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EL ENTRENAMIENTO DE RESISTENCIA RETRASA EL ENVEJECIMIENTO CELULAR

Uno de los procesos clave en el envejecimiento es el acortamiento de los telómeros. Como hemos comentado en anteriores ocasiones, realizar actividad física regularmente retrasa el envejecimiento celular. Así, el entrenamiento de resistencia de larga duración se asocia con mayor actividad de las telomerasas (enzimas que facilitan la regeneración de los telómeros) y una tasa de acortamiento telomérica menor en comparación con sujetos inactivos (1). Además, gemelos de mediana edad con niveles altos de actividad física exhiben una longitud telomérica mayor en comparación con sus hermanos inactivos (2). Sin embargo, se desconoce el efecto que diferentes modalidades de entrenamiento podrían ejercer a nivel celular.

Un nuevo estudio (3) ha comparado los efectos de diferentes tipos de entrenamiento con un grupo control sobre la actividad de la telomerasa y la longitud telomérica. Para ello, 124 participantes (edad media: ~50 años) previamente inactivos fueron aleatorizados a uno de los siguientes 4 grupos:

  • Entrenamiento de resistencia de intensidad moderada
  • Entrenamiento interválico de alta intensidad
  • Entrenamiento de fuerza
  • Control, el cual no realizaba ningún tipo de entrenamiento

Tras 26 semanas de entrenamiento, la actividad de la enzima telomerasa en las células mononucleares aumentó de dos a tres veces en los grupos de entrenamiento moderado y de alta intensidad, mientras que no se observaron cambios en el de fuerza ni en el grupo control. De igual manera, los telómeros se caracterizaron por ser un ~3% más largos en los dos grupos de resistencia, mientras que no se produjeron cambios en los grupos de fuerza y control.

Por lo tanto, el entrenamiento de resistencia moderado y el interválico de alta intensidad, aunque no parece ser así con el de fuerza, aumentan la actividad de la telomerasa y la longitud de los telómeros en las células mononucleares de la sangre, atenuando el proceso de envejecimiento celular. En este caso, programas de entrenamiento de resistencia podrían ser útiles revirtiendo el proceso de envejecimiento celular.


REFERENCIAS

  1. Werner C, Fürster T, Widmann T, Pöss J, Roggia C, Hanhoun M, Scharhag J, Büchner N, Meyer T, Kindermann W, Haendeler J, Böhm M, Laufs U. (2009). Physical exercise prevents cellular senescence in circulating leukocytes and in the vessel wall. Circulation, 120, 2438–2447.
  2. Mundstock E, Zatti H, Louzada FM, Oliveira SG, Guma FT, Paris MM, Rueda AB, Machado DG, Stein RT, Jones MH, Sarria EE, Barbe-Tuana FM, Mattiello R. Effects of physical activity in telomere length: systematic review and meta-analysis. Ageing Res Rev, 22, 72–80.
  3. Werner CM, Hecksteden A, Morsch A, Zundler J, Wegmann M, Kratzsch J, … & Böhm M. (2018). Differential effects of endurance, interval, and resistance training on telomerase activity and telomere length in a randomized, controlled study. Eur Heart J, 40, 34-46.

LA PÉRDIDA DE MASA MUSCULAR INCREMENTA EL RIESGO DE MUERTE EN PACIENTES CON CÁNCER

La caquexia es un síndrome multifactorial que padecen los pacientes con cáncer caracterizado por pérdida involuntaria de peso corporal (>5%), sarcopenia e infiltración de grasa intramuscular. En este estudio en el que se analizaron estas 3 variables a 1473 pacientes mediante tomografia computarizada, aquellos que tenían caquexia tuvieron peor pronóstico de supervivencia (8,4 meses), independientemente de su IMC, frente a aquellos que no presentaban ninguna de estas 3 variables (28,4 meses). Estos resultados muestran la importancia de la evaluación de la composición corporal en los pacientes con cáncer, así como la necesidad de implementar protocolos para evitar la pérdida de masa y fuerza muscular. El entrenamiento de fuerza ayuda a preservar la masa muscular, la fuerza y mejorar la calidad de vida de estos pacientes, por lo que puede ser un tratamiento coadyuvante eficaz para atenuar los efectos asociados a la enfermedad.

LA COMBINACIÓN DE ELECTROESTIMULACIÓN Y HIIT PROPORCIONA BENEFICIOS ADICIONALES

La electroestimulación de cuerpo completo (WB-EMS) -los famosos biotrajes- ha demostrado proporcionar beneficios sobre la masa grasa y muscular en diferentes poblaciones, desde personas mayores con obesidad sarcopénica hasta adultos sedentarios (entre 30 y 50 años). No obstante, hasta ahora, solamente un estudio había analizado los efectos de un programa de WB-EMS en comparación con los del entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) (1), obteniendo que ambos programas de entrenamiento fueron igualmente efectivos, atractivos, factibles y eficientes frente a factores de riesgo cardiometabólicos en hombres de mediana edad no entrenados.

Sin embargo, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Granada y liderado por el Dr. Ángel Gutiérrez ha evaluado los efectos adicionales sobre la composición corporal de combinar un programa de WB-EMS junto con un programa de HIIT (2). Para ello, 89 adultos (53.5±4.9 años; 53% mujeres) sedentarios fueron aleatorizados en 4 grupos:

i) Un grupo que no realizó ejercicio (grupo control);

ii) un grupo que siguió las recomendaciones en cuanto a actividad física de la OMS (grupo PAR);

iii) un grupo que realizó un programa de HIIT (grupo HIIT);

iv) un grupo que combinó HIIT y WB-EMS (grupo WB-EMS).

Tras las 12 semanas que duró la intervención, se produjo una reducción de la masa corporal grasa, del índice de masa grasa y del tejido adiposo visceral evaluados a través de DXA, en todos los grupos de entrenamiento en comparación con el grupo control. Además, se observó un aumento en la masa muscular en los dos grupos de HIIT en comparación con el grupo control y el grupo PAR, mientras que se observó un incremento del índice de masa muscular solamente en el grupo WB-EMS en comparación con el grupo control y el grupo PAR. Por último, se encontró un aumento en el contenido mineral óseo en el grupo WB-EMS comparado al grupo control, mientras que no se hallaron diferencias en los otros dos grupos de ejercicio en comparación con los controles.

En resumen, observamos cómo la aplicación de WB-EMS al entrenamiento convencional (en este caso, HIIT) promueve beneficios adicionales sobre parámetros de composición corporal respecto a otros tipos de entrenamiento. Por tanto, hemos de ser conscientes de la aparición de nuevas tecnologías y sus potenciales usos, ya que pueden aportarnos grandes beneficios si son utilizadas de forma correcta, adaptándolas a las características y necesidades de cada individuo.


REFERENCIAS

  1. Kemmler, W., Teschler, M., Weißenfels, A., Bebenek, M., Fröhlich, M., Kohl, M., & von Stengel, S. (2016). Effects of whole-body electromyostimulation versus high-intensity resistance exercise on body composition and strength: a randomized controlled study. Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine.
  2. Amaro‐Gahete, F. J., de la O, A., Jurado‐Fasoli, L., Ruiz, J. R., Castillo, M. J., & Gutiérrez, Á. (2019). Effects of different exercise training programs on body composition: a randomized control trial. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports.

HIIT, ¿EL ARMA MÁS EFECTIVA PARA LA PÉRDIDA DE GRASA?

Simplificando quizá en exceso y más allá de complejos procesos fisiológicos -muchos de ellos todavía en discusión-, los cambios en el peso corporal son el resultado de un equilibrio entre la ingesta y el gasto energético. Así, el ejercicio físico debe ser, junto con una adecuada nutrición, una piedra angular para favorecer la pérdida de peso.

Son numerosas las estrategias disponibles para aumentar el gasto energético, y en personas sedentarias cualquiera de ellas puede ser efectiva (en mayor o en menor medida) para aportar beneficios con respecto a su conducta previa. Es decir, siempre es mejor moverse que no hacerlo. Sin embargo, cada vez una mayor evidencia sugiere que unos tipos de ejercicio pueden ser más recomendables que otros. En este sentido, dos de los tipos de ejercicio más comúnmente realizados para la pérdida de peso son el ejercicio continuo a intensidad moderada (>30 minutos a una intensidad de en torno al 60% de la frecuencia cardíaca máxima [es decir, una intensidad a la que se puede hablar sin jadear en exceso], incluyendo andar rápido, trotar o montar en bici) y el entrenamiento interválico de alta intensidad (también conocido como HIIT, y consistente en realizar varias series de hasta 4-5 minutos pero a una intensidad por encima del umbral, es decir, a la que cueste hablar con facilidad).

Con el fin de comparar la efectividad de estos ejercicios para la pérdida de peso, un reciente meta-análisis publicado en la prestigiosa revista British Journal of Sports Medicine [1] analizó un total de 36 estudios con más de 1000 participantes que entrenaron durante más de 4 semanas. Los resultados mostraron que ambos tipos de ejercicio redujeron la cantidad de masa grasa, pero esta reducción fue mayor en aquellos participantes que hicieron HIIT. En concreto, el HIIT supuso una pérdida de algo más de 2 kg más de grasa que el entrenamiento continuo, y estas mejoras fueron aún mayores (más de 3 kg con respecto al entrenamiento continuo) cuando el HIIT se hizo con series muy cortas (entre 8 y 30 segundos) pero a la máxima intensidad posible.

Por otro lado, es importante remarcar también que los entrenamientos de intensidad moderada duraban de media aproximadamente 38 minutos, mientras que las sesiones de HIIT duraron 28 minutos contando los descansos. Además, algunas variables como realizar el entrenamiento corriendo en vez de en bicicleta, tener menos de 30 años o realizar el entrenamiento de forma supervisada mostraron favorecer la pérdida de grasa.

En resumen, estos datos muestran el HIIT como una estrategia más efectiva y más eficiente para la pérdida de peso que otro método posiblemente más comúnmente utilizado como es salir a hacer ejercicio a una intensidad moderada pero de forma continua. No obstante, es importante remarcar que la estrategia más efectiva será siempre aquella que provoque la mayor adherencia. El mejor ejercicio es aquel que se realiza.


REFERENCIAS

[1] Viana RB, et al. Is interval training the magic bullet for fat loss? A systematic review and meta-analysis comparing moderate-intensity continuous training with high-intensity interval training (HIIT). British Journal of Sports Medicine. 2019. In press. doi:10.1136/bjsports-2018-099928

¿ES MEJOR EL HIIT O EL ENTRENAMIENTO CONTINUO PARA MEJORAR LA FUNCIÓN ENDOTELIAL?

En una anterior entrada de nuestro blog, comentábamos los beneficios del entrenamiento continuo a intensidad moderada (MCT, por sus siglas en inglés) sobre la función endotelial, promoviendo una disminución del riesgo cardiovascular.

Recientemente se ha publicado un estudio (1) comparando los efectos del MCT frente a los del entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) sobre parámetros de la función del endotelio vascular en 21 sujetos sedentarios (entre 18 y 45 años). El periodo de entrenamiento en ambos grupos se extendió durante 12 semanas, con una frecuencia de 3 sesiones semanales. El grupo MCT entrenó al 60-75% de la frecuencia cardíaca de reserva (FCR) durante 30-35 min, mientras que el grupo HIIT lo hizo en intervalos de 4 × 4 min al 85–95% de la FCR (manteniendo esa intensidad durante al menos 2 min), con un período de recuperación de 4 min al 75–85% de la FCR.

Tras el programa de entrenamiento, se observó una reducción del 1% en la dilatación de la arteria braquial mediada por flujo (DMF) en el grupo MCT, mientras que en el grupo HIIT, este parámetro aumentó un 1,8%, aunque sin diferencias significativas entre ambos grupos. La velocidad de la onda de pulso (VOP) aumentó 0,1 m/seg en el grupo MCT, mientras que se redujo 0,4 m/seg en el grupo HIIT, encontrándose diferencias significativas inter-grupos. Por último, el análisis de la respuesta inter-individual no mostró diferencias significativas entre los grupos en la prevalencia de nonresponders para la DMF (66% versus 36%, para MCT y HIIT, respectivamente, p = 0.157) ni para la VOP (77% versus 45%, para MCT y HIIT, respectivamente, p = 0.114).

Como conclusión, observamos cómo comparado con el MCT, el HIIT es más eficaz reduciendo la VOP en sujetos sedentarios, mejorando con ello la función endotelial y, por tanto, la salud cardiovascular. Finalmente, debemos atender a este tipo de estudios para conocer qué estrategias son las más eficaces, pero siempre dándole preponderancia a la individualización con el fin de reducir el porcentaje de nonresponders.


REFERENCIA

  • Ramírez-Vélez R, Hernández-Quiñones PA, Tordecilla-Sanders A, Álvarez C, Ramírez-Campillo R, Izquierdo M, … & Garcia RG (2019). Effectiveness of HIIT compared to moderate continuous training in improving vascular parameters in inactive adults. Lipids in Health and Disease, 18(1), 42.

EJERCICIO DE ALTA INTENSIDAD, TAMBIÉN EN PERSONAS CON ENFERMEDADES CRÓNICAS

Un estilo de vida deficiente que incluya un exceso de actividades sedentarias, mala alimentación y hábitos nocivos como el tabaquismo puede desembocar en enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la aterosclerosis, la hipertensión o el síndrome metabólico. Todas ellas pueden verse al menos parcialmente revertidas por cambios en el estilo de vida, entre los cuales el ejercicio físico juega un papel fundamental.

El entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT por sus siglas en inglés) es muy conocido en el ámbito deportivo, y poco a poco se ha instaurado también como una estrategia efectiva para la mejora de la forma física y la composición corporal en la población general. Sin embargo, es en las personas con enfermedades crónicas inducidas por el estilo de vida en las que sería especialmente importante esa mejora de la forma física y la composición corporal. ¿Pero puede el HIIT ser beneficioso en personas con estas patologías?

Para contestar a esta pregunta, un meta-análisis (Weston, Wisløff, & Coombes, 2014) de 10 estudios que incluían 273 pacientes con enfermedades como insuficiencia cardíaca, hipertensión, obesidad o síndrome metabólico comparó los efectos del entrenamiento aeróbico tradicional a intensidad moderada en la forma con los obtenidos con el entrenamiento tipo HIIT. Los resultados mostraron que el HIIT mejoraba la forma física (VO2pico) en casi un 20%, mientras que el entrenamiento aeróbico tradicional lo hacía en un 10%. En concreto, el HIIT mejoraba el VO2pico 3 ml/kg/min más que el entrenamiento tradicional, lo que se asocia a un aumento de la expectativa de supervivencia de aproximadamente un 10-25%. Además, y más importante, este tipo de entrenamiento resultó ser igual de seguro que el entrenamiento tradicional.

Por lo tanto, el entrenamiento HIIT (esfuerzos breves, de 30 segundos a 5 minutos aproximadamente, pero intensos e intercalados con descansos) parece ser una opción segura e incluso más eficaz para la mejora de la forma física en pacientes con enfermedades crónicas que el entrenamiento tradicionalmente prescrito en esta población. Siempre que haya un control médico adecuado, no debemos evitar realizar ejercicio de alta intensidad, pues normalmente aportará mayores beneficios a nivel cardio-metabólico.


REFERENCIAS

Weston, K. S., Wisløff, U., & Coombes, J. S. (2014). High-intensity interval training in patients with lifestyle-induced cardiometabolic disease: A systematic review and meta-analysis. British Journal of Sports Medicine,48(16), 1227–1234. https://doi.org/10.1136/bjsports-2013-092576

12 SEMANAS DE HIIT MEJORAN LA COMPOSICIÓN CORPORAL, LA CAPACIDAD CARDIORRESPIRATORIA Y EL PERFIL LIPÍDICO EN JÓVENES CON OBESIDAD

El problema creciente de salud pública que suponen los altos valores de sedentarismo y, por ende, de obesidad hace que se busquen nuevas estrategias que ayuden a revertir esta tendencia. El entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT, el acrónimo de High Intensity Interval Training) es una de las “herramientas” más estudiadas para luchar contra la obesidad, ya que amplifica los beneficios del ejercicio aeróbico “tradicional” en menos tiempo. Aunque el HIIT ha demostrado ser una herramienta eficaz en la mejora de la composición corporal, la capacidad cardiorrespiratoria y el perfil lipídico en personas con obesidad, la evidencia en jóvenes obesos es todavía limitada.

Con el objetivo de estudiar los efectos del HIIT en esta población, un estudio1 reciente investigó los cambios que un programa de 12 de semanas de HIIT sin restricción calórica sobre la composición corporal y el perfil lipídico.

20 obesos sanos fueron asignados aleatoriamente en dos grupos: grupo HIIT y grupo control (sin ninguna intervención de ejercicio). El programa de HIIT consistió en 3 sesiones de ejercicio a la semana con el siguiente protocolo de entrenamiento:

Figura 1. Programa de entrenamiento.

HIIT, High Intensity Interval Training; MAV, máxima velocidad aeróbica; R, descanso entre series.

Los valores analizados antes y después del estudio fueron la capacidad aeróbica (MAV y VO2max), la composición corporal (IMC, circunferencia de la cintura y % de grasa) y perfil lipídico (triglicéridos, colesterol total, HDL y LDL). Tras 12 semanas de intervención, la composición corporal y la capacidad aeróbica mejoraron de manera significativa únicamente en el grupo que hizo HIIT. Además, el perfil lipídico mejoró también en este grupo, disminuyendo los valores de colesterol total y de triglicéridos.

Figura 2. Variación delta del % de grasa y del VO2max en los grupos control y HIIT.

Estos datos no hacen sino confirmar los beneficios del HIIT en la mejora de la composición corporal y la capacidad aeróbica, incluso sin un descenso de las calorías ingeridas. Una correcta planificación que incluya entrenamiento de alta intensidad, además de control nutricional, puede ser una estrategia muy efectiva a la hora de enfrentarse a un programa de pérdida de peso y de mejora de la salud.


REFERENCIA

  1. Khammassi, M. et al. Impact of a 12-week high-intensity interval training without caloric restriction on body composition and lipid profile in sedentary healthy overweight/obese youth. J Exerc Rehabil 14, 118–125 (2018).

EFECTOS DEL HIIT SOBRE LA COMPOSICIÓN CORPORAL Y LA SALUD CARDIOVASCULAR EN NIÑOS

Según los datos de la OMS, en España se ha multiplicado por 4 la prevalencia de obesidad infantil en los últimos 40 años (1). Un aumento que viene asociado a una mayor presencia de factores de riesgo cardiometabólicos (2) y a un mayor riesgo de mortalidad prematura (3).

Previamente, expusimos los beneficios de la realización de entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) sobre la composición corporal en adultos con sobrepeso u obesidad. Asimismo, en adolescentes, diversas revisiones sistemáticas han evidenciado que el HIIT proporciona beneficios adicionales sobre parámetros relacionados con la salud como los factores cardiometabólicos y la composición corporal en comparación con los métodos tradicionales (4, 5)… pero ¿y en niños de primaria? ¿Cuál será el efecto?

Una reciente revisión sistemática (6) ha analizado los efectos del HIIT sobre la composición corporal y la salud cardiometabólica y cardiovascular en niños entre 5-18 años. Se tuvieron en cuenta únicamente estudios que incluyeran programas de ejercicio a una intensidad ≥90% del VO2pico,  ≥100% de la velocidad aeróbica máxima (VAM) o ≥90% de la FCpico.

Los resultados revelaron una baja evidencia respecto al hecho de que el HIIT pueda provocar cambios significativos en la composición corporal en esta población. En cuanto a la presión sanguínea, la mayoría de estudios consultados hallaron beneficios significativos sobre la presión arterial sistólica y diastólica. Además, todos los estudios que analizaron el efecto del HIIT sobre biomarcadores de enfermedad cardiovascular (glucosa, insulina, colesterol total, HDL-colesterol, LDL-colesterol y triglicéridos), obtuvieron mejoras clínicamente significativas que apoyarían el papel del HIIT como estrategia ideal para mejorar la salud cardiovascular en niños y adolescentes.

Por último, en base a los artículos incluidos que demostraron mejoras significativas sobre la salud, los autores de esta revisión establecen un protocolo óptimo de HIIT para niños y adolescentes. Éste se basaría en una intensidad del 90% de la FCmáx o entre 100-130% de la VAM, 2-3 veces/semana, con una duración mínima de 7 semanas. Sin embargo, la duración de la sesión y los intervalos de descanso son muy ambiguos entre los diferentes estudios, por lo que no se pudieron determinar.

Estos resultados vuelven a enfatizar el papel del ejercicio físico (en este caso de alta intensidad) como arma contra la epidemia de obesidad y de enfermedades cardiometabólicas asociadas a ésta. Además, muestran cómo este trabajo no es sólo interesante para adultos, sino que desde la infancia el HIIT (idealmente incluyendo actividades lúdicas) puede aportar grandes beneficios


REFERENCIAS

  1. Abarca-Gómez, L., Abdeen, Z. A., Hamid, Z. A., Abu-Rmeileh, N. M., Acosta-Cazares, B., Acuin, C., … & Agyemang, C. (2017). Worldwide trends in body-mass index, underweight, overweight, and obesity from 1975 to 2016: a pooled analysis of 2416 population-based measurement studies in 128· 9 million children, adolescents, and adults. The Lancet, 390(10113), 2627-2642.
  2. Skinner, A. C., Perrin, E. M., Moss, L. A., & Skelton, J. A. (2015). Cardiometabolic risks and severity of obesity in children and young adults. New England Journal of Medicine, 373(14), 1307-1317.
  3. Franks, P. W., Hanson, R. L., Knowler, W. C., Sievers, M. L., Bennett, P. H., & Looker, H. C. (2010). Childhood obesity, other cardiovascular risk factors, and premature death. New England Journal of Medicine, 362(6), 485-493.
  4. Logan, G. R., Harris, N., Duncan, S., & Schofield, G. (2014). A review of adolescent high-intensity interval training. Sports Medicine, 44(8), 1071-1085.
  5. Costigan, S. A., Eather, N., Plotnikoff, R. C., Taaffe, D. R., & Lubans, D. R. (2015). High-intensity interval training for improving health-related fitness in adolescents: a systematic review and meta-analysis. British Journal of Sports Medicine, 49(19), 1253-1261.
  6. 6. Eddolls, W. T., McNarry, M. A., Stratton, G., Winn, C. O., & Mackintosh, K. A. (2017). High-intensity interval training interventions in children and adolescents: a systematic review. Sports Medicine, 47(11), 2363-2374.

HIIT vs ENTRENAMIENTO CONTINUO A INTENSIDAD MODERADA EN ENFERMOS CORONARIOS

La recuperación de la frecuencia cardíaca (HRR, por sus siglas en inglés) es un parámetro que indica la tasa a la que la frecuencia cardíaca se reduce en un periodo determinado (generalmente un minuto) tras la realización de ejercicio físico. Puede dividirse en dos fases: rápida (primer minuto de recuperación), durante la que se produce una disminución pronunciada de la frecuencia cardíaca, y lenta (a continuación de la fase rápida).

La HRR es un potente e independiente predictor de mortalidad tanto en población sana como en población con patología coronaria. Las enfermedades coronarias siguen siendo la principal causa de morbi-mortalidad en países desarrollados, siendo la causa de aproximadamente un tercio de las muertes en sujetos mayores de 35 años (1).

Por otra parte, ha sido ampliamente evidenciado el efecto positivo del ejercicio físico sobre la HRR. Sin embargo, mientras que la amplia mayoría de estudios realizados han llevado a cabo protocolos de entrenamiento continuo a intensidad moderada (MCT), solo un limitado número de investigaciones han puesto en práctica protocolos de entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT).

Por ello, un grupo de investigadores liderados por el Catedrático José López Chicharro (2), como parte de un programa de rehabilitación cardíaca, trató de comparar el efecto de un programa de 8 semanas de MCT frente a uno de HIIT sobre la HRR en 73 pacientes coronarios que fueron aleatorizados en uno de los dos grupos de trabajo (Tabla 1). Antes y después de las 8 semanas de entrenamiento se realizó una prueba incremental para obtener los datos de HRR y VO2pico.

Tabla 1. Diseño de cada uno de los programas de entrenamiento. Captura de pantalla 2017-09-03 a las 23.39.30

* 20 segundos al 50% de la carga máxima de trabajo alcanzada en el protocolo del 1º steep ramp test (SRT) seguidos de un periodo de recuperación de 40 segundos al 10% del 1º SRT; ** 20 segundos al 50% de la carga máxima de trabajo alcanzada en el protocolo del 2º steep ramp test (SRT) seguidos de un periodo de recuperación de 40 segundos al 10% del 2º SRT; VT1: 1º umbral ventilatorio.

Como principal resultado se obtuvo que únicamente el grupo que realizó HIIT mejoró significativamente la HRR tanto en el 1º (pre- intervención: 15.44 vs post-intervención: 21.22 latidos/minuto) como en el 2º minuto (pre-intervención: 23.73 vs post-intervención: 31.52 latidos/minuto). Asimismo, se hallaron diferencias entre ambos grupos en relación al incremento de la HRR en el 1º (MCT: 1,27 vs HIIT: 5,77 latidos/minuto) y en el 2º minuto (MCT: 2,94 vs HIIT: 7,78 latidos/minuto). Por último, aunque con ambos programas se incrementó el VO2 pico, pero en mayor medida en el grupo de HIIT (HIIT: 4.5 ml/kg/min vs MCT: 2.46 ml/kg/min).

Estos datos son clínicamente relevantes, ya que un valor anormal de la HRR (<18 latidos/minuto) tras una prueba de esfuerzo máxima implica un aumento del 9% en el riesgo de mortalidad (3). Asimismo, es especialmente importante remarcar que no se registró ningún incidente ni evento adverso durante las 8 semanas de entrenamiento en ninguno de los dos grupos.


REFERENCIAS

  1. Lloyd-Jones, D., Adams, R. J., Brown, T. M., Carnethon, M., Dai, S., De Simone, G., … & Go, A. (2010). Heart disease and stroke statistics–2010 update: a report from the American Heart Association. Circulation, 121(7), 948-954.
  2. Villelabeitia-Jaureguizar, K., Campos, D. V., Senen, A. B., Jiménez, V. H., Garrido-Lestache, M. E. B., & Chicharro, J. L. (2017). Effects of high-intensity interval versus continuous exercise training on post-exercise heart rate recovery in coronary heart-disease patients. International Journal of Cardiology, 244, 17-23.
  3. Watanabe, J., Thamilarasan, M., Blackstone, E. H., Thomas, J. D., & Lauer, M. S. (2001). Heart rate recovery immediately after treadmill exercise and left ventricular systolic dysfunction as predictors of mortality. Circulation, 104(16), 1911-1916.

CONTRA EL SOBREPESO, ¿ENTRENAMIENTO INTERVÁLICO DE ALTA INTENSIDAD (HIIT) O CONTINUO DE INTENSIDAD MODERADA?

La obesidad es un problema que cada vez afecta a una mayor parte de la población. De hecho, actualmente al menos un 39% de la población tiene sobrepeso, y más de un 13% tiene obesidad. El sobrepeso, especialmente el exceso de grasa visceral, está a su vez asociado a otras patologías como las cardiovasculares (ej. ateroesclerosis, hipertensión) y metabólicas (ej. diabetes), e incluso a un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Por ello, los profesionales de la salud debemos centrar nuestros esfuerzos en reducir la que ya es considerada la epidemia del siglo XXI.

Como vimos recientemente en una entrada, aunque la dieta se muestra como una estrategia eficaz para la pérdida de peso, el ejercicio es la mejor herramienta para la disminución de la grasa visceral. ¿Pero qué tipo de ejercicio aporta los mayores beneficios?

Un reciente meta-análisis publicado en la prestigiosa revista Obesity Reviews (1) comparó el efecto del ejercicio intermitente de alta intensidad (HIIT) o MICT en los cambios en la composición corporal en personas con sobrepeso u obesidad. Para ello, analizaron un total de 13 estudios (424 sujetos) que aplicaban estos programas de ejercicio durante una media de 10 semanas en la que los participantes entrenaban en torno a 3 días a la semana.

Los resultados mostraron que ambos tipos de ejercicio mejoraban de forma significativa la composición corporal, con una reducción de 2 kg de grasa (6%) y de 3 cm de circunferencia de cintura incluso en ausencia de cambios en el peso corporal (como ya vimos en anteriores entradas, nuestro foco de atención debe ser la masa grasa y no el peso corporal). Curiosamente, no hubo diferencias entre los beneficios obtenidos al realizar HIIT o al realizar ejercicio continuo a intensidad moderada, aunque el tiempo de entrenamiento que requerían los programas de HIIT (95 minutos semanales) fue mucho menor que el del entrenamiento continuo (158 minutos semanales). Además, también se observó que aquellos programas en los que el ejercicio se realizaba corriendo aportaban mayores beneficios que en los que se realizaba en bicicleta.

Este estudio es de especial interés porque remarca la importancia del ejercicio para la pérdida de masa grasa en personas con sobrepeso. Además, muestra que tanto el ejercicio de alta intensidad (HIIT) como el continuo a intensidad moderada son opciones igual de eficaces para mejorar la composición corporal. No obstante, el tipo de ejercicio a realizar deberá adaptarse a las características de cada persona. El ejercicio de alta intensidad requiere de un menor tiempo de entrenamiento para aportar los mismos beneficios, por lo que puede ser una buena opción para aquellas personas con falta de tiempo. Sin embargo, debemos tener en cuenta también que este tipo de ejercicio puede suponer una menor adherencia al ejercicio y un mayor estrés cuando la persona está muy desentrenada. De igual forma, aunque correr aporta mayores beneficios para la pérdida de grasa, el mayor impacto articular que provoca puede llevarnos a elegir la bicicleta durante los primeros estadíos.

Como profesionales del ejercicio debemos atender a estos estudios para conocer de forma objetiva qué estrategias son las más eficaces, pero siempre debe primar la individualización. Así, deberemos adaptarnos a los gustos y características de cada persona, dando una mayor importancia a que se integre el ejercicio físico dentro de la rutina diaria en vez de a conseguir los mayores beneficios en el menor tiempo posible.


REFERENCIA

  1. Wewege, M, Berg, R Van Den, Ward, RE, and Keech, A. The effects of high-intensity interval training vs . moderate-intensity continuous training on body composition in overweight and obese adults : a systematic review and meta-analysis. Obes Rev 635–646, 2017.