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UNA DE LAS ARMAS SECRETAS DE FROOME: EXTRAORDINARIO RENDIMIENTO EN CONDICIONES DE CALOR Y HUMEDAD

Un ganador de 4 Tours de Francia como Chris Froome posee unas características físicas, fisiológicas y psicológicas que hacen de él un deportista extraordinario. En artículos anteriores ya hemos tratado la evolución de su perfil fisiológico, pero en un estudio publicado reciente [1] se compararon parámetros de rendimiento alcanzados en dos pruebas de esfuerzo realizadas en dos situaciones de estrés diferentes; una en condiciones ambientales normales (20 ° C, 40%) y otra en unas condiciones de calor y humedad (30 ° C, 60% [HH]).

El VO2max alcanzado fue de 5.91 L·min−1 (84 mL·kg−1·min−1) y el Pico de Potencia Máximo de 525 W. El porcentaje de grasa corporal fue del 9,5%, mientras que la masa grasa total, la masa magra y el contenido mineral óseo fueron de 6,7, 61,5 y 2,8 kg, respectivamente. El GE (Gross Efficiency) fue del 23% en condiciones normales y del 23,6% en condiciones de calor y humedad. Este dato es el ratio del trabajo externo realizado comparado con la energía total expedida, lo que muestra cuanto trabajo puede producir el deportista en relación a cuanta energía total utilizó. Además, la potencia desarrollada a una concentración de 4 mmol·L−1 fue mayor también en estas condiciones, 429.6 vs 419.0 W. Ello no hace sino ratificar el extraordinario rendimiento en condiciones de calor y humedad.

El perfil aeróbico y los valores alcanzados de potencia se encuentran entre los más altos conseguidos por ciclistas profesionales. Además, cabe destacar que Froome registró valores extraordinariamente altos tanto de VO2max como de GE, lo cual es poco común en ciclistas de élite, pudiendo ser un factor determinante en su éxito deportivo. A ello hay que sumar el rendimiento registrado en condiciones de calor y humedad, lo que sugiere que el ciclista posee una capacidad termorreguladora muy eficaz. Este estudio da luz a las características fisiológicas máximas que puede alcanzar un ciclista campeón de una gran vuelta, mostrando valores que pueden servir como referencia para poder alcanzar el éxito a este nivel.


REFERENCIA

[1]      P. G. BELL, M. J. W. FURBER, K. A. VAN SOMEREN, A. ANTÓN-SOLANAS, and J. SWART, “The Physiological Profile of a Multiple Tour de France Winning Cyclist,” Med. Sci. Sport. Exerc., vol. 49, no. 1, pp. 115–123, Jan. 2017.

DOPING CEREBRAL, ¿LA NUEVA REVOLUCIÓN EN EL RENDIMIENTO DEPORTIVO?

La fatiga es una variable multifactorial, aunque tradicionalmente ha sido investigada atendiendo sólo a sus componentes periféricos (neuromusculares, metabólicos, respiratorios, cardiovasculares, etc.). Sin embargo, en los últimos años cada vez se ha enfatizado más el gran papel que juegan los componentes centrales en el control de la fatiga. Así, se ha propuesto que en ejercicios realizados hasta la extenuación o en pruebas incrementales sería la fatiga central uno de los principales determinantes del rendimiento.

La estimulación transcraneal (transcraneal direct current stimulation, tDCS), una técnica de la que ya hemos hablado anteriormente en relación a su potencial para disminuir la ansiedad por la comida, podría aportar también grandes beneficios en el mundo deportivo. Esta técnica puede modular la excitabilidad cortical induciendo una inhibición o una activación dependiendo de la dirección de la corriente (anodal o catodal), afectando también a la mayor activación simpática o parasimpática y al estado de ánimo.

tDCS Halo

Fig. 1. La estimulación transcraneal está siendo promocionada ya a nivel comercial (Eg. Halo Neuroscience), y son numerosos los deportistas que están probando sus efectos en el rendimiento, aunque la evidencia científica al respecto es todavía escasa.

Debido al potencial de esta técnica sobre el rendimiento deportivo por su influencia sobre la excitabilidad cortical, un grupo de investigadores liderado por el prestigioso Dr. Noakes (Okano et al., 2015) quiso evaluar los efectos de la estimulación anodal durante 20 minutos en el rendimiento en una prueba incremental máxima (incrementos de 25W cada minuto). Los autores encontraron una mayor potencia pico (313 ± 30 vs 301 ± 20 W), un mayor tiempo hasta la extenuación (751 ± 72 vs 724 ± 45 s) y una mayor variabilidad de la frecuencia cardíaca tras la estimulación anodal con respecto a la estimulación placebo. Además, la frecuencia cardíaca correspondiente a cada estadío de la prueba incremental fue menor en el grupo experimental, siendo también menor el esfuerzo percibido.

En resumen, confirmando el papel crucial que juegan los mecanismos centrales en la fatiga, en este estudio se encontraron importantes beneficios de la estimulación transcraneal sobre el rendimiento, con un aumento del 4% en la potencia producida y una disminución significativa del esfuerzo percibido. Aunque la evidencia científica al respecto es todavía escasa, la tDCS se muestra como una herramienta con un grandísimo potencial en el campo del entrenamiento por sus efectos sobre el rendimiento, habiendo mostrado mayores tiempos hasta la fatiga, mayor fuerza de prensión manual, y una mayor plasticidad cortical facilitando así los procesos de aprendizaje motor.


REFERENCIA

Okano, A.H., Fontes, E.B., Montenegro, R.A., Farinatti, P. de T.V., Cyrino, E.S., Li, L.M., Bikson, M., Noakes, T.D., 2015. Brain stimulation modulates the autonomic nervous system, rating of perceived exertion and performance during maximal exercise. Br. J. Sports Med. 49, 1213–8. doi:10.1136/bjsports-2012-091658

LA UTILIDAD DE UNA PRUEBA DE ESFUERZO PARA PREDECIR EL RENDIMIENTO EN DEPORTES DE RESISTENCIA

El denominado umbral anaeróbico -aunque el término es fisiológicamente incorrecto pues la fosforilación oxidativa está siempre presente y las vías metabólicas predominantes cambian gradualmente, por lo que no es un umbral sino una transición continua- es junto a la potencia aeróbica máxima (VO2max) y la economía de carrera uno de los principales determinantes del rendimiento en deportes de resistencia. Pese a que hay numerosos métodos de establecer el umbral anaeróbico, como el análisis ventilatorio, electromiográfico, de balance de gases o de oxigenación muscular, el análisis del umbral láctico sigue siendo uno de los métodos más prácticos, barato y por ello más utilizado en el ámbito deportivo.

El umbral láctico puede definirse como la máxima carga de trabajo que precede un rápido aumento en los niveles de lactato sanguíneo como resultado de un desequilibrio en el ratio de producción/eliminación, lo cual ocurre de forma sincrónica a un aumento en los niveles de CO2 ventilado y de H+. Este umbral es determinado en una prueba de esfuerzo en la que la carga aumenta progresivamente, obteniendo una pequeña muestra de sangre capilar en cada aumento para medir los niveles de lactato. Diversos estudios han mostrado la validez del umbral láctico como predictor del rendimiento en deportes de resistencia (Para revisión, Faude, Kindermann, & Meyer, 2009). Sin embargo, existen diferentes formas de calcular este umbral, incluyendo la determinación subjetiva, umbrales fijos (4 mmol/l) o umbrales individualizados (mediante modelos matemáticos).

lactato

Fig. 1. El análisis de lactato en un test incremental nos sirve también para evaluar la mejora del deportista a lo largo de la temporada. En esta gráfica (datos obtenidos en deportista real) vemos como los niveles de lactato para una misma carga son menores según avanza la temporada, alcanzando además una mayor potencia final.

Un grupo de investigadores españoles (Santos-Concejero et al., 2014) quiso evaluar si el umbral láctico podría predecir el rendimiento en una carrera de 10km en deportistas muy entrenados y con un nivel homogéneo (completaban la distancia en 31,6 ± 1,2 minutos). Los deportistas realizaron una prueba de esfuerzo incremental (comenzando a 9 km/h e incrementando en 1,5 km/h cada 4 minutos) en la cual el umbral láctico fue calculado mediante dos modelos matemáticos diferentes, uno polinómico y otro exponencial. Pese a que el ritmo en 10km fue mayor que el correspondiente al umbral láctico, los autores encontraron que ambas variables estaban correlacionadas. Es decir, aquellos deportistas que presentaban un mayor umbral también presentaban una mayor velocidad de carrera en 10km. Además, y pese a que con todos los modelos la correlación fue significativa, los autores observaron que el nivel de correlación dependía del modelo matemático utilizado (mejor con el modelo exponencial).

Por lo tanto, este y otros estudios nos muestran cómo una prueba de esfuerzo puede aportarnos, además de datos a nivel del estado de salud cardiovascular del deportista si se incluye electrocardiograma, otros datos interesantes respecto al potencial de rendimiento del deportista.

Además, en una prueba de esfuerzo con test de lactato no sólo podemos determinar nuestro umbral láctico sino también el umbral aeróbico y la velocidad aeróbica máxima, lo cual es muy útil para encontrar puntos débiles a trabajar con el deportista así como para establecer las zonas de entrenamiento y poder planificar las sesiones de ejercicio trabajando a la intensidad necesaria.


REFERENCIAS

Faude, O., Kindermann, W., & Meyer, T. (2009). Lactate threshold concepts: how valid are they? Sports Medicine (Auckland, N.Z.), 39(6), 469–90. http://doi.org/10.2165/00007256-200939060-00003

Santos-Concejero, J., Tucker, R., Granados, C., Irazusta, J., Bidaurrazaga-Letona, I., Zabala-Lili, J., & Gil, S. M. (2014). Influence of regression model and initial intensity of an incremental test on the relationship between the lactate threshold estimated by the maximal-deviation method and running performance. Journal of Sports Sciences, 32(9), 853–9. http://doi.org/10.1080/02640414.2013.862844

HIIT VS FAT MAX EN PERSONAS CON OBESIDAD DE CLASE II Y III

La obesidad se asocia normalmente con resistencia a la insulina, la cual va ligada a un descenso en la capacidad de oxidación de lípidos, particularmente en obesos de clase III (IMC > 40). El ejercicio es una estrategia efectiva para mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de diabetes tipo II. Diferentes estudios han sugerido que de 8 a 10 semanas de entrenamiento a intensidad Fat max (máxima oxidación de grasas) aumentan la máxima oxidación de grasas (MFO), la tasa de oxidación de grasas (FORs) y también la capacidad oxidativa del músculo en hombres con sobrepeso (IMC: 25-29.9) y obesidad de clase I (IMC: 30-34.9).

El entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) produce una rápida mejora en los marcadores de fitness cardiovascular en hombres sedentarios con sobrepeso y obesidad. Se ha demostrado que 2-4 semanas de entrenamiento interválico de alta intensidad (HIIT) son suficientes para incrementar el VO2máx en esta población. Sin embargo, no existe tanta evidencia con respecto a las mejoras que provoca sobre la sensibilidad a la insulina en esta población.

Por ello se llevó a cabo un estudio [1] para comparar los efectos de 2 semanas de entrenamiento continuo a intensidad Fat max vs HIIT en hombres con obesidad clase II y III. 19 hombres con un IMC>35 fueron asignados al grupo Fat max o al grupo de HIIT, llevando a cabo 8 sesiones de bici durante 14 semanas.

El HIIT consistió en 10 series de 1 minutos a 90% de la FC máxima con 1 minuto de recuperación a 50 W (en total 30 minutos/sesión si sumamos calentamiento y vuelta a la calma). Los sujetos del grupo Fat max realizaron 40-50 minutos de bici a una intensidad calculada de su máxima oxidación de grasas en un test llevado a cabo antes del programa de entrenamiento, cifra en torno al 70% de la Fc máxima.

Los marcadores de fitness cardiovascular así como la tasa de oxidación de grasas incrementaron significativamente en ambos grupos tras las dos semanas de entrenamiento. El marcador de resistencia a la insulina HOMA2-IR se redujo sólo en el grupo Fat max. Igualmente, los niveles de ácidos grasos no esterificados y la insulina sólo disminuyeron en el grupo de Fat max . Debido a la escasa potencia estadística y al tamaño muestral no se vieron diferencias significativas en el VO2max y en la máxima oxidación de grasas, pero los resultados muestran un gran incremento de estas variables en el grupo de HIIT, demostrando el gran potencial del entrenamiento de alta intensidad en este tipo de población.

En resumen, 2 semanas de entrenamiento HIIT y Fat max son efectivas para mejorar el fitness cardiovascular y la tasa de oxidación de grasas en hombres con obesidad de clase II y III. Además, un descenso de los ácidos grasos no esterificados en reposo en el grupo Fat max se relaciona con un descenso de la resistencia a la insulina y de los niveles basales de ésta. De esta manera, estos dos tipos de ejercicio tienen potencial para incorporarse a los programas de entrenamiento dirigidos a personas con obesidad y diabetes, siempre teniendo en cuenta los principios fundamentales de progresión e individualización. El entrenador debe ser capaz de prescribir las “pastillas” necesarias con el objetivo de mejorar la composición corporal, el fitness cardiovascular y los parámetros sanguíneos relacionados con enfermedades metabólicas.


REFERENCIA

[1]      S. Lanzi, F. Codecasa, M. Cornacchia, S. Maestrini, P. Capodaglio, A. Brunani, P. Fanari, A. Salvadori, and D. Malatesta, “Short-term HIIT and Fat max training increase aerobic and metabolic fitness in men with class II and III obesity.,” Obesity (Silver Spring)., vol. 23, no. 10, pp. 1987–94, Oct. 2015.