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ÉXITO ACADÉMICO Y EDUCACIÓN FÍSICA: ¿SON NECESARIAS MÁS O MENOS HORAS DE EJERCICIO FÍSICO EN EL COLEGIO?

La educación física siempre ha sido la cenicienta de la educación. Una asignatura infravalorada por padres, políticos e incluso profesores. Debido al problema de salud pública que afecta a una sociedad que presenta niveles alarmantes de sedentarismo y un aumento exponencial de los casos de obesidad y enfermedades cardiovasculares y metabólicas, la falta de actividad física también puede repercutir en el correcto desarrollo motor y cognitivo del niño y, por ende, en su rendimiento académico. Las políticas de educación actuales reducen las horas de actividad física con el objetivo de aumentar el rendimiento académico, como si hacer actividad física repercutiera de forma negativa en las asignaturas estrella de la educación, las “mates” y la “lengua”. ¿Es verdad que reducir las horas de educación física repercute en el rendimiento académico? ¿Para bien? ¿Para mal?

Con el objetivo de responder a todas estas cuestiones, una revisión sistemática [1] estudió la relación entre el rendimiento académico y algunos de sus factores determinantes con el realizar actividad física en el colegio, ya sea en forma de clases de educación física, deporte extraescolar o actividad física de forma libre. Se estudiaron los vínculos entre el éxito académico y la participación en programas deportivos extracurriculares, clases de educación física y actividad física en el colegio.

Los datos indican que incluir una hora adicional al día de educación física dentro del tiempo curricular no afecta de forma negativa al rendimiento académico. Es más, un aumento en las horas de educación física en el programa escolar puede provocar una mejora en el promedio de las calificaciones escolares. Esto además tiene una lectura interesante, ya que implementar un programa con más horas de educación física exige una reducción sustancial del tiempo que se emplea para las demás asignaturas, y puesto que los niños alcanzan un rendimiento mayor con menos horas de clase, la eficiencia en el aprendizaje aumenta. A todo ello debemos sumar que la mayoría de los programas han demostrado una mejora significativa en las aptitudes físicas lo que ayudaría a combatir en parte el problema de salud pública antes mencionado.

Los estudios transversales muestran una asociación positiva entre el éxito académico y la actividad física. Demostrada la influencia de la actividad física sobre la concentración, la memoria y el comportamiento en clase, el debate de si ha de haber más horas de educación física en la escuela debe pasar a cómo se ha de implementar un programa curricular con una mayor presencia de la misma.

Por lo tanto, un aumento de las horas de actividad física en el programa curricular ha demostrado que no empeora los resultados académicos sino que ayuda a mejorarlos. Por el contrario, añadir horas académicas en detrimento de horas de educación física no mejora las calificaciones, resultando además perjudicial para la salud.


REFERENCIA

[1]      F. Trudeau and R. J. Shephard, “Physical education, school physical activity, school sports and academic performance,” Int. J. Behav. Nutr. Phys. Act., vol. 5, no. 1, p. 10, Feb. 2008.