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EL SISTEMA NERVIOSO SIMPÁTICO Y EL INMUNITARIO SE PUEDEN ACTIVAR DE FORMA VOLUNTARIA

Wim Hof, también conocido como The Iceman, es un deportista holandés que ha desarrollado un método por el cual, a través de exposiciones al frío, meditación y ciclos de respiraciones consigue modular la respuesta del sistema inmunitario. Tiene varios récord Guinness en su haber que dan testimonio de su extraordinaria capacidad para soportar el frío. En el 2000 consiguió nadar 57 metros debajo del hielo. En 2010 aguantó en un recipiente lleno de hielo durante 1 hora y 42 minutos y en 2007 escaló el Everest hasta una altura de 7200 metros sin ropa ni zapatos.

Vídeo 1. Documental Inside the Superhuman World of the Iceman

En su afán por demostrar que los “poderes” que tiene no son sino una respuesta fisiológica que el resto de personas también pueden alcanzar, Wim Hof se ha prestado a ser sujeto de estudio de varios experimentales. Uno de los más importantes es el que afecta a la respuesta del sistema inmunitario después de inocular una bacteria a sujetos que habían entrenado su método durante 10 días.

Hasta ahora, tanto el sistema nervioso autónomo como el sistema inmunitario innato se consideraban sistemas que no podían ser influenciados de manera voluntaria. El estudio (1) sugiere que, a través de un entrenamiento de 10 días del Método Wim Hof, el sistema nervioso simpático (SNP) y el sistema inmune podrían llegar a ser influenciados voluntariamente.

Imagen 1. Wim Hof durante el estudio

24 sujetos sanos fueron asignados de forma aleatoria a un grupo control (sin entrenamiento) o a un grupo de entrenamiento con las técnicas de Wim Hof. Tras 10 días, se inoculó a todos los participantes de forma intravenosa una bacteria (endotoxina de E.Coli). El grupo que llevó a cabo el entrenamiento realizó varios ciclos de 30 respiraciones con 2-3 minutos de apneas tras la inoculación de la bacteria. Éstos presentaron una alcalosis respiratoria, hipoxia intermitente y un aumento de sus niveles plasmáticos de epinefrina (hormona involucrada en los procesos de huida o lucha y relacionada con la activación del SNP). Además, los niveles del marcador anti-inflamatorio IL-10 aumentaron de forma más rápida que en el grupo control, correlacionándose con los niveles de epinefrina. En cambio, marcadores pro-inflamatorios como TNF-α, IL-6 e IL-8 fueron más altos en el grupo control. Asimismo, los síntomas gripales asociados a la inoculación de esta endotoxina fueron menores en el grupo que realizó las técnicas de entrenamiento.

Por ello, los autores concluyen que la activación voluntaria del SNP mediante esta técnica de meditación y respiración da como resultado un aumento de la liberación de epinefrina y una mejora de la respuesta inmunitaria innata en humanos. Estos resultados podrían tener importantes implicaciones para el tratamiento de diferentes patologías asociadas a una inflamación crónica, especialmente en enfermedades autoinmunes.


REFERENCIA

  • Kox, M., van Eijk, L. T., Zwaag, J., van den Wildenberg, J., Sweep, F. C., van der Hoeven, J. G., & Pickkers, P. (2014). Voluntary activation of the sympathetic nervous system and attenuation of the innate immune response in humans. Proceedings of the National Academy of Sciences111(20), 7379-7384.

Infografía 1. El sistema nervioso simpático y el inmunitario se pueden activar voluntariamente

FRÍO COMO MÉTODO DE RECUPERACIÓN, ¿CUÁNDO ES BENEFICIOSO Y CUANDO NO?

La recuperación es un proceso fundamental para la mejora del rendimiento. Una correcta recuperación entre sesiones permitirá aumentar la carga en entrenamientos posteriores, facilitando así mayores adaptaciones. Además, menores tiempos de recuperación permitirán aumentar la frecuencia de entrenamiento, algo importante especialmente en deportistas de alto nivel que realizan varias sesiones en un mismo día. Es por ello que los investigadores han centrado sus esfuerzos en comprobar la eficacia de distintos métodos de recuperación como la electroestimulación, las medias de compresión, el masaje o la recuperación activa.

La inmersión en frío es un método de recuperación muy utilizado por los deportistas tras un partido o un entrenamiento intenso. Este método se utiliza bajo la hipótesis de que la aplicación de frío disminuye la percepción de dolor mediante una reducción de la velocidad de conducción nerviosa, reduciendo además el flujo sanguíneo y limitando así la producción de inflamación y edema.

De hecho, un meta-análisis1 que incluyó 14 estudios (239 sujetos) mostró que la aplicación de frio post-ejercicio tenía un efecto significativo en la reducción de dolor muscular y de los niveles de creatin kinasa en sangre (marcador de daño muscular). Además, se observó una tendencia a una mejor recuperación de la función muscular, aunque no con tanta evidencia como en las otras variables. Por lo tanto, parece que la aplicación de frío post-ejercicio puede ser una estrategia eficaz para aliviar la fatiga y el dolor muscular a corto plazo.

Sin embargo, estudios recientes han mostrado algunos efectos colaterales a largo plazo en respuesta a este método de recuperación. Un estudio2 publicado en la prestigiosa revista Journal of Physiology analizó a deportistas que entrenaron fuerza durante 12 semanas, realizando recuperación activa (10 minutos de pedaleo suave) o inmersión en agua fría (10 minutos a 10 grados) tras cada sesión. Los resultados mostraron una menor ganancia de masa muscular (3 veces menos) cuando los sujetos recuperaban con la aplicación de frío. Además, el grupo que recuperó de forma activa ganó casi el doble de fuerza que el grupo que recuperó con inmersión en agua fría. Además, con el fin de analizar la base molecular para este hallazgo, evaluaron la respuesta anabólica y miogénica aguda a una sola sesión de entrenamiento de fuerza al recuperar de forma activa o con agua fría, encontrando que ambas estaban disminuidas en el caso de la aplicación de frío.

En conclusión, la inmersión en agua fría puede ser recomendable para acelerar la recuperación entre sesiones cuando el objetivo es evitar el dolor muscular y la disminución del rendimiento sin importar las adaptaciones producidas por esa sesión, como por ejemplo para recuperar entre partidos de un torneo o tras cada día de una carrera por etapas. Sin embargo, esta estrategia parece bloquear las señales de adaptación muscular al ejercicio, reduciendo así las ganancias de fuerza y masa muscular a largo plazo. Por lo tanto, no sería recomendable su inclusión de forma general en la planificación. Una vez más vemos la importancia del estrés generado por el ejercicio (inflamación, producción de radicales libres, etc.) para que se produzcan las adaptaciones al ejercicio, reduciendo las estrategias que buscan reducir este estrés (ej. frío, anti-inflamatorios, suplementos vitamínicos…) las ganancias producidas.


REFERENCIAS

  1. Leeder J, Gissane C, van Someren K, Gregson W, Howatson G. Cold water immersion and recovery from strenuous exercise: a meta-analysis. Br J Sports Med. 2012;46(4):233-240. doi:10.1136/bjsports-2011-090061.
  2. Roberts LA, Raastad T, Markworth JF, et al. Post-exercise cold water immersion attenuates acute anabolic signalling and long-term adaptations in muscle to strength training. J Physiol. 2015;593(18):4285-4301. doi:10.1113/JP270570.