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SÍ, TAMBIÉN PUEDEN ENTRENAR ALTA INTENSIDAD LOS OCTOGENARIOS CON EPOC

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) se caracteriza por una reducción persistente del flujo de aire, experimentando las personas que la sufren intolerancia al ejercicio como consecuencia de reacciones hiperventilatorias y/o broncoespasmos en respuesta al incremento de la demanda funcional. Por ello, la EPOC se asocia con reducción en los niveles de actividad física y atrofia muscular, conduciendo a una situación de disfunción muscular periférica que va a contribuir al deterioro funcional de las personas que sufren la enfermedad.

La disfunción muscular periférica afecta a 1 de cada 3 pacientes con EPOC y repercute sobre la la fuerza y la resistencia muscular. Esta proporción aumenta a partir de los 65 años. Por ello, varias de las principales instituciones de referencia en patología respiratoria consideran al ejercicio físico como uno de los pilares en los programas de rehabilitación pulmonar para estos pacientes.

Estudios previos han mostrado que los pacientes con EPOC pueden entrenar a alta intensidad y que además este tipo de trabajo promueve mayores adaptaciones fisiológicas y ventilatorias que hacerlo por debajo del 2º umbral (1). Sin embargo, mientras que en pacientes con EPOC de entre 60-79 años el HIIT mostró beneficios en parámetros ventilatorios, composición corporal, condición física y estructura y función muscular, en octogenarios aún no se ha evaluado su efectividad y seguridad

Por ello, el grupo GENUD Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha evaluó los efectos a corto y largo plazo de un programa concurrente de HIIT y fuerza en octogenarios con EPOC leve a severa (2). El entrenamiento supervisado se realizó durante 9 semanas, 2 sesiones/semana. La parte de HIIT se llevó a cabo en cicloergómetro y consistió en sucesivos sprints hasta el 80-90% de la frecuencia cardíaca de reserva (HRR) –seguidos de periodos de 1 minuto de recuperación activa al 50-60% de la HRR- y aumentando las repeticiones y la duración de forma progresiva a lo largo del programa.

En cuanto a los principales resultados hallados, se observó que la combinación de HIIT y entrenamiento de fuerza fue efectiva y bien tolerada, ya que mejoró la fuerza máxima dinámica e isométrica, la agilidad, la velocidad de la marcha y la capacidad cardiorrespiratoria, y no produjo efectos adversos de interés. Además, un año después de la intervención, las mejoras obtenidas volvieron a los valores pre-entrenamiento. Este dato es clínicamente relevante, ya que a partir de los 70 años se produce una reducción anual de 3.6% y 2.8% de la masa y la fuerza muscular, respectivamente (3).

Por tanto, observamos como la combinación de HIIT y entrenamiento de fuerza es una herramienta terapéutica muy efectiva en octogenarios con EPOC, ya que, además de mostrarse segura, mejora parámetros relacionados con la clínica de la enfermedad y tiene el potencial de reducir los efectos que se producen de forma natural como consecuencia del envejecimiento.

REFERENCIAS:

  1. Casaburi, R., Patessio, A., Ioli, F., Zanaboni, S., Donner, C. F., & Wasserman, K. (1991). Reductions in exercise lactic acidosis and ventilation as a result of exercise training in patients with obstructive lung disease. American Review of Respiratory Disease, 143(1), 9-18.
  2. Guadalupe-Grau, A., Aznar-Laín, S., Mañas, A., Castellanos, J., Alcázar, J., Ara, I., … & García-García, F. J. (2017). Short and Long Term Effects of Concurrent Strength and HIIT Training in Octogenarian COPDs. Journal of Aging and Physical Activity, 25(1), 105-115. doi: 10.1123/japa.2015-0307.
  3. Goodpaster, B. H., Park, S. W., Harris, T. B., Kritchevsky, S. B., Nevitt, M., Schwartz, A. V., … & Newman, A. B. (2006). The loss of skeletal muscle strength, mass, and quality in older adults: the health, aging and body composition study. The Journals of Gerontology Series A: Biological Sciences and Medical Sciences, 61(10), 1059-1064.

“TRASTORNO DE DÉFICIT DE EJERCICIO EN NIÑOS”. ¿CUÁLES SON SUS CONSECUENCIAS PARA LA SALUD?

Las recomendaciones internacionales nos indican que los niños y adolescentes deberían realizar diariamente 60 minutos o más de actividad física moderada a vigorosa, como mínimo. Además de los beneficios sobre la condición física, la práctica de actividad física fomenta el bienestar emocional, social y cognitivo de nuestros niños.

La infancia es un periodo clave en la adquisición de las conductas, saludables y no saludables, que se desarrollarán posteriormente a lo largo de la vida. Así, en niños que tienden a ser físicamente inactivos durante su infancia, presumiblemente predominarán los hábitos de vida sedentarios durante la edad adulta.

En referencia a esta situación de inactividad en la infancia, el científico pediátrico Dr. Avery Faigenbaum definió el concepto de “Trastorno de Déficit de Ejercicio” (EDD por sus siglas en inglés: “Exercise Deficit Disorder”) (1), el cual describe una condición caracterizada por la disminución del nivel de actividad física por debajo de lo recomendado, esto es, menos de 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa.

Mientras que con actividad física nos referimos a cualquier movimiento producido por el músculo esquelético que conlleva gasto energético, el término ejercicio denota un tipo de actividad física planeada y realizada de forma regular. Por tanto, el sentido de ejercicio en el concepto de EDD enfatiza la premisa de que la actividad física habitual debería ser prescrita por los especialistas pediátricos en ejercicio y los profesores de educación física, sin hacernos perder la perspectiva de la importancia mayúscula que tienen el juego y su componente lúdico para estas edades. Así, la participación en actividades al aire libre, actividades recreacionales, clases de educación física y deportes van a contribuir a su desarrollo físico y psicosocial.

Aunque el EDD no puede considerarse una enfermedad como tal, los niños y adolescentes con EDD deberían ser tratados con la misma resolución que los pacientes pediátricos con hipertensión o dislipidemia, ya que sus consecuencias clínicas futuras pueden ser de un tremendo impacto sobre la salud pública de las generaciones venideras.

En este sentido, conocemos que algunas enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer,… que se manifiestan prevalentemente en etapas adultas vienen determinadas por estilos de vida sedentarios durante la infancia. Por tanto, serán necesarias estrategias que promuevan la actividad física desde las edades más tempranas con objeto de prevenir el desarrollo de factores de riesgo y procesos patológicos en el futuro.


REFERENCIA

  1. Faigenbaum, A.D. & Myer, G.D. (2012). Exercise Deficit Disorder in Youth: Play Now or Pay Later. Current Sports Medicine Reports, 11(4), 196-200.

LA ACTIVIDAD FÍSICA ES UNA PRIORIDAD EN LA PRÁCTICA CLÍNICA: ¡EL MOMENTO DE ACTUAR ES AHORA!

Existen pruebas abrumadoras que indican que la actividad física realizada de forma regular es una de las herramientas más poderosas que los médicos y demás profesionales de la salud pueden recomendar a sus pacientes. Durante décadas, la investigación científica ha demostrado que la actividad física regular previene y protege contra las principales enfermedades crónicas, como son la hipertensión, la diabetes tipo II, la obesidad, enfermedades coronarias, el derrame cerebral, el deterioro cognitivo, determinados tipos de cáncer e incluso episodios de depresión [1], [2]. Además, ninguna otra intervención o tratamiento se asocia por sí sola con una gama tan amplia de beneficios.

En un comunicado que tenía como objetivo dar “un toque de atención” para un Plan Nacional de Actividad Física, la Asociación Americana del Corazón destacó que la principal causa de muerte en todo el mundo es la falta de actividad física [1]. Dada la abrumadora evidencia de los beneficios que la actividad física reporta a la salud y el papel que desempeñan los profesionales en la adopción de hábitos saludables, la falta de asesoramiento sobre la correcta realización de actividad física en el ámbito clínico supone una oportunidad perdida en aras de mejorar la salud y el bienestar de los pacientes, y a un coste mínimo.

Por ello esperamos que la actividad física se integre de manera eficiente en el ámbito clínico como herramienta que ayude a prevenir y curar enfermedades. La prevención es la cura.

En 2012 en EEUU hubo más de 506 millones de visitas en atención primaria, la mayoría de las cuales fueron para la prevención y tratamiento de enfermedades crónicas. Sin embargo, tan solo el 34% de los adultos recibió asesoramiento sobre actividad física en su última visita al médico. Algunas de las razones que los médicos esgrimen para no ofrecer asesoramiento son la falta de tiempo, el escepticismo acerca de si realmente funciona y la falta de conocimiento.

¿Funciona la prescripción de actividad física?

Numerosos estudios han demostrado que los factores de riesgo cardiovasculares, así como la morbilidad y mortalidad por enfermedades del corazón y accidentes cardiovasculares se pueden reducir mediante un cambio de estilo de vida que incluya actividad física. En un estudio en el que se trató la inclusión de recomendaciones de actividad física entre pacientes con prehipertensión o hipertensión en fase 1 [3], se vio una reducción significativa de riesgo cardiovascular (entre un 12%-14% de escala de Framingham). La importancia de incluir la prescripción de actividad física dentro de la atención médica primaria está claro que puede ser eficaz.

La participación conjunta y consensuada de un equipo médico multidisciplinar a la hora de prescribir y recomendar ejercicio puede ayudar a conseguir cambios en los hábitos de vida de los pacientes (tabla 1).

fissac _ prescripción de actividad física en la práctica clínica

Es importante que el médico haga entender al paciente que la actividad física es fundamental para la mejora de su salud. Se les puede pedir a los pacientes que hagan un seguimiento de su actividad (de la misma manera que lo hacen de su presión arterial) y llevar los registros a su próxima visita. Pequeños cambios a través de la actividad física pueden conducir a mejoras sustanciales en la salud cardiometabólica. Para aquellos pacientes que necesiten un apoyo extra, los médicos deberían considerar la ayuda de especialistas en actividad física y ejercicio con el fin de completar un tratamiento satisfactorio, pudiendo incorporarlos dentro de su equipo.

La actividad física ofrece una oportunidad de vital importancia para mejorar la salud de los pacientes. Una breve orientación puede ser eficaz y su incorporación incluso en los entornos clínicos más saturados tiene beneficios demostrables para los pacientes. Existe una evidencia muy fuerte que apoya el aumento de la actividad física con el objetivo de prevenir y tratar enfermedades crónicas y un consenso rotundo que apoya su inclusión como una prioridad . La pregunta es, “¿están los médicos y los pacientes preparados para pasar a la acción?”


REFERENCIA

[1]      W. E. Kraus, V. Bittner, L. Appel, S. N. Blair, T. Church, J.-P. Després, B. A. Franklin, T. D. Miller, R. R. Pate, R. E. Taylor-Piliae, D. K. Vafiadis, and L. Whitsel, “The National Physical Activity Plan: a call to action from the American Heart Association: a science advisory from the American Heart Association.,” Circulation, vol. 131, no. 21, pp. 1932–40, May 2015.

[2]      K. Berra, J. Rippe, and M. JE, “Making physical activity counseling a priority in clinical practice: The time for action is now,” JAMA, vol. 314, no. 24, pp. 2617–2618, Dec. 2015.

[3]      N. M. Maruthur, N.-Y. Wang, and L. J. Appel, “Lifestyle interventions reduce coronary heart disease risk: results from the PREMIER Trial.,” Circulation, vol. 119, no. 15, pp. 2026–31, Apr. 2009.

DESCUBRIMIENTO CIENTÍFICO DEL AÑO: MODIFICACIÓN GENÉTICA AL ALCANCE DE LA MANO

Este año la revista Science ha nombrado a la técnica CRISPR/Cas9 como el descubrimiento del año. Para ser más exactos no ha sido el 2015 el año de su descubrimiento, pero sí ha sido cuando los científicos se han percatado de su enorme potencial. Las investigaciones de Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna ganaron el Premio Princesa de Asturias este año por “haber desarrollado una tecnología de edición genómica que permite reescribir el genoma y corregir genes defectuosos con un nivel de precisión sin precedentes y de forma muy económica” ¿Pero en qué consiste esta técnica? La CRISPR/Cas9 modifica secuencias de ADN como si fuese un procesador de texto. ¿Y cómo funciona? Una molécula de ARN diseñada especialmente encuentra a su cadena de ADN complementaria para que una enzima Cas9 la corte y se añada una nueva cadena de ADN. De esta manera se pueden alterar genes defectuosos e insertar secuencias sanas.

Edición ADN crispr

Figura 1. Edición de ADN a través de la técnica CRISPR/Cas9. Fuente: Reuters.

Esta técnica tiene su origen en el mecanismo de defensa inmune que utilizan algunas bacterias para eliminar el genoma de los virus que las atacan. Los CRISPR (clustered regularly interspaced short palindromic repeats) son secuencias repetidas de bases en el ADN de estas bacterias. Las bacterias activan el mecanismo CRISPR/Cas9, el cual reconoce las secuencias extrañas de ADN mediante un ARN guía, y a través de las proteínas nucleasas cas9, que actúa como tijera, las cortan y degradan, confiriendo resistencia a estos agentes [1].

Estudios recientes ya han conseguido corregir errores genéticos que originan enfermedades en las que solo interviene un único gen. En cambio, para aquellas enfermedades en las que intervienen varios genes, que son la mayoría, este mecanismo ayudará a comprender los procesos de interacción entre genes y la evolución de la enfermedad.

Desde hace 10 años los investigadores ya soñaban con la modificación genética gracias a las pinzas de zinc, técnica que resultó precisa y eficaz. Pero su elevado coste ($ 5,000) y el difícil diseño hizo que la técnica no se implantara en muchos laboratorios. En cambio, en el caso del CRISPR, los investigadores pueden pedir solo el ARN complementario, pudiendo pedir los demás elementos en otra plataforma. El coste total pueden ser de unos 30 $, “de modo que esta técnica democratiza la tecnología para que la pueda utilizar todo el mundo”, afirma James Haber, biólogo molecular de la Universidad de Brandeis en Waltham, Massachusetts [2].

Los científicos están investigando cómo el CRISPR podría ser utilizado en los organismos en su hábitat natural. Gran parte de los estudios se han centrado en un método llamada Gene Drive, que puede extender rápidamente un gen editado a través de una población. Esto puede ayudar a combatir enfermedades transmitidas por insectos, como la malaria. Por lo general, un cambio genético en un organismo tarda mucho tiempo en propagarse a través de una población. Esto se debe a que una mutación realizada en uno de los dos cromosomas es heredado únicamente por la mitad de la descendencia. Pero una Gene Drive permite que una mutación en un cromosoma se copie en su par en cada generación, por lo que casi toda la descendencia heredará el cambio (figura 2). Si esta mutación reduce el número de descendientes del mosquito de la malaria, entonces se podría erradicar la enfermedad.

fissac _ modificación genética

Figura 2. Explicación del Gene Drive y cómo su técnica puede modificar el mapa genético de una población [2].

Si esa mutación reduce el número de producirse un mosquito descendencia, entonces la población podría desaparecer, junto con los parásitos de la malaria se está llevando.

El primero utilizó CRISPR para disparar una “reacción en cadena” genética que extendió un gen modificado por toda una población de insectos en solo unas pocas generaciones; el mecanismo es prometedor para luchar contra la malaria y otras enfermedades transmitidas por insectos, pero también ha preocupado, comprensiblemente, a reguladores y bioéticos.

Esta técnica se puede utilizar también en células germinales (Espermatozoides y óvulos), de manera que los genes modificados puedan ser transmitidos a su descendencia. Prohibida su uso en células humanas, la técnica y sus posibles usos hacen necesario que su utilización tenga una responsabilidad ética, por lo que conviene realizar una reflexión previa.

El descubrimiento y desarrollo de estas técnicas debe hacernos reflexionar acerca de la investigación básica, ya que para que un país evolucione y se desarrolle necesita investigar e invertir en ciencia. Aunque vivamos en un periodo cortoplacista en la que los dirigentes pienses que un euro invertido en ciencia es un euro tirado, los números dicen lo contrario (figura 3).

fissac _ inversión y patentes ciencia

Figura 3. Inversión de 160 millones $ y número de patentes en los años 2007-2014 [2].

En palabras de Emmanuelle Charpentier en una entrevista para el País:

Mis proyectos están siempre dirigidos hacia la ciencia básica, aunque con cierta aplicación médica. En cuanto al descubrimiento, se produjo de manera muy rápida y inesperada. La idea fue relacionar dos mecanismos moleculares que han evolucionado en las bacterias que en principio no tenían nada que ver el uno con el otro y que, sin embargo, trabajan juntos. Son mecanismos sencillos y sofisticados a la vez, muy bellos. Mirándolo a posteriori, creo que también fue resultado de pensar diferente a la manera habitual, pero en el contexto adecuado”.

Pensar y trabajar de manera diferente, incluso en investigación básica, hace que los resultados sean diferentes. En este caso, el descubrimiento del año 2015 y Premio Princesa de Asturias.


REFERENCIAS

[1]      R. Barrangou, C. Fremaux, H. Deveau, M. Richards, P. Boyaval, S. Moineau, D. A. Romero, and P. Horvath, “CRISPR provides acquired resistance against viruses in prokaryotes.,” Science, vol. 315, no. 5819, pp. 1709–12, Mar. 2007.

[2]      H. Ledford, “CRISPR, the disruptor.,” Nature, vol. 522, no. 7554. England, pp. 20–24, Jun-2015.

MECANISMOS FISIOLÓGICOS IMPLICADOS EN EL AUMENTO DE MASA MUSCULAR

Mantener unos niveles adecuados de masa muscular es esencial para la salud debido a las variadas funciones del músculo esquelético, el cual además de ser necesario para la locomoción, juega un papel muy importante en la prevención de patologías como la obesidad y la diabetes gracias a su influencia en el metabolismo. Su importancia se extiende a todo tipo de población, desde deportistas que busquen aumentar su masa muscular y con ello el rendimiento o la estética hasta personas cuyo interés sea evitar la atrofia muscular producida por el envejecimiento, miopatías, lesiones o periodos de inmovilización.

fissac _ fisiología hipertrofia

Tipos de fibras musculares

Las fibras musculares son clasificadas atendiendo a diversos factores como su velocidad de contracción, el tipo de miosina presente o las características metabólicas (Tabla 1). La clasificación más convencional las divide en: fibras lentas, denominadas también Tipo I; y fibras rápidas, entre las que se incluyen las Tipo IIa y Tipo IIx en humanos. Hasta hace relativamente escaso tiempo se incluía otro subtipo de fibras rápidas denominadas IIb. Sin embargo, se ha visto que los humanos no presentamos este tipo de fibras “super-rápidas” que sí está presente en otros animales como los roedores (Bloemberg and Quadrilatero, 2012).

Tabla 1. Tipos de fibras musculares presentes en humanos y sus características.

fissac _ hipertrofia fibras musculares

Como hemos mencionado, estos tres tipos de fibras se diferencian: a) en su velocidad de contracción, siendo las tipo IIx (y las IIb en otras especies) las más rápidas debido a la isoforma de miosina presente en las mismas; b) en el tipo de metabolismo, teniendo las tipo I una mayor presencia de enzimas oxidativas así como una mayor vascularización mientras que las tipo II presentan un metabolismo predominantemente glucolítico y anaeróbico;y c) en la forma, siendo las tipo II más grandes que las tipo I debido tanto a un mayor acúmulo de glucógeno y líquido intracelular como a una mayor presencia de miofibrillas de mayor tamaño (Schiaffino and Reggiani, 2011).

Importancia de las fibras tipo II en la plasticidad muscular

El tipo de fibras predominante en un músculo varía dependiendo de factores como el entrenamiento –habiendo sido descrito un posible paso de un tipo a otro dependiendo de si el entrenamiento realizado es de resistencia o de fuerza/potencia (Wilson et al., 2012)- y el envejecimiento o la inmovilización, donde se da un paso de fibras tipo II a tipo I (Degens and Alway, 2006) posiblemente por la pérdida de las motoneuronas de mayor tamaño que supondrían la denervación de las fibras IIx y la consiguiente inervación por motoneuronas lentas (Ballak et al., 2014). Ante diversas situaciones como el desentrenamiento, la inmovilización o el envejecimiento, son estas fibras tipo II las que sufren una mayor disminución en su FCSA, mientras que las fibras tipo I mantienen su FCSA con menores o inexistentes cambios (Fig. 1.)(Nilwik et al., 2013).

fissac _ fisiología e hipetrofia muscular

Fig. 1. Ejemplo de una sección transversal de tejido muscular en un sujeto joven (A) y otro de avanzada edad (B). Se reduce el área principalmente en las fibras tipo II (negras) mientras que las tipo I (rojas) permanecen estables (Nilwik et al., 2013).

Por lo tanto, si el objetivo es ganar masa muscular o desarrollar altos valores de fuerza y potencia será conveniente estimular en mayor medida las fibras tipo II, lo cual es posible mediante el entrenamiento con cargas elevadas, ejercicios explosivos como los pliométricos o el entrenamiento de fuerza en condiciones hipóxicas (Wilson et al., 2012). Además, es interesante conocer que el entrenamiento con electro-estimulación produce un reclutamiento sincrónico de fibras tanto rápidas como lentas independientemente de la intensidad del estímulo (Gondin et al., 2011). Por esta razón, la electro-estimulación se muestra como una herramienta eficaz para la mejora de la masa muscular a través de la activación de fibras tipo II (Fig. 2.) (que son las fibras que más sufren la atrofia) en personas con imposibilidad para realizar ejercicio volitivo de alta intensidad (inmovilización, envejecimiento…).

fissac _ área de sección transversal hipertrofia

Fig. 2. Área de sección transversal (FCSA) de las fibras lentas y rápidas antes y después de someterse a entrenamiento con electroestimulación (Gondin et al., 2011). El entrenamiento con electroestimulación produce hipertrofia de las fibras tipo II principalmente.

Hipertrofia muscular

La hipertrofia de las fibras musculares puede ocurrir tanto por una acumulación de proteína en la estructura celular (hipertrofia sarcomérica) como por una acumulación de líquido intracelular (hipertrofia sarcoplasmática). En este caso nos centraremos en la hipertrofia sarcomérica, aunque es normal que junto a ésta se dé hipertrofia sarcoplasmática debido al aumento de líquido intracelular por la acumulación de glucógeno además de por el posible acúmulo de sustancias proinflamatorias.

En el proceso de hipertrofia sarcomérica nuevos filamentos de miosina y actina se añaden a la periferia de cada miofibrilla haciéndola más grande. Por lo tanto, los cambios en la masa muscular son un resultado del desequilibrio entre síntesis y degradación proteica (denominado balance de nitrógeno), por lo que una mayor acumulación de proteína muscular puede ser causada tanto por un aumento de la síntesis proteica como por una mejor degradación (Rasmussen and Phillips, 2003).

fissac _ esquema aumento de la masa muscular

El papel de las células satélite en la remodelación muscular

Las fibras musculares tienen, además de sus núcleos ya diferenciados, otros no diferenciados denominados células satélite. Estas células son una especie de células madre situadas entre la membrana basal y el sarcolema de las fibras musculares asociadas. Cuando estas células se activan (daño muscular en la fibra asociada, ambiente hormonal, estímulos mecánicos, etc.) comienzan a fusionarse con la célula muscular asociada cediendo su material genético al núcleo de la misma. En el caso de que se haya producido un excesivo daño muscular, son estos núcleos no diferenciados de las células satélite los que comienzan a diferenciarse para ejercer de nuevo núcleo “sustituyendo” al anterior (Snijders et al., 2015).

Con el fin de aumentar la síntesis proteica para producir hipertrofia, se ha visto en algunos estudios (Kadi et al., 2004; Petrella et al., 2006) que si el crecimiento celular supera un umbral (en torno al 26% o un dominio mionuclear de aproximadamente 2000 µm2)es necesaria la adición de nuevos mionúcleos para realizar dicho proceso, algo que siempre ocurre cuando se produce daño muscular (cuando se tienen agujetas, especialmente tras el ejercicio excéntrico) debido al daño producido a los núcleos celulares, que deben ser remplazados por los de las células satélite (Martin and Lewis, 2012; McKune et al., 2012).

Estimulación de la síntesis proteica para la hipertrofia muscular

Como ya hemos comentado anteriormente, los cambios en la masa muscular son un resultado del desequilibrio entre síntesis y degradación proteica. Para que se active el proceso de síntesis proteica es necesario que lleguen al núcleo de la fibra muscular una serie de señales denominadas vías de señalización. Estas vías de señalización pueden ser activadas por procesos mecánicos como el ejercicio excéntrico, que puede activar la vía AMPK/ERK (Schoenfeld, 2010); por aumento de los niveles de calcio intracelular, activándose vías de señalización calcio-dependientes reguladas por la calcineurina (Michel et al., 2004); o por estímulos hormonales que pueden fosforilar la vía Akt/mTor (Fernandes et al., 2012).

Por lo tanto, serán necesarios estímulos mecánicos como los producidos al entrenar con cargas altas o realizar ejercicio excéntrico o pliométrico, y estímulos hormonales como aquellos que se producen al realizar ejercicio de fuerza, en especial si se produce estrés metabólico como al entrenar al fallo o con restricción de flujo sanguíneo, habiéndose visto que la acumulación de metabolitos (como el lactato, siendo beneficioso por tanto también el entrenamiento de alta intensidad) está relacionada con una mayor producción de hormonas estimulantes del crecimiento favoreciendo así la respuesta anabólica y la síntesis proteica (Goto et al., 2005; Hansen et al., 2001; Schoenfeld, 2013).

fissac _ pérdida masa muscular hipertrofia

Fig. 3. El entrenamiento de baja intensidad con restricción de flujo sanguíneo supone un elevado estrés metabólico que conlleva un aumento en la producción de hormonas anabólicas (Abe et al., 2010). Por lo tanto, es una herramienta eficaz principalmente en sujetos con dificultad para realizar ejercicios con un alto estrés mecánico.

Por otro lado, para favorecer un balance de nitrógeno positivo (mayor síntesis que degradación proteica), además de estimular la activación de las vías de señalización mencionadas será necesario un correcto aporte de proteínas en la dieta para poder culminar dicho proceso. Una adecuada ingesta de proteínas, en tipo y cantidad, es esencial para que se produzca hipertrofia muscular una vez se han producido los estímulos adecuados, como el entrenamiento con altas cargas, los ejercicios excéntricos o ejercicios que produzcan un elevado estrés metabólico como las repeticiones al fallo o el entrenamiento con restricción de flujo sanguíneo. Será necesario también aumentar la ingesta de éste macronutriente para facilitar la reparación del tejido músculo-esquelético tras el daño muscular inducido mediante ejercicio (agujetas), algo común en los primeros momentos de la temporada, al iniciarse en el entrenamiento o en sesiones con un gran componente excéntrico.

CONCLUSIONES

En resumen, para favorecer la hipertrofia muscular buscaremos:

  • Intentar producir un posible cambio de fibras tipo I hacia isoformas más rápidas y de mayor tamaño (tipo II)
  • Aumentar el reclutamiento de las fibras tipo II
  • Producir estímulos mecánicos y metabólicos suficientes para activar vías de señalización favorecedoras de la síntesis proteica y activar las células satélite.
  • Aportar una correcta cantidad y calidad de proteínas siguiendo un timing adecuado para favorecer un balance síntesis/degradación proteica positivo.

REFERENCIAS

Abe, T., Sakamaki, M., Fujita, S., Ozaki, H., Sugaya, M., Sato, Y., Nakajima, T., 2010. Effects of low-intensity walk training with restricted leg blood flow on muscle strength and aerobic capacity in older adults. J. Geriatr. Phys. Ther. 33, 34–40.

Ballak, S.B., Degens, H., de Haan, A., Jaspers, R.T., 2014. Aging related changes in determinants of muscle force generating capacity: A comparison of muscle aging in men and male rodents. Ageing Res. Rev. 14, 43–55.

Bloemberg, D., Quadrilatero, J., 2012. Rapid determination of myosin heavy chain expression in rat, mouse, and human skeletal muscle using multicolor immunofluorescence analysis. PLoS One 7. doi:10.1371/journal.pone.0035273

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Gondin, J., Brocca, L., Bellinzona, E., D’Antona, G., Maffiuletti, N. a, Miotti, D., Pellegrino, M. a, Bottinelli, R., 2011. Neuromuscular electrical stimulation training induces atypical adaptations of the human skeletal muscle phenotype: a functional and proteomic analysis. J. Appl. Physiol. 110, 433–450. doi:10.1152/japplphysiol.00914.2010

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Snijders, T., Nederveen, J.P., McKay, B.R., Joanisse, S., Verdijk, L.B., van Loon, L.J.C., Parise, G., 2015. Satellite cells in human skeletal muscle plasticity. Front. Physiol. 6, 1–21. doi:10.3389/fphys.2015.00283

Wilson, J.M., Loenneke, J.P., Jo, E., Wilson, G.J., Zourdos, M.C., Kim, J.-S., 2012. The effects of endurance, strength, and power training on muscle fiber type shifting. J. strength Cond. Res. 26, 1724–9. doi:10.1519/JSC.0b013e318234eb6f

EL RESULTADO DE 5 DÍAS DE INACTIVIDAD SOBRE LA FUNCIÓN Y MASA MUSCULAR

La recuperación de una lesión o de una enfermedad a menudo exige un periodo de inmovilización local o de todo el cuerpo que lleva a una pérdida muy rápida de masa muscular, lo cual se asocia además con una reducción de la capacidad funcional, de la sensibilidad a la insulina y del metabolismo basal. Por lo tanto, la atrofia muscular tiene una gran relevancia clínica.

Pongamos un caso como ejemplo: una persona de 75 años es ingresada en un hospital por un problema metabólico. Le dan el alta a los 15 días tras hacerle un exhaustivo seguimiento de sus parámetros fisiológicos y con el tratamiento bajo el brazo. Pero hay un “pequeño” problema, tras 15 días en cama y con una gran atrofia muscular esta persona abandona el hospital en silla de ruedas. De entrar por su propio pie y ser independiente a salir en silla de ruedas y depender de un familiar.

Es por ello que un grupo de investigación holandés desarrolló un estudio [1] bajo la hipótesis de que periodos cortos de inmovilización sucesivos juegan un papel importante en el desarrollo de la sarcopenia. Evaluaron el impacto de 5 días de inmovilización sobre las tasas de síntesis proteica así como el destino metabólico de la proteína ingerida.

Midieron el área de sección transversal del cuádriceps en 20 sujetos jóvenes sanos antes y después de los cinco días de inmovilización. Además, realizaron infusiones intravenosas de fenilalanina y leucina combinadas con la toma oral de 25 gramos de leucina y fenilalanina (trazados isotópicamente) para evaluar la tasa proteica de la pierna movilizada y de la inmovilizada.

La sección transversal del cuádriceps de la pierna inmovilizada descendió un 3.9±0.6 %. Además, la síntesis proteica después de comer se redujo en un 53%, si comparamos ambas piernas.

En conclusión, 5 días de inactividad serían suficientes para reducir la síntesis proteica en el músculo, induciendo además una resistencia anabólica a la toma de proteínas. Es fundamental por ello desarrollar estrategias que estimulen la síntesis proteica lo antes posible, en un esfuerzo por preservar tanto la función como la masa muscular.

Debemos valorar la frecuencia de entrenamiento si nuestro objetivo es mantener o incrementar la masa muscular. Y sobre todo cuestionar los protocolos hospitalarios que mantienen postrados en cama a pacientes (sobre todo mayores) provocando un deterioro funcional alarmante.


REFERENCIAS

[1]      B. T. Wall, M. L. Dirks, T. Snijders, J.-W. van Dijk, M. Fritisch, L. B. Verdijk, and L. J. C. van Loon, “Short-term muscle disuse lowers myofibrillar protein synthesis rates and induces anabolic resistance to protein ingestion.,” Am. J. Physiol. Endocrinol. Metab., p. ajpendo.00227.2015, Nov. 2015.

EFICACIA DE LOS ESTIRAMIENTOS, EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA Y PROPIOCEPCIÓN COMO MÉTODOS DE PREVENCIÓN DE LESIONES

La prevención de lesiones es uno de los pilares fundamentales en los que se debe sustentar cualquier programa de ejercicio, independientemente del objetivo del mismo. Tanto cuando se realiza ejercicio físico con el fin de obtener mejoras en la salud como cuando el objetivo es aumentar el rendimiento deportivo, una lesión puede hacernos disminuir nuestra condición física así como fomentar la aparición de otros problemas a nivel metabólico.

Con el fin de evaluar el efecto de tres de las estrategias más populares como prevención de lesiones (estiramientos, entrenamiento de fuerza y propiocepción) un grupo de investigadores daneses revisó los resultados de 25 estudios referentes al tema publicados hasta la fecha (Lauersen et al., 2014). En ella, y teniendo en cuenta los resultados de 26610 personas y 3464 lesiones analizadas, los autores concluyen que los estiramientos no son una estrategia adecuada para prevenir las lesiones, ya sean realizados antes o después de la sesión de ejercicio. Por otro lado, el entrenamiento de fuerza se muestra como la opción más eficaz para la prevención de lesiones, reduciéndose el número de lesiones a más de un tercio cuando se seguía esta estrategia. El entrenamiento propioceptivo o de inestabilidad se mostró como una estrategia preventiva eficaz, sin embargo, los resultados fueron menos contundentes y más heterogéneos que los del entrenamiento de fuerza.

fissac _ estiramientos y prevención de lesiones

Fig. 1. Estirar, ya fuese antes o después de la sesión de ejercicio, no se mostró como una estrategia eficaz para la prevención de lesiones.

En conclusión, los autores defienden la realización de ejercicios preventivos en cualquier programa de entrenamiento ya que su inclusión supone una reducción de cerca del 50% de las lesiones por sobreuso, viéndose también reducido el número de lesiones agudas. Dentro de estrategias preventivas a llevar a cabo, el entrenamiento de fuerza se muestra como imprescindible, mientras que la inclusión de estiramientos no muestra ningún resultado beneficioso.

Aunque muchos deportistas -desgraciadamente la mayoría- no dan la importancia necesaria a la realización de trabajo preventivo de lesiones, una correcta planificación temporal de este trabajo así como la elección de los ejercicios adecuados para cada persona supondrá un gran salto de calidad en cualquier programa de entrenamiento. Por lo tanto, basándonos en el potencial que tiene tanto para prevenir lesiones, tratar diversas patologías (diabetes, obesidad…), y mejorar el rendimiento, instamos a todos los deportistas a incluir entrenamiento de fuerza en sus planificaciones.


REFERENCIAS

Lauersen, J.B., Bertelsen, D.M., Andersen, L.B., 2014. The effectiveness of exercise interventions to prevent sports injuries: a systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Br. J. Sports Med. 48, 871–877. doi:10.1136/bjsports-2013-092538