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ESTÍMULOS Y RESPUESTAS AL ENTRENAMIENTO DE FUERZA

En función de las variables del entrenamiento (ej. volumen, intensidad, repeticiones, velocidad de contracción) se consiguen diferentes adaptaciones en el músculo esquelético. El ejercicio de fuerza induce estímulos mecánicos y metabólicos que provocan la liberación de diferentes miocinas, hormonas y factores de crecimiento que activan vías relacionadas con la hipertrofia muscular.
Estos estímulos, junto con una adecuada disponibilidad de nutrientes, estimulan la síntesis proteica y aceleran los procesos de regeneración tisular después del entrenamiento. Solo si el entrenamiento provoca el estímulo suficiente y el balance proteico es positivo se producirá hipertrofia muscular.

REFERENCIA

  • Ahtiainen J.P. (2019) Physiological and Molecular Adaptations to Strength Training. In: Schumann M., Rønnestad B. (eds) Concurrent Aerobic and Strength Training. Springer, Cham

¿ES SEGURO CONSUMIR MUCHAS PROTEÍNAS?

Las proteínas son probablemente el suplemento más popular entre los deportistas, ya que favorecen la recuperación tras el entrenamiento y el aumento de masa muscular. Además, su uso está cada vez más extendido en otras poblaciones como las personas mayores, en las que se recomienda aumentar la ingesta de este macronutriente para prevenir la atrofia muscular asociada a la edad.

Sin embargo, existe cierta preocupación sobre los posibles efectos adversos de tomar grandes dosis de proteínas, especialmente a nivel renal. Ante esta controversia, un reciente meta-análisis publicado en la prestigiosa revista Journal of Nutrition (Devries et al. 2018)comparó estudios que aportaban dosis altas de proteína (establecido como más de 1.5 g/kg o 100 g al día, o más del 20% de la energía total consumida) con otros en los que los participantes consumían dosis menores durante un mínimo de 4 días. Tras analizar 28 estudios que incluían más de 1000 participantes sanos, los resultados mostraron que el filtrado glomerular, un indicador de la función renal, no evolucionaba de forma diferente en los sujetos que consumían dosis altas o bajas de proteínas.

De forma similar, un estudio (Antonio et al. 2016)hizo que sujetos entrenados en fuerza siguiesen su dieta habitual (la cual era de por sí alta en proteínas, ya que consumían 2.6 g/kg al día) o tomasen una dosis muy alta de proteínas (> 3 g/kg al día) durante 8 semanas. Al ser la dosis de proteínas tan alta en ambos casos, no hubo diferencias en la composición corporal entre grupos, pero un aspecto curioso fue que en ningún caso se produjeron efectos adversos a nivel de función renal, hepática o en otras variables analíticas (e.g., perfil lipídico).

Por lo tanto, cada vez hay más evidencia de que consumir proteínas por encima de las dosis tradicionalmente recomendadas no produce efectos adversos en personas sanas, aunque es importante remarcar que en personas que ya presentan insuficiencia renal sí podría suponer un empeoramiento de la patología (Knight et al. 2003). Además, como muestra un meta-análisis reciente, la suplementación con proteína es eficaz para aumentar la masa muscular y la fuerza, pero los beneficios parecen no aumentar con dosis mayores a 1.6 g/kg (Morton et al. 2018).


REFERENCIAS

Antonio J, Ellerbroek A, Silver T, et al (2016) The effects of a high protein diet on indices of health and body composition – a crossover trial in resistance-trained men. J Int Soc Sports Nutr 13:1–7. doi: 10.1186/s12970-016-0114-2

Devries MC, Sithamparapillai A, Brimble KS, et al (2018) Changes in Kidney Function Do Not Differ between Healthy Adults Consuming Higher- Compared with Lower- or Normal-Protein Diets: A Systematic Review and Meta-Analysis. J Nutr 148:1760–1775. doi: 10.1093/jn/nxy197

Knight EL, Stampfer MJ, Hankinson SE, et al (2003) The impact of protein intake on renal function decline in women with normal renal function or mild renal insufficiency. Ann Intern Med 138:460–467.

Morton RW, Murphy KT, McKellar SR, et al (2018) A systematic review, meta-analysis and meta-regression of the effect of protein supplementation on resistance training-induced gains in muscle mass and strength in healthy adults. Br J Sports Med 52:376–384. doi: 10.1136/bjsports-2017-097608

ASOCIACIÓN ENTRE LA FUERZA MUSCULAR DE DIFERENTES REGIONES CORPORALES Y EL RIESGO DE MORTALIDAD EN MAYORES

Como consecuencia del envejecimiento, a partir de los 70 años se empieza a producir un deterioro en la fuerza muscular de hasta el 30% (1). En este sentido, diversos estudios han confirmado el importante papel de ésta como predictor independiente del riesgo de mortalidad.

En los estudios epidemiológicos, la fuerza de prensión manual ha sido generalmente el método de evaluación más extendido debido a su facilidad de medición, mayor confiabilidad y bajo coste económico. Por tanto, aunque se considera que la fuerza de las extremidades inferiores es de gran importancia en el desempeño diario, se sabe menos acerca de su asociación con el riesgo de mortalidad.

Es por ello que, recientemente, se realizó un estudio (2) en el que se pretendió verificar si la fuerza de otros grupos musculares (hombro, cadera y rodilla) se asocia de igual manera que la de la de prensión manual con la longevidad. Se evaluó mediante dinamometría la fuerza isométrica máxima del hemisferio superior (agarre y abducción de hombro) y del hemisferio inferior (extensores de rodilla y flexores de cadera) en 1755 personas mayores de 65 años pertenecientes al Toledo Study for Healthy Aging.

Como principales resultados se encontraron que una menor fuerza de hombro, cadera y rodilla en mujeres y de prensión y hombro en hombres se asociaron con un mayor riesgo de muerte. Asimismo, los hombres y las mujeres con niveles bajo de fuerza mostraron un mayor riesgo de hospitalización. Por último, el riesgo de muerte y hospitalización se incrementó en 45 y 30% en las mujeres y en 25 y 16% en los hombres, respectivamente, para quienes tuvieron los niveles más bajos de fuerza en cualquiera de las regiones evaluadas.

Por tanto, vuelve a quedar demostrado el papel como predictor de mortalidad de la fuerza, así como la necesidad de implementar programas de ejercicio físico en personas mayores cuyo objetivo sea el aumento o mantenimiento de la fuerza, con el fin de minimizar el riesgo de muerte asociado a la pérdida de fuerza muscular secundaria al proceso de envejecimiento.


REFERENCIAS

  1. Doherty, T. J. (2003). Invited review: aging and sarcopenia. Journal of Applied Physiology, 95(4), 1717-1727.
  2. 2. Guadalupe-Grau, A., Carnicero, J. A., Gómez-Cabello, A., Gutiérrez Avila, G., Humanes, S., Alegre, L. M., … & García-García, F. J. (2015). Association of regional muscle strength with mortality and hospitalisation in older people. Age and Ageing, 44(5), 790-795.

HOY, ¿PECHO Y BÍCEPS? VENTAJAS DEL ENTRENAMIENTO DE CUERPO COMPLETO (FULL-BODY)

Lunes: pecho y bíceps

Martes: dorsal y tríceps

Miércoles: piernas y deltoides

Jueves: vuelta a empezar.

Y así una semana y otra y otra,… Es lo que conocemos como entrenamiento por grupos musculares o split-body (SB). Y bajo la creencia de que es el método más efectivo para incrementar el volumen y la fuerza muscular, es habitual encontrarnos con esta “planificación” del entrenamiento en las rutinas que podemos observar en cualquier gimnasio.

Para terminar de verificarlo o directamente desmentirlo, un estudio realizado en 24 jugadores de rugby comparó el efecto del SB frente al del entrenamiento de cuerpo completo o full-body  (FB) sobre la composición corporal, la fuerza y el perfil hormonal (1). Ambos protocolos implicaron un mismo volumen de entrenamiento:

– Protocolo FB: 21 ejercicios, 2-3 series × 8 repeticiones

– Protocolo SB: 13 ejercicios, 3-6 series × 8 repeticiones

Tras las 4 semanas que duró la intervención, ambos métodos de entrenamiento aumentaron de manera similar la fuerza evaluada a través de 1-RM de press banca y sentadilla. Con respecto a la composición corporal, aunque con ambos protocolos la mejoraron (se redujo la grasa total y el % de grasa corporal, e incrementó la masa muscular), pero aumentando en mayor medida tras las 4 semanas de entrenamiento FB. Por último, con el protocolo SB aumentaron las concentraciones de testosterona y cortisol, mientras que el FB promovió un mayor ratio testosterona/cortisol (ratio T/C). Conviene resaltar que este ratio T/C es considerado un indicador de la carga de entrenamiento (2) y que su aumento nos revelaría un predominio de los procesos anabólicos y, en definitiva, del rendimiento.

Tabla 1. Parámetros de fuerza, composición corporal y perfil hormonal antes de comenzar los diferentes tipos de entrenamiento y 4 semanas después.

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Por tanto, la ciencia nos da las herramientas necesarias para construir un programa de entrenamiento que promueva la mejora de la fuerza y la composición corporal de la forma más óptima posible. En este sentido, el entrenamiento FB puede constituir una mejor opción para dicho propósito, posiblemente a través de un entorno hormonal favorable (aumento del ratio T/C) por la mayor masa muscular reclutada.


REFERENCIAS

  1. Crewther, B. T., Heke, T. O. L., & Keogh, J. W. (2016). The effects of two equal-volume training protocols upon strength, body composition and salivary hormones in male rugby union players. Biology of Sport, 33(2), 111.
  2. Vervoorn, C., Quist, A. M., Vermulst, L. J. M., Erich, W. B. M., De Vries, W. R., & Thijssen, J. H. H. (1991). The behaviour of the plasma free testosterone/cortisol ratio during a season of elite rowing training. International journal of Sports Medicine, 12(03), 257-263.

¿TIENE SENTIDO ENTRENAR HASTA EL FALLO MUSCULAR PARA AUMENTAR LA FUERZA?

Está muy extendida entre los usuarios de los gimnasios la creencia de que el entrenamiento con repeticiones hasta el fallo muscular –incapacidad para seguir realizando repeticiones del ejercicio en el que estamos trabajando debido a la fatiga- provoca mayores incrementos en la fuerza muscular en comparación con el entrenamiento por repeticiones que no llevan hasta el fallo.

El principal mecanismo fisiológico que justificaría esta teoría radicaría en que el entrenamiento hasta el fallo muscular incrementa el reclutamiento de unidades motoras. Durante la realización de entrenamientos con cargas altas, se reclutan unidades motoras de bajo umbral, compuestas de fibras musculares tipo I y/o tipo IIa. Con las sucesivas repeticiones, estas unidades motoras se van fatigando, lo que resultará en el reclutamiento de unidades motoras de un umbral excitatorio mayor, compuestas principalmente de fibras tipo IIx. Una vez que todas las unidades motoras disponibles se han fatigado hasta un punto en el que la carga no puede moverse más allá de un ángulo de articulación crítico -conocido como “sticking point“-, se producirá el fallo muscular.

Por tanto, el entrenamiento hasta el fallo muscular permitirá alcanzar un mayor reclutamiento de unidades motoras, convirtiéndose en un importante estímulo para el desarrollo de la fuerza muscular. Sin embargo, existe evidencia científica de que también se puede obtener un elevado reclutamiento de unidades motoras sin necesidad de entrenar hasta el fallo. Asimismo, la mayor fatiga experimentada a nivel muscular y a nivel neural como consecuencia del entrenamiento hasta el fallo puede aumentar el riesgo de sobreentrenamiento y de lesiones.

Una reciente revisión sistemática con meta-análisis (1) ha comparado el efecto de entrenar hasta el fallo muscular vs entrenar sin fallo sobre la fuerza muscular. Se incluyeron 8 estudios con 199 participantes de entre 18-35 años. 112 sujetos tenían experiencia en entrenamiento de fuerza, mientras que 87 no tenían experiencia previa.

Curiosamente, los resultados mostraron que, aunque ligeramente, el entrenamiento sin fallo muscular produjo mayores beneficios sobre la fuerza que el entrenamiento hasta el fallo. Además, los sujetos entrenados obtuvieron mayores incrementos en esta variable con el entrenamiento sin fallo que los no entrenados.

Por lo tanto, en base a estos resultados, los sujetos experimentados y deportistas que realizan entrenamientos con cargas deberían limitar el uso del entrenamiento hasta el fallo muscular, ya que además puede conducir a una mayor compresión articular, aumentando el riesgo de lesiones y, en caso de realizarlo regularmente, también incrementará el riesgo de sobreentrenamiento. Sin embargo, entrenar hasta el fallo de manera puntual, restringiendo su uso a la serie final de cada entrenamiento, por ejemplo, podría ser una estrategia efectiva para producir diferentes estímulos que nos hagan conseguir los efectos deseados.


REFERENCIA

1. Davies, T., Orr, R., Halaki, M., & Hackett, D. (2016). Effect of training leading to repetition failure on muscular strength: a systematic review and meta-analysis. Sports Medicine, 46(4), 487-502.

SUPLEMENTACIÓN CON NITRATO (O REMOLACHA), TAMBIÉN PARA MEJORAR EL RENDIMIENTO EN EL GIMNASIO

El óxido nítrico es una molécula de señalización que juega un papel fundamental en distintas funciones fisiológicas, incluyendo entre otras la homeostasis del calcio, el metabolismo de la glucosa o la biogénesis y respiración mitocondrial. Sin embargo, una de las razones por la que su popularidad está aumentando de forma exponencial en los últimos años es por su influencia en la función cardiovascular, provocando vasodilatación y regulando así el flujo sanguíneo.

El óxido nítrico puede ser producido a partir de nitrito y de nitrato, los cuales además de ser producidos de forma endógena pueden ser aportados de forma exógena a través de la alimentación. Aunque son muchos los suplementos comercializados que buscan un aumento de óxido nítrico, se ha observado que este efecto puede ser conseguido de forma fácil, natural y barata a través de la ingesta de remolacha.

El rendimiento deportivo, sobre todo en deportes de resistencia, es en gran parte dependiente del correcto aporte de oxígeno a los tejidos. Debido al efecto vasodilatador que tiene el óxido nítrico, numerosos estudios han confirmado los efectos de la suplementación con nitrato en el rendimiento en deportes de resistencia, mejorando la economía de carrera a intensidades submáximas e incluso el rendimiento a máxima intensidad (1). Sin embargo, son escasos los estudios que han evaluado la eficacia de la suplementación con nitrato en el rendimiento en deportes de fuerza.

Por ello, un reciente estudio (2) evaluó los efectos de la suplementación con nitrato (70 ml de Beet it sport ® de forma diaria durante 6 días) o placebo en el número de repeticiones de press de banca que los sujetos eran capaces de realizar hasta el fallo muscular en una sesión de entrenamiento. En concreto, los sujetos realizaron tres series de este ejercicio con un 60%RM intentando llevar a cabo todas las repeticiones posibles en cada serie. Cada sujeto llevó a cabo ambos protocolos (suplementación con nitrato y con placebo) con una separación de 72 horas.

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Fig. 1. La capacidad para realizar un mayor número de repeticiones se asociará a una mayor hipertrofia por la importancia del tiempo bajo tensión y el estrés mecánico en el anabolismo muscular.

Los resultados muestran cómo tras los 6 días de suplementación con nitrato el número de repeticiones realizadas fue mayor en cada una de las series que tras el periodo de suplementación con placebo, siendo por tanto también mayor el número de repeticiones totales realizadas en la sesión. Sin embargo, pese a realizar una mayor cantidad de ejercicio, no se encontraron diferencias entre grupos ni para los niveles de lactato ni en el esfuerzo percibido por los participantes.

Por lo tanto, este artículo muestra cómo la suplementación con nitrato (o la ingesta de remolacha, una forma más natural e igualmente eficaz) es una estrategia útil no sólo para aumentar el rendimiento en deportes de resistencia sino también para aumentar el número de repeticiones hasta el fallo en el entrenamiento de fuerza, manteniendo los niveles de esfuerzo percibido. Estos resultados son especialmente interesantes para aquellos deportes en los que se realicen ejercicios de fuerza hasta la extenuación (Ej. Crossfit) y para aquellas personas que deseen aumentar su volumen de entrenamiento para producir una mayor hipertrofia.


REFERENCIA

  1. Jones, AM. Dietary nitrate supplementation and exercise performance. Sport Med 44, 2014.
  2. Mosher, SL, Sparks, SA, Williams, EL, Bentley, DJ, and Mc Naughton, LR. Ingestion of a Nitric Oxide Enhancing Supplement Improves Resistance Exercise Performance. J strength Cond Res 30: 3520–3524, 2016.Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27050244

GANAR MASA MUSCULAR SIN HACER PESAS, UN NUEVO MÉTODO DE ENTRENAMIENTO CON MUCHAS APLICACIONES

Pese a que unos correctos niveles de masa muscular son esenciales para cualquier población, en este caso nos queremos centrar en su importancia para aquellas personas que sufren una pérdida progresiva de musculatura como consecuencia de unos bajos niveles de actividad física.

Las personas de la tercera edad o las personas encamadas son un ejemplo claro de población que sufre esta degeneración muscular, con la consiguiente pérdida de calidad de vida y aumento de enfermedades asociadas (diabetes, etc.). A menudo estas personas no pueden realizar ejercicio intenso de forma volitiva, como por ejemplo levantar grandes pesos o moverse a gran velocidad. Por ello, otros métodos de entrenamiento alternativos han sido estudiados, incluyendo entre otros el entrenamiento con cargas bajas y restricción de flujo sanguíneo, la electro-estimulación, o la vibración.

Recientemente un grupo de investigación [1] evaluó la eficacia de un nuevo método de entrenamiento que tendría un gran potencial para este tipo de población. Este estudio comparó el efecto a nivel muscular del entrenamiento del bíceps durante 18 sesiones con cargas altas (70% RM) con el de realizar una contracción voluntaria máxima en todo el rango articular sin ninguna carga externa (no load training).

El principal hallazgo de este estudio fue que ambos grupos aumentaron la masa muscular, sin diferencias entre aquellos que utilizaron cargas altas y aquellos que no utilizaron carga externa. Sin embargo, y pese a que también ambos grupos aumentaron la fuerza (medida como 1RM) y la resistencia muscular (repeticiones al fallo con un 35% RM), el grupo que entrenó con cargas altas lo hizo en mayor medida. Por último, es importante remarcar que la percepción de esfuerzo o incomodidad fue mayor en el grupo que realizaba la máxima contracción voluntaria sin carga que en el que realizaba el ejercicio con carga externa, lo que muestra la importancia del esfuerzo realizado en el primer caso.

Por lo tanto, estos resultados muestran como la activación muscular y la estimulación de los mecanotransductores son capaces de activar las vías anabólicas incluso en ausencia de carga externa. Aunque este estudio fue realizado en jóvenes desentrenados, este tipo de entrenamiento podría ser de gran utilidad para mantener la masa muscular en aquellas poblaciones con dificultad para levantar pesas, aunque será muy importante que la contracción realizada sea máxima y se debe ser consciente de que las adaptaciones en la fuerza pueden ser limitadas.


REFERENCIA

1  Counts BR, Buckner SL, Dankel SJ, Jessee MB, Mattocks KT, Mouser JG, Laurentino GC, Loenneke JP. The acute and chronic effects of “NO LOAD” resistance training. Physiol Behav 2016; 164: 345–352 Available from: http://dx.doi.org/10.1016/j.physbeh.2016.06.024\nhttp://linkinghub.elsevier.com/retrieve/pii/S003193841630436X

VENTANA ANABÓLICA POST-EJERCICIO, ¿MITO O REALIDAD?

El concepto de ventana anabólica se refiere al periodo de tiempo tras la finalización del ejercicio físico en el que nuestro organismo se encuentra más “receptivo” para asimilar los nutrientes necesarios para recuperarse del esfuerzo. Con ella se pretenden maximizar las adaptaciones musculares producidas mediante el ejercicio y facilitar la reparación del tejido dañado. El periodo post-ejercicio es considerado como el momento crítico en la alimentación de un deportista, llegándose a plantear que la ingesta nutricional post-ejercicio es incluso más importante que el consumo diario total (1).

Una sesión intensa de ejercicio de resistencia supondrá un elevado gasto energético (glucógeno y aminoácidos principalmente) y un importante daño de las fibras musculares. Teóricamente, consumir la proporción adecuada de nutrientes tras la sesión no solo va a favorecer la reconstrucción del tejido dañado y la restauración de las reservas energéticas previamente gastadas, sino que va a permitir al organismo entrar en un estado de supercompensación que mejorará la composición corporal, sobre todo con el incremento de la masa muscular, y el rendimiento físico. En este sentido, se ha hecho referencia a la “ventana anabólica de la oportunidad”, donde existiría un tiempo limitado después del entrenamiento para optimizar las adaptaciones musculares producidas con el ejercicio.

Sin embargo, que el consumo inmediatamente después del ejercicio sea esencial para un incremento de la hipertrofia muscular y, por tanto, la existencia de una “ventana anabólica de la oportunidad” parece estar lejos de la realidad (2).

Por ello nos plantearíamos la siguiente cuestión: el consumo antes del ejercicio, ¿influirá? Es común en aquellos deportistas cuyo objetivo es el incremento de la masa y/o fuerza muscular realizar una comida 1-2 horas antes del entrenamiento con el fin de mejorar el rendimiento. Dependiendo de la cantidad y la composición, dicha comida podría hacer las veces tanto de comida pre- como post-ejercicio, ya que el periodo para su digestión/absorción puede persistir hasta después de finalizar la sesión. Por tanto, la ingesta de proteínas inmediatamente después del ejercicio con el objetivo de atenuar la fase catabólica podría resultar redundante, siendo probablemente suficiente con una comida rica en proteínas 1-2 horas después de la sesión para favorecer la recuperación y la fase anabólica.

Considerando este aspecto, una pauta sencilla que nos proporcionase el máximo efecto anabólico sería el consumo de proteína de alta calidad entre 0.4-0.5 g/kg de masa muscular entre las comidas pre- y post-ejercicio. Por encima de esta cantidad podría tener efectos perjudiciales sobre el organismo sin aumentar los beneficios, mientras que una cantidad inferior no potenciaría la respuesta anabólica.

En resumen, Aragon y Schoenfeld (2) concluyen que, para una sesión tipo de entrenamiento de fuerza de 45-90 min de duración, entre la comida pre- y post-ejercicio no deberían transcurrir más de 3-4 horas, pudiendo alargarse hasta las 5-6 horas en el caso de que la comida previa al entrenamiento sea abundante y lo suficientemente rica en proteínas. Por tanto, y en base a la evidencia científica disponible, parece descartarse la existencia de una ventana anabólica que precise consumir hidratos de carbono y proteínas inmediatamente después de la realización de ejercicio físico a fin de optimizar al máximo los beneficios del entrenamiento.


REFERENCIAS

  1. Candow, D. G., & Chilibeck, P. D. (2007). Timing of creatine or protein supplementation and resistance training in the elderly. Applied Physiology, Nutrition, and Metabolism, 33(1), 184-190.
  2. Aragon, A. A., & Schoenfeld, B. J. (2013). Nutrient timing revisited: is there a post-exercise anabolic window. J Int Soc Sports Nutr, 10(1), 5.

¿INGERIR PROTEÍNAS ANTES DE DORMIR AUMENTA LA MASA MUSCULAR?

Está demostrado que la ingesta de proteínas antes de dormir aumenta la síntesis muscular tras la recuperación nocturna después de hacer ejercicio. En un estudio de Res y colaboradores cuando los deportistas tomaban proteínas inmediatamente antes de dormir la síntesis proteica era un 22% mayor comparada con la ingesta de placebo [1]. Sin embargo queda por determinar si esta ingesta de proteínas antes de dormir puede además aumentar las ganancias de fuerza, el tamaño de las fibras musculares y la masa muscular durante un periodo de entrenamiento prolongado de fuerza.

A esta pregunta ha dado respuesta un estudio reciente de Snijders y colaboradores [2]. 44 hombres jóvenes divididos en dos grupos aleatoriamente realizaron un programa de entrenamiento de fuerza durante 12 semanas. Uno de los grupos (PRO) tomó un suplemento que contenía 27.5 g de proteínas, 15 g de carbohidratos y 0.1 g de grasa cada noche antes de dormir. El otro grupo tomó un placebo no calórico (PLA).

La hipertrofia muscular fue evaluada con densitomería (dual-energy X-ray absorptiometry), la sección transversal con tomografía computarizada (computed tomography scan) y las fibras musculares con biopsia. Estas pruebas se llevaron a cabo antes y después del periodo de entrenamiento. Además la fuerza se evaluó regularmente con el test de 1 RM.

La fuerza muscular incrementó significativamente tras las 12 semanas de entrenamiento en el grupo PRO respecto al grupo PLA (164 kg vs. 130 kg ). Además, el área de sección transversal del cuádriceps incrementó en ambos grupos, pero nuevamente fue mayor en el grupo PRO que en el PLA (8.4 cm2 vs. 4.8 cm2 ). Tanto el tamaño de las fibras tipo I como el de las fibras tipo II aumentó con el entrenamiento, siendo mayor el incremento en las fibras II en el grupo PRO.

fissac _ fuerza

Figura 1. Diferencia en 1RM (Suma de todos los test de 1 RM) tras 12 semanas de entrenamiento en grupos PRO y PLA  [2].

Por lo tanto, la ingesta de proteínas antes de dormir es una estrategia eficaz para aumentar tanto la fuerza como la masa muscular en periodos de entrenamientos con cargas. Los entrenadores y nutricionistas deben buscar técnicas para desestigmatizar el uso de proteínas como suplemento nutricional puesto que su utilización siempre se asocia erróneamente al del panorama oscuro del entrenamiento. El entrenamiento estructurado e integral (nutrición y entrenamiento) es el primer paso para conseguir nuestros objetivos.


REFERENCIAS

[1]      P. T. Res, B. Groen, B. Pennings, M. Beelen, G. A. Wallis, A. P. Gijsen, J. M. G. Senden, and L. J. C. VAN Loon, “Protein ingestion before sleep improves postexercise overnight recovery.,” Med. Sci. Sports Exerc., vol. 44, no. 8, pp. 1560–9, Aug. 2012.

[2]      T. Snijders, P. T. Res, J. S. Smeets, S. van Vliet, J. van Kranenburg, K. Maase, A. K. Kies, L. B. Verdijk, and L. J. van Loon, “Protein Ingestion before Sleep Increases Muscle Mass and Strength Gains during Prolonged Resistance-Type Exercise Training in Healthy Young Men,” J. Nutr., p. jn.114.208371–, Apr. 2015.

¿ES NECESARIO LEVANTAR GRANDES CARGAS PARA PRODUCIR HIPERTROFIA?

Mantener unos niveles adecuados de masa muscular es esencial para la salud debido a las importantes funciones del músculo esquelético que incluyen locomoción, metabolismo, etc. Su importancia se extiende a todo tipo de población, desde deportistas que busquen aumentar su masa muscular y con ello el rendimiento hasta personas cuyo interés es evitar la atrofia muscular producida por el envejecimiento, miopatías o lesiones.

Tradicionalmente se ha defendido que el ejercicio intenso de fuerza (70%RM) estimula el crecimiento muscular (hipertrofia) y la ganancia de fuerza, mientras que el ejercicio con cargas más ligeras o ejercicio de resistencia (<40%RM) estimula la capacidad oxidativa sin cambios considerables en el tamaño muscular. La necesaria utilización de cargas altas para estimular la hipertrofia estaba basada en la idea de que sólo éstas eran capaces de activar las fibras rápidas. Sin embargo, se ha visto que ejercicios que aumentan el estrés metabólico como los realizados en hipoxia aumentan el reclutamiento de estas fibras aunque las cargas sean bajas (Schoenfeld 2010).

El principal mecanismo de acción de este método de hipertrofia con cargas bajas es la mayor activación endocrina mediante la acumulación de metabolitos como lactato y protones, que producen una disminución de pH que estimula el eje hipotálamo-pituitario a través de los metabolorreceptores intramusculares (Kraemer & Ratamess 2005).

fissac _ hipertrofia _ hipoxia

Figura 1. Niveles de GH andando sin restricción de flujo sanguíneo (en blanco) y con restricción de flujo sanguíneo (en negro). (Abe et al, 2006).

La mayoría de estudios muestran una relación entre el aumento de estrés metabólico y la secreción de hormonas anabólicas, en particular la hormona del crecimiento (GH). Kon et al (2010) observaron que un mismo ejercicio en hipoxia produce mayores niveles de lactato y GH que en condiciones normóxicas, asociando este hecho al mayor estrés metabólico que produce la falta de oxígeno.

En un estudio (Abe et al. 2006) se evaluó el efecto del aumento del estrés metabólico provocado mediante restricción de flujo sanguíneo en una actividad ligera de la vida diaria como es andar. Tras tres semanas realizando el protocolo (andar 10 minutos/2 veces al día/ 3 semanas), sólo se encontraron cambios en el grupo con restricción. El área transversal del músculo y el volumen muscular aumentaron en un 4-7%, así como la fuerza máxima lo hizo en un 8-10%. Estos cambios fueron acompañado de un mayor aumento de forma aguda de la hormona del crecimiento en el grupo con restricción.

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Figura 2: Porcentaje de cambio en el área transversal de la pierna a lo largo del estudio con y sin restricción de flujo sanguíneo (Abe et al, 2006)

APLICACIONES PRÁCTICAS

El aumento de hormonas anabólicas con el estrés metabólico muestra la importancia de los ejercicios intensos si el objetivo es la ganancia de masa muscular, hecho aplicable a poblaciones tan dispares como los culturistas o las personas mayores. Las repeticiones al fallo con cargas bajas o ejercicios con predominancia del metabolismo anaeróbico láctico serían recomendables para activar estos mecanismos.

A falta de estudios que puedan mostrar efectos negativos del entrenamiento con restricción de flujo sanguíneo, inducir la hipertrofia mediante el aumento del estrés metabólico parece ser una estrategia adecuada para poblaciones con dificultades para realizar ejercicios mecánicos intensos como durante el envejecimiento, periodos lesionales, etc. Además, también debe ser tenido en cuenta en otros campos como el deportivo o el estético donde se deben variar los estímulos hipertróficos.


REFERENCIAS

Abe, T., Kearns, C.F. & Sato, Y., 2006. Muscle size and strength are increased following walk training with restricted venous blood flow from the leg muscle, Kaatsu-walk training. Journal of applied physiology, 100, pp.1460–1466.

Kon, M. et al., 2010. Effects of acute hypoxia on metabolic and hormonal responses to resistance exercise. Medicine and Science in Sports and Exercise, 42, pp.1279–1285.

Kraemer, W.J. & Ratamess, N. a, 2005. Hormonal responses and adaptations to resistance exercise and training. Sports medicine, 35(4), pp.339–361.

Schoenfeld, B.J., 2010. The mechanisms of muscle hypertrophy and their application to resistance training. Journal of strength and conditioning research / National Strength & Conditioning Association, 24, pp.2857–2872.