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¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO MÁS EFECTIVO FRENTE A LA SARCOPENIA?

El 3% de pérdida de fuerza muscular que se produce anualmente como consecuencia del envejecimiento (1) se asocia con un incremento en la incidencia de caídas y consecuentemente en el riesgo de fracturas, de hospitalización y de mortalidad.

Uno de los factores que contribuye a la sarcopenia es la desregulación hormonal, en la cual se producen alteraciones en los niveles de testosterona, de la hormona de crecimiento (GH) y del factor de crecimiento similar a la insulina tipo-1 (IGF-1) (2). Este aspecto es de especial relevancia clínica pues descensos en estas hormonas se asocian con pérdidas tanto de fuerza y masa muscular como de densidad mineral ósea. Por tanto, la desregulación hormonal asociada a la edad acentuará la clínica de la sarcopenia –disminución gradual de masa muscular, fuerza y funcionalidad-.

Sobre esta base fisiológica, dos de los principales tratamientos farmacológicos propuestos para combatir la sarcopenia son la terapia de reemplazo de testosterona y de GH. Sin embargo, estrategias no farmacológicas como el ejercicio físico, especialmente el de fuerza, han demostrado también una alta eficacia para minimizar e incluso revertir los efectos de la sarcopenia.

Un clásico estudio analizó comparativamente, a través de una revisión sistemática de 85 artículos, los 3 tipos de tratamiento en función de los beneficios/riesgos asociados a cada uno de ellos (3).

La terapia de reemplazo de testosterona produjo solamente modestos incrementos en la masa y la fuerza muscular en algunos estudios, mientras que en otros no se halló tales efectos. Los riesgos asociados a la testosterona no son consistentes, pero sí que son pocos los estudios que han administrado dosis suficientes para producir efectos anabólicos notables por el miedo al desarrollo de cáncer de próstata a altas dosis.

En el caso de la terapia de reemplazo con GH, ésta ha mostrado efectos anabólicos en sujetos jóvenes y de mediana edad con deficiencia de GH. Por el contrario, se ha establecido claramente que la GH no aumenta la fuerza ni la masa muscular en personas mayores, además de causar una alta incidencia de efectos adversos. Al mismo tiempo, mediante la terapia con GH podremos incrementar los niveles de IGF-1, los cuales se han asociado a efectos secundarios no deseados como aumento en el riesgo de cáncer.

Por último, el entrenamiento de fuerza se ha mostrado como la intervención más eficaz para aumentar la masa muscular y la fuerza en las personas mayores, habiendo confirmado la mayoría de estudios que se trata de una intervención segura para esta población. Además dado que las personas en edad avanzada requieren un incremento en sus necesidades proteicas, la aplicación de estrategias nutricionales podría maximizar los beneficios del entrenamiento de fuerza.

Por tanto, se vuelve a poner de manifiesto que la realización de un programa de entrenamiento correctamente diseñado es la mejor herramienta para contrarrestar los efectos asociados al envejecimiento frente a determinadas terapias farmacológicas que, además de no haberse mostrado totalmente útiles, aumentan el riesgo de efectos adversos.


REFERENCIAS

  1. Goodpaster, B. H., Park, S. W., Harris, T. B., Kritchevsky, S. B., Nevitt, M., Schwartz, A. V., … & Newman, A. B. (2006). The loss of skeletal muscle strength, mass, and quality in older adults: the health, aging and body composition study. The Journals of Gerontology Series A: Biological Sciences and Medical Sciences, 61(10), 1059-1064.
  2. Burton, L. A., & Sumukadas, D. (2010). Optimal management of sarcopenia. Clin Interv Aging, 5(217), 217-28.
  3. Borst, S. E. (2004). Interventions for sarcopenia and muscle weakness in older people. Age and ageing, 33(6), 548-555.

IMPORTANCIA DE LA RESPUESTA HORMONAL AL EJERCICIO DE FUERZA PARA EL TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD EN NIÑOS

Durante la infancia, el ejercicio físico es considerado un estímulo fundamental al provocar respuestas adaptativas positivas para un crecimiento y una salud normales, siendo muchas de estas adaptaciones reguladas por las hormonas liberadas durante o después del ejercicio.

El ejercicio de fuerza en niños y adolescentes promueve beneficios como una mejora de la composición corporal, de la fuerza y la potencia muscular, de la capacidad cardiovascular, del perfil metabólico y de la salud mental, entre otros.

La obesidad y el sobrepeso, las cuales afectan al 9,6% y al 18,3%, respectivamente, de los 5.495 menores de edad (entre 0 y 14 años) analizados para la Encuesta Nacional de Salud (2012), producen alteraciones sobre la función del sistema endocrino. En adultos, por ejemplo, se ha constatado que la obesidad altera las respuestas hormonales secundarias al ejercicio de fuerza (1,2), mientras que en niños existe poca información al respecto.

Por ello, investigadores de la California State University (3) analizaron los cambios hormonales en respuesta a una sesión de ejercicio de fuerza de baja-moderada intensidad en niños (de 9 años aproximadamente) delgados (porcentaje de grasa inferior al percentil 85) y con obesidad (porcentaje de grasa superior al percentil 95) así como en adultos delgados (23 años y porcentaje de grasa inferior al 25%). Se extrajeron muestras de sangre al inicio de la sesión, inmediatamente después y a los 15’ y 60’ post-ejercicio.

Se halló un mayor incremento en la noradrenalina en los adultos debido probablemente a la implicación de una mayor masa muscular, mientras que los niños que padecían obesidad presentaron un mayor aumento que los delgados. A pesar de que los niños con obesidad y los delgados tienen similar masa muscular, esta mayor presencia de noradrenalina observada en los niños que padecen obesidad podría deberse a una mayor activación de músculos accesorios. En cuanto a la respuesta de la adrenalina al ejercicio, no se hallaron diferencias entre adultos y niños sugiriendo, en base a una similar frecuencia cardíaca y percepción subjetiva del esfuerzo alcanzadas, una análoga intensidad relativa en los 3 grupos.

Se dio un aumento en la hormona del crecimiento (GH) en respuesta al ejercicio en los 3 grupos. Sin embargo, el incremento de GH fue menor que en estudios previos (4), lo que podría deberse a una insuficiente intensidad del ejercicio. No obstante, las concentraciones alcanzadas de GH fueron comparables a pequeñas dosis de GH recombinante (forma sintética de la GH) utilizadas en los niños (5). Además, la adiposidad fue el único factor que afectó la liberación de la GH, alcanzándose las menores concentraciones en los niños que padecen obesidad.

También se observó un pequeño incremento en la concentración del factor de crecimiento similar a la insulina-1 (IGF-1) en los 3 grupos. El aumento en IGF-1 tanto en niños como en adultos era esperable al ser la IGF-1 liberada durante la contracción del músculo esquelético.

Por tanto, observamos algunas diferencias en la respuesta hormonal entre los adultos y los niños, probablemente relacionadas con la activación de la masa muscular implicada, como en el caso de la norepinefrina, y entre niños con obesidad y delgados, como ocurre con la GH y la norepinefrina nuevamente. Ya que la GH es vital para que los niños alcancen una composición corporal y estatura normales, estos resultados acentúan la importancia de la prevención y tratamiento de la obesidad infantil a partir de la combinación de un adecuado programa de ejercicio físico, tanto aeróbico como de fuerza, y control nutricional.


REFERENCIAS

  1. Chatzinikolaou, A., Fatouros, I., Petridou, A., Jamurtas, A., Avloniti, A., Douroudos, I., … & Mitrakou, A. (2008). Adipose tissue lipolysis is upregulated in lean and obese men during acute resistance exercise. Diabetes Care, 31(7), 1397-1399.
  2. Ormsbee, M. J., Choi, M. D., Medlin, J. K., Geyer, G. H., Trantham, L. H., Dubis, G. S., & Hickner, R. C. (2009). Regulation of fat metabolism during resistance exercise in sedentary lean and obese men. Journal of Applied Physiology, 106(5), 1529-1537.
  3. Rubin, D. A., Castner, D. M., Pham, H., Ng, J., Adams, E., & Judelson, D. A. (2014). Hormonal and Metabolic Responses to a Resistance Exercise Protocol in Lean Children, Obese Children, and Lean Adults. Pediatric exercise science, 26(4).
  4. Pullinen, T., Mero, A., MacDonald, E., Pakarinen, A., & Komi, P. V. (1998). Plasma catecholamine and serum testosterone responses to four units of resistance exercise in young and adult male athletes. European journal of applied physiology and occupational physiology, 77(5), 413-420.
  5. Veldhuis, J. D., Roemmich, J. N., Richmond, E. J., Rogol, A. D., Lovejoy, J. C., Sheffield-Moore, M., … & Bowers, C. Y. (2005). Endocrine control of body composition in infancy, childhood, and puberty. Endocrine Reviews, 26(1), 114-146.