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EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA FAVORECE UN ENVEJECIMIENTO SALUDABLE A TRAVÉS DE LA MEJORA DE LA VASCULARIZACIÓN

La atrofia muscular que ocurre como consecuencia del envejecimiento se da de manera específica en las fibras tipo II junto con una reducción en las células satélite de estas fibras. Otro efecto asociado a la edad es la disminución en la respuesta del músculo a la síntesis proteica, lo que se conoce como resistencia anabólica.

La capilarización del músculo esquelético desempeña un rol clave en el aporte de oxígeno y nutrientes al tejido muscular periférico. Su importancia es tal que se postula que la sarcopenia y el desarrollo de resistencia anabólica son atribuidas, en parte, a cambios en la estructura y función capilar del músculo esquelético.

En anteriores entradas hemos hablado del papel del entrenamiento de fuerza como agente terapéutico coadyuvante frente a la sarcopenia. En este sentido, estudios previos han observado como la realización de este tipo de ejercicio en mayores provoca hipertrofia de las fibras musculares tipo II e incrementos en el contenido de las células satélite (1, 2).

En un reciente estudio (3) se pretendió, en primer lugar, comparar las diferencias en cuanto a los distintos tipos de fibras y su vascularización entre jóvenes y mayores, mientras que, por otro lado, se evaluó si el entrenamiento de fuerza incrementa la capilarización muscular en los mayores. Se realizaron biopsias en el vasto lateral del cuádriceps en jóvenes (n=14, 26±2 años) y en mayores (n=16, 72±1 años) antes del inicio del programa y en mayores tras completar las 12 semanas de entrenamiento. Asimismo, se llevaron a cabo pruebas de inmunohistoquímica para valorar el tamaño de la fibra muscular, el contenido y el dominio capilar en las fibras tipo I y II.

Respecto al primer objetivo, se observó que las fibras tipo II fueron más pequeñas en los mayores que en los jóvenes, al igual que ocurrió en el contenido y el dominio capilar tanto en las fibras tipo I como en las tipo II.

En cuanto al segundo objetivo, el entrenamiento de fuerza en mayores incrementó el tamaño de las fibras tipo II (aquellas que se atrofiaban con la sarcopenia). Además, el contenido y el dominio capilar aumentaron en ambos tipos de fibra tras las 12 semanas de entrenamiento, incrementándose la red de capilarización del músculo esquelético hasta niveles similares a los observados en los jóvenes.

Así, el ejercicio de fuerza (bien realizado) incrementará la capilarización de las fibras del músculo esquelético en personas mayores, lo que supondrá un mayor aporte de oxígeno y nutrientes al músculo favoreciendo el incremento de la masa y la función muscular. Además, se ha relacionado la capilarización muscular con el consumo máximo de oxígeno, uno de los principales factores determinantes de la capacidad funcional en la población mayor. Por tanto, vuelve a quedar demostrada la importancia del entrenamiento de fuerza como estrategia no farmacológica para minimizar la pérdida de masa muscular y revertir la resistencia anabólica con el objetivo de favorecer un envejecimiento saludable.


REFERENCIAS

  1. Verdijk, L. B., Gleeson, B. G., Jonkers, R. A., Meijer, K., Savelberg, H. H., Dendale, P., & van Loon, L. J. (2009). Skeletal muscle hypertrophy following resistance training is accompanied by a fiber type–specific increase in satellite cell content in elderly men. The Journals of Gerontology Series A: Biological Sciences and Medical Sciences, 64(3), 332-339.
  2. Verdijk, L. B., Snijders, T., Drost, M., Delhaas, T., Kadi, F., & van Loon, L. J. (2014). Satellite cells in human skeletal muscle; from birth to old age. Age, 36(2), 545-557.
  3. Verdijk, L. B., Snijders, T., Holloway, T. M., van Kranenburg, J., & van Loon LJ. (2016). Resistance Training Increases Skeletal Muscle Capillarization in Healthy Older Men. Medicine & Science in Sports & Exercise. Epub ahead of print

¿SON LAS MÁQUINAS VIBRATORIAS UN INVENTO PUBLICITARIO? NO SI QUIERES AUMENTAR LA DENSIDAD MINERAL ÓSEA

Las plataformas vibratorias han sido tradicionalmente ensalzadas alegando innumerables beneficios, siendo uno de los más vistosos el producir cambios en la composición corporal similares a los obtenidos con el ejercicio físico pero con un menor esfuerzo. Como ocurre actualmente con la electroestimulación de cuerpo completo (los famosos biotrajes), los beneficios prometidos en la publicidad de estas plataformas han sido exagerados. Sin embargo, no debemos dejar de lado algunos beneficios que sí pueden ofrecer estas tecnologías.

La pérdida de densidad mineral ósea (DMO) -y el consiguiente incremento del riesgo de sufrir osteoporosis- es muy frecuente con el envejecimiento, siendo especialmente común entre mujeres postmenopáusicas debido a la disminución en la concentración de estrógenos. Las vibraciones producidas por estas plataformas suponen un estímulo mecánico para la estructura ósea que podrían favorecer una respuesta anabólica, aumentando así la densidad mineral del hueso. Además, estas vibraciones estimulan los receptores sensoriales a nivel del huso muscular activando el proceso de contracción muscular.

Para comprobar los efectos del uso de plataformas vibratorias en la DMO de mujeres postmenupáusicas, se realizó un estudio1 en 80 mujeres de 50-68 años con sobrepeso (IMC=30-36) durante ocho meses. Las sujetos fueron asignadas a dos grupos, realizando uno de ellos ejercicio de fuerza tres veces a la semana mientras que las mujeres del otro grupo (grupo WBT) entrenaron en la plataforma vibratoria durante 20 minutos tres días a la semana. Tras los ocho meses de intervención se midió la DMO en distintos puntos corporales, además de otras variables antropométricas.

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Fig. 1. El ejercicio de fuerza unido a estímulos vibratorios produce un aumento en la densidad mineral además de los beneficios extras que aporta el primero.

Los resultados mostraron que tanto las mujeres que realizaron entrenamiento de fuerza como aquellas que realizaron entrenamiento en plataforma vibratoria aumentaron su densidad mineral de forma similar. Además, ambos grupos disminuyeron su índice de masa corporal (IMC) y el ratio cintura-cadera (indicador de riesgo cardiovascular).

Por lo tanto, este estudio muestra que las plataformas vibratorias deben ser tenidas en cuenta para la mejora de la densidad mineral ósea en el tratamiento o la prevención de la osteoporosis. Pese a que los resultados encontrados en este estudio con el uso de las plataformas no fueron diferentes a los encontrados con la realización de ejercicio de fuerza, los beneficios adicionales que aporta éste último hacen que el ejercicio físico deba ser la herramienta principal a utilizar siempre que sea posible. Sin embargo, es importante conocer otras alternativas y técnicas para poder adaptarnos a las características de cada persona y poder ofrecer unos estímulos variados.


REFERENCIA

  1. Zaki, M. E. Effects of Whole Body Vibration and Resistance Training on Bone Mineral Density and Anthropometry in Obese Postmenopausal Women. J. Osteoporos. 2014, 1–6 (2014).