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LA ACTIVIDAD FÍSICA PROTEGE FRENTE A LOS ACCIDENTES CEREBROVASCULARES

La aterosclerosis es la principal causa de morbi-mortalidad en los países desarrollados (1). Es una enfermedad cardiovascular caracterizada por la acumulación de grasa, colesterol y otras sustancias en las paredes de las arterias, formando lo que se conoce como placas de ateroma. Precisamente, los accidentes cerebrovasculares (ACV) son unas de las manifestaciones más frecuentes de las placas ateroscleróticas carotídeas. Las placas ateroscleróticas pueden ser estables, con poca predisposición a la rotura, o inestables y asociarse a eventos coronarios agudos. Éstas últimas se manifiestan a través de una capa fibrosa degradada, un gran núcleo lipídico, hemorragia intraplaca, neovascularización e infiltración de macrófagos. De todas, la hemorragia intraplaca representa el principal factor determinante de inestabilidad de la placa (2) y se asocia con futuros eventos isquémicos (3).

La inactividad física y el sedentarismo se asocian con un aumento de la mortalidad por enfermedad cardiovascular (4). En este sentido, un reciente estudio (5) ha evaluado la asociación de la actividad física y su intensidad, así como de las conductas sedentarias sobre parámetros histológicos de las placas carotídeas en pacientes asintomáticos sometidos a una endarterectomía carotídea (procedimiento quirúrgico utilizado para eliminar las placas de ateroma de las arterias carótidas). Se incluyeron noventa pacientes asintomáticos (es decir, sin historial clínico de ACV o ataque isquémico transitorio en los últimos 6 meses) sometidos a endarterectomía carotídea. Todos fueron tratados con estatinas (rango: 20–80 mg/día), antiagregantes plaquetarios (aspirina 75 mg/día) e inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina.

Los resultados demostraron que las hemorragias intraplacas fueron menos frecuentes en los más activos físicamente (48% versus 74% en los menos activos) y en los menos sedentarios (50% versus 71% en los más sedentarios). Asimismo, las hemorragias intraplacas fueron menos frecuentes en los que se ejercitaron más de 900 MET-min/sem (equivalente a 45 min/día de actividad física moderada frente a los 30 recomendados por la OMS) que en los que lo hicieron menos de esa cantidad. Todas las otras manifestaciones que se asocian con la inestabilidad de la placa (nuevos vasos sanguíneos, macrófagos, etc.) no difirieron entre los diferentes niveles de actividad física o conductas sedentarias.

En resumen, los pacientes con mayores niveles de actividad física e intensidad y menor nivel de sedentarismo tuvieron una prevalencia más baja de hemorragias intraplacas, las cuales se asocian con mayor inestabilidad de las mismas, ergo más probabilidades de sufrir un ACV. Por lo tanto, éste podría ser un mecanismo por el cual la actividad física protegiera contra el ACV y la mortalidad por esta causa.

REFERENCIAS


  1. Benjamin, E. J., Blaha, M. J., Chiuve, S. E., Cushman, M., Das, S. R., Deo, R., … & Jiménez, M. C. (2017). Heart disease and stroke statistics-2017 update: a report from the American Heart Association. Circulation, 135(10), e146-e603.
  2. Michel, J. B., Virmani, R., Arbustini, E., & Pasterkamp, G. (2011). Intraplaque haemorrhages as the trigger of plaque vulnerability. Eur Heart J, 32(16), 1977-1985.
  3. Turc, G., Oppenheim, C., Naggara, O., Eker, O. F., Calvet, D., Lacour, J. C., … & Toussaint, J. F. (2012). Relationships between recent intraplaque hemorrhage and stroke risk factors in patients with carotid stenosis: the HIRISC study. Arterioscler Thromb Vasc Biol, 32(2), 492-499.
  4. Haapanen-Niemi, N., Miilunpalo, S., Pasanen, M., Vuori, I., Oja, P., & Malmberg, J. (2000). Body mass index, physical inactivity and low level of physical fitness as determinants of all-cause and cardiovascular disease mortality—16 y follow-up of middle-aged and elderly men and women. Int J Obes, 24(11), 1465.
  5. Mury, P., Mura, M., Della-Schiava, N., Chanon, S., Vieille-Marchiset, A., Nicaise, V., … & Millon, A. (2019). Association between physical activity and sedentary behaviour on carotid atherosclerotic plaques: an epidemiological and histological study in 90 asymptomatic patients. Br J Sports Med, bjsports-2018-099677.

NIÑO OBESO, ADULTO CON CÁNCER

El sedentarismo supone un problema cada vez mayor, ya que es una de las principales razones del aumento de la prevalencia de obesidad en niños y adolescentes. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (1) asegura que la obesidad infantil es considerada como uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI, alcanzando proporciones epidémicas a nivel mundial. Mientras, en España, según los datos de la última Encuesta Nacional de Salud, la prevalencia de obesidad infantil alcanza ya a más de uno de cada diez menores (10,3% en niños y adolescentes de 2-17 años) (2).

Sin embargo, el alto índice de obesidad infantil no es un problema que se refleje únicamente en esa etapa de la vida, sino que los niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad tienen un mayor riesgo de ser obesos cuando son adultos (3, 4), siendo los efectos deletéreos de la enfermedad más severos en tanto en cuanto la duración del estado de obesidad será mayor.

Como consecuencia, se ha observado que el 31, el 22 y el 20% de nuevos diagnósticos de diabetes, enfermedad coronaria y cáncer, respectivamente, se dan en adultos que han tenido sobrepeso u obesidad durante la infancia (5). En este sentido, una reciente revisión sistemática con meta-análisis (6), que incluyó 56 artículos y más de 27.000 casos de cáncer, concluyó que los niños, adolescentes y adultos jóvenes (≤30 años) con un elevado IMC tienen un mayor riesgo de desarrollar hasta 8 tipos de cáncer en el futuro. Así, aumentos de 5 unidades en el IMC durante etapas tempranas de la vida se asociaron significativamente con el riesgo de linfoma difuso de células B grandes, adenocarcinoma esofágico y de cardias gástrico, carcinoma hepatocelular, mieloma múltiple, cáncer de páncreas, de células renales y tiroides durante edades adultas.

Por tanto, parece evidente la necesidad de evitar conductas sedentarias (por ejemplo, utilización de ascensores y escaleras mecánicas, desplazamiento en coche y aumento del tiempo en sedestación, entre otras) y el uso desmesurado de las nuevas tecnologías (ordenadores, tablets, smartphones), que precisamente realzan dichas conductas. A su vez, es necesario promover estilos de vida activos desde edades muy tempranas, como desplazarse activamente o fomentar el que los niños jueguen y se diviertan al aire libre. Y es que, como rezaba el eslogan de la campaña publicitaria de una importante marca de detergente, ¡¡¡los niños pasan menos tiempo al aire libre que los presos!!!.


REFERENCIAS

  1. Organización Mundial de la Salud (2018). Sobrepeso y obesidad infantiles. Obtenido el 3 de Marzo, 2019, de https://www.who.int/dietphysicalactivity/childhood/es/
  2. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad – Instituto Nacional de Estadística (2013). Encuesta Nacional de Salud de España 2011-12 (ENSE 2011/12). Obtenido el 03 de Marzo, 2019, de http://www.msssi.gob.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional/encuestaNac2011/NotaTecnica2011-12.pdf
  3. Rooney, B. L., Mathiason, M. A., & Schauberger, C. W. (2011). Predictors of obesity in childhood, adolescence, and adulthood in a birth cohort. Maternal and Child health Journal, 15(8), 1166-1175.
  4. Brisbois, T. D., Farmer, A. P., & McCargar, L. J. (2012). Early markers of adult obesity: a review. Obesity Reviews, 13(4), 347-367.
  5. Llewellyn, A., Simmonds, M., Owen, C. G., & Woolacott, N. (2016). Childhood obesity as a predictor of morbidity in adulthood: a systematic review and meta‐ Obesity Reviews, 17(1), 56-67.
  6. Hidayat, K., Du, X., & Shi, B. M. (2018). Body fatness at a young age and risks of eight types of cancer: systematic review and meta‐analysis of observational studies. Obesity Reviews, 19(10), 1385-1394.

DECLIVE DE LA CAPACIDAD CARDIORRESPIRATORIA

El fitness cardiorrespiratorio (CRF) es un importante marcador de refleja la capacidad del organismo de liberar y utilizar oxígeno al hacer actividad física. Un menor CRF está fuertemente relacionado con un mayor riesgo de mortalidad (incluyendo especialmente enfermedades cardiovasculares, diabetes y varios tipos de cáncer), siendo un biomarcador mas importante que otros más populares como la obesidad, fumar, hipertensión, colesterol o diabetes. 

Recientemente se ha observado (en un análisis de 2.525.827 personas) que el CRF medio de la población ha disminuido un 7,7% desde 1967 a 2016, lo que se traduce en una pérdida de salud de la población. Son necesarias políticas de salud pública que busquen incrementar los niveles de actividad física y con ello el CRF de la población.

COSTE ECONÓMICO MUNDIAL DE LA INACTIVIDAD FÍSICA

Un estudio analizó los gastos sanitarios de 142 países derivados de cardiopatías, accidentes cerebrovasculares, diabetes tipo II, cáncer de mama y cáncer de colon atribuibles a la inactividad física. La inactividad física costó a los sistemas de salud mundiales $53.800 millones en 2013. Estos datos proporcionan una razón adicional para priorizar la promoción de actividad física en todo el mundo.

LA ACTIVIDAD FÍSICA ELIMINA EL RIESGO DE MORTALIDAD ASOCIADO AL SEDENTARISMO

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“TRASTORNO DE DÉFICIT DE EJERCICIO EN NIÑOS”. ¿CUÁLES SON SUS CONSECUENCIAS PARA LA SALUD?

Las recomendaciones internacionales nos indican que los niños y adolescentes deberían realizar diariamente 60 minutos o más de actividad física moderada a vigorosa, como mínimo. Además de los beneficios sobre la condición física, la práctica de actividad física fomenta el bienestar emocional, social y cognitivo de nuestros niños.

La infancia es un periodo clave en la adquisición de las conductas, saludables y no saludables, que se desarrollarán posteriormente a lo largo de la vida. Así, en niños que tienden a ser físicamente inactivos durante su infancia, presumiblemente predominarán los hábitos de vida sedentarios durante la edad adulta.

En referencia a esta situación de inactividad en la infancia, el científico pediátrico Dr. Avery Faigenbaum definió el concepto de “Trastorno de Déficit de Ejercicio” (EDD por sus siglas en inglés: “Exercise Deficit Disorder”) (1), el cual describe una condición caracterizada por la disminución del nivel de actividad física por debajo de lo recomendado, esto es, menos de 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa.

Mientras que con actividad física nos referimos a cualquier movimiento producido por el músculo esquelético que conlleva gasto energético, el término ejercicio denota un tipo de actividad física planeada y realizada de forma regular. Por tanto, el sentido de ejercicio en el concepto de EDD enfatiza la premisa de que la actividad física habitual debería ser prescrita por los especialistas pediátricos en ejercicio y los profesores de educación física, sin hacernos perder la perspectiva de la importancia mayúscula que tienen el juego y su componente lúdico para estas edades. Así, la participación en actividades al aire libre, actividades recreacionales, clases de educación física y deportes van a contribuir a su desarrollo físico y psicosocial.

Aunque el EDD no puede considerarse una enfermedad como tal, los niños y adolescentes con EDD deberían ser tratados con la misma resolución que los pacientes pediátricos con hipertensión o dislipidemia, ya que sus consecuencias clínicas futuras pueden ser de un tremendo impacto sobre la salud pública de las generaciones venideras.

En este sentido, conocemos que algunas enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer,… que se manifiestan prevalentemente en etapas adultas vienen determinadas por estilos de vida sedentarios durante la infancia. Por tanto, serán necesarias estrategias que promuevan la actividad física desde las edades más tempranas con objeto de prevenir el desarrollo de factores de riesgo y procesos patológicos en el futuro.


REFERENCIA

  1. Faigenbaum, A.D. & Myer, G.D. (2012). Exercise Deficit Disorder in Youth: Play Now or Pay Later. Current Sports Medicine Reports, 11(4), 196-200.