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OBESIDAD, RESISTENCIA A LA INSULINA Y LIPOTOXICIDAD

Cuando el balance energético es positivo (la ingesta de energía es mayor que el gasto energético), el tejido adiposo excede su capacidad de almacenar lípidos y se produce un desbordamiento lipídico que provoca que se almacenen en tejidos no adiposos. Debido a la falta de actividad física, el músculo no es capaz de utilizar la glucosa pese a que se secreta insulina por parte del páncreas, y órganos como el hígado y el corazón comienzan a almacenar ácidos grasos libres. Esta acumulación de lípidos tóxicos, induce una inflamación crónica de bajo grado y resistencia a la insulina que puede desencadenar en una disfunción celular.

¿BASTA SOLO CON NADAR? HIT EN LA NATACIÓN PARA EL CONTROL DE LA GLUCOSA Y LA INSULINA

Nadar, la palabra mágica. La mayoría de las veces que alguien va al médico y éste “se atreve a prescribir” ejercicio la palabra mágica es nadar. Es cierto que es un ejercicio con múltiples beneficios, pero al igual que si tienes un problema cardiaco no te recetan un fármaco para el aparato digestivo, la elección del ejercicio a realizar deberá ir en consonancia con los efectos que éste pueda provocar.

Ahora pensemos en toda esa población que va a nadar sin saber muy bien lo que hacer y que está una hora haciendo largos a “su ritmo”. ¿Tiene sentido? Un grupo de investigadores llevó a cabo un estudio 1 en el que se intentó conocer qué tipo de ejercicio tiene mayor impacto sobre el control de la glucosa y la sensibilidad a la insulina en mujeres pre menopáusicas; el ejercicio interválico de alta intensidad (HIT) o el ejercicio de baja intensidad y mucho volumen, comúnmente conocido como ejercicio aeróbico.

62 mujeres desentrenadas y pre- menopáusicas se dividieron en 3 grupos de estudio:

  1. Control (n = 20; CON): sin entrenamiento
  2. Alta intensidad- volumen bajo (n = 21; HIT)
  3. Baja intensidad-volumen alto (n = 21; LIT)

Durante 15 semanas de intervención, el grupo de HIT hizo 3 días a la semana 6-10 series de 30 segundos a máxima intensidad (86 ± 3 % Fcmax) con 2 minutos de recuperación, mientras que el grupo LIT tenía que nadar durante 1 hora a baja intensidad (73 ± 3 % Fcmax). A los grupos se les hizo análisis de sangre así como un test de tolerancia a la glucosa antes y después de la intervención.

Los resultados muestran como en el grupo que llevó a cabo el HIT descendió la insulina en plasma (17 ± 34 %), mientras que en el grupo control y en el LIT permaneció igual. De la misma manera, el test de tolerancia a la glucosa (60-min) registró un descenso de la insulina y de la glucosa en el grupo de HIT (24 ± 30 % y 10 ± 16 %; P < 0.05, respectivamente), y nuevamente en los grupos CON y LIT no registró cambios. La sensibilidad a la insulina aumentó un 22 ± 34 % después de la intervención con HIT, sin cambios en los otros dos grupos.

Estos resultados demuestran (una vez más) que el ejercicio intermitente de alta intensidad en natación es una estrategia efectiva y eficiente para mejorar la sensibilidad a la insulina y el control de la glucosa en mujeres inactivas y de mediana edad. Ello nos da muestras de la importancia del control de la intensidad en los protocolos de entrenamiento para el tratamiento de poblaciones especiales, pues si bien es verdad que se obtienen resultados extraordinarios hay que tener en cuenta que se somete a la persona a un estrés fisiológico muy alto.


REFERENCIA

  1. Connolly, L. J. et al. Low-volume high-intensity swim training is superior to high-volume low-intensity training in relation to insulin sensitivity and glucose control in inactive middle-aged women. Eur. J. Appl. Physiol. 116, 1889–1897 (2016).

HIIT VS FAT MAX EN PERSONAS CON OBESIDAD DE CLASE II Y III

La obesidad se asocia normalmente con resistencia a la insulina, la cual va ligada a un descenso en la capacidad de oxidación de lípidos, particularmente en obesos de clase III (IMC > 40). El ejercicio es una estrategia efectiva para mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de diabetes tipo II. Diferentes estudios han sugerido que de 8 a 10 semanas de entrenamiento a intensidad Fat max (máxima oxidación de grasas) aumentan la máxima oxidación de grasas (MFO), la tasa de oxidación de grasas (FORs) y también la capacidad oxidativa del músculo en hombres con sobrepeso (IMC: 25-29.9) y obesidad de clase I (IMC: 30-34.9).

El entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) produce una rápida mejora en los marcadores de fitness cardiovascular en hombres sedentarios con sobrepeso y obesidad. Se ha demostrado que 2-4 semanas de entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) son suficientes para incrementar el VO2máx en esta población. Sin embargo, no existe tanta evidencia con respecto a las mejoras que provoca sobre la sensibilidad a la insulina en esta población.

Por ello se llevó a cabo un estudio [1] para comparar los efectos de 2 semanas de entrenamiento continuo a intensidad Fat max vs HIIT en hombres con obesidad clase II y III. 19 hombres con un IMC>35 fueron asignados al grupo Fat max o al grupo de HIIT, llevando a cabo 8 sesiones de bici durante 14 semanas.

El HIIT consistió en 10 series de 1 minutos a 90% de la FC máxima con 1 minuto de recuperación a 50 W (en total 30 minutos/sesión si sumamos calentamiento y vuelta a la calma). Los sujetos del grupo Fat max realizaron 40-50 minutos de bici a una intensidad calculada de su máxima oxidación de grasas en un test llevado a cabo antes del programa de entrenamiento, cifra en torno al 70% de la Fc máxima.

Los marcadores de fitness cardiovascular así como la tasa de oxidación de grasas incrementaron significativamente en ambos grupos tras las dos semanas de entrenamiento. El marcador de resistencia a la insulina HOMA2-IR se redujo sólo en el grupo Fat max. Igualmente, los niveles de ácidos grasos no esterificados y la insulina sólo disminuyeron en el grupo de Fat max . Debido a la escasa potencia estadística y al tamaño muestral no se vieron diferencias significativas en el VO2max y en la máxima oxidación de grasas, pero los resultados muestran un gran incremento de estas variables en el grupo de HIIT, demostrando el gran potencial del entrenamiento de alta intensidad en este tipo de población.

En resumen, 2 semanas de entrenamiento HIIT y Fat max son efectivas para mejorar el fitness cardiovascular y la tasa de oxidación de grasas en hombres con obesidad de clase II y III. Además, un descenso de los ácidos grasos no esterificados en reposo en el grupo Fat max se relaciona con un descenso de la resistencia a la insulina y de los niveles basales de ésta. De esta manera, estos dos tipos de ejercicio tienen potencial para incorporarse a los programas de entrenamiento dirigidos a personas con obesidad y diabetes, siempre teniendo en cuenta los principios fundamentales de progresión e individualización. El entrenador debe ser capaz de prescribir las “pastillas” necesarias con el objetivo de mejorar la composición corporal, el fitness cardiovascular y los parámetros sanguíneos relacionados con enfermedades metabólicas.


REFERENCIA

[1]      S. Lanzi, F. Codecasa, M. Cornacchia, S. Maestrini, P. Capodaglio, A. Brunani, P. Fanari, A. Salvadori, and D. Malatesta, “Short-term HIIT and Fat max training increase aerobic and metabolic fitness in men with class II and III obesity.,” Obesity (Silver Spring)., vol. 23, no. 10, pp. 1987–94, Oct. 2015.

COMPARACIÓN DE LOS EFECTOS SOBRE LA SALUD Y LA COMPOSICIÓN CORPORAL DEL HIIT VS EJERCICIO AERÓBICO EN PERSONAS OBESAS

Es importante entender cuáles son los beneficios que provoca el ejercicio en personas que tienen obesidad y enfermedades asociadas a un perfil cardiometabólico obesogénico. La respuesta que provocará un tipo de ejercicio u otro vendrá asociada a la dosis, es decir, duración, intensidad, y tipo. Con el fin de comparar los efectos de un programa de ejercicio interválico de alta intensidad (HIIT) con ejercicio continuo moderado (MIT) en hombres con sobrepeso u obesidad, se llevó a cabo un estudio [1] de 6 semanas en el que se evaluaron los cambios en la composición corporal, la sensibilidad a la insulina, la presión sanguínea, el perfil lipídico y el fitness cardiovascular (VO2 max). Los investigadores llevaron a cabo dos protocolos de ejercicio en bicicleta (Tabla 1):

  1. HIIT: 20 minutos, 3 sesiones a la semana. 4 series de 30 segundos al 85% de la potencia anaeróbica máxima + 4 minutos de descanso al 15% de la potencia aneróbica máxima.
  2. MIT: 45-60 minutos a una intensidad de 55–65% VO2 max 5 días a la semana.

Tabla 1. Datos de protocolos de entrenamiento [1].

fissac _ protocolos pérdida de peso salud ejercicio HIIT

28 sujetos sedentarios con sobrepeso u obesidad (20 ± 1.5 años, IMC de 29.5 ± 3.3 kg/m2) fueron asignados a uno de los 2 grupos de estudio. Se les evaluó al inicio y al final del protocolo de ejercicio. Se les hizo un DXA para medir la composición corporal, una prueba de esfuerzo para determinar el VO2 max, prueba oral de tolerancia a la glucosa para la sensibilidad a la insulina, resonancia magnética nuclear para evaluar partículas de lipoproteínas (perfil lipídico) y se les midió la presión sanguínea.

Se observó una gran mejora en el VO2 max en el MIT en comparación con el HIIT (11.1% vs 2.83%). No hubo diferencias en los demás parámetros de estudio, viéndose mejoras con los dos tipos de ejercicio en el % de grasa total, el colesterol toral, VLDL, HDL, triglicéridos y la sensibilidad a la insulina.

Por lo tanto, tanto el HIIT como el MIT mejoraron la sensibilidad a la insulina, redujeron los lípidos en sangre, disminuyeron el porcentaje de grasa y aumentaron el fitness cardiovascular, sin diferencias significativas entre los dos grupos de entrenamiento, excepto en el VO2 max.

Conocidos los efectos del HIIT en población joven y sana, recientes estudios [2], [3] demuestran que en pacientes con enfermedades metabólicas y cardiacas, el entrenamiento de alta intensidad puede ser implementado en el tratamiento sin complicaciones. Viendo que las personas con sobrepeso y obesidad lo toleran y responden con éxito, el HIIT se debería utilizar en programas de entrenamiento junto con el entrenamiento aeróbico y el entrenamiento de fuerza para potenciar los beneficios que provoca la actividad física.


REFERENCIAS

[1]      G. Fisher, A. W. Brown, M. M. Bohan Brown, A. Alcorn, C. Noles, L. Winwood, H. Resuehr, B. George, M. M. Jeansonne, and D. B. Allison, “High Intensity Interval- vs Moderate Intensity- Training for Improving Cardiometabolic Health in Overweight or Obese Males: A Randomized Controlled Trial.,” PLoS One, vol. 10, no. 10, p. e0138853, Jan. 2015.

[2]      A. E. Tjønna, S. J. Lee, Ø. Rognmo, T. O. Stølen, A. Bye, P. M. Haram, J. P. Loennechen, Q. Y. Al-Share, E. Skogvoll, S. A. Slørdahl, O. J. Kemi, S. M. Najjar, and U. Wisløff, “Aerobic interval training versus continuous moderate exercise as a treatment for the metabolic syndrome: a pilot study.,” Circulation, vol. 118, no. 4, pp. 346–54, Jul. 2008.

[3]      D. E. R. Warburton, D. C. McKenzie, M. J. Haykowsky, A. Taylor, P. Shoemaker, A. P. Ignaszewski, and S. Y. Chan, “Effectiveness of high-intensity interval training for the rehabilitation of patients with coronary artery disease.,” Am. J. Cardiol., vol. 95, no. 9, pp. 1080–4, May 2005.