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PROTÉGETE FRENTE AL ALZHEIMER, REALIZA ACTIVIDAD FÍSICA

El aumento de la esperanza de vida que se ha producido en los últimos años ha venido acompañado de un incremento en las enfermedades asociadas a la edad. Entre ellas, la más común de las demencias, el alzheimer, para la cual se estima un incremento de la mortalidad atribuible a esta enfermedad de un 46,1% entre 2002 y 2006 (1).

Diversos estudios han reconocido el papel de la actividad física como uno de los factores que podría estar implicado en la etiología de la enfermedad, confiriéndole efectos protectores sobre el riesgo de alzheimer. De hecho, la actividad física promueve factores neurotróficos, la neurogénesis hipocampal y plasticidad sináptica, reduce el estrés oxidativo y la inflamación, y modula la producción y actividad de enzimas que degradan la proteína β-amiloide, contribuyendo todo ello a mejoras cognitivas. Incluso dos recientes meta-análisis nos hablan de que, una vez establecida la enfermedad, la actividad física puede influir positivamente sobre la función cognitiva en pacientes con demencia (2) y con alzheimer y deterioro cognitivo (3).

Por ello, el grupo de investigación liderado por el Catedrático Alejandro Lucía ha tratado de determinar recientemente si ser físicamente activo protegería frente al desarrollo de alzheimer en un estudio compuesto por dos meta-análisis (4).

El primero, en el que se incluyeron 10 estudios de alta calidad metodológica, englobando a un total de 23.345 participantes, con rangos de edades comprendidas entre 70-80 años y a los que se les hizo un seguimiento de 3,9 a 31 años, halló que los mayores físicamente activos tuvieron un 35% menor riesgo de desarrollar alzheimer. El segundo meta-análisis, que comprendió 5 de los 10 estudios del primero e incluyó a 10.615 participantes, mostró que aquellos mayores que cumplieron las recomendaciones de actividad física de la Organización Mundial de la Salud durante, al menos, los 5 años previos tuvieron un 40% menor probabilidad de alzheimer.

Por tanto, aquellos mayores (con una edad media de 70-80 años) que cumplan las recomendaciones internacionales realizando al menos 150 min/sem de actividad física moderada-vigorosa –equivalente a caminar durante al menos 20-30 minutos la mayoría de días de la semana- durante los 5 años previos, tendrán un 40% menor riesgo de alzheimer que los que no las cumplan.

Estos resultados son de especial relevancia clínica dado el incremento a nivel mundial en la incidencia de alzheimer asociado con el cada vez mayor envejecimiento de la población, junto con la pandemia actual de inactividad física que subyace hoy día en nuestra sociedad, donde un tercio de los adultos son inactivos (5).


REFERENCIAS

  1. Liu, R., Sui, X., Laditka, J. N., Church, T. S., Colabianchi, N., Hussey, J., & Blair, S. N. (2012). Cardiorespiratory fitness as a predictor of dementia mortality in men and women. Medicine and Science in Sports and Exercise, 44(2), 253-259.
  2. Groot, C., Hooghiemstra, A. M., Raijmakers, P. G. H. M., van Berckel, B. N. M., Scheltens, P., Scherder, E. J. A., … & Ossenkoppele, R. (2016). The effect of physical activity on cognitive function in patients with dementia: a meta-analysis of randomized control trials. Ageing research reviews, 25, 13-23.
  3. Ströhle, A., Schmidt, D. K., Schultz, F., Fricke, N., Staden, T., Hellweg, R., … & Rieckmann, N. (2015). Drug and exercise treatment of Alzheimer disease and mild cognitive impairment: a systematic review and meta-analysis of effects on cognition in randomized controlled trials. The American Journal of Geriatric Psychiatry, 23(12), 1234-1249.
  4. Santos-Lozano, A., Pareja-Galeano, H., Sanchis-Gomar, F., Quindós-Rubial, M., Fiuza-Luces, C., Cristi-Montero, C., … & Lucia, A. (2016, August). Physical activity and Alzheimer disease: a protective association. In Mayo Clinic Proceedings, 91(8), 999-1020.
  5. Hallal, P. C., Andersen, L. B., Bull, F. C., Guthold, R., Haskell, W., Ekelund, U., & Lancet Physical Activity Series Working Group. (2012). Global physical activity levels: surveillance progress, pitfalls, and prospects. The Lancet, 380(9838), 247-257.

EL EJERCICIO FÍSICO AERÓBICO AUMENTA LA NEUROGÉNESIS EN EL HIPOCAMPO ADULTO (EN RATAS)

El ejercicio aeróbico, como por ejemplo correr, tiene efectos positivos en la estructura y funcionalidad del cerebro, aumentando los procesos de neurogénesis (proceso por el cual se generan nuevas neuronas a partir de células madre y células progenitoras) en el hipocampo adulto (NHA) y los mecanismo de aprendizaje. Sin embargo, no está tan claro si el ejercicio interválico de alta intensidad (HIIT) y el ejercicio de fuerza producen los mismos efectos sobre el NHA.

Además, la variación genética individual en respuesta al ejercicio físico probablemente desempeñe un rol clave en los efectos derivados del ejercicio en el NHA. Un grupo de investigación liderado por el Dr. Koch1 creó un modelo (genético) de dos poblaciones de ratas en función de la magnitud en las respuestas físicas, fisiológicas y metabólicas al ejercicio:

  • Ratas con baja respuesta (LRT): tras 8 semanas de entrenamiento físico disminuyen la distancia recorrida (de 620 a 555 m) en una prueba de esfuerzo máxima en cinta. Los marcadores cardiorrespiratorios también disminuyen, además de empeorar la angiogénesis en músculo esquelético.
  • Ratas con alta respuesta (HRT): en esas mismas 8 semanas de entrenamiento aumentan (de 646 a 869 m ) la distancia recorrida en una prueba de esfuerzo máxima, así como la función cardiaca, VO2max y marcadores de salud cardiorrespiratoria.

En base a todo ello, se llevó a cabo un segundo estudio 2 en el que se comparaban los efectos de diferentes tipos de ejercicio sobre la neurogénesis en estas dos poblaciones de ratas. A estas dos poblaciones se les dividió en 3 grupos: Sedentario, HIIT, y Aeróbico.

En comparación con las ratas sedentarias, la mayor tasa de creación de neuronas se observó en las ratas HRT que hicieron ejercicio aeróbico, mientras aquellas que llevaron a cabo HIIT no tuvieron mejoras significativas sobre NHA. En otro experimento dentro de este segundo estudio, la neurogénesis fue mayor en los dos tipos de rata que siguieron un entrenamiento de resistencia aeróbica con respecto a aquellas que realizaron entrenamiento de fuerza. Además, el entrenamiento de fuerza no tuvo efectos sobre la proliferación, maduración y supervivencia de neuronas del hipocampo.

Estos resultados sugieren que el ejercicio aeróbico es el más efectivo para aumentar la neurogéneis, especialmente si va acompañado de una predisposición genética que responda bien al ejercicio. Ello puede abrir nuevas (y esperanzadoras) vías en el tratamiento de enfermedades como el Alzheimer, así como herramientas que pueden utilizar profesores y padres para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje de los niños. El ejercicio se convierte así en una aliado imprescindible con el que los niños pueden aprender mejor y más rápido.


REFERENCIAS

  1. Koch, L. G., Pollott, G. E. & Britton, S. L. Selectively bred rat model system for low and high response to exercise training. Physiol. Genomics 45, 606–14 (2013).
  2. Nokia, M. S. et al. Physical exercise increases adult hippocampal neurogenesis in male rats provided it is aerobic and sustained. J. Physiol. 594, 1855–73 (2016).