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ENTRENAR FUERZA 1 VEZ A LA SEMANA REDUCE EL RIESGO DE MUERTE

Los beneficios del ejercicio físico aeróbico sobre la enfermedades cardiovasculares (ECV) y la mortalidad son ampliamente conocidos. Sin embargo, no pasa igual con el entrenamiento de fuerza, para el que ha sido analizado principalmente su efecto sobre la salud ósea, la función física, la calidad de vida o la salud metabólica, siendo aún limitada la evidencia respecto a los beneficios del ejercicio de fuerza sobre la ECV y la mortalidad por cualquier causa.

En este contexto, un grupo de investigadores evaluaron el efecto del entrenamiento de fuerza y su frecuencia de realización, evaluado mediante cuestionarios, sobre la ECV y la mortalidad en 12591 sujetos. Cabe señalar que, independientemente de haber hecho ejercicio aeróbico, realizar entrenamiento de fuerza 1, 2 o 3 veces a la semana redujo entre 40-70% el riesgo de eventos cardiovasculares y de muerte en comparación con los que no lo realizaron. Además, el menor riesgo se obtuvo para los que entrenaron fuerza 2 veces a la semana, mientras que los que la habían entrenado 4 o más veces a la semana tuvieron incluso mayor riesgo que los que no habían entrenado (Figura 1). De forma sorprendente, una única sesión semanal de fuerza o solamente entre 1-59 minutos a la semana ya se asoció con un menor riesgo de ECV, con independencia de haber cumplido las recomendaciones de ejercicio aeróbico.

Figura 1. Relación dosis-respuesta entre la frecuencia semanal de entrenamiento de fuerza y el riesgo de eventos cardiovasculares.

En resumen, una sola sesión o incluso menos de 1h a la semana de entrenamiento de fuerza, independientemente del ejercicio aeróbico realizado, reduce el riesgo de eventos cardiovasculares y de mortalidad por cualquier causa. Por lo tanto, observamos cómo incluso una dosis mínima de ejercicio es ya suficiente para reducir de forma importante el riesgo de morbi-mortalidad en comparación con la población que no realiza este tipo de entrenamiento, lo que debería estimular a entrenar al menos un día a aquellas personas que por sus ajetreadas agendas no son capaces de entrenar fuerza 2-3 veces por semana como recomiendan las principales organizaciones. Por último, parece ser contraproducente entrenar fuerza con una alta frecuencia semanal (4 o más veces).


REFERENCIA

Liu, Y., Lee, D. C., Li, Y., Zhu, W., Zhang, R., Sui, X., … & Blair, S. N. (2018). Associations of Resistance Exercise with Cardiovascular Disease Morbidity and Mortality. Medicine and Science in Sports and Exercise. [Epub ahead of print]

LA SARCOPENIA DUPLICA EL GASTO SANITARIO

Un estudio publicado recientemente muestra como la sarcopenia y la pérdida de fuerza en personas mayores duplica el gasto sanitario y social en Gran Bretaña, aumentándolo en alrededor de 2.500 millones de £.

La implementación de medidas que eviten la prevalenvia de sarcopenia y debilidad muscular en las personas mayores tendrá un importante impacto económico. De nuevo, el ejercicio físico se erige como una herramienta fundamental para la mejora de la salud de la personas (y de las arcas públicas).

LA MEDICINA ALTERNATIVA AUMENTA EL RIESGO DE MUERTE EN PACIENTES CON CÁNCER

Un estudio reciente que analizó a casi 2 millones de pacientes con cáncer halló que el uso de medicina complementaria entre pacientes con cáncer se asoció con un rechazo del tratamiento y con un riesgo de muerte dos veces mayor comparado con los pacientes que siguieron tratamientos convencionales.

ASOCIACIÓN ENTRE LA FUERZA MUSCULAR DE DIFERENTES REGIONES CORPORALES Y EL RIESGO DE MORTALIDAD EN MAYORES

Como consecuencia del envejecimiento, a partir de los 70 años se empieza a producir un deterioro en la fuerza muscular de hasta el 30% (1). En este sentido, diversos estudios han confirmado el importante papel de ésta como predictor independiente del riesgo de mortalidad.

En los estudios epidemiológicos, la fuerza de prensión manual ha sido generalmente el método de evaluación más extendido debido a su facilidad de medición, mayor confiabilidad y bajo coste económico. Por tanto, aunque se considera que la fuerza de las extremidades inferiores es de gran importancia en el desempeño diario, se sabe menos acerca de su asociación con el riesgo de mortalidad.

Es por ello que, recientemente, se realizó un estudio (2) en el que se pretendió verificar si la fuerza de otros grupos musculares (hombro, cadera y rodilla) se asocia de igual manera que la de la de prensión manual con la longevidad. Se evaluó mediante dinamometría la fuerza isométrica máxima del hemisferio superior (agarre y abducción de hombro) y del hemisferio inferior (extensores de rodilla y flexores de cadera) en 1755 personas mayores de 65 años pertenecientes al Toledo Study for Healthy Aging.

Como principales resultados se encontraron que una menor fuerza de hombro, cadera y rodilla en mujeres y de prensión y hombro en hombres se asociaron con un mayor riesgo de muerte. Asimismo, los hombres y las mujeres con niveles bajo de fuerza mostraron un mayor riesgo de hospitalización. Por último, el riesgo de muerte y hospitalización se incrementó en 45 y 30% en las mujeres y en 25 y 16% en los hombres, respectivamente, para quienes tuvieron los niveles más bajos de fuerza en cualquiera de las regiones evaluadas.

Por tanto, vuelve a quedar demostrado el papel como predictor de mortalidad de la fuerza, así como la necesidad de implementar programas de ejercicio físico en personas mayores cuyo objetivo sea el aumento o mantenimiento de la fuerza, con el fin de minimizar el riesgo de muerte asociado a la pérdida de fuerza muscular secundaria al proceso de envejecimiento.


REFERENCIAS

  1. Doherty, T. J. (2003). Invited review: aging and sarcopenia. Journal of Applied Physiology, 95(4), 1717-1727.
  2. 2. Guadalupe-Grau, A., Carnicero, J. A., Gómez-Cabello, A., Gutiérrez Avila, G., Humanes, S., Alegre, L. M., … & García-García, F. J. (2015). Association of regional muscle strength with mortality and hospitalisation in older people. Age and Ageing, 44(5), 790-795.

NOS DICEN QUE HAGAMOS 5 VECES MENOS ACTIVIDAD FÍSICA DE LA QUE DEBERÍAMOS

La gente es cada vez más consciente de las bondades de la realización de actividad física (AF). Grandes e importante estudios han analizado los efectos de la AF sobre la salud, dando como resultado las recomendaciones –mínimas- que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece para conseguir beneficios saludables, 600 MET a la semana, independientemente  de cualquiera de los cuatro dominios de AF -ocupacional, transporte, tiempo libre y doméstico-. Sin embargo, una limitación de estos estudios es que se centran principalmente en la AF en el tiempo libre, lo que representa una fracción relativamente pequeña de la actividad diaria total.

Recientemente, the British Medical Journal ha publicado una revisión sistemática con meta-análisis entre un total 174 artículos con el objetivo de cuantificar la dosis-respuesta necesaria entre la AF total y el riesgo de cáncer de mama, colon, diabetes, cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular (1).

Sorprendentemente, aunque los niveles más altos de AF total se asociaron significativamente con un menor riesgo para todos los resultados, las principales ganancias se produjeron entre 3000-4000 MET/semana, es decir, ¡¡¡5 veces más de lo que la OMS está recomendando!!! Así, 600 MET/semana (el mínimo recomendado) disminuían en tan solo 1% y 2% el riesgo de cáncer de mama y de diabetes, respectivamente, en comparación con no realizar ningún tipo de AF. Por el contrario, realizar hasta 3600 MET/semana redujo el riesgo en un 4% y un 19% adicional para cáncer de mama y de diabetes, respectivamente. Sin embargo, a niveles más altos de actividad se volvieron a producir menores beneficios: realizar entre 9000-12 000 MET/semana redujo el riesgo de cáncer de mama y diabetes en solo un 2% y un 0,6%.

Además, en comparación con individuos insuficientemente activos (<600 MET/semana), el riesgo de cáncer de mama en aquellos con niveles bajos de actividad (600-3999 MET), moderadamente activos (4000-7999 MET) y muy activos (≥8000 MET), se redujo en 3, 6 y 14%, respectivamente. En el caso del cáncer de colon, disminuyó en 10, 17 y 21%, respectivamente. La correspondiente reducción del riesgo fue 14, 25 y 28% para la diabetes, 16, 23 y 25% para cardiopatía isquémica, y 16, 19 y 26% para el accidente cerebrovascular. Es decir, el riesgo disminuye en todos los casos conforme aumenta el volumen de actividad física semanal.

Por último, los autores nos aconsejan cómo alcanzar los 3000 MET/semana necesarios para obtener el mayor efecto protector frente a algunas de las principales enfermedades crónicas. Tan solo habría que combinar diariamente las siguientes actividades: subir las escaleras durante 10 minutos, pasar la aspiradora 15 minutos, realizar actividades de jardinería 20 minutos, correr durante 20 minutos y desplazarse activamente -ir en bici o caminando- 25 minutos.


REFERENCIAS

  1. Kyu, H. H., Bachman, V. F., Alexander, L. T., Mumford, J. E., Afshin, A., Estep, K., … & Cercy, K. (2016). Physical activity and risk of breast cancer, colon cancer, diabetes, ischemic heart disease, and ischemic stroke events: systematic review and dose-response meta-analysis for the Global Burden of Disease Study 2013. BMJ, 354: i3857.

SOBREPESO E INACTIVIDAD: FACTORES DE RIESGO EN EL EMBARAZO Y EL PARTO

El sobrepeso y la obesidad antes del embarazo representan importantes factores de riesgo tanto para la madre como para el feto durante el embarazo, el parto y el período neonatal. Así, podrían ocurrir complicaciones tales como mortalidad perinatal que comprendería desde muerte fetal (a partir de la semana 22 de gestación) hasta muerte neonatal precoz (dentro de los primeros 7 días de vida del neonato).

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En este sentido, la actividad física vuelve a ser vital para la salud pública tanto a la hora de reducir el sobrepeso y la obesidad en las futuras mamás como para disminuir el riesgo de desarrollo de diabetes mellitus gestacional y preeclampsia (hipertensión arterial durante el embarazo que daña a los riñones provocando la pérdida de proteínas por la orina).

En un estudio prospectivo con 77.246 mujeres embarazadas del Norwegian Mother and Child Cohort Study, se analizó el efecto del índice de masa corporal (IMC) y el nivel de actividad física de las mujeres antes del embarazo sobre la mortalidad perinatal.

El nivel de actividad física se obtuvo a través de un cuestionario en el que se pedía a las participantes que respondieran con qué frecuencia realizaron actividad física recreativa durante los últimos 3 meses antes del embarazo y hasta la semana 17 del mismo. Dentro de estas cuestiones, se categorizó en función de la frecuencia de realización: físicamente activas (realizaron actividad física recreacional al menos una vez a la semana) y no activas (realizaron menos de una vez por semana).

Se obtuvo que las mujeres con obesidad tuvieron de dos a tres veces mayor riesgo de sufrir una pérdida perinatal en comparación con mujeres con normopeso, desempeñando la actividad física un papel clave en esta relación. Así, para aquellas con un IMC <30, el menor riesgo de mortalidad perinatal lo tuvieron las consideradas físicamente activas. Sin embargo, y en contra de lo esperado, entre las mujeres con obesidad (IMC ≥ 30), el riesgo asociado al sobrepeso fue mayor entre las que realizaron actividad física recreacional durante el embarazo. Este sorprendente resultado podría deberse a alteraciones metabólicas en las mujeres con obesidad que las harían más vulnerables y con menos posibilidad de adaptación al estrés durante el embarazo.

En este sentido, las recomendaciones actuales sobre actividad física en el embarazo no diferencian entre las diferentes categorías de IMC, sólo entre aquellas que han sido físicamente activas antes del embarazo y las que no. Dadas las muchas comorbilidades asociadas a la obesidad, podría ser necesario un trabajo más individualizado para las mujeres que la padecen antes del embarazo.

REFERENCIAS:

Sorbye, L. M., Klungsoyr, K., Samdal, O., Owe, K. M., & Morken, N. H. (2015). Pre‐pregnant body mass index and recreational physical activity: effects on perinatal mortality in a prospective pregnancy cohort. BJOG: An International Journal of Obstetrics & Gynaecology. (IN PRESS).