Entradas

INACTIVIDAD FÍSICA Y REPOSO EN CAMA, PÉRDIDA DE MASA MUSCULAR

La pérdida de masa muscular es sinónimo de pérdida de fuerza, aumento del riesgo de lesiones y caídas y un importante predicador de mortalidad.
Los periodos de inactividad física tienen consecuencias muy negativas tanto en personas jóvenes, adultas y ancianas. Durante este periodo se produce una reducción de la síntesis proteica y una pérdida drástica de masa muscular, disminuyendo por ello la capacidad funcional.
En estas circunstancias, propias de personas mayores hospitalizadas y personas que han sufrido lesiones graves, es necesario combatir esta pérdida de masa muscular con un aumento de la ingesta proteica así como incorporar ejercicio físico, siempre que el paciente pueda.

EL PELIGRO DE LA INACTIVIDAD Y EL ROL DE LA MIOSTATINA EN LA ATROFIA MUSCULAR

La recuperación de una enfermedad o de una lesión requiere a menudo de un período de inactividad muscular (por ejemplo, reposo en cama o inmovilización de alguna extremidad). Una de las consecuencias principales de la inactividad será la atrofia del músculo esquelético que, a su vez, va a provocar deterioro de la función muscular y el metabolismo, disminución de la sensibilidad a la insulina y mayor acumulación de grasa.

Estudios recientes hablan de que periodos de tan solo 4 días de inmovilización de una extremidad provocan reducciones significativas de la capacidad funcional en personas mayores (1, 2). Sin embargo, poco se sabe sobre el efecto de cortos periodos de inactividad (< 7 días) sobre la estructura y la función de la masa músculo-esquelética.

La masa muscular es el resultado del equilibrio entre síntesis y degradación proteica. Así, la atrofia muscular producida como consecuencia de periodos prolongados de inactividad (> 10 días) se atribuye a una disminución de la síntesis de proteínas, sin aparentes cambios sobre la degradación proteica, mientras que en periodos de menor duración se cree que, en este caso sí, la degradación proteica juega un papel importante. Además, la miostatina, la cual actúa como limitante del crecimiento muscular, desarrolla su acción sobre la síntesis de proteínas y la miogénesis, pero también sobre la degradación proteica.

Recientemente se ha publicado un estudio (3) en el que se analizó el impacto de 5 y 14 días de inmovilización de una pierna sobre el músculo esquelético y la miostatina en 24 sujetos sanos (23±1 años) que no realizaban ningún tipo de programa de entrenamiento físico previo.

Tras los respectivos periodos de inmovilización, en ambos grupos se redujo significativamente el área de sección transversal del músculo cuádriceps, 3.5±0,5% y 8.4±2.8%, después de los 5 y 14 días respectivamente. Curiosamente, al valorar de forma específica el recto femoral, se observó que no se atrofió en ninguno de los dos grupos. Además, se produjo una reducción de 9.0±2.3% y 22.9±2.6% en los niveles de fuerza muscular de la pierna inmovilizada tras los 5 y 14 días de inmovilización, respectivamente, lo que implica un devastador efecto sobre la capacidad funcional

Por último, se obtuvo un incremento significativo del 68% y 54% en la miostatina después de los 5 y 14 días de inactividad, respectivamente, consecuente con el descenso de la masa muscular observado, lo cual muestra el papel que desempeña la miostatina en la regulación de la masa muscular a través de la inhibición de los factores de regulación miogénica.

En conclusión, periodos de inmovilización conducen a una rápida pérdida de la masa y la función muscular, observándose una importante atrofia tras solo 5 días de inactividad. Por ello, durante la recuperación de una enfermedad o una lesión que requiera un período de desuso muscular, es fundamental el llevar a cabo estrategias de intervención no farmacológicas (por ejemplo, nutricionales, como la suplementación con creatina, y físicas mediante contracciones isométricas, las cuales han demostrado ser efectivas) con el objetivo de prevenir o minimizar la atrofia muscular y la pérdida de capacidad funcional.


REFERENCIAS

  1. Hvid, L. G., Suetta, C., Aagaard, P., Kjaer, M., Frandsen, U., & Ørtenblad, N. (2013). Four days of muscle disuse impairs single fiber contractile function in young and old healthy men. Experimental Gerontology, 48(2), 154-161.
  2. Suetta, C., Frandsen, U., Jensen, L., Jensen, M. M., Jespersen, J. G., Hvid, L. G., … & Heinemeier, K. M. (2012). Aging affects the transcriptional regulation of human skeletal muscle disuse atrophy. PloS One, 7(12), e51238.
  3. Wall, B. T., Dirks, M. L., Snijders, T., Senden, J. M., Dolmans, J., & Loon, L. J. C. (2014). Substantial skeletal muscle loss occurs during only 5 days of disuse. Acta Physiologica, 210(3), 600-611.

EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA FAVORECE UN ENVEJECIMIENTO SALUDABLE A TRAVÉS DE LA MEJORA DE LA VASCULARIZACIÓN

La atrofia muscular que ocurre como consecuencia del envejecimiento se da de manera específica en las fibras tipo II junto con una reducción en las células satélite de estas fibras. Otro efecto asociado a la edad es la disminución en la respuesta del músculo a la síntesis proteica, lo que se conoce como resistencia anabólica.

La capilarización del músculo esquelético desempeña un rol clave en el aporte de oxígeno y nutrientes al tejido muscular periférico. Su importancia es tal que se postula que la sarcopenia y el desarrollo de resistencia anabólica son atribuidas, en parte, a cambios en la estructura y función capilar del músculo esquelético.

En anteriores entradas hemos hablado del papel del entrenamiento de fuerza como agente terapéutico coadyuvante frente a la sarcopenia. En este sentido, estudios previos han observado como la realización de este tipo de ejercicio en mayores provoca hipertrofia de las fibras musculares tipo II e incrementos en el contenido de las células satélite (1, 2).

En un reciente estudio (3) se pretendió, en primer lugar, comparar las diferencias en cuanto a los distintos tipos de fibras y su vascularización entre jóvenes y mayores, mientras que, por otro lado, se evaluó si el entrenamiento de fuerza incrementa la capilarización muscular en los mayores. Se realizaron biopsias en el vasto lateral del cuádriceps en jóvenes (n=14, 26±2 años) y en mayores (n=16, 72±1 años) antes del inicio del programa y en mayores tras completar las 12 semanas de entrenamiento. Asimismo, se llevaron a cabo pruebas de inmunohistoquímica para valorar el tamaño de la fibra muscular, el contenido y el dominio capilar en las fibras tipo I y II.

Respecto al primer objetivo, se observó que las fibras tipo II fueron más pequeñas en los mayores que en los jóvenes, al igual que ocurrió en el contenido y el dominio capilar tanto en las fibras tipo I como en las tipo II.

En cuanto al segundo objetivo, el entrenamiento de fuerza en mayores incrementó el tamaño de las fibras tipo II (aquellas que se atrofiaban con la sarcopenia). Además, el contenido y el dominio capilar aumentaron en ambos tipos de fibra tras las 12 semanas de entrenamiento, incrementándose la red de capilarización del músculo esquelético hasta niveles similares a los observados en los jóvenes.

Así, el ejercicio de fuerza (bien realizado) incrementará la capilarización de las fibras del músculo esquelético en personas mayores, lo que supondrá un mayor aporte de oxígeno y nutrientes al músculo favoreciendo el incremento de la masa y la función muscular. Además, se ha relacionado la capilarización muscular con el consumo máximo de oxígeno, uno de los principales factores determinantes de la capacidad funcional en la población mayor. Por tanto, vuelve a quedar demostrada la importancia del entrenamiento de fuerza como estrategia no farmacológica para minimizar la pérdida de masa muscular y revertir la resistencia anabólica con el objetivo de favorecer un envejecimiento saludable.


REFERENCIAS

  1. Verdijk, L. B., Gleeson, B. G., Jonkers, R. A., Meijer, K., Savelberg, H. H., Dendale, P., & van Loon, L. J. (2009). Skeletal muscle hypertrophy following resistance training is accompanied by a fiber type–specific increase in satellite cell content in elderly men. The Journals of Gerontology Series A: Biological Sciences and Medical Sciences, 64(3), 332-339.
  2. Verdijk, L. B., Snijders, T., Drost, M., Delhaas, T., Kadi, F., & van Loon, L. J. (2014). Satellite cells in human skeletal muscle; from birth to old age. Age, 36(2), 545-557.
  3. Verdijk, L. B., Snijders, T., Holloway, T. M., van Kranenburg, J., & van Loon LJ. (2016). Resistance Training Increases Skeletal Muscle Capillarization in Healthy Older Men. Medicine & Science in Sports & Exercise. Epub ahead of print