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EL CONSUMO DE REFRESCOS AUMENTA EL RIESGO DE MORTALIDAD

Cada vez es más frecuente el consumo de refrescos y otras bebidas similares (ej. zumos, bebidas energéticas) tanto en las comidas como entre horas. De hecho, estas bebidas son consumidas por personas de todas las edades, y no es extraño ver a niños acompañando su bocadillo (en el mejor de los casos) con un refresco en el recreo.

Como hemos comentado en anteriores ocasiones, el consumo habitual de bebidas azucaradas se asocia a graves consecuencias para la salud, incluyendo un mayor riesgo de cáncer (con un consumo diario de tan solo 100 ml diarios asociándose a 18% más riesgo de cáncer).  Además, también hemos comentado anteriormente cómo incluso el consumo de bebidas edulcoradas (es decir, sin azúcar) puede provocar efectos deletéreos en la salud.  Por ejemplo, el consumo diario de estas bebidas se ha asociado con un riesgo un 37% mayor de padecer síndrome metabólico y un 67% de padecer diabetes tipo II. Por lo tanto, el elevado consumo de refrescos y bebidas similares (ya sean con azúcares o no) parece jugar un papel fundamental en la creciente incidencia de enfermedades como la diabetes y la obesidad.

Aunque la evidencia en torno a los efectos negativos de estas bebidas era ya arrolladora, un nuevo estudio publicado en la prestigiosa revista JAMA Internal Medicine (1) ha arrojado resultados demoledores al respecto. En este estudio se analizaron casi 500.000 participantes de 10 países europeos diferentes, los cuales fueron seguidos durante una media de 16 años. Los resultados mostraron que aquellos que consumían al día más de 2 vasos diarios de refresco – ya fuesen estos azucarados o no- (lo cual puede equivaler a aproximadamente una lata) tenían un mayor riesgo de mortalidad general que aquellos que no consumían refrescos. Al analizar las causas de mortalidad por separado, se observó que el consumo de refrescos se asociaba particularmente con un mayor número de muertes por enfermedades cardiovasculares y digestivas.

Estos resultados refuerzan por lo tanto la idea de que, más allá del agua, el consumo de refrescos y otras bebidas similares (ya sean azucaradas o no azucaradas, por ejemplo, bebidas energéticas, zumos artificiales, bebidas “zero” o “light”, o las llamadas “bebidas para deportistas”) aumentan el riesgo de sufrir enfermedades como la obesidad y la diabetes, así como el riesgo de mortalidad. Es importante que se fomenten estrategias tanto a nivel individual como de salud pública para que se reduzca el consumo de estas bebidas entre la población.


REFERENCIA

  1. Mullee A., et al. (2019) Association Between Soft Drink Consumption and Mortality in 10 European Countries. JAMA Internal Medicine. Sep 3. doi: 10.1001/jamainternmed.2019.2478. [Epub ahead of print]

RELACIÓN ENTRE ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS Y OBESIDAD

Un estudio reciente analizó patrones dietéticos y datos antropométricos de más de 15.000 adultos con el fin de determinar la relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y la obesidad. El problema de salud pública derivado de la obesidad tiene su origen en los hábitos de vida de las personas. La magnitud del problema es tal que los alimentos ultraprocesados suponen el 58% de la ingesta de energía y el 89% de los azúcares añadidos en la dieta estadounidense.


REFERENCIA

  • Juul, F., Martinez-Steele, E., Parekh, N., Monteiro, C. A., & Chang, V. W. (2018). Ultra-processed food consumption and excess weight among US adults. British Journal of Nutrition120(1), 90-100.