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REMODELACIÓN CARDIACA POR EJERCICIO

El ejercicio induce una serie de adaptaciones fisiológicas que tienen como objetivo satisfacer las necesidades energéticas y hemodinámicas del organismo durante el mismo. 

El corazón de los deportistas presenta un ventrículo izquierdo mayor que el de las personas sedentarias, lo que les permite bombear una mayor cantidad de sangre. La estructura cardiaca se adapta por lo tanto a los requerimientos funcionales que necesita cada disciplina. En cambio, el crecimiento patológico asociado a enfermedades como la diabetes o la hipertensión, suele estar relacionado con disfunción cardiaca.


REFERENCIA

  • Wilson, M. G., Ellison, G. M., & Cable, N. T. (2016). Basic science behind the cardiovascular benefits of exercise. Br J Sports Med, 50(2), 93-99.

¿TIENEN LOS DEPORTISTAS DE ALTO RENDIMIENTO UN MAYOR RIESGO CARDIOVASCULAR?

El deporte de alto rendimiento recibe una gran atención mediática, y por desgracia, los casos de muerte súbita en deportistas de élite aparecen en los medios de comunicación con relativa frecuencia. A menudo estos casos hacen que crezca la preocupación de que niveles muy altos de ejercicio físico son perjudiciales para la salud. Sin embargo, la excesiva atención mediática que reciben casos puntuales de eventos cardíacos en deportistas no debería llevar a la población a pensar que son esos niveles de ejercicio la causa de estas enfermedades cardiovasculares, especialmente teniendo en cuenta que actualmente el sedentarismo y las enfermedades asociadas son uno de los principales problemas de salud pública.

Los beneficios de realizar actividad física moderada han sido ampliamente evidenciados, pero existe más controversia en torno a los efectos de grandes dosis de ejercicio. En relación a las posibles adaptaciones negativas inducidas por grandes dosis de ejercicio, el grupo de investigación dirigido por Alejandro Lucía encontró que un grupo de atletas de élite retirados (con una edad de 40 a 70 años) presentaba un mayor tamaño de los ventrículos y de la cavidad de la aurícula izquierda en comparación con la población no deportista. Sin embargo, estas adaptaciones eran benignas, sin diferencias en distintos biomarcadores cardíacos (1). De forma similar, otro grupo de investigación encontró adaptaciones cardíacas no patológicas al ejercicio en deportistas máster con una experiencia en el entrenamiento de resistencia de 30 años de media, de nuevo sin cambios en biomarcadores cardíacos (2). Así, estos resultados confirman que, aunque el ejercicio de alto nivel puede provocar cambios a nivel cardiovascular, estas adaptaciones tienden a ser benignas.

De hecho, una gran evidencia apoya que los deportistas de alto rendimiento presentan un menor riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad. Por ejemplo, un meta-análisis que incluyó más de 40 mil deportistas mostró que éstos tenían un 27% menos riesgo de mortalidad asociada a enfermedades cardiovasculares que la población general (3). Además, un estudio epidemiológico que analizó más de 15 mil medallistas olímpicos encontró que estos deportistas vivían una media de 2,8 años más que la población general, independientemente del país de origen o del deporte practicado (4). Por otro lado, es importante mencionar que se ha observado una mayor incidencia de muerte súbita en deportistas jóvenes que en la población no deportista (5). Sin embargo, a menudo el ejercicio no es la causa de esta mayor mortalidad, sino que puede ser el desencadenante en aquellas personas que ya sufren una patología cardiovascular no diagnosticada.

Por lo tanto, grandes dosis de ejercicio como las que realizan los deportistas de élite no conllevan necesariamente un mayor riesgo cardiovascular en la juventud ni en los años posteriores, siendo el riesgo cardiovascular y de mortalidad de esta población igual o incluso menor que el de la población general. Los trágicos casos de eventos cardíacos en deportistas deben reforzar la importancia de un adecuado control médico en el ámbito del deporte, ya que el ejercicio puede ser un estímulo si se padece una enfermedad cardiovascular de base no diagnosticada. Sin embargo, no deben crear debate en torno a la necesidad de realizar ejercicio físico desde la más temprana edad.


REFERENCIAS

  • Sanchis-Gomar, F., López-Ramón, M., Alis, R., Garatachea, N., Pareja-Galeano, H., Santos-Lozano, A., . . . Lucia, A. (2016). No evidence of adverse cardiac remodeling in former elite endurance athletes. Int J Cardiol, 222, 171-177. doi:10.1016/j.ijcard.2016.07.197
  • Bohm, P., Schneider, G., Linneweber, L., Rentzsch, A., Krämer, N., Abdul-Khaliq, H., . . . Scharhag, J. (2016). Right and Left Ventricular Function and Mass in Male Elite Master Athletes: A Controlled Contrast-Enhanced Cardiovascular Magnetic Resonance Study. Circulation, 133(20), 1927-1935. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.115.020975
  • Garatachea, N., Santos-Lozano, A., Sanchis-Gomar, F., Fiuza-Luces, C., Pareja-Galeano, H., Emanuele, E., & Lucia, A. (2014). Elite athletes live longer than the general population: a meta-analysis. Mayo Clin Proc, 89(9), 1195-1200. doi:10.1016/j.mayocp.2014.06.004
  • Clarke, P. M., Walter, S. J., Hayen, A., Mallon, W. J., Heijmans, J., & Studdert, D. M. (2012). Survival of the fittest: retrospective cohort study of the longevity of Olympic medallists in the modern era. BMJ, 345, e8308.
  • Corrado, D., Basso, C., Rizzoli, G., Schiavon, M., & Thiene, G. (2003). Does sports activity enhance the risk of sudden death in adolescents and young adults? J Am Coll Cardiol, 42(11), 1959-1963.