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DESCRIPCIÓN DE LOS DIFERENTES TIPOS DE AYUNO Y SUS BENEFICIOS

El aumento de la esperanza de vida no se ha visto acompañado de un envejecimiento más saludable. Uno de las aspectos que más afectan al desarrollo de enfermedades relacionadas con la edad es la alimentación. Una nutrición adecuada influye en la salud y la supervivencia, demorando o, en algunos casos, previniendo la aparición y progresión de enfermedades crónicas. Sin embargo, tanto una dieta hipo como hipercalórica tienen la capacidad de aumentar el riesgo de enfermedades crónicas y de muerte prematura. Además, la modificación de la dieta, ya sea al alterar la ingesta calórica o el momento de las comidas, puede provocar un retraso en la aparición y progresión de enfermedades, alargando una vida más saludable. En general, tanto la reducción prolongada de la ingesta calórica como los ciclos de ayuno tienen la capacidad de disminuir el riesgo de enfermedades y aumentar la esperanza de vida.

ASOCIACIÓN ENTRE LA FUERZA MUSCULAR DE DIFERENTES REGIONES CORPORALES Y EL RIESGO DE MORTALIDAD EN MAYORES

Como consecuencia del envejecimiento, a partir de los 70 años se empieza a producir un deterioro en la fuerza muscular de hasta el 30% (1). En este sentido, diversos estudios han confirmado el importante papel de ésta como predictor independiente del riesgo de mortalidad.

En los estudios epidemiológicos, la fuerza de prensión manual ha sido generalmente el método de evaluación más extendido debido a su facilidad de medición, mayor confiabilidad y bajo coste económico. Por tanto, aunque se considera que la fuerza de las extremidades inferiores es de gran importancia en el desempeño diario, se sabe menos acerca de su asociación con el riesgo de mortalidad.

Es por ello que, recientemente, se realizó un estudio (2) en el que se pretendió verificar si la fuerza de otros grupos musculares (hombro, cadera y rodilla) se asocia de igual manera que la de la de prensión manual con la longevidad. Se evaluó mediante dinamometría la fuerza isométrica máxima del hemisferio superior (agarre y abducción de hombro) y del hemisferio inferior (extensores de rodilla y flexores de cadera) en 1755 personas mayores de 65 años pertenecientes al Toledo Study for Healthy Aging.

Como principales resultados se encontraron que una menor fuerza de hombro, cadera y rodilla en mujeres y de prensión y hombro en hombres se asociaron con un mayor riesgo de muerte. Asimismo, los hombres y las mujeres con niveles bajo de fuerza mostraron un mayor riesgo de hospitalización. Por último, el riesgo de muerte y hospitalización se incrementó en 45 y 30% en las mujeres y en 25 y 16% en los hombres, respectivamente, para quienes tuvieron los niveles más bajos de fuerza en cualquiera de las regiones evaluadas.

Por tanto, vuelve a quedar demostrado el papel como predictor de mortalidad de la fuerza, así como la necesidad de implementar programas de ejercicio físico en personas mayores cuyo objetivo sea el aumento o mantenimiento de la fuerza, con el fin de minimizar el riesgo de muerte asociado a la pérdida de fuerza muscular secundaria al proceso de envejecimiento.


REFERENCIAS

  1. Doherty, T. J. (2003). Invited review: aging and sarcopenia. Journal of Applied Physiology, 95(4), 1717-1727.
  2. 2. Guadalupe-Grau, A., Carnicero, J. A., Gómez-Cabello, A., Gutiérrez Avila, G., Humanes, S., Alegre, L. M., … & García-García, F. J. (2015). Association of regional muscle strength with mortality and hospitalisation in older people. Age and Ageing, 44(5), 790-795.

¿CUÁL ES EL FACTOR RESPONSABLE PARA SUPERAR LA BARRERA DE LOS 100 AÑOS?

Según los datos del último censo del Instituto Nacional de Estadística (INE), en España hay 14.487 personas que superan la barrera de los 100 años. Las personas centenarias (100 años o más) viven de media 15-20 años más que la población general, representando un modelo de envejecimiento saludable, ya que, en su caso, la aparición de enfermedades relacionadas con la edad y de discapacidades se retrasa generalmente hasta después de los 90 años (1). En este caso, tanto los factores ambientales como los genéticos contribuyen a un complejo fenotipo que determina una longevidad muy por encima de la normalidad.

En un reciente estudio liderado por el Catedrático en Fisiología del Ejercicio, Alejandro Lucía, se reveló una de las posibles claves genéticas de la excepcional longevidad en centenarios (2). Se analizaron 62 polimorfismos (variantes genéticas) relacionados con el riesgo de enfermedades cardiometabólicas, cáncer y una longevidad excepcional en 54 centenarios españoles. Los sorprendentes resultados mostraron que los centenarios tienen hasta 5 veces más probabilidades de ser portadores de un gen -GSTT1- que, en su variante funcional, se asocia con un menor riesgo de determinados tipos de cáncer –principalmente cáncer colorrectal y de mama-. Por tanto, los centenarios tendrían un menor riesgo de desarrollar dos de los cánceres más comunes en países occidentales.

Por tanto, vemos como la genética es un factor determinante para superar los 100 años. Sin embargo, la genética no lo es todo, sino que el ambiente (epigenética), en este caso el estilo de vida, puede hacer que determinados genes se expresen o no. Por ello, aunque los genes desempeñen un papel fundamental, será primordial seguir hábitos saludables para conseguir una mayor calidad de vida y una mayor longevidad. Para finalizar, y parafraseando al Dr. Jonatan Ruiz, la genética sería quien pondría las balas y el ambiente quien apretaría el gatillo.


REFERENCIAS

  1. Terry, D. F., Sebastiani, P., Andersen, S. L., & Perls, T. T. (2008). Disentangling the roles of disability and morbidity in survival to exceptional old age. Archives of Internal Medicine, 168(3), 277-283.
  2. Ruiz, J. R., Fiuza-Luces, C., Buxens, A., Cano-Nieto, A., Gómez-Gallego, F., Santiago, C., … & Lucia, A. (2012). Are centenarians genetically predisposed to lower disease risk?. Age, 34(5), 1269-1283.

LOS DEPORTISTAS DE ALTO RENDIMIENTO VIVEN MÁS QUE LA POBLACIÓN GENERAL

Los beneficios del ejercicio físico (bien realizado) sobre la salud son incuestionables. Así, se ha asociado con un menor riesgo de mortalidad por cualquier causa, además de desempeñar un rol clave tanto en la prevención como en la rehabilitación de enfermedades como el accidente cerebrovascular, el síndrome metabólico, diferentes tipos de cáncer, la depresión, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte viene existiendo cierta controversia acerca de los efectos a largo plazo sobre la salud de altos volúmenes de ejercicio y a gran intensidad en los deportistas de alta competición. El debate viene alimentado por los últimos casos de muerte súbita en jóvenes deportistas. Por ejemplo, casos como los de Antonio Puerta, Dani Jarque o Marc Vivien Foe en el fútbol, Wes Leonard, jugador de baloncesto de 16 años que, tras conseguir la canasta decisiva para su equipo, cayó desplomado por un ataque al corazón y falleció, o el dramático caso de un equipo de rugby inglés que perdió a dos jugadores en tan solo seis meses por sendos paros cardiacos, nos sacudieron e hicieron cuestionarnos hasta qué punto el deporte de competición puede favorecer la aparición de muerte súbita.

Para intentar esclarecer este aspecto, el grupo de investigación de Alejandro Lucía, doctor en Medicina, catedrático de Fisiología del Ejercicio e investigador de la Universidad Europea de Madrid, llevó a cabo un meta-análisis entre 10 estudios de cohorte, incluyendo a un total de 42087 deportistas (707 mujeres) de alto nivel.

Los resultados no dejaron lugar a dudas, hallando que estos deportistas viven más que la población general. En concreto, se obtuvo que tienen un 40% menor riesgo de mortalidad por cáncer y un 27% menor por enfermedad cardiovascular que la población general. Se sugiere que los beneficios sobre la salud del ejercicio físico, particularmente reduciendo el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y cáncer, no se limitan a dosis moderadas, sino que aquellos con los mayores niveles de ejercicio físico, como son los deportistas de alto rendimiento, obtienen un efecto protector adicional sobre la salud y la longevidad.

Por tanto, los casos de muerte súbita citados, así como muchos otros ocurridos en deportistas, por supuesto que han de tenerse en consideración y nos deben servir para enfatizar la importancia de la prevención, pero no deben dar lugar a avivar el debate sobre la idoneidad del deporte de rendimiento desde edades tempranas, pues han sido sobradamente constatados sus beneficios a distintos niveles.

REFERENCIAS:

Garatachea, N., Santos-Lozano, A., Sanchis-Gomar, F., Fiuza-Luces, C., Pareja-Galeano, H., Emanuele, E., & Lucia, A. (2014). Elite athletes live longer than the general population: a meta-analysis. Mayo Clinic Proceedings, 89 (9), 1195-1200.