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ESTRATEGIAS PASIVAS PARA PREVENIR LA ATROFIA MUSCULAR TRAS UNA LESIÓN

Las lesiones deportivas a menudo requieren de un periodo de inmovilización durante la recuperación, lo cual puede provocar pérdida de masa y fuerza muscular. La electroestimulacion, la restricción de flujo sanguíneo y la vibración son algunas de las principales estrategias pasivas que podemos utilizar para evitarlas.


REFERENCIA

  • Valenzuela PL, Morales JS, Lucia A. Passive Strategies for the Prevention of Muscle Wasting During Recovery from Sports Injuries. Journal of Science in Sport and Exercise. In press.

LA INTENSIDAD EN EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA, CLAVE EN LA MEJORA DE LA DIABETES

Una revisión sistemática con meta-análisis ha demostrado que el entrenamiento de fuerza mejora el control de la glucemia y desciende la hemoglobina glicosilada, marcador que mide el nivel de glucosa en los últimos tres meses. El descenso se relacionó de manera significativa con la intensidad del ejercicio, por lo que se demuestra que la intensidad se convierte en un elemento clave para incrementar las mejoras asociadas al entrenamiento en pacientes con diabetes.

REFERENCIA

  • Liu, Y., Ye, W., Chen, Q., Zhang, Y., Kuo, C. H., & Korivi, M. (2019). Resistance exercise intensity is correlated with attenuation of HbA1c and insulin in patients with type 2 diabetes: A systematic review and meta-analysis. International journal of environmental research and public health16(1), 140.

ESTÍMULOS Y RESPUESTAS AL ENTRENAMIENTO DE FUERZA

En función de las variables del entrenamiento (ej. volumen, intensidad, repeticiones, velocidad de contracción) se consiguen diferentes adaptaciones en el músculo esquelético. El ejercicio de fuerza induce estímulos mecánicos y metabólicos que provocan la liberación de diferentes miocinas, hormonas y factores de crecimiento que activan vías relacionadas con la hipertrofia muscular.
Estos estímulos, junto con una adecuada disponibilidad de nutrientes, estimulan la síntesis proteica y aceleran los procesos de regeneración tisular después del entrenamiento. Solo si el entrenamiento provoca el estímulo suficiente y el balance proteico es positivo se producirá hipertrofia muscular.

REFERENCIA

  • Ahtiainen J.P. (2019) Physiological and Molecular Adaptations to Strength Training. In: Schumann M., Rønnestad B. (eds) Concurrent Aerobic and Strength Training. Springer, Cham

VO2MAX: ADAPTACIONES FISIOLÓGICAS CON EL ENTRENAMIENTO

El ejercicio incrementa el consumo de oxígeno por parte del músculo con el objetivo de producir más energía. El entrenamiento produce adaptaciones fisiológicas que subyacen a la mejora en la absorción máxima de oxígeno y hace que se convierta en un proceso más eficiente.
Ello provoca que se produzcan cambios favorables a estas adaptaciones, algunos de las cuales se producen de forma aguda mientras que otros necesitan de una regularidad en la práctica de ejercicio físico.

DESTERREMOS VIEJOS MITOS: LOS NIÑOS PUEDEN Y DEBEN ENTRENAR FUERZA

Existen diferentes mitos alrededor del entrenamiento de fuerza en niños y adolescentes. Tremendamente preocupante es el que advierte de un supuesto retraso en el crecimiento de los niños que entrenan la fuerza desde edades tempranas. Sin embargo, la evidencia científica al respecto no deja lugar a dudas y sitúa la edad óptima para iniciarse en este tipo de entrenamiento precisamente en la infancia (1-3), por ser la etapa donde se empieza a formar y moldear toda la estructura ósea. Por otro lado, diferentes estudios prospectivos han hallado asociaciones entre bajos niveles de fuerza muscular durante la adolescencia y efectos negativos sobre la salud casi 30 años después (4, 5). Por tanto, de estos resultados podemos extraer la conclusión de que se puede realizar entrenamiento con cargas desde la infancia y la adolescencia – sin miedo de que ello pueda frenar el desarrollo óseo o dañar las placas de crecimiento – y de la importancia de llevarlo a cabo desde etapas tempranas con el fin de adquirir niveles de fuerza muscular elevados que puedan proteger frente a los futuros problemas de salud que acompañan a una baja fuerza durante la adolescencia.

En este sentido, un reciente análisis (6) de 43 estudios publicado en la prestigiosa revista Bristish Journal of Sports Medicine encontró que, en jóvenes deportistas (6-18 años), las mayores mejoras sobre la fuerza se obtuvieron con programas de entrenamiento con una duración superior a las 23 semanas y que incluyesen 5 series por ejercicio, 6-8 repeticiones por serie, una intensidad de ejercicio del 80-89% de 1-repetición máxima y 3-4 minutos de descanso entre series. Asimismo, se obtuvo que, además de sobre la fuerza, el entrenamiento de fuerza en esta población se asocia con mejoras sobre el salto vertical.

Por tanto, observamos cómo a través del entrenamiento de fuerza a intensidades elevadas y correctamente planificado se pueden obtener los mayores beneficios sobre la fuerza. No obstante, y aunque se ha demostrado que el ejercicio con cargas es seguro, siempre hemos de recurrir a especialistas cualificados para que supervisen la correcta ejecución del programa de entrenamiento.


REFERENCIAS

  1. Gunter, K. B., Almstedt, H. C., & Janz, K. F. (2012). Physical activity in childhood may be the key to optimizing lifespan skeletal health. Exerc Sport Sci Rev, 40(1), 13.
  2. Vicente-Rodríguez, G. (2006). How does exercise affect bone development during growth?. Sports Med, 36(7), 561-569.
  3. Hind, K., & Burrows, M. (2007). Weight-bearing exercise and bone mineral accrual in children and adolescents: a review of controlled trials. Bone, 40(1), 14-27.
  4. Henriksson, P., Henriksson, H., Tynelius, P., Berglind, D., Löf, M., Lee, I. M., … & Ortega, F. B. (2019). Fitness and Body Mass Index During Adolescence and Disability Later in Life: A Cohort Study. Ann Intern Med, 170(4), 230-239.
  5. Henriksson, H., Henriksson, P., Tynelius, P., & Ortega, F. B. (2018). Muscular weakness in adolescence is associated with disability 30 years later: a population-based cohort study of 1.2 million men. Br J Sports Med, bjsports-2017.
  6. Lesinski, M., Prieske, O., & Granacher, U. (2016). Effects and dose–response relationships of resistance training on physical performance in youth athletes: a systematic review and meta-analysis. Br J Sports Med, 50(13), 781-795.

LA COMBINACIÓN DE ELECTROESTIMULACIÓN Y HIIT PROPORCIONA BENEFICIOS ADICIONALES

La electroestimulación de cuerpo completo (WB-EMS) -los famosos biotrajes- ha demostrado proporcionar beneficios sobre la masa grasa y muscular en diferentes poblaciones, desde personas mayores con obesidad sarcopénica hasta adultos sedentarios (entre 30 y 50 años). No obstante, hasta ahora, solamente un estudio había analizado los efectos de un programa de WB-EMS en comparación con los del entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) (1), obteniendo que ambos programas de entrenamiento fueron igualmente efectivos, atractivos, factibles y eficientes frente a factores de riesgo cardiometabólicos en hombres de mediana edad no entrenados.

Sin embargo, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Granada y liderado por el Dr. Ángel Gutiérrez ha evaluado los efectos adicionales sobre la composición corporal de combinar un programa de WB-EMS junto con un programa de HIIT (2). Para ello, 89 adultos (53.5±4.9 años; 53% mujeres) sedentarios fueron aleatorizados en 4 grupos:

i) Un grupo que no realizó ejercicio (grupo control);

ii) un grupo que siguió las recomendaciones en cuanto a actividad física de la OMS (grupo PAR);

iii) un grupo que realizó un programa de HIIT (grupo HIIT);

iv) un grupo que combinó HIIT y WB-EMS (grupo WB-EMS).

Tras las 12 semanas que duró la intervención, se produjo una reducción de la masa corporal grasa, del índice de masa grasa y del tejido adiposo visceral evaluados a través de DXA, en todos los grupos de entrenamiento en comparación con el grupo control. Además, se observó un aumento en la masa muscular en los dos grupos de HIIT en comparación con el grupo control y el grupo PAR, mientras que se observó un incremento del índice de masa muscular solamente en el grupo WB-EMS en comparación con el grupo control y el grupo PAR. Por último, se encontró un aumento en el contenido mineral óseo en el grupo WB-EMS comparado al grupo control, mientras que no se hallaron diferencias en los otros dos grupos de ejercicio en comparación con los controles.

En resumen, observamos cómo la aplicación de WB-EMS al entrenamiento convencional (en este caso, HIIT) promueve beneficios adicionales sobre parámetros de composición corporal respecto a otros tipos de entrenamiento. Por tanto, hemos de ser conscientes de la aparición de nuevas tecnologías y sus potenciales usos, ya que pueden aportarnos grandes beneficios si son utilizadas de forma correcta, adaptándolas a las características y necesidades de cada individuo.


REFERENCIAS

  1. Kemmler, W., Teschler, M., Weißenfels, A., Bebenek, M., Fröhlich, M., Kohl, M., & von Stengel, S. (2016). Effects of whole-body electromyostimulation versus high-intensity resistance exercise on body composition and strength: a randomized controlled study. Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine.
  2. Amaro‐Gahete, F. J., de la O, A., Jurado‐Fasoli, L., Ruiz, J. R., Castillo, M. J., & Gutiérrez, Á. (2019). Effects of different exercise training programs on body composition: a randomized control trial. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports.

¿ES MEJOR EL HIIT O EL ENTRENAMIENTO CONTINUO PARA MEJORAR LA FUNCIÓN ENDOTELIAL?

En una anterior entrada de nuestro blog, comentábamos los beneficios del entrenamiento continuo a intensidad moderada (MCT, por sus siglas en inglés) sobre la función endotelial, promoviendo una disminución del riesgo cardiovascular.

Recientemente se ha publicado un estudio (1) comparando los efectos del MCT frente a los del entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) sobre parámetros de la función del endotelio vascular en 21 sujetos sedentarios (entre 18 y 45 años). El periodo de entrenamiento en ambos grupos se extendió durante 12 semanas, con una frecuencia de 3 sesiones semanales. El grupo MCT entrenó al 60-75% de la frecuencia cardíaca de reserva (FCR) durante 30-35 min, mientras que el grupo HIIT lo hizo en intervalos de 4 × 4 min al 85–95% de la FCR (manteniendo esa intensidad durante al menos 2 min), con un período de recuperación de 4 min al 75–85% de la FCR.

Tras el programa de entrenamiento, se observó una reducción del 1% en la dilatación de la arteria braquial mediada por flujo (DMF) en el grupo MCT, mientras que en el grupo HIIT, este parámetro aumentó un 1,8%, aunque sin diferencias significativas entre ambos grupos. La velocidad de la onda de pulso (VOP) aumentó 0,1 m/seg en el grupo MCT, mientras que se redujo 0,4 m/seg en el grupo HIIT, encontrándose diferencias significativas inter-grupos. Por último, el análisis de la respuesta inter-individual no mostró diferencias significativas entre los grupos en la prevalencia de nonresponders para la DMF (66% versus 36%, para MCT y HIIT, respectivamente, p = 0.157) ni para la VOP (77% versus 45%, para MCT y HIIT, respectivamente, p = 0.114).

Como conclusión, observamos cómo comparado con el MCT, el HIIT es más eficaz reduciendo la VOP en sujetos sedentarios, mejorando con ello la función endotelial y, por tanto, la salud cardiovascular. Finalmente, debemos atender a este tipo de estudios para conocer qué estrategias son las más eficaces, pero siempre dándole preponderancia a la individualización con el fin de reducir el porcentaje de nonresponders.


REFERENCIA

  • Ramírez-Vélez R, Hernández-Quiñones PA, Tordecilla-Sanders A, Álvarez C, Ramírez-Campillo R, Izquierdo M, … & Garcia RG (2019). Effectiveness of HIIT compared to moderate continuous training in improving vascular parameters in inactive adults. Lipids in Health and Disease, 18(1), 42.

EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA REDUCE LA MORTALIDAD EN SUPERVIVIENTES DE CÁNCER

Un estudio que incluyó a 2.863 supervivientes de cáncer, examinó la asociación entre el entrenamiento de fuerza y la mortalidad por cualquier causa. Se concluyó que entrenar fuerza al menos una vez a la semana reduce un 33% la mortalidad, evidenciando el beneficio de tener unos niveles de fuerza altos en supervivientes de cáncer.

MEJORA EL RENDIMIENTO A TRAVÉS DEL ENTRENAMIENTO DE LA MUSCULATURA INSPIRATORIA

La fatiga que se produce en los músculos inspiratorios, especialmente durante el ejercicio físico de alta intensidad, afecta sensiblemente al rendimiento, ya sea deportivo o simplemente a la hora de realizar actividades cotidianas como subir escaleras o realizar tareas del hogar.

Diferentes estudios han investigado los efectos del entrenamiento de la musculatura inspiratoria sobre la fuerza y resistencia de ésta, la función respiratoria o la capacidad de ejercicio en población sana y con patología. Sin embargo, existe controversia respecto a los protocolos de entrenamiento requeridos para provocar mejoras en la función respiratoria y la capacidad de ejercicio. Por ejemplo, parece que el entrenamiento de la musculatura inspiratoria a intensidades por debajo del 40% del esfuerzo máximo no genera resultados positivos, mientras que intensidades mayores del 50% de la presión inspiratoria máxima (PIM) influyen positivamente en la capacidad de ejercicio en población sana y con patología como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o la insuficiencia cardíaca. A pesar de ello, no está tan claro el efecto sobre la resistencia a la fatiga de la musculatura inspiratoria.

Un estudio (1) analizó los beneficios de un programa de entrenamiento de los músculos inspiratorios sobre la función respiratoria y la resistencia a la fatiga de los músculos del diafragma, paraesternales, esternocleidomastoideo y escalenos durante la realización de ejercicio de alta intensidad. Diez sujetos sanos (20 años de media), con un nivel moderado de entrenamiento, llevaron a cabo durante 3 semanas un entrenamiento incremental de los músculos inspiratorios con un Powerbreathe. Se ejercitaron diariamente al 60%, 70% y 80% de la PIM durante la 1ª, la 2ª y la 3ª semana, respectivamente.  Una vez finalizadas las 3 semanas de intervención, se observó un aumento del 18% en la PIM, una menor fatiga en la musculatura inspiratoria durante la realización de ejercicio de alta intensidad y una mejora en la capacidad de trabajo.

Por tanto, en base a los resultados obtenidos con el entrenamiento aislado de la musculatura inspiratoria, sería recomendable incluir el entrenamiento de los músculos inspiratorios en la planificación general del entrenamiento de cualquier persona que quiera optimizar su rendimiento, ya sea con el fin de mejorar el tiempo en una maratón o subir las escaleras de casa sin fatigarse.


REFERENCIA

Segizbaeva, M. O., Timofeev, N. N., Donina, Z. A., Kur’yanovich, E. N., & Aleksandrova, N. P. Effects of inspiratory muscle training on resistance to fatigue of respiratory muscles during exhaustive exercise. Adv Exp Med Biol. 2015; 840:35-43.

LOS BENEFICIOS DE REALIZAR EJERCICIO FÍSICO DURANTE TODA LA VIDA EN LA VEJEZ

La población sigue envejeciendo progresivamente como consecuencia de un descenso de la natalidad y un aumento de la esperanza de vida. Uno de los problemas asociados a este envejecimiento es que el aumento en la esperanza de vida no va asociado necesariamente a una mejor calidad de vida, es decir, muchas veces esos años ‘extra’ no son precisamente unos años en los que nuestras condiciones físicas y mentales nos permitan disfrutar. Vivimos más, pero a su vez sufrimos de una mayor incidencia de enfermedades relacionadas con la edad como la sarcopenia o enfermedades neurodegenerativas (ej. Alzheimer).

Realizar ejercicio físico durante toda la vida parece ser una estrategia eficaz para atenuar o incluso evitar estos efectos del envejecimiento, como confirman estudios muy recientes. Un meta-análisis que incluyó 55 estudios observó que las personas con más de 60 años y que llevaban al menos 20 años entrenando presentaban un consumo de oxígeno y una fuerza similares a las de jóvenes sanos, y mejores que el de personas mayores que no realizaban ejercicio (Mckendry et al. 2018). De forma similar, un estudio muy reciente publicado en la revista Aging Cellha mostrado como las personas mayores (55-79 años) que han mantenido un alto nivel de actividad física durante toda su vida (26 años de experiencia media en ciclismo) no presentan prácticamente ningún empeoramiento asociado al envejecimiento en las propiedades musculares (composición, tipo y tamaño de fibras musculares, así como contenido mitocondrial) (Pollock et al. 2018). Por último, otro estudio ha confirmado recientemente que las personas mayores que realizan ejercicio durante toda su vida (personas de más de 70 años que habían realizado más de 50 años de ejercicio aeróbico) disminuyen el deterioro en la capacidad cardiorrespiratoria y evitan la reducción en capilaridad muscular y actividad enzimática, manteniéndose estas variables similares a las de personas jóvenes entrenadas (Gries et al. 2018).

Aunque nunca es tarde y se pueden obtener beneficios incluso a la más avanzada edad, cada vez más evidencia apoya el papel de realizar ejercicio durante toda la vida y especialmente de mantenerlo al llegar a la vejez.

REFERENCIAS

  • Gries KJ, Raue U, Perkins RK, et al (2018) Cardiovascular and skeletal muscle health with lifelong exercise. J Appl Physiol 125:1636–1645. doi: 10.1152/japplphysiol.00174.2018
  • Mckendry J, Breen L, Shad BJ, Greig CA (2018) Muscle morphology and performance in master athletes: A systematic review and meta-analyses. Ageing Res Rev 45:62–82. doi: 10.1016/j.arr.2018.04.007
  • Pollock RD, O’Brien KA, Daniels LJ, et al (2018) Properties of the vastus lateralis muscle in relation to age and physiological function in master cyclists aged 55–79 years. Aging Cell. doi: 10.1111/acel.12735