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MASA MUSCULAR Y SUPERVIVENCIA EN PACIENTES CON CÁNCER

El músculo es un potente predictor de supervivencia en pacientes con cáncer. En cánceres como el gastrointestinal y el de páncreas, con un elevado componente metabólico, tener una mayor cantidad de masa muscular se asocia con mayor superviencia.


REFERENCIAS

  • Ishii, N., Iwata, Y., Nishikawa, H., Enomoto, H., Aizawa, N., Ishii, A., … & Nishimura, T. (2017). Effect of pretreatment psoas muscle mass on survival for patients with unresectable pancreatic cancer undergoing systemic chemotherapy. Oncology letters, 14(5), 6059-6065.
  • Dohzono, S., Sasaoka, R., Takamatsu, K., Hoshino, M., & Nakamura, H. (2019). Prognostic value of paravertebral muscle density in patients with spinal metastases from gastrointestinal cancer. Supportive Care in Cancer, 27(4), 1207-1213.

CARDIO-ONCOLOGÍA PEDIÁTRICA, EL ROL CARDIOPROTECTOR DEL EJERCICIO

A pesar del incremento en las tasas de supervivencia debido a los avances en los tratamientos, los supervivientes de cáncer pediátrico experimentan a menudo efectos adversos como consecuencia del tratamiento y de la propia enfermedad. Además, muchos de estos efectos persisten incluso años después de haber finalizado el tratamiento como, por ejemplo, la cardiotoxicidad, una alteración de la función cardiaca causada por los fármacos.

El ejercicio físico ha demostrado tener un rol cardioprotector mejorando o, al menos, mitigando los efectos adversos de los tratamientos relacionados con la función cardiaca, tal y como vimos en un estudio anterior de niños con cáncer durante el tratamiento. Sin embargo, hasta ahora no existía evidencia meta-analítica que apoyara el papel del ejercicio sobre el sistema cardiovascular en población con cáncer pediátrico. Por ello, el equipo de Fissac junto con el Dr. Alejandro Lucía realizaron una revisión sistemática con meta-análisis (1) para analizar los efectos del ejercicio físico en variables relacionadas con la salud cardiovascular en supervivientes de cáncer pediátrico (hemos de aclarar que nos basaremos en la terminología norteamericana para considerar como superviviente de cáncer a todo paciente con cáncer desde el día en el que se le diagnostica la enfermedad).

Un total de 27 estudios y 697 participantes fueron incluidos y se evaluaron la capacidad cardiorrespiratoria y la función y estructura cardiovascular (endotelial y del ventrículo izquierdo). El principal hallazgo del estudio fue el incremento en la capacidad cardiorrespiratoria en pruebas indirectas y una tendencia a un mayor VO2pico en los supervivientes de cáncer pediátrico que realizaron ejercicio. Además, se observó que la función sistólica del ventrículo izquierdo se preservó con el ejercicio.

Por tanto, el ejercicio físico parece que, efectivamente, desempeña un rol cardioprotector en supervivientes de cáncer pediátrico mejorando la salud cardiovascular, o al menos minimizando su deterioro. Y si tenemos en cuenta que los tratamientos contra el cáncer pediátrico, sobre todo los que incluyen antraciclinas, son especialmente cardiotóxicos y que los eventos cardiovasculares son la principal causa de muerte no asociada con el cáncer entre los supervivientes de cáncer pediátrico (2), es muy importante el papel cardioprotector que ha demostrado ejercer el ejercicio a lo largo de la enfermedad.


REFERENCIAS:

  1. Morales, J. S., Valenzuela, P. L., Herrera-Olivares, A. M., Baño-Rodrigo, A., Castillo-García, A., Rincón-Castanedo, C., … & Lucia, A. (2020). Exercise Interventions and Cardiovascular Health in Childhood Cancer: a Meta-Analysis. Int J Sports Med [pendiente de ser publicada versión impresa].
  2. Mulrooney, D. A., Armstrong, G. T., Huang, S., Ness, K. K., Ehrhardt, M. J., Joshi, V. M., … & Santucci, A. (2016). Cardiac outcomes in adult survivors of childhood cancer exposed to cardiotoxic therapy: A cross-sectional study from the St. Jude lifetime cohort. Ann Inter Med, 164(2), 93-101.

EL TRASPLANTE DE MICROBIOTA AUMENTA LA ESPERANZA DE VIDA EN RATONES CON PROGERIA

Un estudio publicado por el grupo de Carlos López Otín demuestra que existe una alteración de la microbiota intestinal (disbiosis) tanto en modelos de ratón como en niños con progeria (envejecimiento prematuro). En base a ello, demostraron que el trasplante de microbiota fecal de donantes sanos a receptores con progeria aumenta la supervivencia y atenúa el fenotipo de envejecimiento acelerado.


REFERENCIA

  • Bárcena, C., Valdés-Mas, R., Mayoral, P., Garabaya, C., Durand, S., Rodríguez, F., … & Bossut, N. (2019). Healthspan and lifespan extension by fecal microbiota transplantation into progeroid mice. Nature medicine, 25(8), 1234-1242.

LO MEJOR DE FISSAC DE 2019

Se va el 2019, un año lleno de trabajo y ciencia. Para celebrarlo, hemos escogido nuestros 10 artículos e infografías que más nos han gustado en este año. Esperamos que los disfrutéis.

  • Suplementos para aumentar la masa y la fuerza muscular ¿todos funcionan?
    Artículo + Infografía | 17 de enero 2019
    Mantener unos niveles adecuados de masa muscular y fuerza es esencial tanto para un óptimo rendimiento deportivo como para la salud, y por ello son numerosos los suplementos alimenticios comercializados bajo su supuesto potencial para su mejora.¿Pero son todos estos suplementos eficaces?
  • Hacer más de 10 flexiones seguidas disminuye el riesgo cardiovascular
    Infografía | 18 de febrero 2019
    En un estudio que analizó a más de 1000 bomberos, aquellos que pudieron hacer más de 10 flexiones seguidas presentaron una reducción significativa de riesgo cardiovascular en comparación con aquellos que completaron menos. Los que pudieron hacer más de 40, tuvieron una reducción del 96%.
  • Atletas en la vejez, un ejemplo a seguir
    Infografía | 28 de mayo 2019
    En una editorial que publicamos en la prestigiosa revista JAMDA mostramos la importancia de la forma física en mayores y presentamos varios casos ilustrativos que demuestran que los más mayores todavía pueden tener un rendimiento físico notable.
  • ¿Cómo evitar la pérdida de masa muscular tras una lesión?
    Artículo + infografía | 16 de junio 2019
    En una reciente revisión publicada por miembros de Fissac junto al Dr. Alejandro Lucía se resumen algunas de las principales estrategias pasivas que pueden aportar beneficios durante la recuperación de una lesión, especialmente en aquellos casos en los que el ejercicio voluntario no es posible.
  • Asociación entre fuerza y riesgo de mortalidad en población clínica
    Infografia | 28 de julio 2019
    Una revisión sistemática con meta-análisis que analizó a 39.852 pacientes mostró que tener bajos niveles de fuerza puede aumentar el riesgo de mortalidad en población clínica desde un 36% hasta más del 100%.
    Pero, ¿qué sucede si los pacientes aumentan su fuerza en 5 kg? El riesgo de mortalidad disminuyó desde un 20% hasta casi el 50%.
  • El ejercicio aumenta el tamaño del hipocampo y mejora la memoria
    Infografia | 9 de septiembre 2019
    Un estudio publicado en la revista PNAS analizó el efecto del ejercicio aeróbico en adultos mayores. El grupo que hizo ejercicio aumentó el volumen del hipocampo un 2%. Además, el aumento del volumen del hipocampo se asoció con una mejora de la capacidad cardiorrespiratoria, con mayores niveles de BDNF y con una mejora de la función cognitiva.

TOP INFOGRAFÍAS 2019

EL EJERCICIO ES MEDICINA

El Dr. Robert Butler afirmó en un artículo en 1978 cuando era director del instituto americano de envejecimiento que “si el ejercicio pudiera empaquetarse en una píldora, sería el medicamento más recetado y beneficioso del país”.


REFERENCIA

  • Butler, R. N. (1978). Public interest report no. 23: Exercise, the neglected therapy. The International Journal of Aging and Human Development, 8(2), 193-195.

BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO DURANTE EL TRATAMIENTO EN NIÑOS CON CÁNCER

A pesar de la mejora en los tratamientos experimentada en los últimos años y de ser considerada una enfermedad rara, el cáncer pediátrico es la primera causa de muerte en la infancia por enfermedad a partir del año de vida. Además, los avances realizados en los tratamientos del cáncer pediátrico en las últimas décadas y el consiguiente aumento en las tasas de supervivencia no están necesariamente asociados a un mejor estado de salud. Así, estos pacientes siguen experimentando a menudo efectos adversos no solo durante el tratamiento, sino incluso años después de finalizarlo.

Por ello, el Dr. Javier S. Morales (miembro de Fissac) junto con expertos como los Doctores Alejandro Lucía, Carmen Fiuza o Elena Santana, han llevado a cabo un estudio (1) para evaluar los efectos del entrenamiento intrahospitalario sobre variables clínicas en 169 niños con cáncer (leucemias y tumores sólidos). Las variables de estudio fueron supervivencia, riesgo de recaída o metástasis, función cardiovascular, antropometría, variables sanguíneas, días de hospitalización y gasto económico asociado. El programa de entrenamiento fue supervisado y combinó ejercicio cardiovascular y de fuerza, realizándose durante toda la fase aguda del tratamiento.

Un dato interesante fue que la duración de la hospitalización fue menor en el grupo de ejercicio, lo que supuso un ahorro económico sanitario de un ~17%. Además, la función del ventrículo izquierdo (valorada como fracción de eyección y de acortamiento) empeoró al finalizar el tratamiento en el grupo control respecto a la que tenían en el momento del diagnóstico, mientras que se mantuvo estable en el grupo de ejercicio. Sin embargo, este beneficio reportado por el ejercicio sobre la función cardiovascular no se mantuvo en el seguimiento posterior. Por último, no se encontraron otras diferencias entre ambos grupos para el resto de las variables o al analizar las leucemias y los tumores sólidos por separado.

En definitiva, la realización de ejercicio físico intrahospitalario supervisado desempeña un importante rol cardioprotector en niños con cualquier tipo de cáncer durante el tratamiento, reduciendo además el tiempo y los costes de hospitalización. El hecho de que los beneficios sobre la función cardíaca no se mantuvieran con posterioridad a la finalización del programa de entrenamiento sugiere que las intervenciones de ejercicio deben prolongarse más allá de la fase de tratamiento para maximizar sus efectos.


REFERENCIAS

  1. Morales, J. S., Santana‐Sosa, E., Santos‐Lozano, A., Baño‐Rodrigo, A., Valenzuela, P. L., Rincón‐Castanedo, C., … & Lucia, A. (2020). Inhospital exercise benefits in childhood cancer: A prospective cohort study. Scand J Med Sci Sports, 30:126-134.

ESTADO DE SALUD DE SUPERVIVIENTES DE CÁNCER PEDIÁTRICO DESPUÉS DEL TRATAMIENTO

En esta revisión sistemática con meta-análisis mostramos que los supervivientes de cáncer pediátrico una vez finalizado el tratamiento tienen una menor función ventricular izquierda, niveles más bajos de colesterol-HDL y un mayor ratio cintura-cadera en comparación con controles sanos.

REFERENCIA

  • Morales, J. S., Valenzuela, P. L., Rincon-Castanedo, C., Santos-Lozano, A., Fiuza-Luces, C., & Lucia, A. (2019). Is health status impaired in childhood cancer survivors? A systematic review and meta-analysis. Critical Reviews in Oncology/Hematology.

¿CÓMO AFECTA EL USO DE PANTALLAS AL SUEÑO DE LOS NIÑOS?

El sueño juega un papel fundamental en la salud y el desarrollo de los niños, especialmente en los primeros años. Sin embargo, los resultados obtenidos en el estudio PASOS de la Gasol Foundation entre 3887 niños y adolescentes españoles arrojan datos preocupantes, ya que el 41% incumple las recomendaciones de horas de sueño entre semana, aumentando el porcentaje hasta el 48% cuando llega el fin de semana.

La llegada de dispositivos móviles como los smartphones o tablets ha supuesto una auténtica revolución en nuestras vidas, siendo cada vez mayor el tiempo que pasamos delante de ellos. Por ejemplo, los datos arrojados por el estudio PASOS advierten que más de la mitad de niños y adolescentes (54%) supera las dos horas diarias recomendadas por la OMS para el uso de pantallas, disparándose el dato (80%) cuando llega el fin de semana.

Una revisión sistemática publicada recientemente analizó la asociación entre el tiempo de exposición a las pantallas -televisión, ordenador, teléfonos móviles y/o tablets– y diferentes variables relacionadas con la cantidad y calidad del sueño en niños y adolescentes de entre 5 y 17 años (1). La mayoría de artículos (75-94%) encontraron una asociación significativa entre el uso de estas pantallas y una menor duración y calidad del sueño. Por ejemplo, los niños y adolescentes que utilizaban internet antes de acostarse dormían 51 minutos menos, los que usaban videojuegos dormían 28 minutos menos, y los que miraban el móvil antes de dormir veían su tiempo de sueño reducido en 21-45 minutos

En resumen, se halló que el tiempo de uso de pantallas se asocia negativamente con el sueño (principalmente, a través de una menor duración y un retraso en la hora de acostarse) en la mayoría de estudios analizados. No hay que obviar que el tiempo que nuestros menores dedican a las pantallas es tiempo que probablemente estén restando al desarrollo de habilidades motoras, sociales o cognitivas.


REFERENCIA

  • Hale, L., & Guan, S. (2015). Screen time and sleep among school-aged children and adolescents: a systematic literature review. Sleep Medicine Reviews, 21, 50-58.

BENEFICIOS DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA TRAS LA MENOPAUSIA

La menopausia es una etapa en la vida de la mujer que trae consigo importantes cambios a nivel fisiológico, algunos de los cuales afectarán en su día a día y repercutirán negativamente en la calidad de vida. El ejercicio de fuerza protege contra la pérdida de masa muscular y mejora la salud ósea, por lo que debe ser considerada una intervención no farmacológica de primera elección en mujeres posmenopaúsicas.

LA ACTIVIDAD FÍSICA, CLAVE EN LA PREVENCIÓN DE FRACTURAS EN MUJERES POSMENOPÁUSICAS

La menopausia se caracteriza por una disminución en la producción de hormonas sexuales como los estrógenos, la progesterona, y en menor medida la testosterona. Estos cambios hormonales provocan numerosos efectos en las mujeres, entre ellos, una disminución de su densidad mineral ósea. De hecho, en un estudio realizado en cerca de 100.000 mujeres post-menopáusicas se observó que aproximadamente una de cada tres había tenido al menos una fractura tras la menopausia (1).

El ejercicio físico podría ser una estrategia efectiva para aumentar la salud muscular y ósea en mujeres post-menopáusicas, reduciendo así el riesgo de fracturas. Con el fin de confirmar dicha hipótesis, un estudio publicado en JAMA (2) que incluyó casi 80.000 mujeres con edades comprendidas entre los 50 y los 79 años evaluó los niveles de actividad física así como la incidencia de fracturas durante un periodo de 14 años de media. Confirmando los datos mencionados anteriormente, aproximadamente una de cada tres mujeres (33%) sufrió alguna fractura. Sin embargo, es importante mencionar que los niveles de actividad física diarios se asociaron de forma inversa al riesgo de fractura. Por ejemplo, las mujeres que realizaban más actividad física tuvieron un 18% menos riesgo de fractura de cadera – una de las fracturas más comunes en esta población – que las que permanecían inactivas. Por el contrario, un mayor tiempo de sedentarismo (en concreto, más de 9 horas y media diarias de actividades sedentarias) se asoció a un mayor riesgo de fracturas.

Estos resultados tienen una gran relevancia, especialmente teniendo en cuenta la alta prevalencia de fracturas en esta población y las graves consecuencias que esto puede tener (ej., mayor riesgo de pérdida de densidad mineral ósea y masa/fuerza muscular durante la recuperación de la fractura, y pérdida de independencia funcional). Además, las fracturas suponen un gran desembolso económico para los sistemas de salud pública. Por ejemplo, en Estados Unidos se ha estimado que se dan 1.5 millones de fracturas en mujeres anualmente, lo que supone 12.7 billones de dólares para los sistemas de salud (3). El ejercicio físico debe ser por lo tanto un pilar fundamental en el día a día de las mujeres pre- y post-menopáusicas, intentando además reducir en la medida de lo posible el número de horas que se pasan en actividades sedentarias como trabajar sentado o ver la televisión.


REFERENCIAS

  1. Eisman, J., et al. (2004) Osteoporosis prevalence and levels of treatment in primary care: the Australian BoneCare Study. J Bone Miner Res. 19(12):1969-75.
  2. LaMonte, M.J., et al. (2019) Association of Physical Activity and Fracture Risk Among Postmenopausal Women. JAMA Network Open. 2(10):e1914084.
  3. Burge, R., et al. (2007) Incidence and economic burden of osteoporosis-related fractures in the United States, 2005-2025.J Bone Miner Res. 2007;22(3):465-475.