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BENEFICIOS DEL EJERCICIO FÍSICO EN PACIENTES CON ENFERMEDAD MITOCONDRIAL

Las enfermedades mitocondriales son el tipo de patología neuromuscular más prevalente y, sin embargo, aún no existe cura para ellas. Entre sus síntomas, es muy frecuente la aparición de miopatía mitocondrial y de deterioro de la capacidad funcional.

Varios estudios han demostrado con anterioridad los beneficios del entrenamiento aeróbico en pacientes con enfermedad mitocondrial sobre variables clave como el VO2pico debido a la mejora de la biogénesis mitocondrial y la capacidad oxidativa muscular (1-4). Sin embargo, existe menos evidencia respecto al papel del entrenamiento de fuerza en estos pacientes (5, 6).

Por ello, un estudio (7) recientemente publicado y galardonado con el 2º Premio Nacional de Investigación en Medicina del Deporte 2017 analizó el efecto de 8 semanas de entrenamiento concurrente junto con entrenamiento de la musculatura inspiratoria en 12 pacientes con enfermedad mitocondrial. Las variables estudiadas antes, después y a las 4 semanas de haber finalizado la intervención (desentrenamiento) fueron: capacidad aeróbica, fuerza/potencia muscular, presión respiratoria máxima, capacidad de realizar actividades de la vida diaria (AVD), composición corporal, calidad de vida y mioquinas.

Figura 1. Representación gráfica del diseño del estudio.

El análisis de los resultados mostró un aumento en las variables relacionadas con la potencia aeróbica, fuerza muscular y potencia de los músculos respiratorios, manteniéndose algunas de las mejoras tras el periodo de desentrenamiento y siendo incluso más altas que al inicio del estudio. Asimismo, tras el entrenamiento, se encontró una mejora en la capacidad funcional, AVD, variables de composición corporal y percepción del estado de salud general, aunque seguida de la pérdida de parte de dichas mejoras tras las 4 semanas de desentrenamiento. Por último, no se hallaron diferencias en los niveles de las mioquinas, salvo un efecto agudo del ejercicio en la IL-8 en el post- y desentrenamiento, y en la proteína ‘fatty acid binding protein 3’ en el desentrenamiento.

En definitiva, un programa de 8 semanas de duración combinando entrenamiento aeróbico, de fuerza y de los músculos inspiratorios proporcionó beneficios sobre numerosos indicadores de capacidad física y un cambio hacia una composición corporal más saludable en pacientes con enfermedad mitocondrial. Por tanto, a pesar de ser una enfermedad rara, no hemos de dejar de lado a estos pacientes, y es que una vez más vemos cómo cualquier persona, sea cual sea su condición y su estado de salud, puede beneficiarse de las bondades del ejercicio físico.


REFERENCIAS

  1. Jeppesen TD, DunL M, Schwartz M, et al. Short- and long-term effects of endurance training in patients with mitochondrial myopathy. Eur J Neurol. 2009;16:1336–9.
  2. Bates MG, Newman JH, Jakovljevic DG, et al. Defining cardiac adaptations and safety of endurance training in patients with m.3243A 9 G-related mitochondrial disease. Int J Cardiol. 2013;168:3599–608.
  3. Jeppesen TD, Schwartz M, Olsen DB, et al. Aerobic training is safe and improves exercise capacity in patients with mitochondrial myopathy. Brain. 2006;129:3402–12.
  4. Taivassalo T, Gardner JL, Taylor RW, et al. Endurance training and detraining in mitochondrial myopathies due to single large-scale mtDNA deletions. Brain. 2006;129:3391–401.
  5. Cejudo P, Bautista J, Montemayor T, et al. Exercise training in mitochondrial myopathy: a randomized controlled trial. Muscle Nerve. 2005;32:342–50.
  6. Murphy JL, Blakely EL, Schaefer AM, et al. Resistance training in patients with single, large-scale deletions of mitochondrial DNA. Brain. 2008;131:2832–40.
  7. Fiuza-Luces C, Díez-Bermejo J, Fernández-De la Torre M, Rodríguez-Romo G, Sanz-Ayán P, Delmiro A, … & Morán M. Health Benefits of an Innovative Exercise Program for Mitochondrial Disorders. Med Sci Sports Exerc. 2018;50:1142-1151.

EJERCICIO FÍSICO EN PERSONAS CON INSUFICIENCIA CARDÍACA Y DISFUNCIÓN ENDOTELIAL

El endotelio desarrolla importantes funciones que le permiten mantener la homeostasis vascular. Dentro de éstas se encuentran la regulación del tono vascular a través de una producción equilibrada de factores vasodilatadores y vasoconstrictores, el mantenimiento de la fluidez y la coagulación de la sangre, y la producción de citocinas y moléculas de adhesión que regulan la función inflamatoria vascular. La función endotelial es un factor clave en la conservación de la salud vascular, que además sirve como marcador clínico para pronosticar el desarrollo de aterosclerosis y enfermedad cardiovascular. Otro importante papel que se le atribuye al endotelio es la liberación de óxido nítrico (NO), uno de los principales responsables de la dilatación del endotelio y, por tanto, protector frente a la disfunción endotelial.

Un clásico estudio (1) analizó en pacientes con insuficiencia cardiaca crónica (ICC) si la disfunción endotelial en los miembros inferiores mejora tras la realización de un programa de entrenamiento físico, y si estos cambios en la función endotelial se asocian con una mejora en la tolerancia al ejercicio. 20 pacientes con una fracción de eyección del ventrículo izquierdo media de 24% (considerándose normal por encima del 50%) fueron aleatorizados a un grupo de ejercicio o a un grupo control. Durante las 3 semanas que duró el ingreso hospitalario, el grupo de ejercicio realizó 60 minutos diarios de cicloergómetro al 70% de la frecuencia cardiaca máxima. Una vez en casa, se ejercitaron durante 40 minutos, 5 días a la semana. Al inicio del estudio y después de 6 meses de intervención, se midieron la velocidad de flujo en la arteria femoral de la pierna izquierda, el flujo de sangre periférica, la formación de NO y el consumo de oxígeno pico (VO2pico).

Tras los 6 meses de intervención, el flujo de sangre periférica medido en la arteria femoral en respuesta a la administración de acetilcolina mejoró en los primeros un 187% con respecto a los controles. El aumento del flujo sanguíneo se debió principalmente al incremento en la velocidad de flujo asociado a la realización de ejercicio. Además, el VO2pico aumentó un 26% en el grupo de ejercicio, mientras que en el grupo control se mantuvo inalterado. Finalmente, otro hallazgo fue la reducción de un inhibidor de la NO sintasa, lo que favoreció la formación de NO aumentando la capacidad de vasodilatación.

Por tanto, los resultados del estudio proporcionan evidencia de que el entrenamiento aeróbico en pacientes con ICC revierte la disfunción endotelial disminuyendo la resistencia de los vasos periféricos y aumentando el transporte de oxígeno a los músculos implicados en el ejercicio.

REFERENCIA:

  1. Hambrecht, R., Fiehn, E., Weigl, C., Gielen, S., Hamann, C., Kaiser, R., … & Schuler, G. (1998). Regular Physical Exercise Corrects Endothelial Dysfunction and Improves Exercise Capacity in Patients With Chronic Heart Failure. Circulation; 98:2709-2715.