de baja-moderada intensidad en niños (de 9 años aproximadamente) delgados (porcentaje de grasa inferior al percentil 85) y obesos (porcentaje de grasa superior al percentil 95) así como en adultos delgados (23 años y porcentaje de grasa inferior al 25%). Se extrajeron muestras de sangre al inicio de la sesión, inmediatamente después y a los 15’ y 60’ post-ejercicio.

Se halló un mayor incremento en la noradrenalina en los adultos debido probablemente a la implicación de una mayor masa muscular, mientras que los niños obesos presentaron un mayor aumento que los delgados. A pesar de que los niños obesos y los delgados tienen similar masa muscular, esta mayor presencia de noradrenalina observada en los niños obesos podría deberse a una mayor activación de músculos accesorios. En cuanto a la respuesta de la adrenalina al ejercicio, no se hallaron diferencias entre adultos y niños sugiriendo, en base a una similar frecuencia cardíaca y percepción subjetiva del esfuerzo alcanzadas, una análoga intensidad relativa en los 3 grupos.

Se dio un aumento en la hormona del crecimiento (GH) en respuesta al ejercicio en los 3 grupos. Sin embargo, el incremento de GH fue menor que en estudios previos (4), lo que podría deberse a una insuficiente intensidad del ejercicio. No obstante, las concentraciones alcanzadas de GH fueron comparables a pequeñas dosis de GH recombinante (forma sintética de la GH) utilizadas en los niños (5). Además, la adiposidad fue el único factor que afectó la liberación de la GH, alcanzándose las menores concentraciones en los niños obesos.

También se observó un pequeño incremento en la concentración del factor de crecimiento similar a la insulina-1 (IGF-1) en los 3 grupos. El aumento en IGF-1 tanto en niños como en adultos era esperable al ser la IGF-1 liberada durante la contracción del músculo esquelético.

Por tanto, observamos algunas diferencias en la respuesta hormonal entre los adultos y los niños, probablemente relacionadas con la activación de la masa muscular implicada, como en el caso de la norepinefrina, y entre obesos y delgados, como ocurre con la GH y la norepinefrina nuevamente. Ya que la GH es vital para que los niños alcancen una composición corporal y estatura normales, estos resultados acentúan la importancia de la prevención y tratamiento de la obesidad infantil a partir de la combinación de un adecuado programa de ejercicio físico, tanto aeróbico como de fuerza, y control nutricional.


REFERENCIAS

  1. Chatzinikolaou, A., Fatouros, I., Petridou, A., Jamurtas, A., Avloniti, A., Douroudos, I., … & Mitrakou, A. (2008). Adipose tissue lipolysis is upregulated in lean and obese men during acute resistance exercise. Diabetes Care, 31(7), 1397-1399.
  2. Ormsbee, M. J., Choi, M. D., Medlin, J. K., Geyer, G. H., Trantham, L. H., Dubis, G. S., & Hickner, R. C. (2009). Regulation of fat metabolism during resistance exercise in sedentary lean and obese men. Journal of Applied Physiology, 106(5), 1529-1537.
  3. Rubin, D. A., Castner, D. M., Pham, H., Ng, J., Adams, E., & Judelson, D. A. (2014). Hormonal and Metabolic Responses to a Resistance Exercise Protocol in Lean Children, Obese Children, and Lean Adults. Pediatric exercise science, 26(4).
  4. Pullinen, T., Mero, A., MacDonald, E., Pakarinen, A., & Komi, P. V. (1998). Plasma catecholamine and serum testosterone responses to four units of resistance exercise in young and adult male athletes. European journal of applied physiology and occupational physiology, 77(5), 413-420.
  5. Veldhuis, J. D., Roemmich, J. N., Richmond, E. J., Rogol, A. D., Lovejoy, J. C., Sheffield-Moore, M., … & Bowers, C. Y. (2005). Endocrine control of body composition in infancy, childhood, and puberty. Endocrine Reviews, 26(1), 114-146.

¿QUÉ TIPO DE EJERCICIO PRODUCE MAYORES BENEFICIOS EN LOS DIFERENTES PARÁMETROS CARDIOMETABÓLICOS?

Fissac _ comparación tipos de ejercicio

¿AYUDA LA DIETA CETOGÉNICA JUNTO CON EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA A REDUCIR LA GRASA CORPORAL?

Las dietas cetogénicas (dietas con restricción de carbohidratos) parecen ayudar a mejorar la glucemia y otros marcadores relacionados con el síndrome metabólico, por lo que podrían proporcionar efectos beneficiosos sobre factores de riesgo cardiovascular.

Además, una revisión Cochrane (1) demostró que dietas bajas en carbohidratos sin restricción calórica parecen ser al menos tan efectivas sobre la pérdida de peso como las dietas bajas en grasas con restricción de la ingesta energética, lo que posteriormente ha sido también confirmado por otros estudios.

Sin embargo, una cuestión fundamental asociada a cualquier programa de reducción de peso es su impacto sobre la composición corporal ya que, en el caso de no ser efectivo, gran parte de esta reducción podría venir por la pérdida de masa muscular. En este sentido, el entrenamiento de fuerza es el principal método para el incremento o mantenimiento de la masa muscular.

Para comprobar la eficacia conjunta de ambas intervenciones, se llevó a cabo un estudio (2) en 16 mujeres adultas (entre 20-40 años) con sobrepeso (IMC ≥ 25 kg/m2), las cuales fueron divididas aleatoriamente en dos grupos:

  • Grupo Ex (regular diet + exercise): entrenamiento de fuerza junto con dieta normal.
  • Grupo LC+Ex (low carbohydrate + exercise): entrenamiento de fuerza más dieta cetogénica (baja en carbohidratos).

En ambos casos, el programa de fuerza consistió en 2 sesiones semanales compuestas de 8 ejercicios de los principales grupos musculares, durante 10 semanas. En las 5 semanas iniciales, los ejercicios se realizaron al 12-RM, mientras que en las 5 últimas, las cargas se incrementaron hasta el 8-RM.

En cuanto a la dieta a seguir, las participantes del grupo LC+Ex únicamente tuvieron restricciones respecto a la ingesta de carbohidratos, donde el objetivo fue disminuir estos hasta que los cuerpos cetónicos fueran detectables en la orina, mientras que no recibieron pautas de restricción calórica ni respecto a la cantidad de grasas y proteínas a ingerir. En el caso del grupo Ex, no  hubo restricciones de ningún tipo. Finalmente, en el grupo LC+Ex, el porcentaje energético obtenido a través de carbohidratos, grasas y proteínas fue de 6, 66 y 22%, respectivamente, y de 41, 34 y 17%, respectivamente, en el grupo Ex.

Los resultados mostraron que todos los sujetos del grupo LC+Ex perdieron peso, con una media de 5.6 ± 2.6 kg (p < 0.001), mientras que en el grupo Ex se produjo un incremento medio de 0.8 ± 1.5 kg. Asimismo, mientras que en el grupo LC+Ex se redujo de manera significativa la masa grasa (5.6 ± 2.9 kg., p = 0.001), sin producirse cambios sobre la masa magra, el grupo Ex no disminuyó su masa grasa, pero sí aumentó significativamente su masa magra (1.6 ± 1.8 kg., p =0.045) (Figura 1).

fissac _ dieta cetogénica y pérdida de peso

Figura 1. Efecto del entrenamiento de fuerza en combinación con una dieta normal (Ex) o con una dieta cetogénica (LC+Ex). Las barras de error indican un intervalo de confianza del 95% (2).

Por otra parte, no se produjeron cambios significativos en el perfil lipídico ni en la glucosa sanguínea en ninguno de los dos grupos.

Por tanto, parece que, en mujeres adultas con sobrepeso, la combinación del entrenamiento de fuerza y una dieta cetogénica podría ser una estrategia útil y efectiva para la reducción de la masa grasa sin perder masa muscular y sin afectar a parámetros sanguíneos como el perfil lipídico o la glucosa.


REFERENCIA

  1. Nordmann, A. J., Nordmann, A., Briel, M., Keller, U., Yancy, W. S., Brehm, B. J., & Bucher, H. C. (2006). Effects of low-carbohydrate vs low-fat diets on weight loss and cardiovascular risk factors: a meta-analysis of randomized controlled trials. Archives of internal medicine, 166(3), 285-293.
  2. Jabekk, P. T., Moe, I. A., Meen, H. D., Tomten, S. E., & Høstmark, A. T. (2010). Resistance training in overweight women on a ketogenic diet conserved lean body mass while reducing body fat. Nutrition & metabolism, 7(1), 1.

DIETA ALTA vs BAJA EN CARBOHIDRATOS PARA EL TRATAMIENTO DE LA DIABETES

En los últimos años están surgiendo nuevas estrategias nutricionales que intentan combatir la diabetes. La prescripción de ejercicio y una intervención dietética controlada se erigen en piedras angulares para el tratamiento y resolución de la diabetes.

Las dietas bajas en carbohidratos y altas en grasas han aumentado su popularidad recientemente, pero la falta de estudios hace que se desconozcan sus efectos a largo plazo sobre la glicemia y las enfermedades cardiovasculares. Para dar respuesta a ello, un estudio de Tay y cols [1] comparó los efectos de una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas insaturadas (LC) con una dieta alta en carbohidratos y baja en grasas (HC) sobre el control glicémico y los factores de riesgo cardiovasculares en pacientes con diabetes tipo II. Durante 52 semanas se controlaron a 115 adultos obesos con diabetes (edad: 58 ± 7; IMC: 34.6±4.3; HbA1c: 7.3 ± 1.1%; duración de la diabetes 8 ± 6 años) que fueron divididos en dos grupos de manera aleatoria:

  1. Dieta hipocalórica baja en carbohidratos (LC): 14% de la energía en forma de carbohidratos (50 g/d), 28% proteína y 58% grasa (10% grasa saturada).
  2. Dieta hipocalórica alta en carbohidratos (HC): 53% de la energía en forma de carbohidratos, 17% proteína y 30% grasa (10% grasa saturada).

Los sujetos siguieron un plan individualizado de dieta, con una restricción calórica del 30% para facilitar la pérdida de peso (500–1000 kcal/día de déficit; 1357–2143kcal/día prescripción de energía). Ambos grupos realizaron ejercicio supervisado, tanto aeróbico como de fuerza, durante 60 minutos 3 días a la semana.

Se evaluó la glucosa basal, la HbA1c (% con el que se controla la evolución del nivel de glucosa en sangre), el perfil lipídico, el peso corporal y la presión sanguínea al inicio del estudio, en la semana 24 y al finalizar, en la semana 52.

Ambos grupos consiguieron reducciones similares del peso (LC: -9.8 kg; HC: -10.1 kg), de la presión sanguínea, de HbA1c, de la glucosa basal y del colesterol LDL. Pero si comparamos la dieta HC con la LC, ésta última obtuvo resultados significativamente mejores en la puntuación de la mediación para la diabetes, la variabilidad de la glucemia y los niveles de triglicéridos y de colesterol HDL (Tabla 1).

Tabla 1. Cambios en la composición corporal, control de la glucemia y de los marcadores de riesgo cardiovascular tras 52 semanas de dieta LC o HC.

fissac _ dieta baja en carbohidratos y diabetes

Por lo tanto, ambas dietas consiguieron una reducción substancial en el peso, Hb1Ac y la glucosa en ayunas. En cambio, la dieta baja en hidratos de carbono y alta en ácidos grasos insaturados consiguió mayores mejoras en el perfil lipídico, en la estabilidad de la glucosa, además de reducir la medicación para la diabetes, lo que sugiere que la dieta LC puede ser efectiva dentro de una estrategia para el tratamiento de la diabetes tipo II.

Las nuevas vías que sugieren que las dietas altas en hidratos de carbono pueden ser el origen de muchas de las enfermedades metabólicas de hoy en día hace que se planteen nuevas soluciones que puedan dar respuesta a un problema que se está convirtiendo en endémico.

REFERENCIAS

[1]      J. Tay, N. D. Luscombe-Marsh, C. H. Thompson, M. Noakes, J. D. Buckley, G. A. Wittert, W. S. Yancy, and G. D. Brinkworth, “Comparison of low- and high-carbohydrate diets for type 2 diabetes management: a randomized trial.,” Am. J. Clin. Nutr., Jul. 2015.

PRONAF: PRIMER ESTUDIO DE TRATAMIENTO INTEGRAL PARA LA OBESIDAD EN ESPAÑA

La obesidad y sus enfermedades asociadas son un problema real y creciente en la población española. Por ello, un grupo de investigadores del Laboratorio de Fisiología del Esfuerzo del INEF de Madrid coordinó un estudio pionero en España en el que integraron el tratamiendo de 96 pacientes obesos desde una perspectiva multidisciplinar. La nutrición la llevó a cabo el Departamento de Nutrición del Hospital La Paz de Madrid, mientras que las pruebas de valoración fisiológica y antropométrica, además de los entrenamientos personales, los realizaron los miembros del Laboratorio.

El objetivo de su estudio fue comparar los efectos de diferentes programas de actividad física en combinación con una dieta hipocalórica en la composición corporal de 96 personas obesas. Divididos en 4 grupos, los sujetos llevaron a cabo 22 semanas de entrenamiento siguiendo la misma dieta hipocalórica prescrita individualmente para cada sujeto (30% de kcal menos que el gasto energético diario).

Los grupos se dividieron en:

  • Entrenamiento de Fuerza (S, n=24).
  • Entrenamiento de Resistencia (E, n=26).
  • Entrenamiento mixto, Fuerza + Resistencia (SE, n=22)
  • Actividad física basada en las recomendaciones del Colegio Americano de Medicina del Deporte (C, n=22).

fissac _ pronaf _ obesidad y ejercicio

Figura 1. Esquema de Circuito mixto [1]

El grupo S realizó un entrenamiento de 8 ejercicios: press de hombro, squats, remo, zancada lateral, press de pecho, zancada frontal, curl de bíceps y press francés para el tríceps. El grupo de resistencia realizó ejercicios de bici, cinta y elíptica, mientras que el grupo de entrenamiento mixto intercaló estos 3 elementos con sentadilla, remo, press de pecho y zancadas laterales (15 repeticiones por cada fase de 45 segundos de ejercicio de resistencia). El grupo que siguió las recomendaciones del ACSM realizó 200-300 minutos de intensidad moderada-intensa a la semana. La carga interna de entrenamiento y la duración de las sesiones fueron las mismas en los 3 grupos supervisados.

Las variables antropométricas se midieron con DEXA. Al final de la intervención hubo mejoras significativas en peso corporal (S: -9.21±0.83 kg; E: -10.55±0.80 kg; SE: -9.88±0.85 kg; C: -8.69±0.89 kg) y en la masa grasa total en los 4 grupos de estudio (S: -5.24±0.55%; E: -5.35±0.55%; SE: -4.85±0.56%; C: -4.89±0.59%). Sin embargo, no hubo diferencias significativas entre grupos durante el periodo del estudio, por lo que los investigadores concluyeron que cuando se combina una dieta hipocalórica con ejercicio y recomendaciones de actividad física en un programa de obesidad la efectividad es la misma [2].

La plena dedicación de los investigadores, el tratamiento individualizado a cada paciente y el modelo creado hizo que este estudio fueran las bases de los tratamientos multidisciplinares para la obesidad. Fruto del trabajo conjunto entre Universidades y hospitales, desde el laboratorio se creó una spin-off denominada Centro PRONAF, empresa que mantiene el espíritu de investigación y que tiene la responsabilidad de transmitir el conocimiento científico a través de la experiencia adquirida y la puesta en práctica y desarrollo de nuevos servicios que den valor a la sociedad.


REFERENCIAS

[1]  E. Morencos, “Efectos de la dieta y el ejercicio sobre el síndrome metabólico y sus factores,” Universidad Politécnica de Madrid, 2012.

[2]  P. J. Benito, L. M. Bermejo, A. B. Peinado, B. López-Plaza, R. Cupeiro, B. Szendrei, F. J. Calderón, E. A. Castro, and C. Gómez-Candela, “Change in weight and body composition in obese subjects following a hypocaloric diet plus different training programs or physical activity recommendations.,” J. Appl. Physiol., vol. 118, no. 8, pp. 1006–13, Apr. 2015.

¿QUÉ MODALIDAD DE EJERCICIO PRODUCE MAYORES BENEFICIOS EN PERSONAS CON OBESIDAD?

Hasta la fecha numerosos estudios han demostrado los beneficios del ejercicio aeróbico sobre los factores de riesgo cardiovascular. Sin embargo, no está claro si estos beneficios se limitan al ejercicio aeróbico o si otras modalidades de ejercicio, como el de fuerza o una combinación de ambas, pueden producir tantos o más beneficios en personas con sobrepeso u obesidad.

Por ello, Ho y cols (1) investigaron los efectos sobre el perfil de riesgo cardiovascular en personas con sobrepeso y obesidad de un programa de ejercicio aeróbico, de fuerza o una combinación de ambos de igual intensidad y duración frente a un programa sin ejercicio.

16 hombres y 81 mujeres de entre 40 y 66 años (IMC>25 kg/m2 o circunferencia de cintura >80 cm para ellas y 90 cm para ellos) fueron aleatorizados en 4 grupos:

  • Grupo control: no realizaban ningún tipo de ejercicio.
  • Grupo de aeróbico: caminaban en cinta 30 minutos, 5 días/semana.
  • Grupo de fuerza: realizaban 30 minutos de ejercicio usando máquinas de resistencia variable, 5 días/semana.
  • Grupo que combinaba aeróbico y fuerza: caminaban en cinta 15 minutos y durante otros 15 se ejercitaban con máquinas de resistencia, 5 días/semana.

El entrenamiento aeróbico se realizaba al 60% de la frecuencia cardíaca de reserva (FCres) ± 10 latidos/minuto, estimando la FCres mediante la ecuación de Karvonen (220-edad-FC de reposo); mientras que el entrenamiento de fuerza se componía de 5 ejercicios, cada uno con 4 series de 8-12 repeticiones a 10-RM (completando cada serie en 30 segundos con 1 minuto de descanso), siendo 10-RM aproximadamente el 75% de 1-RM.

En el caso del grupo que combinaba ambas modalidades, se realizaban únicamente 2 series por ejercicio.

Los resultados nos muestran que es el entrenamiento combinado el que mayores beneficios produce en personas adultas con sobrepeso y obesidad. Así, este grupo obtuvo mayor pérdida de peso y de grasa corporal y un mayor nivel de fitness cardiorrespiratorio que los grupos que entrenaron sólo aeróbico o sólo fuerza por no decir comparado con el grupo control.

Por tanto, volvemos a incidir, como hicimos en entradas anteriores, en la importancia de programar entrenamientos que contemplen la cualidad física de la fuerza, y no sólo la capacidad aeróbica, en programas para pérdida de peso pues los beneficios obtenidos con la combinación de ambas modalidades de ejercicio son mayores que por sí solas.


REFERENCIAS

Ho, S. S., Dhaliwal, S. S., Hills, A. P., & Pal, S. (2012). The effect of 12 weeks of aerobic, resistance or combination exercise training on cardiovascular risk factors in the overweight and obese in a randomized trial. BMC public health,12(1), 704.

¿ES POSIBLE REDUCIR 3 KG DE MASA GRASA EN 4 DÍAS CON EJERCICIO Y RESTRICCIÓN CALÓRICA?

La obesidad puede ser combatida mediante la reducción de la ingesta energética y/o aumentando el gasto de energía para lograr un balance energético negativo, pero, ¿y si combinásemos una restricción calórica severa con un alto volumen de ejercicio diario en un corto espacio de tiempo?

Para responder a esta cuestión, el grupo del Dr. López Cálbet (1) llevó a cabo un protocolo entre 15 voluntarios con sobrepeso (IMC > 25), de 27 a 54 años, con el fin de determinar si es posible en 4 días reducir la masa grasa combinando un programa de restricción calórica y ejercicio de tal manera que supusiera un déficit energético de aproximadamente 5000 kcal/día.

El protocolo se compuso de 5 fases (Figura 1):

  1. Pretest
  2. Caminar y ejercicio en ergómetro de brazos + restricción calórica, durante 4 días
  3. Dieta normal + ejercicio ligero, durante 3 días
  4. 4 semanas después del final de la fase III
  5. 1 año más tarde

fissac _ pérdida de peso y masa grasa

Figura 1. Esquema del protocolo experimental llevado a cabo. RMR: tasa metabólica en reposo; IPAQ: Cuestionario Internacional de Actividad Física; DXA, absorciometría dual de rayos x.

Durante la fase II, los participantes realizaron diariamente 45 minutos de ejercicio en ergómetro de brazos (al 15% de intensidad máxima), seguido de 8 h caminando a 4.5 km/h (35 km/día). Además, un grupo ingirió 0.8 g de sacarosa disuelta en agua/kg de peso (n=7), mientras que el otro grupo tomó 0.8 de proteína de suero de leche g/kg de peso (n=8) proporcionándoles una ingesta total de energía de 3.2 kcal/kg peso al día.

Durante la fase III, los participantes siguieron su dieta habitual (según la evaluación durante el pretest) y no se les permitió caminar más de 10000 pasos al día. El objetivo de esta fase era reponer líquidos y la estabilización del peso corporal.

Los resultados obtenidos nos muestran que después de las fases II, III, IV y V la masa grasa se redujo una media de 2.1, 2.8, 3.8, y 1.9 kg (P <0.05), respectivamente. Curiosamente, la mayor parte de esta reducción se explica por la pérdida de los depósitos adiposos en el tronco, con una marcada disminución de la circunferencia de cintura. Además, después de la fase II, la glucosa sanguínea, la insulina, el colesterol LDL y el total y los triglicéridos se redujeron, mientras que los ácidos grasos libres y el cortisol aumentaron. Asimismo, los niveles séricos de leptina se redujeron en un 64%, 50% y 33%, respectivamente, después de las fases II, III y IV, respectivamente (p <0.05), siendo los efectos similares en ambos grupos.

Por tanto, se demuestra que la masa grasa total se puede reducir aproximadamente 3 kg en 4 días combinando reducción en la ingesta energética y 9 h de ejercicio de baja intensidad diario acompañándose de mejoras en el perfil lipídico en sangre y una reducción rápida y sostenida en los niveles séricos de leptina atenuando la resistencia a la leptina, lo que podría ayudar a mantener el peso corporal.


REFERENCIA

  1. López-Calbet, J. A., Ponce‐González, J. G., Pérez‐Suárez, I., Calle Herrero, J., & Holmberg, H. C. (2015). A time‐efficient reduction of fat mass in 4 days with exercise and caloric restriction. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports25(2), 223-233.

SUPLEMENTACIÓN CON CREATINA Y EJERCICIO DE FUERZA EN LA SARCOPENIA EN MAYORES

Como hemos visto en entradas anteriores, la sarcopenia (pérdida de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento) disminuye la capacidad de realizar las actividades de la vida diaria de forma independiente.

La administración de suplementos de creatina podría ser una buena estrategia para luchar contra esta pérdida de masa y fuerza muscular. Sin embargo, el momento de ingestión de la creatina puede ser un factor importante que contribuya a potenciar los beneficios fisiológicos derivados de la suplementación con creatina.

Por ello, recientemente se analizó el efecto de la suplementación con creatina (0.1 g/kg) inmediatamente antes y después de las sesiones de entrenamiento de fuerza en sujetos mayores durante 32 semanas (1). Así, sujetos de entre 50-71 años fueron aleatorizados en 3 grupos:

  • CR-B: creatina antes de la sesión de fuerza y placebo después de ésta.
  • CR-A: placebo antes de la sesión y creatina después.
  • PLA: placebo antes y después de la sesión de fuerza.

Se evaluó composición corporal (tejido magro y tejido graso por medio de DEXA) y fuerza muscular (1-RM en prensa de piernas y press de banca). El programa de entrenamiento de fuerza fue el mismo para los 3 grupos y las sesiones, supervisadas, consistieron en 3 series de 10 repeticiones con 1-2 minutos de descanso entre series a una intensidad correspondiente a 10-RM para cada uno de los 11 ejercicios de los principales grupos musculares de los que se componía la sesión.

Los resultados obtenidos mostraron que tomar creatina inmediatamente después resultó en mayores beneficios sobre la masa magra comparado con el grupo placebo.

fissac _ sarcopenia

Figura 1. Cambios en masa magra (media postest – media pretest) en los 3 grupos estudiados.

Además, la suplementación con creatina, independientemente del momento de la ingestión, incrementó la fuerza muscular más que el placebo. Por tanto, comparado con ejercicio de fuerza sólo, la suplementación con creatina incrementa la masa muscular, con mayores ganancias en tejido magro tomando la creatina inmediatamente después del entrenamiento.

fissac _ press de banca

Figura 2. Cambios en fuerza de prensa de piernas (media postest – media pretest) en los 3 grupos estudiados.

fissac _ prensa de piernas

Figura 3. Cambios en fuerza de press de banca (media postest – media pretest) en los 3 grupos estudiados.

Desde una perspectiva de envejecimiento saludable, estos efectos positivos de la creatina son de especial relevancia clínica ya que el incremento de masa y fuerza muscular permiten una mayor funcionalidad en los mayores. Por lo tanto, la mejora de la salud muscular en este grupo de población debe considerarse parte fundamental dentro de cualquier programa de prevención.


REFERENCIAS

Candow, D. G., Vogt, E., Johannsmeyer, S., Forbes, S. C., & Farthing, J. P. (2015). Strategic creatine supplementation and resistance training in healthy older adults. Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism40(999), 1-6.

RELACIÓN ENTRE LOS DIFERENTES TIPOS DE EJERCICIO Y LA PÉRDIDA DE PESO

Un estilo de vida cada vez más sedentario es un elemento clave para la alta prevalencia de sobrepeso/obesidad y comorbilidades asociadas. Por ello, debemos buscar estrategias que nos ayuden a combatir esta lacra que, según la Organización Mundial de la Salud, es responsable del 5% de muertes en todo el mundo.

Una de ellas es el ejercicio. Sin embargo, a pesar de los efectos ampliamente evidenciados del ejercicio sobre la obesidad, aún existe controversia en el tipo de ejercicio que mayores beneficios produce para la pérdida de peso.

En un estudio reciente, se analizaron los efectos de distintos tipos de ejercicio sobre las medidas de composición corporal. Se incluyeron 430 adultos (27.7±3.8 años) con un IMC de entre 20-35 kg/m2 a los que se les midió masa grasa, masa libre de grasa y masa magra a través de DXA. En base al % de grasa corporal (masa grasa/peso total) se clasificó a los participantes en 3 grupos: normograsa -menos del 20% y 33%-, exceso de grasa -entre el 20-25% y 33-39%- y obesidad -igual o más de 25% y 39%- en hombres y mujeres, respectivamente.

r0_254_2721_1784_w1200_h678_fmaxAdemás, se registró el tipo de ejercicio realizado por cada participante, la frecuencia (días/semana) y el tiempo (minutos/sesión) de realización.

Dentro de los resultados obtenidos, se observó que la realización de ejercicio regular tuvo efecto principalmente sobre la masa grasa y magra, mientras que el efecto sobre el IMC fue mínimo. El ejercicio de fuerza se asoció con incrementos de masa magra y reducción de masa grasa. En el caso del ejercicio aeróbico, éste sólo se asoció con reducción de la grasa.

Diferenciando por grupos, en los participantes del grupo normograsa el ejercicio afectó sobre todo a la masa magra, independientemente del tipo de ejercicio. En los grupos con exceso de grasa y obesidad, el ejercicio tuvo efecto principalmente sobre la masa grasa. Curiosamente, el ejercicio de fuerza tuvo un mayor efecto en la masa grasa en los participantes de estos dos grupos que el que tuvo el ejercicio aeróbico. De hecho, el ejercicio aeróbico produjo efectos sobre el % de grasa corporal en los participantes del grupo con exceso de grasa, pero no en aquellos con obesidad.

Cualquier tipo de ejercicio actuó positivamente sobre la masa magra en participantes del grupo normograsa mientras que principalmente el de fuerza redujo en mayor medida la masa grasa en participantes con exceso de grasa y obesidad.

Estos resultados son fundamentales a la hora de prescribir programas de ejercicio para pérdida de peso graso ya que, como se observa, el ejercicio de fuerza, a veces denostado, es el que mayores beneficios parece producir sobre la grasa, especialmente en los que mayores niveles de ésta tienen.


REFERENCIA

Drenowatz, C., Hand, G. A., Sagner, M., Shook, R. P., Burgess, S., & Blair, S. N. (In press). The Prospective Association Between Different Types of Exercise and Body Composition. Medicine and Science in Sports and Exercise.