Entradas

ROL DEL EJERCICIO EN LA PREHABILITACIÓN ANTE UNA OPERACIÓN QUIRÚRGICA

El avance de la medicina perioperatoria está dando lugar al desarrollo de nuevos protocolos pre-quirúrgicos que tienen como objetivo reducir el riesgo quirúrgico del paciente y mejorar la recuperación post-quirúrgica. De estos nuevos protocolos, la prescripción de ejercicio está cobrando impulso como un método eficaz y real para mejorar el resultado de la operación. De hecho, los beneficios del ejercicio físico tienen la capacidad de optimizar varios factores de riesgo, como la función cardiorrespiratoria, la fragilidad y la función cognitiva.

Cualquier programa de ejercicio incorporado al protocolo pre-operatorio tiene que ser eficaz y capaz de conseguir mejoras en la condición física en el tiempo que transcurre desde que se decide que va a haber cirugía y la operación (por ejemplo, 4 semanas). Afortunadamente, hay una gran cantidad de investigaciones que describen los efectos y la efectividad de los programas de ejercicio. Por ello, un artículo publicado recientemente [1] tuvo como objetivo sintetizar las investigaciones realizadas sobre la eficacia de programas de ejercicio pre-quirúrgico.

El desarrollo y la prescripción de programas de ejercicio requiere el cumplimiento de principios fundamentales, la frecuencia, la intensidad, el volumen, el tipo y la progresión del ejercicio (FIV-TP). Por lo tanto, y a la luz de la evidencia más reciente que demuestra la eficacia del ejercicio interválico de alta intensidad (HIT), el diseño de los programas de ejercicio debería discutirse en torno a los principios que conforman este tipo de entrenamiento.

La evidencia sugiere que una prescripción individualizada y supervisada de ejercicio de alta intensidad, resulta efectiva y segura antes de una operación. A pesar de que se ha sugerido que la realización de HIT puede aumentar el riesgo de lesiones y complicaciones médicas [2], los riesgos se pueden minimizar en gran medida a través de un cumplimiento adecuado de los principios de entrenamientos (FIV-TP) desde el inicio del programa. Se debe adecuar el programa a la capacidad de la persona y alejarse de programas estandarizados que pueden llevar a no producir las mejoras esperadas, a sobre-entrenamiento y riesgos asociados a éste. A raíz de una revisión sistemática sobre el HIT en pacientes con enfermedades cardiovasculares y metabólicas [3], los autores aconsejaron que los pacientes que realicen HIT deben estar clínicamente estables, haber realizado recientemente ejercicio de intensidad moderada de forma regular y que el centro cuente con un equipo con la experiencia necesaria para manejar situaciones adversas y además puedan seguir la sesión durante y después.

La evidencia admite el uso del HIT como estrategia perioperatoria para mejorar la aptitud cardiorrespiratoria. Ello no significa que el HIT deba reemplazar a otras formas de ejercicio y actividad física, sin embargo, dada la necesidad de llevar a cabo intervenciones pre-quirúrgicas, el diseño de un programa de entrenamiento de HIT individualizado representa una valiosa herramienta para preservar la salud de los pacientes y potenciar los resultados de la operación.


REFERENCIAS

[1]      M. Weston, K. L. Weston, J. M. Prentis, and C. P. Snowden, “High-intensity interval training (HIT) for effective and time-efficient pre-surgical exercise interventions.,” Perioper. Med. (London, England), vol. 5, p. 2, Jan. 2016.

[2]      H. Lunt, N. Draper, H. C. Marshall, F. J. Logan, M. J. Hamlin, J. P. Shearman, J. D. Cotter, N. E. Kimber, G. Blackwell, and C. M. A. Frampton, “High intensity interval training in a real world setting: a randomized controlled feasibility study in overweight inactive adults, measuring change in maximal oxygen uptake.,” PLoS One, vol. 9, no. 1, p. e83256, Jan. 2014.

[3]      I. Levinger, C. S. Shaw, N. K. Stepto, S. Cassar, A. J. McAinch, C. Cheetham, and A. J. Maiorana, “What Doesn’t Kill You Makes You Fitter: A Systematic Review of High-Intensity Interval Exercise for Patients with Cardiovascular and Metabolic Diseases.,” Clin. Med. Insights. Cardiol., vol. 9, pp. 53–63, Jan. 2015.