UNA BUENA FORMA FÍSICA REDUCE EL RIESGO DE MUERTE TRAS UN INFARTO

Un estudio que analizó a 2.061 pacientes entre 1991 y 2009 concluyó que aquellos con mayor capacidad física (>10 METs) redujeron el riesgo de muerte un 40% después de sufrir un infarto de miocardio.

Estos datos evidencian la necesidad de que los médicos incluyan programas de actividad física con el fin de mejorar la capacidad física de sus pacientes de alto riesgo como un importante factor de protección contra la incidencia de infartos y la supervivencia tras un episodio cardiovascular.


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